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viernes, 4 de enero de 2013

Comentarios del maestro Sawaki sobre el Shodoka



Shodoka de Yoka Daishi

Segundo Poema:
La verdadera naturaleza de la ignorancia
es la naturaleza de Buda.
El cuerpo vacío e ilusorio de la ignorancia
es el cuerpo del dharma


 Maestro Sawaki

Buda y el demonio tienen el mismo rostro

"La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda." Eso que llamamos "ignorancia", es la "no-comprensión." Esa es la raíz de toda confusión. De la misma forma que vemos una separación entre la ignorancia y el satori, también pensamos que Buda y el demonio son dos cosas diferentes. Pero no son dos. Comprender que Buda y el demonio tienen el mismo rostro exige una profunda contemplación, creo yo. No hay división en dos. Es una sola cosa que se puede ver en tanto que Buda y en tanto que demonio. La base es una. A este propósito, Shoken Kotaigo escribió: "Según el corazón del que lo posee, el oro puede ser un tesoro o un demonio." El oro, esa simple cosa, puede volverse un tesoro o un demonio. A menudo, por mucho que penen los padres para ahorrar dinero, eso no resulta beneficioso para los hijos.

¿Entonces es mejor ser pobres? A fe mía, si nuestro cuerpo está sano, irá bien; pero si la pobreza va a pervertir vuestro carácter, es una pobreza sin esperanza. Si no corrompe vuestro carácter, la riqueza puede ser buena. Es cómodo tener dinero. También yo lo sé. Pero según la persona que lo posee, el dinero puede ser amigo o enemigo. Si bien hay personas a quien la pobreza amarga, las hay también a quienes la pobreza refuerza su espíritu de independencia. Es sólo una cuestión de espíritu, una forma de pensar. Si hacéis algo mal, vuestro padre os regaña, pero cuando tenéis necesidad de él y no está, os sentís muy solos. Sin embargo no es más que un solo y mismo padre. Entonces, ¿dónde está la raíz de todo esto? Simplemente en nuestra manera de cegarnos. La fuente de toda ignorancia está en nuestra propia ceguera.

Miyamoto Musashi escribió el Dokukodo. Tomó prestado el título de una frase del Shodoka que dice: "Va siempre solo, camina siempre solo." Es muy divertido.
Para la práctica del samurai, el budo solo no era completamente satisfactorio. Generalmente se encuentra el bushido en el corazón del espíritu japonés. Es interesante constatar que estos samurais estaban comprometidos en la Vía del Zen. Si se mira el budo y el Zen (que se llama el Zen de los samurais), se tiene la impresión de que hay siempre una iluminación neta entre los samurais. Si se intenta comprender el lugar que ocupa el budismo en la vida de los samurais, aunque se anuden los cabellos en un moño, porten dos espadas y proclamen fieramente: "Yo soy Tal y Tal", a uno le embarga el sentimiento de que la actitud vital del Zenestaba encarnada en el samurai japonés. En las crónicas del budo se pueden encontrar muchos ejemplos que ilustran esto.

La segunda línea del Dokukodo dice. "No busques los placeres para ti mismo." La ignorancia humana, esta búsqueda de placer. Poco después, en la quinta línea pone: "Tómate a la ligera y a los otros en serio." Profundamente, no se toma uno mismo a la ligera. Debemos considerar la vida con gravedad. Pero los antiguos samurais que se hacían el hara-kiri pensaban todos que era justo poner fin a su vida. Consideraban las cosas con una daga puntiaguda sobre el vientre. "¡Si fracaso, me apuñalaré!." Ellos se tomaban a la ligera y a los otros en serio.

Pero en nuestros días es a los otros a quien sacrificamos. No se piensa más que en sí mismo, y en llenarse los bolsillos. Si alguien tiene un tropiezo, se lamenta, expresa numerosas quejas y huye. Eso es porque se toma en serio y a los otros a la ligera.

Después de esto, la sexta línea es alegre. El samurai de antaño tenía verdaderamente una buena manera de comprender las cosas. Musashi escribió este Dokukododurante sus últimas horas.
Se dice que murió el 191 día del 51 mes del 21 año de Shoho; escribió pues este texto una semana antes de morir. El original es un rollo conservado en Kumamoto.

Hay un individuo que ha venido a verme con los ojos inyectados en sangre, y el rostro mostrando los signos de una depresión nerviosa. Me ha dicho: "No sé si voy a aprobar el examen de funcionario." Probablemente quería practicar zazen para curar su depresión nerviosa. Entonces le respondí: "Si alguien como usted no aprueba el examen, es porque hay otros que son mejores que usted, así que, ¿no es ésta una razón para alegrarse?." "¿¡Qué!?", respondió él. Yo no puedo hacer nada si este tipo es un tonto que no puede comprender esto. Y como el mundo está lleno de esta clase de tontos que no pueden comprender las cosas a ese nivel, no merece la pena ni contar esta historia. "Si usted lo consigue, eso quiere decir que no hay nadie mejor que usted. ¿No comprende hasta qué punto es triste para nuestro país el que haya tanta gente inútil de su género?", le dije. "¡Oh!", respondió él. Estaría muy bien que la gente comprendiera las cosas a este nivel pero se contentan con lamentarse de sus propios fracasos. Sería mejor que pensaran: "Si no he aprobado el examen es porque hay muchos individuos mejores que yo. Aunque el Japón ya no es lo que era, todavía queda un buen número de gente dotada. Es mejor que me retire, y que esté agradecido por no haber conseguido el puesto." Pero la gente no comprende esto. Los que lamentan sus fracasos son más numerosos que los que se inquietan poco de sus propios asuntos.

