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miércoles, 10 de octubre de 2018

Técnicas de Aikido


Koshi nage
Lance de cadera



Técnicas y variaciones por Saito sensei, Yamada sensei y Tozer sensei.
Techniques and variations by Saito sensei, Yamada sensei and Tozer sensei.





sábado, 22 de septiembre de 2018

Aikido técnico



Kote gaeshi - Diferentes técnicas, variaciones y estilos.
Different techniques, variations and styles.



jueves, 5 de abril de 2018

sábado, 27 de enero de 2018

La energía y la dinámica del Aikido

The energy and dynamics of Aikido
Koichi Tohei sensei showing the power and dynamics of his techniques.


Koichi Tohei sensei mostrando el poder y la dinámica de sus técnicas.


domingo, 21 de enero de 2018

miércoles, 17 de enero de 2018

Aikido, el camino de la transformación





por Mariano Giacobone sensei

Se dice que el Aikido es el arte de la paz. Pero, ¿Qué es la paz?
Solo podemos entenderlo en el seno del conflicto. Porque paz en si misma no nos dice nada, es un concepto un poco abstracto, a menos que haya una guerra.

Pero en nuestra vida cotidiana afortunadamente no hay guerra, aunque si conflictos y contradicciones, y a veces incluso, situaciones violentas.
Entonces, ¿Qué significa el arte de la paz en tiempos pacíficos?

Aikido no es el arte de la paz. Es el arte del cambio, el arte de la transformación, el arte de la evolución, es el arte de resolver los conflictos.

Cuando nos enfrentamos a un ataque, es una demanda innegable de cambio. Algo cambiará, eso es seguro. Pero ese cambio puede ser destructivo, traumático y lleno de sufrimiento, o el cambio puede conducir a la evolución, la creatividad y un mayor despertar.
De manera que la situación conflictiva se transforma en una posibilidad de cambio y aprendizaje.


¿Podemos elegir un camino de creación en lugar de la destrucción? ¿Es difícil o imposible guiar la presión del cambio hacia canales que afirmen la vida? El simple hecho de ser consciente de la posibilidad ya puede apoyar esta transformación de la presión de un conflicto o un ataque en algo creativo y positivo.

Podemos descubrir una nueva manera de enfrentarnos al conflicto o incluso a un ataque. Esto puede significar moverse a direcciones que aún no hemos imaginado previamente, es decir, mover nuestra mente y cambiar nuestra perspectiva de la situación.

El proceso de transformación implica pérdida. Desechamos lo que no nos sirve y guardamos la experiencia. Sin pérdida no hay cambio. Sin pérdida no hay ganancia.
Debemos perder el miedo, el egoísmo, la avidez, el orgullo, la preocupación y el apego por las cosas inútiles.

Este cambio puede no ser cómodo, pacífico o fácil.
La evolución y el cambio, no siempre son agradables.
Observemos la naturaleza como se comporta, recordemos nuestro crecimiento y el dolor y los conflictos que hemos experimentado.

El Aikido no es un arte de paz sino un arte de transformación.
De la misma forma en que una oruga se transforma en mariposa, podemos entrar en un proceso similar en medio del conflicto, aunque al igual que la oruga, este proceso puede ser difícil y no precisamente placentero o pacífico.

Imagen relacionada

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Para que el Aikido tenga el poder de transformar el conflicto en un movimiento de afirmación de la vida, debemos participar plenamente y ser incluidos voluntariamente en esa transformación. Para que el conflicto se transforme, la relación debe transformarse. Si la relación se transforma, todas las cosas en la relación se transformarán.

A veces criticamos a la sociedad, no nos gusta el mundo y todos los conflictos que vemos a diario, sin tener en cuenta que somos de una manera u otra parte de esa sociedad, de ese mundo y de esos conflictos.

Para cambiar a la sociedad, debes primero cambiarte a ti mismo. 
Para cambiarte a ti mismo, cambia tu mente. 
Para cambiar tu mente, cambia tu corazón.

Imagen relacionada

A veces podemos incluso entrar en conflicto con el camino del Aikido, pero si somos sinceros y perseverantes aprovecharemos esta situación para cambiar nuestra mente, nuestro karma y nuestro lugar en el mundo.
Este es el verdadero camino de la transformación y de la evolución.

Reconocer esta verdad y alinearse con ella, mantener la intención de seguir la inteligencia del proceso y apoyarla, participar plenamente en la transformación del conflicto en un evento de afirmación de la vida, es caminar por el sendero del Aikido.


Puede que a veces no sea pacífico; pero será siempre evolutivo y positivo.


Emprende el camino de la transformación, aprende y practica Aikido!


Escuela Budo Shin
武 道心流


lunes, 1 de enero de 2018

Aiki: el arte de resolver el conflicto






por Mariano Giacobone sensei

Aiki es un término que proviene del Budo japonés, en su forma más básica, es un principio que permite a un practicante entrenado anular o redirigir el poder de un oponente. 
Cuando se aplica aiki, el practicante controla las acciones del atacante con un mínimo esfuerzo y sin tensión muscular, ya que para mover con aiki se prescinde del esfuerzo físico, dicho de otra forma, la relajación es fundamental.
Esta relajación proviene de una mente en calma, de un tono muscular justo (ni tenso ni flojo) y de una postura correcta, equilibrada y flexible.

Las técnicas realizadas con aiki son sutiles y requieren poca fuerza física, ya que dependen del flujo y de la intensidad de la energía Ki, y por eso son necesarias la relajación, la calma mental, una postura correcta y unificar la mente en la zona bajo el ombligo como centro del movimiento.


Saotome sensei: kokyunage

El significado de aiki es ajustar, unir o combinar la energía (ki). 

Aiki presta su nombre a varias artes marciales japonesas, entre las que destaca el Aikido y el Daito-ryu aiki-jujutsu . Estas artes tienden a utilizar el principio de aiki como un elemento central que sustenta la mayor parte de sus técnicas. Aiki es un principio importante en muchas otras artes como Kito-ryu y varias formas de jujutsu. 


