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martes, 14 de agosto de 2012

La gran iluminación por el maestro Dogen


Daigo “La Gran lluminación” cap. 10 del Shobogenzo

La verdadera transmisión del Gran Camino, es entregada a través de la experiencia y la práctica de la iluminación, que debe ser abandonada para lograr la libertad.

La Gran iluminación es la actividad cotidiana de los Budas en la que no hay que pensar.
Los Budas pueden abrir la puerta de la iluminación con la llave de la completa libertad.
Los seres humanos disponen de diferentes modos de realizar la iluminación.


Unos lo hacen sobre el significado de la vida, desde el nacimiento, y son liberados en varias etapas de su vida, en el comienzo, el medio, y el final. 
Otros, dominando el verdadero significado del estudio de sí mismos, su piel, músculos, huesos y médula. 
Otros transcendiendo el mundo de los opuestos. Otros en fin, ganan el autoconocimiento sin frecuentar maestros, sutras u otros medios, su verdadera naturaleza se manifiesta por sí misma. 
Diferentes tipos de personas tienen diferentes medios de realización y todos poseen la habilidad de entender la verdadera función y significado de su propia naturaleza.

Si todos poseen esta innata habilidad podemos decir que ya están iluminados, han recibido el sello de la iluminación y practican el Camino de Buda.

Cuando Budas y Patriarcas están iluminados ellos están simplemente volviendo a su hogar original, la naturaleza original de Buda.

Convertirse en un Buda es tener la iluminación de Buda; dinámicamente, viviendo la iluminación. Es innata, creciente, cubre los tres mundos y se manifiesta por sí misma. Entonces podemos ver nuestra propia Gran Iluminación.

La Gran Iluminación no es solamente una ausencia de ilusión.
Cuando hay Gran Iluminación hay gran ilusión también.

No sólo un hombre de Gran Iluminación aumenta su iluminación sino también un hombre de Gran Ilusión aumenta su iluminación. 
¿Podemos deterrninar si un hombre de Gran Iluminación es posible que tenga ilusiones, si cambia o la Iluminación lo cubre y abarca todo, o todo es ilusión?

Podemos decir que el aumento de Iluminación es como aquel ladrón que robando no era capaz de reconocer a su hijo y viceversa.
Sin embargo la Gran Iluminación reconoce a un ladrón como ladrón y a su hijo como a su hijo.
Kegon decía “un espejo roto nunca vuelve a reflejar”. Cuando ha sido roto, es el tiempo del desapego. Observar en qué pensamientos está esta ausencia.
Mucha gente piensa que si uno tiene Gran Iluminación y deviene en Buda, es diferente de la gente ordinaria.

“Gran Iluminación” es sin principio ni fin, y esto es ilusión. 
La Gran Iluminación contiene la ilusión, es nuestra Gran Iluminación, como la nieve que cubre todo, montañas, rocas y árboles. Llena las existencias por todas partes. La comprensión debe ser lograda a través del propio cuerpo y mente y no solo de las interpretaciones de otros. 


Hemos de reflexionar sobre el hecho de que todas las cosas están contenidas en nuestro ser original.

Hay monjes que no se cortan el pelo y no entienden el Budismo, aún estudiándolo mucho tiempo. Están preocupados por convertirse en Budas, esperando la iluminación. Son gente vulgar.

¡Nunca han tocado el Budismo real y piensan que la iluminación viene como resultado de su zazen!



Piensan también hoy que hay dos estados: el de iluminación y el de no iluminación. Que uno se convierte en otro. 
La no iluminación siempre ha sido una forma de iluminación. Por ejemplo, ayer no estaba iluminado y hoy sí. Poseemos en la presente iluminación, la de ayer. La Iluminación, no comienza en el momento de la percepción. 

Todas las cosas, ahora, en este eterno presente es la Gran Iluminación.

Dado a los monjes en Koshohorinji, 1243. Recogido por Ejo en Kippoji en 1244.

sábado, 16 de julio de 2011

El mundo brillante

Por el Maestro Kodo Sawaki

Visto bajo este ángulo, la ignorancia es un caso de ceguera de sí mismo. Sobre esta vía, toda la vida es ciega. Nos oscurecemos vida tras vida. Los que de esta forma avanzan siempre hacia la oscuridad son llamados seres ignorantes. Para Buda no hay ignorancia. Para los seres ignorantes no hay naturaleza de Buda. Esto es un hecho. Incluso cuando se prosterna delante de un Buda un ser ignorante pensará: "¿Valdrá caro este Buda?", o ¿Cuánto me costará este Buda si lo compro?." Sea como sea, el Buda no responde. Desde su punto de vista no hay seres ignorantes. El Buda dice: "Están bien, exactamente como son."