Encontramos seguidamente: "En el bien como en el mal, no envidies a los otros." Los antiguos samurais no envidiaban a los otros, pero en nuestros días, numerosos son los que están roídos por la envidia. Es una situación deplorable y me gustaría corregirla de una manera o de otra.

Con la lectura de este Dokukodo, uno se apercibe de que, aunque sea muy corto, cada frase acierta el centro de la diana.

continúa...

lunes, 10 de diciembre de 2012


Comentarios sobre el Shodoka

por el Maestro Kodo Sawaki




Primer Poema:

"No ve usted
a este hombre de la Vía que ha ido más allá del
estudio y vive sin esfuerzo,
sin rechazar la ilusión ni buscar la verdad"


En el Zen hay una obra titulada Hokyo Zan Mai.
En este Hokyo Zan Mai está escrito: "Vosotros que ahora recibís esto, guardadlo bien." El Hokyo Zan Mai y elShodoka son dos poemas. Aunque estos poemas le hablen a la gente (honorable) de "usted" o de "tú", estas palabras no designan a nadie en particular. Están dirigidas directamente a cada lector. Más precisamente, estas palabras alientan a la gente que practica el Zen y estudia la Vía. "Usted" quiere decir cada uno de los que leen el Shodoka. Esta palabra "usted" figura también al final del Shodoka en el verso "Puesto que usted no comprende esto, lo resolveré yo por usted ahora." Al poner la palabra "usted" al principio y al final y al juntarlas, Yoka Daishi nos hace partícipes de la historia. Nosotros mismos, en persona, somos interpelados.

El Shodoka, es el propio satori de Yoka Daishi. Es su propio satori interior. En lenguaje moderno podemos decir reflexión íntima. En todo caso, es un poema sobre el dharma del propio satori interior de Yoka Daishi, dirigido a toda la gente del mundo entero que practica el Zen y estudia la Vía.

Así dice: "¿No ha visto usted...." Si preguntamos "¿Visto qué?", la respuesta sería: "¡Lo que voy a explicar!." En otras palabras dice: "No ve usted al hombre de la Vía que ha ido más allá del estudio y vive sin esfuerzo." Dicho de otra manera: "¿No ve usted el principio del universo entero?." Usted lo sabe todo sobre las fabricaciones humanas, etc., pero, ¿no ve usted al hombre de la Vía que ha cesado de estudiar y vive sin esfuerzo? ¿No ve usted el principio del universo entero? En otros términos, ¿no ve usted que el dharma del propio satori interior de Yoka Daishi no está separado de Buda, de mi y de los seres sensibles de las diez direcciones?

El mundo de la religión es perfecto. Esto es así porque nuestras propias acciones son las acciones de todos los Budas de las diez direcciones y de los tres mundos. En consecuencia, el individuo no es tan pequeño. La gente piensa a menudo en grandes cosas; en cuanto les sucede la menor cosa, quieren inmediatamente hacerlo saber a todo el mundo. Anunciarles las cosas a los demás parece tener una gran importancia. Por otro lado, la gente está llena de secretos. Y en estos momentos, ignoran que ellos mismos son el universo entero. Nuestra persona, uno de nuestros estornudos, son el universo entero. Lo que un hombre hace solo sin que nadie lo sepa es aplaudido y compartido por el mundo entero. Así, la práctica de una persona renueva el satori de todos los Budas de las diez direcciones y los tres mundos, y certifica de nuevo el estudio de la Vía. Al mismo tiempo, la acción inmoral de una sola persona es una blasfemia contra todos los Budas de los tres mundos y de las diez direcciones y contra los seres sensibles de las diez direcciones.

Porque pensamos que el individuo puede hacer lo que quiera, llegamos a cometer sacrilegios. Pero si alguien actúa con el universo entero, su acción de hoy es eterna. Así, cuando Yoka Daishi dice: "¿No ve usted?" además después dice: No ve usted "al hombre de la Vía que ha ido más allá del estudio y vive sin esfuerzo." Pero al mismo tiempo, designa el sentido total del Shodoka y muestra que nuestras acciones no pueden ser cortadas y separadas del universo.