Aiki es un concepto complejo, y se han utilizado tres aspectos para describirlo en relación con una situación marcial:

1) Mezclarse sin chocar.

Aiki típicamente describe una idea de unidad o fusión en medio del combate. Aikido expresa la noción más elevada de mezclar en lugar de chocar. "Mezclar" a menudo se describe incluso dentro del Aikido como "awase". Muchas definiciones de "aiki" parecen basarse en "awase", que significa “poner junto”, “unir”, “combinar”, “coincidir (en ritmo, velocidad)”, etc.

La clave está en unirse con el ritmo y la intención del oponente para encontrar la posición y el momento óptimos para aplicar la fuerza. Para mezclarse con un ataque, muchos creen que es necesario ceder a las fuerzas entrantes, pero los practicantes de aiki entienden que hay una diferencia entre 'mezclar' y 'ceder', y en su lugar entrenan para 'tomar la línea' de ataque sutilmente. y controlarlo.
En Aikido hay tres momentos ante un ataque: 1) salir de la línea de ataque, 2) absorber o mezclarse con la energía del ataque y desequilibrar al atacante, 3) controlar mediante técnicas de inmovilización (katame waza) o proyección (nage waza). 
Esta separación es a título informativo y de aprendizaje, cuanto más avanzado es el nivel del practicante más sutiles se vuelven las técnicas y estos tres momentos se pueden dar en un solo movimiento.


Yamada sensei: nikyo (katame waza)

2) Guiando al atacante.

El practicante de aiki puede conducir el ataque, y por lo tanto al atacante, a posiciones precarias. La influencia sobre un atacante crece a medida que el atacante pierde su equilibrio. Los movimientos corporales (tai sabaki) utilizados para esto pueden ser movimientos grandes y obvios o pequeños y sutiles, generados internamente. El cambio de peso sutil y la aplicación de presión física al agresor le permiten a uno liderar a un agresor, mantenerlo estático o mantenerlo desequilibrado (kuzushi) para emplear su propia técnica.
De la misma manera, a través de movimientos engañosos, el practicante de aiki puede controlar una respuesta de defensa del atacante o crear una respuesta de defensa del atacante que lo desequilibra aún más. Para este propósito la unidad de mente y cuerpo es esencial. Esto permite moverse rápido y anticiparse al movimiento del adversario.


Sakanashi sensei: kokyunage

3) Uso de la energía Ki o fuerza interna.

Kiai y aiki usan los mismos ideogramas (transpuestos) y pueden considerarse como el aspecto interno y externo del mismo principio. 
Kiai se relaciona con la manifestación, emisión o proyección de la propia energía externa (fuerza externa). Literalmente significa “enfocar el espíritu” y designa una clase de grito vibrante exhalado durante la ejecución de un ataque o una técnica, mientras que Aiki se relaciona internamente con la propia energía (fuerza interna). 
Por lo tanto, kiai es la unión de las energías externas, mientras que aiki es la unión de las energías internas.
Este uso de ki implica el uso del poder de kokyu, la respiración, es decir, la respiración coordinada con el movimiento.
Kokyu Ryoku es el poder natural que se puede producir cuando el cuerpo y la conciencia (mente) están unificados. Es un principio fundamental en el Aikido.
Kokyu ryoku es tu extensión, tu aliento, tu ki. O’Sensei llamaba a la extensión del ki el “circulo de acero”. También puede ser traducido como tu esfera. Literalmente kokyu-ryoku significa “poder de la respiración”, o el aprendizaje de coordinar la respiración con el movimiento. 


Saito sensei: tenchinage

Como vemos, el principio de Aiki, ya existía antes del Aikido como lo practicamos actualmente y deriva en esencia del Daito-ryu jujitsu que O´Sensei aprendió de su maestro Takeda. O´sensei Ueshiba luego modificó las técnicas del Daito-ryu y las combinó con las enseñanzas espirituales de la religión Omoto-kyo para crear lo que ahora conocemos como Aikido.
En las etapas posteriores de su notable vida, jugó con el hecho de que el ideograma (kanji) para el amor se pronunciaba “ai”, lo mismo que la primera sílaba de aiki. Su proclamación de que "aiki es la manifestación del amor" significó la transformación del Aikido de sus combativas raíces de bujutsu en un sistema de budo que podía reconciliar a los seres humanos y evitar el conflicto. Esto probablemente dio lugar a la visión que tienen muchos aikidokas de hoy acerca del Aikido y es lo que probablemente haya hecho que el Aikido en algunas escuelas y dojos pierda fuerza y se aleje de su verdadera naturaleza marcial.

Pero no todos los maestros de Aikido están de acuerdo con esto y tratan de enseñar de una manera más realista, aplicando técnicas eficaces, desde el punto de vista del arte marcial.
Algunos creen que la reconciliación y la resolución de conflictos sin violencia son ideales elevados que se sobrevaloran en muchas organizaciones a expensas de perder eficacia en las técnicas. Muchas escuelas de Aikido no condicionan por completo a sus alumnos para enfrentarse a una confrontación física agresiva o a una situación “real”. Hay que pasar muchos años entrenando para controlar situaciones reales de agresión.

Para entenderlo mejor. O´sensei Ueshiba dijo: "Aiki es un medio para lograr la armonía con otra persona para que esta pueda hacer lo que quieras".


O´sensei Ueshiba: koyunage

En otras palabras. Controlar la situación es llevar la energía del atacante  hacía tu propio centro manteniendo tu equilibrio. Eso es verdadero control y armonía y  es la manera que tiene el Aikido de resolver conflictos, tratando de no herir al adversario ni humillarlo, sin perder tu control de la situación.