Los seres ignorantes están llenos de complejos. Ellos no lo creen pero el Buda repite: "Están muy bien como están." Si son servidores, sean servidores, está muy bien. Sus padres les han permitido nacer, fueron a la escuela y ahora ganan treinta yens por mes. Tal como están obtendrán el satori. Yo lo sé con toda certeza, dice Buda. Pero el ser ignorante persiste en decir: "No valgo nada." Es lo que se llama "ser hijo de millonario y vivir en la miseria." A pesar de que había nacido en una familia de millonarios, el hijo huye pensando que lejos estará mejor, y se pone a vagar en busca de esta mejora. Esto es profanarse a sí mismo. La ignorancia es profanarse a sí mismo pensando: "Si hay algo mejor fuera de mí, entonces yo no valgo nada." Pero el ego es uno y está bien tal como es. Para el cuerpo es lo mismo. Si el moco les cuelga de la nariz, es perfecto así como está. Desde el punto de vista de Buda, está bien, pero desde el punto de vista de los seres ignorantes, es la ignorancia.

Tenemos aquí un penique. Por lo que respecta a su utilización, que esté en poder de Buda o de un ser ignorante, es siempre un penique. El penique no cambia. Pero si Ishikawa Goemon lo hubiera recibido, entonces hubiese cambiado su uso. Se dice que un estafador tan ingenioso como él, con un céntimo era capaz de comprar un caramelo, utilizarlo de mala manera y volverse rico. En el bolsillo de Goemon, un penique se convertía en la primera pieza que le traía la fortuna. Un ser ignorante compraría el caramelo y ¡Glup!, se lo tragaría de golpe. Si una persona de gran piedad filial compra el mismo caramelo, ¿Qué uso haría de él? En la utilización del mismo penique, aparecen diferencias en las personas.

El común de los mortales consagra cada jornada al servicio de la ilusión, es decir, dentro de la confusión. Pasan el día en lugares oscuros. En la parte oscura de la ciudad se ven a menudo pasar jóvenes fantasmagóricas con rostros seductores. Pero si ellas son seductoras, yo no lo soy; pero un hombre más guapo sería devorado por estas criaturas. Y no encontrará su libertad más que cuando su billetera esté vacía. De esta forma pasamos nuestros días en un mundo semi-muerto lleno de ilusiones oscuras. Una jornada es dilapidada en vano. Un solo y mismo día, según el uso que se haga de él, puede volverse diversos mundos vivientes, mundos muertos, mundos totalmente negros, mundos en torbellino o mundos en naufragio.

La "Gran Rueda de la Ley" es creada por la "Rueda del Tesoro" que rueda pacificando las cosas en un mundo ideal. La Rueda del Tesoro rueda pesadamente por toda la región donde vive el Cakravartin y lo mismo nivela las altas montañas de la región que pacifica a todos los enemigos. Decimos enemigos, pero no estamos hablando de enemigos armados de flechas y espadas. El enemigo al que ella reduce a polvo se llama ignorancia. En otros términos, ella se desplaza poco a poco hacia un mundo brillante. Tal es la Gran Rueda de la Ley.

En consecuencia, donde se encuentra la Gran Rueda de la Ley, hay un lugar brillante. Sin embargo, en cualquier parte donde se encuentra un ser ignorante hay un lugar oscuro. Aunque se tenga dinero, se está a oscuras; aunque se sea pobre, se está a oscuras. No se puede ir hacia un lugar luminoso. Aunque se estudie, se está en sombras; se estudia en lo negro. Si no se estudia en absoluto, se ensombrece uno todavía más. Si se come, se come demasiado; y si se bebe vino, se bebe demasiado. Es una sola cosa, pero de esa manera, hay una diferencia. Así, incluso en la utilización de un penique aparecen diferencias de persona.

Es lo mismo con un objeto o un período de tiempo. Para obtener el satori, cualquier momento es bueno... . En la práctica budista no hay ni buen ni mal día. Desde el punto de vista de Buda, cualquier día es un buen día. De ahí el dicho: "Cada día es un buen día." Puede ser un día de gato o un día de elefante, pero no es un mal día. Por el contrario, para los seres ignorantes, incluso el día que obtienen algo es un día de mala suerte. Si un hombre que no tiene nada obtiene algo, pasará todo el día jugando y acabará por derrocharlo totalmente. Pensará: "Bueno, ahora ya tengo para comer; dejemos el trabajo para más tarde."

Durante la guerra ruso-japonesa, un hombre oyó decir que iba a recibir la medalla militar de la Orden del Ciervo Volante de Oro. Entonces pidió prestada una gruesa suma de dinero prometiendo devolverla cuando cobrara su pensión. Pasa el tiempo y dilapida el montante de su pensión y de su indemnización en lugares sombríos. Gastada en lugares brillantes o en lugares sombríos, es siempre la misma pensión. Contando con esta pensión, se endeudó todo lo que pudo. Contando con la medalla militar, pasa las tardes con las geishas. De esta manera su hogar conoció la desgracia y él no pudo reembolsar sus deudas. Hubiera podido utilizar este dinero en un lugar brillante, para la salud de su país, para el dharma o para la sociedad. La diferencia reside entonces en la dirección que se le da a un solo y mismo objeto.