Nuestra corrupción es el estado en el que estamos cortados del universo. Cuando el yo sale del universo entonces estamos corrompidos. Pero cuando tomamos personalmente el gran principio del universo sobre nuestros hombros, es lo mismo que decía Shinran Shonin": "Cuando reflexiono profundamente en el gran voto que proviene de los cinco kalpas de meditación de Buda Amida, estoy convencido de que fue hecho únicamente y en último lugar por mi salvación." Porque si se reflexiona profundamente, se ve que ha sido formulado únicamente y en último lugar por Shinran; Shinran a su vez toma sobre él la práctica de todos los seres sensibles. Además, no tenemos necesidad de buscar por todos lados seres sensibles inmersos en la ilusión. Si simplemente cerramos los ojos y reflexionamos, solamente por nosotros mismos podremos comprender bien cómo la masa de los seres sensibles vaga entre tormentos. Sin mirar fuera, reflexionando justamente sobre nosotros mismos comprenderemos con seguridad a los seres inmersos en la ilusión. Nosotros somos como un modelo reducido del mundo de las diez direcciones.

Un profesor decía que cuando observaba lo que hacían los estudiantes, realizaba que era como si observara su propia vida. Incluso sin ser profesor, si miramos de la misma manera a los seres inmersos en la ignorancia, comprenderemos bien y exclamaremos: "¡Oh, son como yo!" Llevamos esquemas generales en nosotros mismos. Una persona ejemplar está simplemente soportando y reprimiéndose. A ella bien que le gustaría meterse en algún lío si estuviese segura de salir airosa; si le encanta beber, le gustaría abusar de la bebida, de la misma manera que le gustaría apuntarse a la mayoría de los placeres; sólo que está conteniéndose pacientemente.

Puesto que esto es así, el satori de todos los Budas se vuelve la realidad del satori de montañas y ríos, de la hierba y de los árboles. Tal es el sentido de la frase: "Los seres sensibles y las cosas insensibles, obtienen el satori al mismo tiempo; la hierba, los árboles, el país entero sin ninguna excepción obtienen la budeidad."

El propio satori de Buda es algo del universo entero. Así, si en respuesta a la pregunta "¿No ve usted el principio?, alguien pregunta "¿Qué principio?" decimos: "El hombre de la Vía que ha ido más allá del estudio y vive sin esfuerzo." Este al que llamamos "hombre de la Vía que ha ido más allá del estudio y vive sin esfuerzo" es una persona que incluso no se sabe en la ilusión. Saber que está uno mismo en la ilusión, es como el hombre que sabía que era un mendigo. Pero esto es algo que ocurre generalmente después que nos hemos vuelto plenamente conscientes. Un bebé no sabe que es pobre. Un hombre que sabe que es rico es un canalla arrogante. Pero durante la infancia lo ignoramos todo sobre la riqueza.

"Tengo el satori." Esas son las palabras de un insoportable palurdo. No sabemos si tenemos el satori. Tampoco hay conciencia de la ilusión. No hay ni conciencia de ilusión ni conciencia del satori. Esa es la única dirección que podemos tomar. Así que no es necesario tener el satori o estar en la ilusión. En consecuencia, en el pasado no estábamos en la ilusión y ahora no tenemos el satori. Este estado es hishiryo.

Pero aunque digamos "sin pensamiento ni concepto", eso no es en absoluto como si el alma subiese en un globo y se perdiera en la niebla.



sábado, 1 de diciembre de 2012

Shodoka, El canto del despertar inmediato

- SHODOKA -

del maestro Yoka Daishi (665-713)



Querido amigo, ¿no ves que este hombre de la Vía
ha cesado de estudiar y vive sin esfuerzo?
No intenta apartar las ilusiones ni encontrar la verdad.

La naturaleza real de nuestra ignorancia es la naturaleza de Buda;
nuestro cuerpo vacío e ilusorio es el cuerpo de Buda.

Si comprendemos el cuerpo de Buda, no hay nada más.
Manantial original, nuestra propia naturaleza es el puro y verdadero Buda.

Las nubes flotantes de los cinco agregados van y vienen en el cielo,
la espuma de los tres peces aparece y desaparece sobre el océano.

Si comprendemos la realidad, ya no existe nada más para nosotros, ni el hombre, ni la ley.
Instantáneamente el peor karma, el karma del infierno, es destruido.

Si los engaño con palabras falsas, que el castigo de la lengua arrancada
caiga eternamente sobre mí.

Si ustedes realizan súbitamente, en el instante, el Zen del Buda,
las seis virtudes y las diez mil prácticas se realizan plenamente en sus cuerpos.

No existe falta ni felicidad, ni pérdida, ni ganancia.
En la paz de la consumación absoluta no debemos buscar nada.

Desde el origen, nunca se ha limpiado el polvo acumulado en el espejo;
pero hoy día, es absolutamente necesario ver el brillo.

¿Quién es no-pensado? ¿Quién es no-nacido?
Si el no nacido existe realmente, él no puede volver a nacer.

Pregunta a una marioneta si adquirir méritos
para encontrar al Buda, es eficaz.