Sin equilibrio no hay control
Sin control no hay armonía
La armonía resuelve todos los conflictos



Escuela Budo Shin
武 道心流




miércoles, 27 de diciembre de 2017

Aprende a unificar la mente y el cuerpo

por Mariano Giacobone sensei

Lo limitado y lo infinito


El punto y la realidad

El punto es infinito en si mismo.
Se dice que fundamentalmente todo es unidad.
La conciencia es infinita y existe en todos partes, sin límites.

La energía circula, vibra, se condensa en materia, se polariza, nunca está quieta, no tiene forma fija ni límites. Entonces, si todo está integrado con todo y todo es unidad, ¿cómo aparecen los límites entre las cosas?
¿Cómo es que interactúa el infinito con lo finito?, ¿puede un sistema ser finito e infinito a la vez?

Generalmente los consideramos separados, si algo es finito no puede ser infinito.

Esto se ve claramente en la Física, hay un física para lo grande que describe un universo continuo hasta el infinito, de acuerdo a la relatividad de Einstein.

Por otra parte la física cuántica predice un espacio limitado y finito, en el que las partículas aparecen y desaparecen, La primera, la relatividad: la física de lo grande, es determinista y la segunda, la mecánica cuántica: la física de lo pequeño, es probabilística.

Hasta el presente no se consigue unificarlas en una sola teoría, Einstein trató pero no pudo.

Podemos observar esta separación entre lo infinito y lo limitado también en la sociedad.

La espiritualidad tiende a pensar en términos de infinito, de conciencia, de sistemas abiertos y entrelazados, mientras que la ciencia piensa en términos racionales, en sistemas cerrados, limitados y finitos. Y entre las dos no hay entendimiento. Si es de rigor científico pierde espiritualidad y si es espiritual la ciencia queda afuera.

Esta dicotomía se ve en la percepción que tenemos de la existencia y de la no existencia. Si algo existe no puede no existir y si no existe, no existe. Nos cuesta de entrada comprender que algo exista y no exista al mismo tiempo.

Sin embargo aunque sean aspectos aparentemente opuestos son complementarios, uno depende del otro.
La existencia contiene en esencia a la no existencia, es decir, los límites de la existencia contienen lo infinito de la no existencia.

Si nuestro cuerpo tiene un límite finito, ¿como puede contener a lo infinito?

Veámoslo desde la perspectiva del punto.

Un punto es la menor fracción indivisible. Es un concepto abstracto.
Se dice que un punto no tiene dimensiones (0D o N-dimensiones), o sea que también tiene infinitas dimensiones (infinitos vectores que convergen y se cancelan precisamente en ese punto).
Algunos sostienen que al no poseer dimensiones y no encerrar volumen, el punto no existe.

Una sucesión de puntos forman una línea, que convencionalmente se considera de una dimensión (1D). Siguiendo la misma idea, entonces tampoco existe. Si unimos cuatro líneas formando un cuadrado, ahora tenemos un plano de dos dimensiones (2D), pero como no tiene volumen no ocupa espacio por lo tanto no se puede decir que exista.
Continuamos uniendo planos, en este caso 6, y obtenemos una figura tridimensional, un cubo (3D), que contiene volumen y por lo tanto lo definimos como existencia.



¿Es así realmente?
¿Cómo se consigue que algo exista a partir de algo que no existe?
Quizás lo único que existe es el punto y todo lo demás aparece como proyección de él.

Cada punto tiene el potencial de contener toda la información en si mismo
Podemos ilustrarlo geométricamente.

Dentro de un círculo (o esfera) que delimita un espacio, ponemos un triángulo equilátero (o un tetraedro si lo consideramos en 3D), en realidad como el universo está polarizado en 2 fuerzas opuestas y complementarias hay que agregar otro triángulo (o tetraedro) invertido, formando la estrella de 6 puntas, común en varias culturas de la antigüedad, en particular la Judía.

A partir de esta figura bipolar podemos efectuar divisiones hasta el infinito, sin salir de los límites origínales. A medida que vamos dividiendo la estrella en estrellas más pequeñas encontramos nuevos límites, cada nivel tiene su límite y sin embargo sigue formando parte de un espacio ilimitado.



Todos los niveles están conectados, cada nivel con sus coordenadas temporoespaciales específicas observa a los demás desde su propio y único punto de vista.



Sin embargo, ninguno dejo de pertenecer a la totalidad.

Esta dinámica fractal se observa en todo el universo, en todas las escalas. Incluso en nuestras células y átomos. En el interior de sus límites se encuentra el infinito, es decir, contienen potencialidad infinita e infinita conectividad con todo lo demás.

Podemos tomar cada célula, átomo o partícula que constituyen nuestro cuerpo y dividirlos hasta el infinito, eso significa que contienen infinita cantidad de información y que poseemos infinita cantidad de divisiones dentro de nosotros.

Nuestro cuerpo es infinito en el interior, en el exterior siempre están los límites de la percepción
No podemos percibir lo infinitamente grande, porque somos el contenido, pero si podemos acceder a lo infinitamente pequeño, ya que lo contenemos en nuestro interior.

La realidad exterior siempre es limitada y determinada mientras que el mundo interior esta lleno de posibilidades, infinitas. Infinitas partículas, infinitos puntos conectando todos los niveles de la escala.

Podemos descomponer todo hasta llegar a un punto y luego ampliar ese punto con un zoom y seguir descomponiéndolo y así sucesivamente.

Si observamos una de célula y ampliamos la escala alejando el foco, la célula se vuelve un punto, nosotros mismos somos puntos vistos desde el aire, pasando Marte nuestro bello planeta es apenas un punto en el espacio.


La Tierra vista desde Marte (fotografía de la NASA)

Por eso podemos considerar al punto como una representación de lo infinito y lo finito integrados.