En el capítulo Bussho del Shobogenzo está escrito: "No existe un momento que no sea el bueno, no existe un momento en que la naturaleza de Buda no se manifieste justo ante nuestros ojos." En verdad, estas pocas palabras bastan para incluirlo todo. Se puede ir a hacer camping y comer anguilas a la brasa, o bien se puede venir a hacer zazen y comer avena y arroz. Se puede comer una parca sopa de arroz y quejarse; se puede comer una parca sopa de arroz y estar alegre.

Un poeta de haiku estaba muy enfermo desde hacía largo tiempo. Primero decía que era bueno estar fuerte y miserable estar enfermo; pero él cultivaba cada vez más el arte del haiku y su salud mental mejoró. Un día se puso a cantar: "¡Oh, esto es más de lo que merezco! ¡Más de lo que merezco! Hoy, todavía puedo recibir con reconocimiento esta sopa de arroz, y contemplar las flores. ¡Esposa, voy a vivir mucho tiempo!." Pero también decía: "¡Oh, maldición, maldición! Hoy de nuevo estoy obligado a tragar este resto de arroz que me devuelve la salud; y esas flores tan lozanas... me vuelven loco. ¡Esposa, así no merece la pena vivir!." En la misma situación, el mismo momento, las mismas cosas, podemos dar pruebas de reconocimiento o quejarnos.

Incluso nosotros, monjes, nos quejamos a veces. Algunos decidieron hacerse monje porque su padre había muerto prematuramente. Es lastimoso. Algunos no pueden ni siquiera comer una sardina en público. Yo pienso que eso es lamentable, y lo es.

Pero con seguridad, el deber de los hombres no se limita a comer. Más valdría que se consagraran al dharma y que pensaran: "¡Qué feliz destino!, verdaderamente no me merezco este buen karma que hace de mí un monje y me permite buscar el dharma. Muchos son los que no lo pueden hacer porque no son monjes." Ante la misma situación, pues, uno se puede lamentar o alegrarse.

La naturaleza de Buda depende de la persona. Si Buda obtiene el satori y mira a su alrededor, todo es ignorancia. Si un ser ignorante mira alrededor de sí, todo y cada cosa es ignorancia. No es que una cosa específica llamada ignorancia tenga una existencia distinta.

Tal es el principio que subyace en la afirmación "La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda."



miércoles, 22 de junio de 2011

El universo entero no es más que conciencia despierta


Por Kodo Sawaki Roshi


Todo en esta vida lo hemos recibido de regalo, en realidad no nos falta nada. ¿Qué más podríamos desear? Y este hecho ni lo destacamos ni tampoco nos oprime en lo más mínimo. Esto quiere decir que ahí no hay nada: la vida no sabe de pérdidas ni de ganancias. No se puede medir, no tiene una forma fija.

¿De dónde viene esta respiración? ¿De dónde viene la repentina ira en tu estómago? ¿De dónde viene ese enamoramiento tuyo? Por mucho que busques, no encuentras respuesta.

Es lo mismo con los fuegos artificiales: basta con contemplarlos, ahí no hay muchas preguntas que hacerse. Esto es también aplicable al satori: ahí no hay nada, arde igual que los fuegos artificiales. Lo que permanece no es satori ni ilusión, sino sólo el mundo más allá del satori y la ilusión, más allá de lo “bueno” y lo “malo”.

Te rompes la cabeza buscando la manera más rápida de llegar del punto X al punto Y. La respuesta de la práctica de shikatanza (solo sentarse) consiste simplemente en regresar al punto en el que esas ideas no cuentan. Sentado en zazen no hay ni rico ni pobre, ni hábil ni torpe. Se trata de regresar a ese punto y simplemente sentarse con firmeza en el suelo.

¿Crees que el dinero es la causa de tus ilusiones? No, el dinero no tiene intenciones. Y tampoco es culpa del perfume que vuelvas la cabeza para mirar a una chica. Si prescindis de tus intenciones, no hay nada ahí.

Los cipreses se realizan como cipreses, la montaña se realiza como montaña. Sólo la gente se rompe la cabeza pensando cuánto puede costar eso.

La nariz percibe el olor del asado y eso es todo. Tus ojos ven una chica guapa y eso es todo. Mientras no adoptes la perspectiva de tus apetitos humanos, no hay nada ahí. Deja simplemente que las cosas sean tal como son.

“El pájaro canta, la flor brota por sí mismos, de forma natural”. No se les ocurren cosas como: “Ahora voy a impresionar a Sawaki con este trino”. O “¿No tenes ojos en la cara? ¿No ves con qué primor florezco?”. El pájaro canta sin más, la flor se abre sin más. De esta manera se realizan ellos mismos, como ellos mismos, por sí mismos.