Abandona los cuatro elementos y no intentes aferrar más nada.
En la paz de la consumación absoluta, bebe y come según tus deseos.

Todos los fenómenos son impermanentes, todo es vacío.
Este es justamente el gran y completo despertar del Buda.

Una doctrina precisa y de la más alta dimensión,
es el símbolo del verdadero monje.

Si una persona no está de acuerdo, la doctrina se revelará por sí misma.
Porque la marca del Buda es cortar las raíces directamente,
no se puede a la vez amontonar las hojas
y buscar las ramas.

Las gentes ignoran la Joya Preciosa.

Pero cada uno posee, profundamente escondida,
este tesoro del Tathagata en la conciencia Alaya.

La acción misteriosa de los seis órganos es vacía,
y no lo es al mismo tiempo.

El halo luminoso de una perla pertenece al mundo de los fenómenos
y no pertenece al mismo tiempo.

Purificando nuestras cinco clases de visiones se podrán adquirir los cinco poderes.
Sólo por la práctica se puede comprender esto.

¡Imaginarlo es difícil!

No es difícil ver la forma en el espejo.
Pero no existe ningún medio de capturar la luna en la corriente del agua.

Vamos siempre solos, marchamos siempre solos.
Sobre el camino del Nirvana sólo van juntos aquellos que se han realizado.

La melodía de su vida es clásica, su espíritu es puro y su modo de andar
posee una nobleza natural.
Sus mejillas están hundidas, sus pómulos son fuertes, nadie le presta atención.

El hijo de Sakya es conocido por ser pobre.
En realidad, su apariencia es pobre, pero su espíritu no conoce la pobreza.

Es pobre, por eso está habitualmente vestido de harapos.
Pero posee la Vía y guarda este tesoro inestimable en el fondo de su espíritu.

Y este tesoro inestimable, aún cuando se haga uso de él, no se agota jamás.
Por eso, puede hacer que todos se beneficien de él,
en cada ocasión, sin ninguna reserva, eternamente.

Los tres cuerpos y las cuatro sabiduría se realizan plenamente en su cuerpo.
Las ocho comprensiones del despertar y los seis poderes sobrenaturales
están impresos en el fondo de su espíritu.

El hombre superior tiene la comprensión total de una sola vez.
El hombre medio o inferior, aunque entiende muchas cosas, cree en pocas,
y carece de la verdad profunda.

Despójate por ti mismo de los andrajos que ocultan este tesoro.

De cara a los otros, no te vanaglories de tu devoción.
Acepta las críticas y resígnate a las calumnias de los demás.
Todos acaban por fatigarse al querer prender fuego al cielo con una antorcha.

Cuando los escuchas, es como si bebieras un dulce néctar.
Este se diluye instantáneamente y entra en el misterio.

Si comprendes que las palabras malvadas se vuelven meritorias,
entonces ellas serán para ti un maestro de la Vía.

Si, por las críticas, no te despiertas por encima de la noción de amigo o de enemigo,
¿cómo podrás realizar los poderes ilimitados de la compasión y de la perseverancia?

Si comprendes perfectamente el origen, el principio, podrás enseñarlo perfectamente.
Zazen y sabiduría estarán en completa fusión, sin residir solamente sobre el vacío.

Dos monjes habían infringido el precepto de castidad, y habían cometido un crimen.
Las palabras de Hari les hizo aceptar sus remordimientos.
Pero el gran Yuma, instantáneamente, hizo desaparecer sus dudas,
tan rápido como el sol funde la nieve y el hielo.

No soy sólo yo quien tiene ahora la comprensión.
Los Budas innombrables como los granos de arena del Ganges son todos de la misma esencia.

La doctrina del no-temor es como el rugido del león
que destroza el cerebro de los cien animales que lo oyen.

El elefante, a pesar de su poder, pierde su dignidad.
Sólo el dragón del cielo escucha esta voz con satisfacción.

He atravesado océanos y lagos, he pasado por montañas y riberas,
he visitado a los Maestros, he buscado las Vías, he practicado zazen.
Y desde que he encontrado el camino del monte Sokei,
sé que nacimiento y muerte no son diferentes.

Andar es también el Zen, sentarse es también el Zen.
Que se le hable o que se esté silencioso, que se mueva o que se le deje inmóvil,
el cuerpo permanece siempre en paz.

Incluso si se encuentra frente a una espada, el espíritu permanece tranquilo.
Incluso si se encuentra frente al veneno, el espíritu permanece imperturbable.
Mi Maestro ha encontrado al buda Nento y hace mucho tiempo,
se convirtió en Nin Niku Sen.

Debemos vivir muchas veces y muchas veces morir.
Vida y muerte se suceden sin interrupción en la eternidad.

A partir de la realización inmediata del no-nacimiento,
no hay más necesidad de recrearse o de atormentarse por los honores o la desgracia.

Retirarse a las montañas profundas, vivir en una pequeña ermita,
sentado bajo un gran pino, tranquilo y sereno;
practicar zazen, apacible y feliz, en la morada del monje ermitaño,
vida simple y serena, verdadera belleza.