Todo está hecho de puntos

Cada momento de nuestra vida es un punto. Nunca existió ni existe una continuidad, excepto en la mente. Vamos de punto en punto, de a saltos cuánticos, imperceptibles para el cerebro cotidiano, pero lo cierto es que si paramos el proyector, o sea la mente consciente, podemos descomponer lo que percibimos en puntos, en píxeles de realidad, considerando que cada cosa que observamos, cada punto de la imagen es parte de una imagen más grande, nosotros mismos podemos considerarnos proyecciones de planos superiores.

Cada aquí y ahora es un punto en la existencia y por ser un punto, contiene infinitas posibilidades.

Si podemos concentrarnos en cada punto, en cada momento, la vida seguramente se vuelve mucho más plena y con más posibilidades.

La verdadera fuente de creatividad esta en nuestro interior.
Esto nos permite apagar y reiniciar cuando queremos. Cada punto es un final y un nuevo inicio.

Nuestra verdadera naturaleza es infinita e interconectada.

Pero eso no significa que somos todos iguales. No somos producidos en serie, como un prototipo de fábrica.
Cada átomo, cada célula, cada uno de nosotros ocupa un lugar único de la experiencia, es decir, no hay manera que dos personas ante la misma situación, en las mismas condiciones, experimenten lo mismo.

¿No es genial? ¿Para que buscar afuera lo que ya somos? ¿Y que somos?

Un punto único de experiencia en el universo infinito.

¿Pero entonces que es lo que nos conecta con todo lo demás?

El espacio

El espacio está por todas partes. A gran escala lo podemos observar entre galaxias (y probablemente entre universos), estrellas y planetas, todo está rodeado de una gran cantidad de espacio. Y en la escala microscópica el espacio es todavía más enorme.
Cada átomo está formado por un 99,9999 % de vacío.
En otras palabras, la estructura atómica de nuestra realidad cotidiana está construida, excepto un 0,00001 %, por espacio.

El resto, que es la parte que podemos percibir y consideramos sólida, concreta  inmutable, oscila, vibra en una altísima frecuencia, y lo más notable es que estas oscilaciones “nunca se tocan”. En ningún momento, en ningún lugar, jamás se tocan.
Los átomos y moléculas se enlazan, forman uniones más o menos estables, intercambian electrones, pero no entran nunca en contacto. Por ejemplo, una estructura resistente y densa como la del diamante (que es una forma alotrópica del carbono), si agrandáramos una de sus moléculas al tamaño de una naranja, la siguiente se encontraría a medio kilómetro de distancia. Tal es el espacio entre las cosas.

Sin embargo, a pesar de esta evidencia, seguimos prestándole atención a ese ínfimo porcentaje que aceptamos como concreto y “real”. Gastamos nuestra energía y tiempo en ese 0,00001 % que llamamos materia y generalmente ni siquiera reparamos en el 99,9999 % restante, que es el espacio entre las cosas.

¿Cuál es la parte que te define entonces, la materia o el espacio? ¿La parte sustancial o la parte insustancial?
Percibimos la realidad desde la perspectiva de la materia, por eso nuestra percepción es limitada y estrecha y nuestra vida, determinada y previsible.

Pero si percibiéramos a partir del vacío, de lo insustancial, aceptaríamos que es el espacio el que define nuestros límites y modela nuestra percepción, entonces crearíamos una realidad más amplia, con más espacio (y tiempo) y seríamos más libres.

Quizás no somos nosotros los que creamos y definimos el espacio, sino que es el espacio el que nos define y da forma.
Aparentemente esto no cambia nada en nuestra realidad cotidiana, igual tengo salir a trabajar y todo eso, pero una cosa es andar por el mundo creyendo que la materia y las cosas existen por si mismas y que son ellas las que crean tus límites, y otra cosa es considerarte principalmente vacío, espacio ilimitado e interconectado, y que es justamente ese espacio el que crea, delimita los objetos y tus experiencias y te conecta con todo.

Somos responsables de la forma en que alimentamos de información al espacio

De acuerdo a la información que enviemos recibiremos una respuesta, a veces no en el momento ni de la forma que esperamos, por eso también es importante comprender y aceptar la interdependencia que existe entre todo.

Cuando enfocamos la observación desde esta perspectiva más total, el cerebro cambia su dinámica y su organización, se reformatea permitiendo procesar la nueva información, más amplia e interconectada. Nuevas áreas cerebrales se despiertan y su actividad se vuelve más coherente y unificada.

El espacio que nos rodea y nos modela, aunque se le llame vacío, esta repleto de energía, infinita energía. Esto se ha calculado, 1 cm3 de espacio tiene una densidad de energía de unos 10-93 gr. Esto no nos dice nada a priori. ¿Que podría significar esa cifra en la vida diaria?

Si tomamos todas las estrellas que podemos ver con el telescopio más potente y las compactamos en 1 cm3 de espacio vacío, eso llega a un 10-55 gr de densidad de energía por cm3, y esto es mucho considerando que solo en nuestra galaxia hay unos 100 mil millones de estrellas y todavía nos faltaría agregar 39 ceros para alcanzar la densidad de energía del vacío.
Lo que consideramos espacio vacío, en realidad es infinitamente denso, no lo podemos percibir porque al ser infinito en cada punto, se cancela, (infinitos vectores que convergen en cada punto) y por eso lo vemos como nada. Aclarando que nuestros sensores solo captan los desequilibrios o las diferencias (algunas), es decir los vectores que sobresalen del resto, así que cuando están en perfecto equilibrio no los percibimos.

Como el pez que no sabe que está en el agua hasta que lo sacas y siente una densidad diferente, para el pez el océano es ilimitado, adonde vaya está en su casa.


Es igual para el ave que vuela libre en el cielo, su espacio es ilimitado, todo es espacio.


Lo cierto es que estamos sumergidos en un mar de energía infinita. La aparente escasez de recursos es el resultado de la ignorancia y la mala utilización de los mismos.
Vivimos en un universo de abundancia
Es el espacio el que determina la dinámica del universo y es el espacio lo que compartimos y nos conecta a todos. La información divide el espacio en escalas diferentes y estas escalas o niveles son los que crean nuestra realidad. Somos parte de esos niveles.