Las diez mil cosas permanecen totalmente serenas. Incluso cuando el viento sopla y agita las flores. Y cuando llueve y tu preciado traje se moja, tú eres el único que se irrita, la lluvia se mantiene tranquila.

La gente dice que Sawaki tiene una gran nariz, pero mi nariz nunca ha dicho eso de sí misma ni se ha preocupado jamás por ello. Es grande y calla. Es igual con el resto de las cosas: son como son, sin pensar en ello. Llevado a la práctica esto significa zazen.

Las cosas no dicen: “¡Soy una soberbia pieza de cerámica!”. O: “Sólo soy un jarrón barato...”. Las cosas callan, pues carecen de verdadera sustancia.

Todas las cosas son en realidad como son: la montaña, una montaña; el río, un río; la ventana, una ventana. Y si contemplas detenidamente las diez mil cosas, verás que, tal como son, son el cuerpo del Buda. Sólo que ellas nunca han tenido conciencia de ser Buda iluminado, desde siempre se les cayó esa venda.

La Vía del Buda es el mundo en el que no hay cosas tales como el satori. En ese mundo no hay enemigos ni aliados, ni nada por lo que luchar. Por eso la gente dice que el Budismo es “aburridísimo”.

La sabiduría es diferente de la inteligencia. Quien es inteligente se coloca en el término medio, pero la sabiduría consiste en comprender que no existe tal punto medio. No hay ningún yo. Por eso los sabios no se ocupan de sí mismos. El sabio no busca la liberación para sí solo.

Cuando te tiras un pedo, apesta. ¿Qué es verdad sino eso? No hay nada en el espacio y el tiempo que no sea expresión de esta verdad. ¿Es lo blanco mejor que lo negro? ¡Quién puede decidirlo! Del mismo modo, todas las cosas expresan el Dharma, sin que unas sean mejores que otras.

La luz cósmica lo penetra todo, no hay rincón que no ilumine. Siempre que parece que una cosa existe y otra no, o que una cosa surge mientras que otra perece, no es más que la luminosidad de la luz cósmica. Por eso no hay nada que tomar ni que dar. Pues el tomar y el dar mismos son esa luminosidad.

Cuando no observes el mundo perecedero con desprecio –esto es, cuando pongas en práctica el no-pensamiento–, entonces quizás adviertas que todo en el universo entero no es sino conciencia despierta. Eso quiere decir que el suelo sobre el que ahora te sostienes ha de ser el paraíso y que en cada instante has de entregarte por completo a la tarea que te ocupe en ese momento.

La Vía del Buda es realidad cósmica, la verdad de la gran naturaleza. Por eso todos los fenómenos son expresión de la Vía del Buda.

Todos los fenómenos son manifestaciones del Buda, eso es satori.

Buda significa el universo tal como es desde el principio. El universo es un único mandala, un enorme altar del Buda. Todo lo que ves es parte del mandala cósmico, todo lo que oyes es un mantra cósmico.

Lo que llamamos “Buda” o “Vía” adopta cualquier forma; es como un material que se puede procesar y convertir en cualquier cosa. Podemos también dibujarlo sobre el papel con figura de demonio o de serpiente, pero de esa manera le estamos dando una forma fija.

Nuestra práctica ha de consistir en conservar esta mente, como Buda que es, fresca y viva.

Todo es la Vía del Buda

No hay nada que no sea la Vía del Buda. No debemos reducirla a un texto que recitar. La Vía del Buda no puede convertirse en un concepto trillado, ha de ser nueva en cada instante.

Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El zen es la mayor patraña de todos los tiempos"


"A vos" (to you): recopilación de conferencias y enseñanzas. Por el Maestro Sawaki. Para descargar el texto en PDF, cliquea aqui.




jueves, 28 de abril de 2011

Bodhidharma



El sermón del despertar

La esencia del Camino es el desapego. Y la meta de aquellos que lo practican es liberarse de las apariencias.
Se dice en los sutras: «El desapego es despertar porque niega las apariencias». La budeidad significa atención sutil. Aquellos mortales cuyas mentes tienen atención natural alcanzan el Camino del despertar y por ello son llamados Budas.
Se dice en los sutras: «Aquellos que se liberan a sí mismos de toda apariencia son llamados Budas».

El aspecto de la apariencia como no apariencia no puede apreciarse visualmente sino que únicamente puede conocerse mediante la sabiduría. Cualquiera que escuche y crea esta enseñanza se embarcará en el "gran vehículo" y abandonará los tres reinos.




El gran vehículo es zazen



Los tres reinos son la codicia, la aversión y la confusión.
Abandonar los tres reinos significa regresar desde la codicia, la aversión y la confusión, a la condición normal del cuerpo-mente y dejar que emerja la compasión, la sabiduria y la verdadera moral (libre y sin culpabilidad).