Si ustedes despiertan  y comprenden, no hay más necesidad de hacer vanos esfuerzos:
nada pertenece a la impermanencia.

El don practicado con un fin puede dar la suerte de renacer en el cielo,
pero es como disparar una flecha hacia el cielo.

Cuando la fuerza de la fecha se ha agotado, vuelve a caer al suelo,
y puede ser el origen de karma adverso en el futuro.

Esto es completamente diferente a estar bajo la puerta de Muijiso,
por la cual se entra instantáneamente en la dimensión del Buda.

Solamente comprender la raíz original, no preocuparse por las ramas,
es como captar el reflejo de la luna en una joya pura.

Yo conozco ahora este tesoro de verdadera libertad,
inagotable no sólo para mí mismo,
sino también para los otros.

La luna brilla sobre el agua del río,
el viento sopla en los pinos:
fresca y pura sombra de una larga noche.

¿Cuál es la causa?

El tesoro de los preceptos de la naturaleza del Buda 
está impreso en el fondo de nuestro espíritu.
La niebla y el granizo, la lluvia y la bruma 
son el kesa que sueña nuestro cuerpo.

El cuenco del monje para llamar al dragón y el bastón para ahuyentar al tigre.
Los anillos de metal en la punta del bastón retiñen claramente.

Cuenco y bastón no deben ser considerados bajo su simple forma material.
Ellos significan seguir íntimamente la huella del Buda 
y simbolizan su precioso bastón.

No buscar la verdad, no cortar las ilusiones.
Ya que yo comprendo claramente que estos dos elementos son vacíos, informes.

La no forma no es ni vacía ni no-vacía; es la verdadera forma del Buda.

El espejo del espíritu es puro y nada puede llegar a oscurecerlo;
por su pureza y claridad, refleja a todo el universo.

El reflejo de los millares de fenómenos se manifiesta en este espejo;
esta joya perfecta no tiene ni exterior ni interior.

La verdadera libertad del vacío supera la relación de causa y efecto;
todo está entonces en perfecta confusión y desorden 
y produce una catástrofe abominable.

Abandonar las existencias, para no guardar más que la vacuidad,
es también una grave enfermedad:
como arrojarse al fuego para evitar caer en el agua.

Querer abandonar las ilusiones para no guardar más que la verdad,
es discriminación, artificio e imitación.

Cuando un hombre no sigue más que la práctica, ignorando esto,
es como aquel que adopta a un ladrón para hacerlo su hijo.
Desperdiciamos el tesoro del Dharma y perdemos sus méritos.

La causa es esta conciencia de lo mental.
La escuela Zen disuelve también lo mental.

Entrar en el despertar del no-nacimiento inmediatamente,
tal es el poder de la verdadera sabiduría.

El hombre verdadero toma la espada de la sabiduría.
Punta afilada de la sabiduría, llama tan poderosa como el diamante.

Esta espada es capaz de destruir la raíz de todos los pensamientos y concepciones erróneas,
y puede igualmente golpear por sorpresa a todos los demonios.

La enseñanza del Buda es como la voz del trueno,
la ley que ruge o el redoble del tambor.
Esta enseñanza esparce una nube de compasión y reparte un néctar dulce como la miel.

Las huellas del dragón y del elefante se extienden por todos los sitios, sin límite,
de manera que todos los hombres, incluso aquellos que tienen un despertar dogmático
o adquirido por el conocimiento de los libros,
pueden encontrar el supremo despertar por esta enseñanza.

Sobre los glaciares del Himalaya no crece más que una hierba, pura y sin mezcla.
Ella da, exclusivamente, la esencia del gusto.
Y este gusto yo lo conservo siempre.

Una sola naturaleza contiene todas las naturalezas;
una sola existencia incluye totalmente todas las existencias.

Una sola luna se refleja en todas las aguas;
todos los reflejos de la luna en el agua provienen de una sola luna.

El cuerpo espiritual de todos los Budas entra en mi naturaleza.
Mi naturaleza se armoniza con el espíritu del Buda.

Una sabiduría incluye perfectamente todas las sabidurías.
En esto no hay ni forma, ni conciencia, ni acción del Karma.

En un solo instante ochenta mil puertas son creadas;
en un solo instante, el tiempo eterno es consumado.

Las medidas no son medidas.

¿Cómo estar en armonía con nuestra naturaleza verdadera?

No criticar, no alabar.
Nuestro cuerpo es como el cielo sin límites.

Si no dejas el lugar en el que estás, permanecerás tranquilo.
Si buscas conocer, te darás cuenta de que no puedes ni comprender,
ni adquirir, ni rechazar.
Lo que no puedes obtener, inconscientemente lo obtendrás.

Cuando estás silencioso, hablas; cuando hablas, estás silencioso.
Cuando la gran puerta del don está abierta, no existen más obstáculos.