La materia no es algo salido de ninguna parte, sino que surge como consecuencia de las divisiones de la estructura del espacio mismo y cada uno de nosotros está interactuando cada instante de su vida con esta estructura.

Sin silencios no habría música, es el silencio el que corta y da las características a cada nota. Sin vacío no habría realidad posible, es el espacio el que define y modela los límites y contornos de la materia.

Es el espacio el que brinda utilidad a las cosas., sino imagínate una casa maciza o una taza llena.


Las partículas que forman nuestros átomos aparecen y desaparecen todo el tiempo en el vacío. Cada vez que el electrón aparece, aprende de tu experiencia y lleva nuevamente la información al vacío. En cada instante estás informando al universo acerca de tu experiencia, es decir, informas sobre tu propio y particular punto de vista.

Somos los ojos del universo. Podemos considerarnos vehículos de experiencia, modelos experimentales expresando el deseo de fuerzas superiores.

La vida nos atraviesa.

Creamos nuestra realidad, pero también la realidad nos está creando. Esa es la contraparte, el opuesto complementario. Enviamos información al espacio y este nos la devuelve, modificada a su vez por la experiencia de los otros. Somos creadores creados.

Si solo fuéramos nosotros los que creamos nuestra realidad, además de encontrarnos solos siempre en nuestra pequeña burbuja artificial, sería muy aburrido y no podríamos aprender nada… y tampoco el universo.

La riqueza y la abundancia surgen del flujo y de la interconexión, no de la acumulación. Lo que se acumula se estanca y lo que se estanca degenera

Somos un punto en un universo de infinitos puntos.

Un punto formado por infinitos puntos. Todos interconectados.

Concentrarse en un 1 punto es la puerta a dimensiones superiores de la mente y a infinitas posibilidades. En nuestro cuerpo físico el punto central se encuentra a unos 3 cm. bajo el ombligo. Podemos respirar y concentrar la mente en cualquier punto del cuerpo, pero es en este punto central donde la acción se vuelve más eficaz y la conciencia se equilibra más fácilmente.


En el centro de tu ser se encuentra el centro del universo.

Puedes encerrar al universo en un punto y depositarlo en el punto bajo el ombligo. Si te concentras en ese punto con la totalidad de tu cuerpo-mente, así será.





Escuela Budo Shin
武 道心流


martes, 19 de diciembre de 2017

Principios para mover con Aiki

 por Mariano Giacobone sensei



-Mantenerse centrado bajo el ombligo, en calma.
-Completamente relajado.
-Postura correcta y estable, espalda derecha, rodillas flexibles, el peso hacia abajo.
-Extiende tu ki.


¡El Principio y la Técnica están firmemente unidos!

En el corazón de cada técnica se encuentra un principio fundamental.
Hay que mirar más allá de la técnica y descubrir el principio que le da vida.

La técnica es el motor que impulsa el principio en nuestra conciencia. Sin técnica, el principio no tiene herramienta.
  

Pero sin comprender el principio de cada técnica, esta se vuelve mecánica y vacía, y no podremos avanzar en nuestro camino.

Hay cuatro etapas de avance:

1ª etapa - GYO (Entrenamiento)
Es el comienzo y los primeros pasos en el camino del Aikido. El practicante es introducido al dojo, a la etiqueta, al método de entrenamiento. Es un período de aprendizaje fundamental, muchas veces duro y muestra la disposición para aceptar la enseñanza presentada por el sensei. El practicante debe entregarse a la disciplina. Para muchos, este es un período de confusión y frustración, conocido como el período de "sangre, sudor y lágrimas". La clave para continuar es la perseverancia, la sinceridad y la motivación.


2º etapa - SHUGYO (Entrenamiento austero)
El practicante está totalmente comprometido con la práctica cotidiana. Este período se caracteriza por el entrenamiento continuo, intensidad de espíritu, actitud incuestionable hacia el sensei. Desarrolla la fuerza mental y física. La repetición constante es el método central. La vida se transforma a través de las dificultades. Comienzan a madurar las virtudes del Bushido tales como el coraje, el honor, el deber y la lealtad.

3º etapa - JUTSU (Arte)
Período donde uno se vuelve  rápido y técnicamente experto. En el camino para convertirse en el maestro de sus acciones físicas, aunque todavía no de sí mismo. En el estado más alto de esta etapa, alcanza la perfección técnica.

El peligro en esta etapa es perder de vista el Camino (Do). Olvidar el principio espiritual.
Muy pocos van más allá de este límite (que no está claramente marcado).
Muchos practicantes avanzados toman uno de los caminos alternativos más claramente marcados como la autogratificación, la arrogancia (atascado en sus logros) y el estar solo concernido por la efectividad del combate.


 4º etapa - DO (El Camino)
La etapa de los consumados, el verdadero maestro, que se caracteriza por un máximo de equilibrio mental, estado de alerta y control espiritual y emocional. El cuerpo y la mente están naturalmente unidos y se manifiestan en la velocidad, la armonía y la destreza. 
En esta etapa se ha dominado y trascendido la técnica en sí misma. El maestro es maestro de su mente y de sus acciones y por eso puede mostrar con claridad el Camino. El verdadero arte más allá de las palabras y de las técnicas mecánicas. El maestro es uno con la técnica y el principio universal que la anima.

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Estas etapas no son niveles fijos ni físicos, representan la maduración del practicante a través de su viaje de conocimiento, un viaje basado en el entrenamiento y la devoción al espíritu del Aikido, del Budo, que está representado por el amor y la sinceridad a la práctica constante y al aprendizaje y desarrollo del arte.