Codicia, aversión, y confusión no tienen naturaleza propia (sus aparentes raíces, son las llamadas: Identidades), son ilusorias y cualquiera capaz de reflexionar verá que la naturaleza de la codicia, aversión y confusión son la naturaleza de Buda.

Más allá de la codicia, el odio y la ignorancia no hay otra naturaleza de Buda



Se dice en los sutras: « Los budas solo se han convertido en budas mientras vivían con los tres venenos y alimentándose del Dharma puro».
Los tres venenos son codicia, odio y confusión.


El Gran Vehículo es el más grande de los vehículos. Es el transporte de los bodhisattvas, que lo usan todo sin usarlo y que viajan todo el día sin viajar.
Así es el vehículo de los bodhisattvas. Se dice en los sutras: «El no vehículo es el vehículo de los Budas».

Cualquiera que comprenda que los seis sentidos no son reales, que los cinco agregados son ficciones, que ninguno de ellos puede ser localizado en parte alguna del cuerpo, comprende el lenguaje de los Budas. Se dice en los sutras:
«La cueva de los cinco agregados es el vestíbulo del Zen. La apertura del ojo de la mente es la puerta del Gran Vehículo». No puede ser más claro.

No pensar en nada es Zen



Una vez que se sabe, caminar, estar de pie, sentarse o estirarse, todo lo que se haga, es Zen. Saber que la mente es vacío es ver a Buda. Los Budas de las diez direcciones no tienen mente. Ver la no mente es ver a Buda.
Renunciar a uno mismo sin pesar es la caridad más grande. Trascender movimiento e inmovilidad es la mayor de las meditaciones. Los mortales no dejan de moverse, y los arhats permanecen inmóviles.



Pero la más elevada de las meditaciones trasciende tanto la de los mortales como la de los arhats. Aquellos que alcanzan dicha comprensión se liberan a sí mismos de todas las apariencias sin esfuerzo y pueden curar cualquier enfermedad sin tratamiento.



Tal es el poder de zazen

Usar la mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la realidad es conocimiento.
Liberarse uno mismo de las palabras es liberación.
Permanecer sin mácula de polvo de sensación es permanecer en el Dharma.
Trascender vida y muerte es abandonar el hogar.
No sufrir otra existencia es alcanzar el Camino.
No crear ignorancia es iluminación. No aferrarse a la ignorancia es sabiduría.
La no aflicción es el nirvana.
Y la no apariencia de la mente es la otra orilla.

Continúa

título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"

lunes, 18 de abril de 2011

¿Buscas paz en tu espíritu?...


...mejor ocúpate como es debido!.



Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El zen es la mayor patraña de todos los tiempos (1)


“¿Cómo decís?!, ¿paz de espíritu?


¿Qué querés hacer con eso, vos, tan joven? ¿O crees quizá que cuando hayas alcanzado la paz de espíritu podrás hacer lo que quieras durante el resto de tu vida? ¡Preocúpate mejor de hacer debidamente lo que tienes que hacer! Yo tengo ya más de setenta años y todavía sigo ocupándome. ¡Despertá de una vez de tu sueño!”.


Durante toda la vida hemos de interesarnos en la doctrina de Buda: ¿qué puedo hacer por la Vía?, ¿cómo debo vivir? Aquí han de empezar nuestras desvelos. Si no tenemos cuidado, cuando nos hacemos mayores nos habituamos a ser monjes y dejamos de ocuparnos.


¿Crees que gracias al zazen tengo mucha energía en el hara (bajo vientre) y un corazón fuerte y que eso hace de mí una persona llena de energía? ¡No digas tonterías! Vivo la vida como si anduviera sobre una capa fina de hielo, con mucha precaución y el mayor respeto. Y lo hago así precisamente porque practico zazen.


En algún momento deberíamos reflexionar sobre lo que podemos hacer a fin de no ser una carga para los demás. No hay nada más importante que no ser un obstáculo para nadie. Si no te haces cargo de la lata que das a los que te rodean, tu práctica no llega a ser siquiera hinayana; eso es lo último.


Deberías ser conciente de que no todo es como a ti te gustaría


Y será así toda tu vida. No tenés más remedio que aceptarlo. En principio no hay nada que no tengas que aceptar, pues no hay ni una sola cosa que obedezca a tus preferencias. Te alteras porque crees que tu cuerpo te pertenece. Tu cuerpo no es más que un apestoso saco de carne, lleno de pis y de mierda. ¿Realmente te pertenece? ¿Pertenece a alguien?


Cuando sabes que tu cuerpo no es tu cuerpo, no hay razón para que te alteres


Adaptate a tu entorno, dale el gusto a los demás. Vive tu vida de manera que a tu vecino le permita estar contento. Ponlo en práctica en tu vida de pareja. Ponlo en práctica cuando trates con tus padres o tus hijos. Vive la vida como un muerto, así no molestarás a nadie. Esto vale también para mí: si no estoy verdaderamente muerto, enseguida empiezo a enfadarme.