Si alguien me pregunta a qué religión pertenezco, respondo:
al poder de la Gran Compasión.

¿Qué es el bien, qué es el mal? Los hombres no pueden saberlo.
¿Quién va en el buen sentido y quién a contracorriente?
Ni siquiera el cielo puede determinarlo.

Durante largo tiempo, en otro tiempo, he practicado y estudiado.
No son palabras en el viento ni mentiras.

Aquí, levanto la bandera de la ley y establezco la verdadera religión.
La verdadera y santa línea del Buda se continúa a través del monje del monte Sokei.

Mahakasyapa, el primero, transmitió la lámpara, la antorcha;
después la historia cuenta veintiocho generaciones bajo el cielo de la India.

Por la ruta de los océanos, el Zen ha llegado a esta tierra.
Bodhidharma fue su fundador.
Seis generaciones ilustres le sucedieron y transmitieron la toga.

De hoy en adelante, en las generaciones futuras,
numerosos serán los que recibirán la Vía del Zen.

La verdad del Zen no tiene necesidad de ser defendida.

Del mismo modo que el origen de las ilusiones, él también, es vacuidad.

Pero cuando los dos puntos de vista de existencia o no-existencia son abandonados,
la no vacuidad se convierte en vacío

Las veinte puertas del vacío no tienen existencia.
La naturaleza única de los Budas es originalmente idéntica para todas las existencias.

El espíritu es la raíz, el Dharma es el polvo.
Los dos son como los reflejos en el espejo.
Cuando se ha limpiado el polvo, la luz, entonces, resplandece.

Espíritu y Dharma han desaparecido completamente:
nuestra naturaleza, entonces, es auténtica.

¡Ay! Esta época está marcada por la degeneración del Dharma.
Los hombres son poco felices; es difícil dirigirlos,
están muy lejos de la sabiduría, de la santidad y se hunden en falsas concepciones.

Los demonios son poderosos, el Dharma es débil,
y el odio dañino se extiende por todos los sitios.

Ellos tienen la posibilidad de escuchar la enseñanza de la puerta
de la verdadera doctrina del Buda, pero desgraciadamente la rechazan,
la rompen en mil pedazos como una tela,
y no pueden volver a hallar la forma original.

La acción proviene del espíritu, los males provienen del cuerpo;
por eso no deben sentir ningún resentimiento hacia los demás.

Si no quieres acarrearte un karma ilimitado,
no critiques la enseñanza del Dharma del Buda.

En el bosque de sándalo no crece ningún otro árbol.
Sólo los leones viven en ese bosque profundo, denso, silencioso.

Y por todos los sitios, en este bosque tranquilo, los leones se recrean libremente.

Todos los animales de la tierra y todos los pájaros del cielo han huido lejos; sólo los cachorros marchan siguiendo al león.
Con escasos tres años, ya son capaces de rugir.
E incluso si los chacales quisieran imitar a estos leones, reyes del Dharma,
no podrían evitar que los cien mil demonios abrieran sus bocas libremente.

La enseñanza verdadera no puede ser comprendida por el entendimiento humano.

Pero si tienen dudas, si ustedes no comprenden,
todavía les es posible discutir conmigo.

Esta no es una opinión producto de mi dogmatismo.
Sólo es el temor de que nuestra práctica no degenere hacia los dos extremos
de la negación o de la afirmación.

Lo negativo no es negativo.
Lo positivo no es positivo.

Si nos equivocamos a este respecto, aunque sólo sea por un cabello,
nos alejamos mil lis.

Cuando es sí, la misma hija del Dragón puede súbitamente convertirse en Buda.
Cuando es no, el mismo monje Zensho puede, durante su vida, caer en el infierno.

Por mi parte, desde mis años juveniles, he acumulado conocimientos,
he estudiado los textos y sus comentarios, así como los sutras.
He reflexionado sobre los nombres y las formas,
pero no he conocido el reposo en estos estudios;
ya que esto es seguramente tan vano como querer entrar en el océano
para contar allí los granos de arena.

El Buda me lo reprocha, muy justamente, ya que, a fin de cuentas,
¿qué utilidad puede aportarte el tesoro de los demás?

Ahora veo bien que hasta hoy en día, monje errante, he practicado en vano
y durante largos años he errado por falsas vías.
Al estar mi naturaleza poco luminosa me he equivocado y no he comprendido.
Debido a esto no he podido acceder a la verdadera enseñanza del Buda.

El Hinayana está enteramente volcado hacia la Vía pero le falta el amor universal.
La inteligencia y el saber carecen de sabiduría profunda.

Son estúpidos y pueriles los que crean una falsa realidad en su puño vacío
o en el extremo de su dedo.
No obtienen nada tomando por la luna el dedo que la señala.
Mezclan y confunden voluntariamente el mundo objetivo y subjetivo.

El hombre que abarca todos los aspectos es Buda.
Entonces, puede verdaderamente ser designado con el nombre de Avalokitesvara.