Escuela Budo Shin
武 道心流




domingo, 3 de diciembre de 2017

jueves, 30 de noviembre de 2017

El Aikido nutre y desarrolla la vida humana

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por Mariano Giacobone

Para la mayoría de las personas la vida cotidiana en estos días está repleta de ocupaciones, obligaciones y distracciones. El ritmo de vida se acelera, el tiempo se acelera y el espacio de vida se reduce cada vez más.
¿Por qué entonces deberíamos invertir nuestro tiempo aprendiendo y entrenando Aikido? ¿Qué nos puede aportar que valga la pena para comprometernos en nuestra formación?

Para algunas personas, especialmente aquellas que son nuevas en el Aikido la respuesta puede ser simple: ganar habilidad en defensa propia, hacer ejercicio, desarrollar fuerza y flexibilidad, aumentar el nivel de autoconfianza, socializar.
Si bien estas motivaciones son correctas, el Aikido es un camino de formación y desarrollo mucho más amplio y profundo.

Cuando desarrolló el Aikido, O'Sensei Ueshiba no estaba simplemente tratando de crear un nuevo sistema de técnicas marciales o de autodefensa. Más bien construyó un camino para que cada uno de nosotros se hiciera fuerte pero compasivo, se motivara por el beneficio mutuo y no por lo competencia, sin tratar de ganar a expensas del otro sino volviéndose una fuente de armonía en el mundo, aprendiendo a resolver la discordia y la separación.


Aunque muchas personas quisieran llegar a este estado de ser, la mayoría no tienen ni idea de por dónde empezar ya que carecen de orientación y disciplina.

El Aikido es una vía que permite esa transformación personal porque toca todos los niveles de nuestra existencia y cómo nos relacionamos con el mundo.

El Aikido promueve el progreso en cinco áreas:

1) entender e incrementar el ki, la energía vital.

2) aumentar nuestro conocimiento y sabiduría a través del estudio y la

experiencia.

3) fortalecer y purificar nuestros cuerpos.

4) mejorar el comportamiento y elevar nuestras cualidades morales.

5) generar solidaridad y expandir nuestra conciencia.

La práctica del Aikido nos ayuda en todas estas áreas si practicamos sinceramente, con la intención de progresar y de ayudar a los otros.

Si bien es obvio cómo el Aikido contribuye a la comprensión de ki y al fortalecimiento de nuestros cuerpos, puede no ser tan claro cómo ayuda con la sabiduría, la ética o las habilidades sociales.

La razón por la que el Aikido puede proporcionar acceso a estos atributos es que todas las técnicas de Aikido se practican con otra persona y las lecciones son experimentadas en su totalidad por el cuerpo y la mente.

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En Aikido no solo aprendemos a movernos en armonía y a conectar con la energía de la otra persona, también aprendemos normas de conducta, responsabilidad y respeto mutuo, ya que la raíz del Aikido es el Budo, el camino tradicional del guerrero, de la persona que dedica su vida a pulir sus habilidades y aumentar su sabiduría y compasión para evitar y resolver cualquier conflicto.


En Aikido, uno puede aprender a cultivar técnicas físicas y estados mentales que hacen posible la armonía. Por otra parte, puedes tomar esta comprensión contigo mismo y una vez que dejas el dojo, usarlo en tu vida diaria.

Sin embargo, es posible practicar Aikido sin comprender estas lecciones más avanzadas. Puedes destacarte, aprender técnicas, e incluso llegar a ser bastante experto en lanzar a tu compañero y aún así perder el punto fundamental del Aikido. La clave para ir más allá de una comprensión superficial radica en cómo abordar tu formación y a tus compañeros.

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La meta de cada práctica y cada técnica es la de alcanzar estos objetivos más altos, este es el ideal y lo que convierte al Aikido en un camino espiritual de transformación y autosuperación.

Aprender a armonizar con la energía universal es aprender a volverse unidad con el universo, observar la naturaleza, aprender sus leyes, abrir el corazón y expandir la mente a una realidad más creativa, solidaria y feliz.

Cuando aprendes a unificar tu mente y tu cuerpo y aceptar la realidad del instante presente.
Cuando aprendes a sentir los ritmos y la armonía de la naturaleza.
Cuando te vuelves sensible a tu respiración y a tus procesos mentales, la transformación es sencilla, el universo opera por si mismo.

Continúa siempre aprendiendo y evolucionando!





Escuela Budo Shin
武 道心流









sábado, 25 de noviembre de 2017

Como ser un buen Uke en Aikido

How to be a good Uke in Aikido
(English version at bottom)

por Giacobone sensei


Al ser el Aikido un arte de armonía y conexión, se practica por parejas, uno que realiza el ataque y el otro que efectúa la técnica, alternando los roles luego de determinadas repeticiones.

Uke es el atacante, y su ataque puede ser un golpe, un agarre u otra intención de ataque.

Nage o Tori es el defensor, el que ejecuta una técnica para neutralizar el ataque. Las técnicas pueden ser proyecciones o inmovilizaciones, y en los niveles más avanzados combinaciones dinámicas de ambas (henka waza).

La mitad del entrenamiento (keiko) en Aikido consiste en ser Uke. La calidad del Uke determina la calidad de la práctica.

En la práctica del Aikido, el buen logro de una técnica es el resultado, no sólo del movimiento de Nage, sino de una labor conjunta entre Nage y Uke. La precisión y eficacia no se logran en un intento, sino luego de un montón de repeticiones y a lo largo de la práctica. Nage hace la técnica, Uke responde con suavidad, y así una y otra vez. De esta manera Nage avanzará poco a poco hasta logar hacer el movimiento ideal.


En Aikido aprendemos a caer, las caídas son fundamentales, por eso el principiante debe acostumbrarse a ser lanzado. A veces, sobretodo al principio, no es una experiencia agradable ser derribado por alguien y caer, pero es necesario aprender a disfrutarlo para poder continuar con la práctica.
Para esto, Nage debe tener cuidado de lanzar al principiante con cuidado, respetando sus posibilidades. El instructor tiene que observar el comportamiento de los estudiantes cuidadosamente, y si este llega a ser peligroso, debe corregir de forma adecuada. La responsabilidad del instructor en este punto es muy importante.