"Estar muerto" significa que este cuerpo no me pertenece. Pertenece a todos y se lo dejo a los demás para que hagan con él lo que quieran. Si quieren, que se diviertan con este muerto.


Si querés encontrar el camino tenés que tirar tu cuerpo por la borda

Despertarás en el momento justo en que te desprendas de tu cuerpo. Nadie puede vencer a alguien que se ha desprendido de su cuerpo. Aunque le des una patada en el culo no conseguirás amedrentarle. Algunos piensan que liberarse de la vida y de la muerte equivale a poner su vida en peligro. Pero poner la vida en peligro no es nada del otro mundo. Los bandoleros de antaño lo hacían continuamente.

Liberarse de la vida y de la muerte significa algo muy distinto: significa clarificar la enseñanza de Buda.


En cierta ocasión, al regresar de la guerra, fui testigo de la explosión de un arsenal. ¡No te podés imaginar cómo se me encogieron las pelotas! Durante la guerra solía alardear de mi ardor guerrero, pero mirando atrás veo que no era más que la despreocupación de un jefe de bandidos, como el famoso samurai Kunisada Chuji.

El valor se muestra cuando tenemos un adversario contra quien luchar. Pero si estamos sentados en completo silencio y solos en zazen, de nada nos servirá nuestro valor y ardor guerrero si, de repente, la tierra bajo nosotros empieza a temblar.


La serenidad que encontramos en la enseñanza del Buda nada tiene que ver con la arrogancia de un bandido como Kunisada Chuji.


La manera de poner en práctica la enseñanza del Buda ha de ser muy diferente. Cuando comprendí esto por primera vez, dejé de competir con los demás por ver quién era el mejor y más valeroso. Sentate. No hay que tener prisa. Adopta tranquilamente la postura correcta. Éste es el punto de partida: observa toda tu vida desde zazen.


Ponete en marcha para arrojar luz sobre tu vida


Una persona corriente que se convierte en un santo no es más que un producto kármico. El arte de zazen radica en sentarse sin más, sin estar pendiente de ninguna otra cosa. El valor de simplemente sentarse (shikantaza) consiste en su transparencia e insipidez.


Zazen no es algo llamativo.


La gente trata continuamente de destacar, de llamar la atención, por eso el zazen no les dice nada. Lo que la gente entiende por ‘enseñanza’ del Buda” no tiene en realidad nada que ver con la enseñanza del Buda.


No hay una sola cosa que no sea expresión de la enseñanza auténtica


Ahí vemos cuán transparente es la verdadera enseñanza. El problema es que la gente no quiere transparencia, sino estampados de colores.

"Todo el día en silencio

se sienta un viejo santo".

Cuando leo estos versos tengo la sensación de que mi presión sanguínea se reduce. Llevado a la práctica esto significa: zazen.


Lo insondable significa: nada que ganar. Dicho en lenguaje corriente: ¡zazen no aporta nada! ¿Qué vida más despreocupada puede haber que aquella en la que no hay nada que ganar? Que el zazen no aporta nada se debe a que simplemente nos sentamos, sin ningún otro propósito. Así he vivido toda mi vida hasta hoy: sin el propósito de obtener ninguna ganancia.


Una vez uno preguntó a otro que solía recitar el nombre de Buda: - ¿Te ha servido de algo recitar continuamente el nombre de Buda? - Absolutamente de nada, respondió.

Con mi zazen es igual: todos se esfuerzan en alcanzar la iluminación mediante el zazen, pero yo tengo ya setenta años y el zazen aún no me ha proporcionado la menor cosa.


La vía del Buda pone fin de una vez a todo, incluida la ilusión, incluida la iluminación


¿Qué te ha proporcionado haber nacido? Actúas como si fueras algo muy especial, pero ¿a quién le importa? Nada es bueno para nada. Por eso decimos: “No hay nada a lo que recurrir”, nada que ganar”.


“Nada que ganar”: ¿Qué podría ser más hermoso en una persona?



(1) El libro es un compilado de conferencias y kusenes de Kodo Sawaki y está traducido del alemán. Tít. original: "Zen ist die grösste Lüge aller Zeiten" (Angkor 2005)


miércoles, 6 de abril de 2011

El Buda Sawaki vs. el ser humano Sawaki



Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos"

Parte 7


La gente dice que el ser humano Sawaki no tiene apetitos mundanos. ¡Nada de eso! Lo que sucede es que me domino. Si me dejara llevar por mis apetitos deshonraría el Dharma del Buda. Por eso no lo hago. Eso es todo. Pero precisamente porque tengo muchos apetitos, comprendo también los apetitos de los demás. Si no los comprendiera sería un idiota y no quiero vivir como un idiota.


Si contemplo las inflexiones de mis apetitos, observo puntas, ángulos y aristas. Sigo la Vía del Buda llevando conmigo estos ángulos y aristas de mis apetitos. Porque si las aristas de tus apetitos se vuelven romas, también lo bueno que hay en ti se erosionará y te quedarás sin brío.