Cuando se ha realizado la iluminación, el karma original deviene vacío.
De lo contrario debemos pagar nuestras deudas.

Tenemos hambre e incluso delante de una mesa real no comemos.
Estamos enfermos e incluso si encontramos al rey de los médicos,
y no seguimos sus remedios, ¿cómo podremos ser curados?

En el mundo de los deseos, podemos practicar el Zen
por el poder de la sabiduría.

Cuando el loto nace en el fuego jamás puede ser destruido.

Yuse transgredió uno de los más importantes preceptos,
pero enseguida obtuvo el despertar del no-nacimiento,
al instante se convirtió en buda y ahora él existe.

La enseñanza, parecida al rugido del león, carece de miedo.
¡Qué lástima de esos espíritus estúpidos y confusos!
Ellos comprenden que violar los preceptos es un impedimento para la iluminación,
pero no pueden descubrir el secreto de la esencia de la enseñanza del Buda.

El poder misterioso de la iluminación tiene efectos maravillosos tan innombrables
como los granos de arena del Ganges.

¿Por qué no tomarse la molestia de hacerle las cuatro ofrendas?
Diez mil piezas de oro al lado de esto no valen nada.

Incluso si tuviéramos que reducir nuestros huesos a polvo
o cortar nuestro cuerpo en pedazos, no sería aún suficiente para agradecérselo.

Una sola palabra justa está por encima de diez mil millares de palabras.
El es el rey del Dharma, es el más alto.
Todos los Budas tan numerosos como los granos de arena del Ganges lo testimonian.

Ahora yo sé que esta Joya y todos aquellos que la recibieron,
con confianza pueden ser reyes del Dharma.

No hay nada que encontrar en el mundo del despertar;
no hay ni hombre, ni siquiera Buda.

Los cosmos innombrables por ellos mismos son como burbujas en el océano.
Todos los sabios y venerables son como relámpagos en el cielo.

Incluso si un gran círculo de metal se pone a girar sobre mi cabeza,
la claridad perfecta permanece siempre.

Incluso si el sol se vuelve frío o si la luna se recalienta,
a pesar de los demonios numerosos, la verdadera doctrina permanece indestructible.

El carro del elefante avanza lentamente sobre el camino;
¿cómo podrá la mantis religiosa impedir el paso de sus ruedas?

El gran elefante no juega en el sendero de los conejitos.
El gran despertar está por encima de los pequeños honores.

No juzgues la inmensidad del cielo azul mirándolo a través de una paja.
Si no tienes aún la comprensión,
yo te confirmaré ahora, más profundamente.




miércoles, 11 de julio de 2012

El mundo brillante por Kodo Sawaki


La ignorancia es un caso de ceguera de sí mismo. Sobre esta vía, toda la vida es ciega. Nos oscurecemos vida tras vida. Los que de esta forma avanzan siempre hacia la oscuridad son llamados seres ignorantes. Para Buda no hay ignorancia. Para los seres ignorantes no hay naturaleza de Buda. Esto es un hecho. Incluso cuando se inclina delante de una estatua de Buda, un ser ignorante piensa: "¿Valdrá caro este Buda?", o ¿Cuánto me costará este Buda si lo compro?." Sea como sea, el Buda no responde. Desde su punto de vista no hay seres ignorantes. El Buda dice: "Estás bien, justo como eres."

Hay un individuo que vino a verme con los ojos inyectados en sangre y el rostro mostrando los signos de una depresión nerviosa. Me ha dicho: "No sé si voy a aprobar el examen de funcionario". Probablemente quería practicar zazen para curar su depresión nerviosa. 

Entonces le respondí: "Si alguien como usted no aprueba el examen, es porque hay otros que son mejores que usted, así que, ¿no es ésta una razón para alegrarse?." "¿¡Qué!?", respondió él. 
Yo no puedo hacer nada si este tipo es un tonto que no puede comprender esto. Y como el mundo está lleno de esta clase de tontos que no pueden comprender las cosas a ese nivel, no merece la pena ni contar esta historia. "Si usted lo consigue, eso quiere decir que no hay nadie mejor que usted. ¿No comprende hasta qué punto es triste para nuestro país el que haya tanta gente inútil de su género?", le dije. "¡Oh!", respondió él.
Estaría muy bien que la gente comprendiera las cosas a este nivel pero se contentan con lamentarse de sus propios fracasos. Sería mejor que pensaran: "Si no aprobé el examen es porque hay muchos individuos mejores que yo. Aunque el país ya no es lo que era, todavía queda un buen número de gente dotada. Es mejor que me retire, y que esté agradecido por no haber conseguido el puesto." Pero la gente no comprende esto. Los que lamentan sus fracasos son más numerosos que los que se inquietan poco de sus propios asuntos.