Para el principiante, es importante recordar el movimiento de las técnicas tan pronto como sea posible, para esto es esencal su mentalidad. La mentalidad es la clave en el arte marcial, podemos decir que es una combinación entre corazón y determinación, entre disfrute y disciplina. 

Cuando se le explica como debe caer, el principiante no puede entender por qué es necesario caer de esta o aquella forma. Cuando se empieza a entender la relación entre la caída y la técnica, entonces es fácil de adivinar qué tipo de ukemi (caida) es el que se necesita. "Caer por caer" no ayuda en los progresos de la técnica de ukemi. 
A medida que progresan los entrenamientos, uno se va acostumbrando a diferentes compañeros, diferentes uke, diferentes nage. Diferencias de tamaño, de sexo, de experiencia, etc., cuya fuerza y velocidad serán distintas.


Debido a que Uke no puede existir sin el movimiento de Nage, Uke debe moverse sin bloquear ni fingir el movimiento. Uke debe adaptar su movimiento a cada ocasión.Todo esto se relaciona con el método que se use en la práctica. La práctica no será buena si Uke intenta aferrarse demasiado, puesto que en Aikido practicamos técnicas predefinidas, el movimiento siguiente siempre es conocido y esto hace fácil bloquear. Esto no conduce a un buen progreso a menos que su objetivo sea hacer frente y derribar, pero para adquirir un buen movimiento de Aikido esto no funciona.

Uke debe aprender a armonizarse con el movimiento de Nage, sin bloquearlo, sin resistirse pero tampoco con una actitud displicente o fácil. El ataque debe ser sincero, sin intención pero fuerte.

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Un practicante hábil puede aprender varias técnicas en un día, pero sólo el procedimiento de efectuarla. Aunque usted conozca el procedimiento de una técnica, no conocerá el sentimiento y la sensación correcta de esta sin ser uke. Acumulando experiencia con Toris experimentados y principiantes se aprende a sentir, como Uke, cuando una técnica estuvo bien ejecutada y cuando no. Ser un Uke firme pero respetuoso saca a relucir lo mejor de cada nage. De esta manera, si Uke aprende a sentir cuando una técnica estuvo bien ejecutada, tratará de realizarla de esta manera cuando deba ser Nage. La repetición y la acumulación de estos procesos debe ser la esencia de la práctica diaria.

El Uke ideal es aquel que siente todo, reacciona y se pone en movimiento con la cantidad apropiada de fuerza (energía) y permanece en conexión con su compañero y el entorno. Suele mantener una actitud correcta hacia si mismo y hacia los demás. Es algo que irradia de su ser de forma natural, y es fruto de su práctica permanente y su dedicación. El Uke ideal valora y respeta el tiempo del compañero tanto como el propio. Sus acciones son sinceras, pero sobre todo, es honrado consigo mismo. 
En efecto, al efectuar sus ataques o agarres de una manera realista, el Uke le brinda a Nage todo lo que este necesita, o sea, un ataque correcto, que, a su vez, demanda una reacción asimismo correcta y adecuada para completar las técnicas requeridas. Este es el aprendizaje de la armonía y la conexión. No hay lucha ni confrontación, no hay competición. Los practicantes se ayudan mutuamente a progresar.




Puntos importantes para ser un buen Uke


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por Shoji Seki shihan


1. Uke es la parte ofensiva.
Sujetar a Nage o atacarlo con golpes o movimientos de corte son maniobras ofensivas. Nage no puede bloquear un ataque si no hay nada que bloquear y un golpe o corte que no llega a la cabeza o al cuerpo es una tontería. 

Al momento de atacar en necesario ser firme y mantener una buena postura. No hay manera de empezar a atacar con una distancia inadecuada, una mala sincronía o en una posición de desequilibrio.
Uke debe caer por la fuerza de Nage. No haga Ukemi (caída) sin sentir la fuerza de Nage.

2. Al sujetar la mano utilizar todos los dedos. 
Un agarre que solo use el pulgar y el índice se romperá con facilidad. Uke debe agarrar con firmeza con toda su mano, así el movimiento de nage no romperá el agarre y Uke se moverá siguiéndolo.

3. No cambiar la fuerza de sujeción durante la técnica 
Cuando Nage se está moviendo durante la técnica, y Uke cambia la fuerza de sujeción, el movimiento de Nage es perturbado. Puede mantenerla fuerte o suave, pero mantenga la misma dirección con la fuerza y ​​siga el movimiento del Nage. Si cambia la fuerza de sujeción, no sólo perturbará el movimiento de Nage, sino también su propia capacidad para reaccionar a la técnica.

4. Recibir el movimiento con todo el cuerpo. 
No se debe detener el movimiento centrando la fuerza en el hombro o el brazo. A menudo veo, en el caso de Katate-Dori o Ryote-Dori, a la gente reducir el movimiento al codo o la muñeca. Se debe transmitir la fuerza desde el punto de contacto a todo el cuerpo. Aunque su cuerpo sea más grande que el de Nage se debe recibir la fuerza con todo el cuerpo.

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5. Mantener el contacto visual con el punto de sujeción de Nage. 
Cuando se es Uke se debe procurar mantener el punto de contacto de las manos con Nage delante de los ojos. No mirándolo directamente sino manteniéndolo dentro del campo visual. Si la cabeza no apunta al lugar correcto quiere decir que no se está en guardia y esto no es marcial. Si la mirada se fija en la dirección de la caída seguramente la adelantaremos y nos estaremos tirando sin esperar la proyección, en cambio si la mirada busca el punto de contacto con Nage el centro del cuerpo la seguirá.

6. No ser un Uke perezoso.
Ser Uke perezoso significa, por ejemplo, hacer de Uke para Shiho-nage pensando de antemano en el Shiho-nage y moverse por sí mismo, y no por la fuerza de Nage. En ese caso, si Nage cambia la técnica Uke no puede seguir. No sea un Uke perezoso en ningún caso. No ser un perezoso lo ayudará a pulir su sentimiento. 