La fuerza para mantenernos bajo control la recibimos de la magnitud de nuestros apetitos


Es importante el punto en el que esta vida llena de apetitos se encuentra con la Vía del Buda.

El ser humano Sawaki es conducido por la Vía del Buda. Por eso el ser humano Sawaki no puede hacer siempre lo que le viene en gana. Esto significa creer en la Vía. Cuando me observo a mí mismo, el ser humano Sawaki no puede manejarme a su antojo.


A nadie le gusta de verdad el Dharma de los Budas y Patriarcas, sino más bien el dharma del vino y las mujeres. También yo preferiría dejarme llevar y hacer lo que me viniera en gana, pero zazen no me da opción: me lleva hacia delante. Todo se encarga de que no me extravíe.

Aun cuando trates de permanecer inmóvil, nunca hallarás auténtico reposo; este es tu destino como persona humana. Es una debilidad humana y no se puede hacer nada para cambiarlo.


De lo que se trata en la Vía del Buda es de domar esta obstinada fiera humana. Pero no hay que destruirla. Un caballo salvaje tiene su valor como caballo si lo domas de manera que en cualquier parte puedas dejarlo correr libremente. Si por el contrario el caballo está medio muerto, no podrás hacer nada con él. Lo mismo sucede con las personas: no se trata de renunciar a nuestra condición humana, sino de adiestrarla.


Una persona correctamente adiestrada es un Buda


Cada célula de nuestro cuerpo es la materia prima de los apetitos


La cuestión es: ¿para qué utilizas esas células? Este cuerpo representa un lastre para toda la vida, pero eso no significa que podamos arreglárnoslas sin él. Sin este cuerpo no podríamos hacer zazen. El truco consiste en tirar de él y llevarlo por la mejor dirección posible. De esta manera podemos convertir los apetitos en sabiduría y transformar este gravoso cuerpo en algo valioso. Nunca nos liberaremos de nuestros apetitos, pero dependiendo de cómo nos manejemos con ellos dejarán de suponer un lastre para nosotros.


Poseer fuerza mística significa saber tratar con uno mismo.

Buda y yo jugamos al tira y afloja. ¿Quién es más fuerte? ¿Conseguiré arrastrar a Buda hacia mí y merendármelo? Al menos así lo desea el ser humano Sawaki, que siempre quiere sacar pecho y quedar por delante de los demás.

¿Buscas la verdad? ¿Quién eres entonces tú en realidad? ¿No eres un simple hombre de la calle? ¿Qué hay entonces de tu gran búsqueda? ¿Tratas de vivir como si en tu condición de persona corriente hubiera algo muy especial?


El Dharma del Buda no consiste en hacer esfuerzos sobrehumanos


El Dharma del Buda comienza allí donde nosotros, personas corrientes, dejamos de luchar contra nosotros mismos. No entendemos zazen porque lo contemplamos con nuestros ojos de personas corrientes.


¿Qué sabemos realmente de la vida? ¡Absolutamente nada! ¿Cuál es el objetivo de nuestra vida? ¡Ninguno! No sabemos absolutamente nada y, pese a todo, tenemos que comer cada día. “Vivo mi vida por la gracia de Dios” decía Nishida Tenko. En tal caso, quizá no tengamos que hacer tanto teatro en torno a nosotros mismos. Cuando dejes de hacer ese teatro en torno a ti mismo verás que todo es muy sencillo.


Eso que tomas por “ti mismo” no eres tú en realidad. ¡No te dejes engañar!


La Vía del Buda no conduce al paraíso. Consiste sencillamente en no extraviarse con quimeras y en no volverse loco.


Practicar la Vía significa simplemente descongestionar la cabeza.


Se trata de amasar a fondo los conceptos rígidos e ideas persistentes que tenemos en la cabeza. Sólo cuando no nos aferremos a absolutamente ninguna cosa tendremos una “mente suave y dócil”.


Cuando me altero hago gasshô. Gasshô reduce la congestión y la inquietud desaparece. Cuando te sientes en la posición de loto completo, sentirás calor en tus caderas, mientras que tu cabeza se descongestionará. En zazen se trata de reducir esa congestión de la cabeza.


Envueltos en el kesa, no podemos perdernos en nuestros apetitos ni aún cuando lo intentemos.


El kesa nos protege de los apetitos


Nos hace cruzar el mar de la vida y la muerte. También tenemos que agradecer al kesa que dispongamos de comida suficiente para hacer zazen.


Cuando vives en un templo zen, el taiko (tambor) suena a las tres de la mañana indicando que es hora de levantarse. De esta manera desaparece por sí solo tu deseo de seguir durmiendo. Un deseo que se disuelve en la nada. Un paso hacia el nirvana.