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English version

As Aikido is an art of harmony and connection, it is practiced with un partner, one that performs the attack and the other that performs the technique, alternating roles after certain repetitions.
Uke is the attacker, and his attack can be a stroke, a grip or another attack intention.
Nage or Tori is the defender, who executes a technique to neutralize the attack. The techniques can be projections or immobilizations, and in the most advanced levels dynamic combinations of both (henka waza).

Half of the training (keiko) in Aikido consists of being Uke. The quality of Uke determines the quality of the practice.

In the practice of Aikido, the good achievement of a technique is the result, not only of Nage's movement, but of a combined work between Nage and Uke. The precision and effectiveness are not achieved in an attempt, but after a lot of repetitions and throughout the practice. Nage does the technique, Uke responds gently, and so on again and again. In this way, Nage will advance little by little until the ideal movement is achieved.

In Aikido we learn to fall, falls are fundamental, so the beginner must get used to being thrown. Sometimes, especially at the beginning, it is not a pleasant experience to be knocked down by someone and to fall, but it is necessary to learn to enjoy it in order to continue with the practice.
For this, Nage must be careful to throw the beginner with care, respecting his possibilities. The instructor has to observe the behavior of the students carefully, and if it becomes dangerous, he must correct it in an appropriate way. The responsibility of the instructor at this point is very important.

For the beginner, it is important to remember the movement of the techniques as soon as possible, for this is esencal his mentality. The mentality is the key in the martial art, we can say that it is a combination between heart and determination, between enjoyment and discipline.

When it is explained how it should fall, the beginner can not understand why it is necessary to fall in this or that form. When you begin to understand the relationship between falling and technique, then it is easy to guess what kind of ukemi (fall) is what is needed. "Falling just to fall" does not help in the progress of the technique of ukemi.

As the workouts progress, one becomes accustomed to different partners, different uke, different nage. Differences in size, sex, experience, etc., whose strength and speed will be different.

Because Uke can not exist without Nage's movement, Uke must move without blocking or pretending movement. Uke must adapt his movement to every occasion. All this is related to the method that is used in practice. The practice will not be good if Uke tries to cling too much, since in Aikido we practice predefined techniques, the following movement is always known and this makes it easy to block. This does not lead to good progress unless your goal is to face and shoot down, but to acquire a good movement of Aikido this does not work.

Uke must learn to harmonize with the movement of Nage, without blocking it, without resisting, but not with a cavalier or easy attitude. The attack must be sincere, unintentional but strong.

A skilled practitioner can learn several techniques in a day, but only the procedure of doing it. Even if you know the procedure of a technique, you will not know the feeling and the correct feeling of it without being uke. Accumulating experience with experienced Toris and beginners, you learn to feel like Uke, when a technique was well executed and when not. Being a firm but respectful Uke brings out the best in each nage. In this way, if Uke learns to feel when a technique was well executed, he will try to do it this way when he must be Nage. The repetition and accumulation of these processes must be the essence of daily practice.

The ideal Uke is one who feels everything, reacts and sets in motion with the appropriate amount of force (energy) and remains in connection with his partner and the environment. He usually maintains a correct attitude towards himself and towards others. It is something that radiates from your being in a natural way, and is the fruit of your permanent practice and your dedication. The ideal Uke values ​​and respects the partner's time as much as his own. His actions are sincere, but above all, he is honest with himself.

In fact, when performing his attacks or grabs in a realistic manner, Uke gives Nage everything it needs, that is, a correct attack, which, in turn, demands a correct and adequate reaction to complete the techniques. required. This is the learning of harmony and connection. There is no struggle or confrontation, there is no competition. Practitioners help each other to progress.
By Giacobone sensei


Important points to be a good Uke  by Shoji SEKI shihan

1. Uke is the offensive part.
Holding Nage or attacking him with blows or cutting movements are offensive maneuvers. Nage can not block an attack if there is nothing to block and a blow or cut that does not reach the head or body is foolish.

When attacking, it is necessary to be firm and maintain a good posture. There is no way to start attacking with an inadequate distance, a bad synchrony or in an unbalanced position.

Uke must fall by force of Nage. Do not do Ukemi (fall) without feeling Nage's strength.

2. When holding the hand, use all the fingers.
A grip that only uses the thumb and forefinger will break easily. Uke must grip firmly with his whole hand, so the nage movement will not break the grip and Uke will move following him.

3. Do not change the clamping force during technique
When Nage is moving during the technique, and Uke changes the clamping force, Nage's movement is disturbed. You can keep it strong or soft, but keep the same direction with the force and follow the movement of the Nage. If you change the clamping force, it will not only disturb Nage's movement, but also your own ability to react to the technique.

4. Receive the movement with the whole body.
The movement should not be stopped by focusing the force on the shoulder or arm. I often see, in the case of Katate-Dori or Ryote-Dori, people reducing movement to the elbow or wrist. The force must be transmitted from the point of contact to the whole body. Even though his body is bigger than Nage's, strength must be received with the whole body.

5. Maintain eye contact with Nage's attachment point.
When you are Uke you should try to keep the point of contact of your hands with Nage in front of your eyes. Not looking at it directly but keeping it within the visual field. If the head does not point to the right place it means that you are not on guard and this is not martial. If the gaze is fixed in the direction of the fall we will surely advance it and we will be pulling without waiting for the projection, instead if the look seeks the point of contact with Nage the center of the body will follow it.

6. Do not be a lazy Uke.
Being lazy Uke means, for example, playing Uke for Shiho-nage thinking in advance of the Shiho-nage and moving by himself, and not by Nage's strength. In that case, if Nage changes the technique Uke can not continue. Do not be a lazy Uke in any case. Not being a lazy will help you polish your feeling.

Escuela Budo Shin
AIKIDO