En el budismo, la conexión entre la persona que cae en el infierno y el Buda que la libera de ese infierno se produce mediante la confesión. Cuando la confesión es verdadera, también lo es la budeidad.

En este punto, la ilusión se mezcla con el satori y se pone de manifiesto la profundidad de la fe.


Vivir toda tu vida guiado por Buda y por el Dharma significa que tu espíritu ya es Buda.


martes, 15 de marzo de 2011

Shobogenzo de Dogen Zenji


Capítulo 90

Hokke ten hokke
“Sólo una verdadera flor muestra su verdadero aspecto”

La tierra de Buda se extiende en las diez direcciones y abarca el mundo entero. Todos los países tienen la verdadera flor, la hermosa y limpia verdad. Todos los Budas en las diez direcciones y en los tres mundos (forma, vacío y apego) que consiguieron la suprema iluminación, enseñan su verdadero rostro y su verdadero aspecto.

Un Bodhisattva con una práctica sin retroceso, es un hombre que habiendo estudiado el Sutra del Loto, practica de acuerdo con él.
La sabiduría de los Budas, es verdaderamente profunda, abunda en paz y tranquilidad, la gente corriente no puede entenderlo.
En el Sutra del Loto se dice: “sólo una verdadera flor, muestra su verdadero aspecto” y continúa “sólo los Budas de las diez direcciones realizan completamente este principio, por lo que pueden guiar a todos los seres sensibles hacia la iluminación”.

Toda forma es verdadera forma”; la iluminación es alcanzable por todos. Todos los fenómenos en sí mismos son verdaderos. Ser es real existencia y real existencia es ser. Por esto apareció Sakiamuni en el mundo. Una verdadera flor, enseña la verdad y simultáneamente, la verdad enseña la verdadera flor. Este hecho es la sombrilla bajo la cual vida eterna, omnisciencia, impermanencia y samadhi, ocurren.

El Sutra dice “La sabiduría de los Budas es la mente misma”. Ya somos Budas. Sólo falta fe en ello. Eno compuso este verso:
"La desilusión será iluminada por la verdadera flor de loto.
El iluminado lo hará con la verdadera flor de loto".

“Hay dos alternativas, o realizar nuestra naturaleza o destruirnos a nosotros mismos. Incluso la recitación continua de este Sutra por largo tiempo, no puede cambiarlo. Cuando leemos el sutra, no debemos atarnos a lo leído. Igualmente, no atarnos a no estar atados a la lectura. Sólo leer. Cuando estudiamos así las enseñanzas, Ekayana es como una vaca blanca tirando de un carro”.

Iluminamos y somos iluminados por todas las cosas simultáneamente.

No debemos estar descontentos con el estado de desilusión de nuestra mente.
Para muchos, la palabra “iluminación”, evoca pensamientos de felicidad y crea grandes expectativas. Deben saber que la iluminación va más allá de esos asuntos.
No conduce a cierto mundo especial. Continuamos en los Tres mundos (forma, vacío y apego).
La iluminación no es una salida para escapar del ciclo de la vida y la muerte.
Quien posee la sabiduría de los Budas, la realiza en la forma de una apacible existencia (a causa de su mayor percepción) no siendo afectado por el polvo del mundo. En este estado, ve todas las cosas en su esencia.
El iluminado se da cuenta de los actos de abrir, mostrar y entrar en la iluminación de las relaciones.

“Toda forma es vacío, todo vacío, forma”, simplemente significa que podemos iluminar a la verdadera flor de loto. Entonces nos damos cuenta de que la discusión vida y muerte, no tiene sentido y que no debemos pensar que vida es sólo vida y muerte sólo muerte.
Todas las cosas en todo tiempo desde el pasado eterno hasta el eterno futuro, son la verdadera flor de loto. Incluso si nuestro cuerpo y mente no están en armonía, no podemos escapar a la ley de la verdadera flor de loto que es verdad eterna. Ver las cosas tal y como son es el más asombroso tesoro: como ver una luz brillante o ir al Dojo (zendo). Esta es la ilimitada y eterna vida de Buda.

La ilusión es cambiada por la verdadera flor de loto; la iluminación cambia a la verdadera flor de loto. En último extremo significa que la verdadera flor de loto ilumina a la verdadera flor de loto.

Escrito por mí, Dogen, un monje que después de haber practicado en China volvió a Japón y transmitió el Dharma.

Esto fue dado a su discípulo Etatsu, en el período de prácticas de verano (ango) en 1241.

Dogen escribió: “Me impresionó profundamente la determinación de Etatsu. Afeitó su cabeza y vistió las ropas de monje, cosas dignas de mérito. La práctica sincera es el camino de un verdadero monje. Etatsu practicó duramente, cambió la verdadera flor de loto, la hizo girar y tomó la ordenación. Hacerla girar transciende nuestra consciencia y alcanza el más alto nivel de la verdadera flor de loto. Inspirar y expirar son lo mismo ahora que en el pasado”.