Los seres ignorantes están llenos de complejos. Ellos no lo creen pero el Buda repite: "Estás muy bien como estás." Si eres servidor, continúa así, está muy bien. Tus padres te permitieron nacer, fuiste a la escuela elemental y ahora ganas unos pocos pesos por mes. Tal como estás obtendrás el satori. Yo lo sé con toda certeza, dice Buda. 
Pero el ser ignorante persiste en decir: "No valgo nada."
Es lo que se llama "ser hijo de millonario y vivir en la miseria." A pesar de que había nacido en una familia rica, el hijo huye pensando que lejos estará mejor, y se pone a vagar en busca de esta mejora. 
Esto es profanarse a sí mismo. La ignorancia es profanarse a sí mismo pensando: "Si hay algo mejor fuera de mí, entonces yo no valgo nada." 
Pero el ego es uno y está bien tal como es. Para el cuerpo es lo mismo. Si el moco te cuelga de la nariz, es perfecto así como está. Desde el punto de vista de Buda, está bien, pero desde el punto de vista de los seres ignorantes, es la ignorancia.

Es como el dinero. En lo que respecta a su utilización, que esté en poder de Buda o de un ser ignorante, es siempre dinero. El dinero no cambia. 

Si es un estafador el que lo recibe, entonces le dará a este dinero un uso acorde. Un estafador ingenioso con un céntimo sería capaz de comprar un caramelo, utilizarlo de mala manera y volverse rico. En su bolsillo, incluso una moneda se convertiría en la primera pieza que le traería la fortuna. Un ser ignorante compraría el caramelo y ¡Glup!, se lo tragaría de golpe. Si una persona de gran piedad filial compra el mismo caramelo, ¿Qué uso haría de él?. 
En la utilización del mismo dinero, aparecen diferencias en las personas.

El común de los mortales consagra cada jornada al servicio de la ilusión, es decir, dentro de la confusión. Pasan el día en lugares oscuros. En la parte oscura de la ciudad se ven a menudo pasar jóvenes fantasmagóricas con rostros seductores. Si ellas son seductoras, yo no lo soy; pero un hombre más guapo sería devorado por estas criaturas. Y no encontrará su libertad mas que cuando su bolsa esté vacía. 




De esta forma pasamos nuestros días en un mundo semi-muerto lleno de ilusiones oscuras. Una jornada es dilapidada en vano. Un solo y mismo día, según el uso que se haga de él, puede volverse diversos mundos vivientes, mundos muertos, mundos totalmente negros, mundos en torbellino o mundos en naufragio.


Ahí donde se encuentra el Buda, hay un lugar brillante. Sin embargo, en cualquier parte donde se encuentra un ser ignorante hay un lugar oscuro. Aunque se tenga dinero, se está a oscuras; aunque se sea pobre, se está a oscuras. No se puede ir hacia un lugar luminoso. Aunque se estudie, se está en sombras; se estudia en lo negro. Si no se estudia en absoluto, se ensombrece uno todavía más. Si se come, se come demasiado; y si se bebe vino, se bebe demasiado. Es una sola cosa, pero de esa manera, hay una diferencia. Así, incluso en la utilización de un centavo aparecen diferencias de persona.

Es lo mismo con un objeto o un período de tiempo. Para iluminarse, cualquier momento es bueno... . En la práctica budista no hay ni buen ni mal día. Desde el punto de vista de Buda, cualquier día es un buen día. De ahí el dicho: "Cada día es un buen día." Puede ser un día de gato o un día de elefante, pero no es un mal día. Por el contrario, para los seres ignorantes, incluso el día que obtienen algo es un día de mala suerte. Si un hombre que no tiene nada obtiene algo, pasará todo el día jugando y acabará por derrocharlo totalmente. Pensará: "Bueno, ahora ya tengo para comer; dejemos el trabajo para más tarde."

Durante la guerra ruso-japonesa, un hombre oyó decir que iba a recibir la medalla militar de la Orden del Ciervo Volante de Oro. Entonces pidió prestada una gruesa suma de dinero prometiendo devolverla cuando cobrara su pensión. Pasa el tiempo y dilapida el montante de su pensión y de su indemnización en lugares sombríos. Gastada en lugares brillantes o en lugares sombríos, es siempre la misma pensión. Contando con esta pensión, se endeudó todo lo que pudo. Contando con la medalla militar, pasa las tardes con las geishas. De esta manera su hogar conoció la desgracia y él no pudo reembolsar sus deudas. Hubiera podido utilizar este dinero en un lugar brillante, para la salud de su país, para el dharma o para la sociedad. La diferencia reside entonces en la dirección que se le da a un solo y mismo objeto.

En el capítulo Bussho del Shobogenzo está escrito: "No existe un momento que no sea el bueno, no existe un momento en que la naturaleza de Buda no se manifieste justo ante nuestros ojos".

En verdad, estas pocas palabras bastan para incluirlo todo. Se puede salir de camping y comer carne asada, o bien se puede venir a hacer zazen y comer avena y arroz. Se puede comer una simple sopa de arroz y quejarse; se puede comer una simple sopa de arroz y estar alegre.

Incluso nosotros, monjes, nos quejamos a veces. Algunos decidieron hacerse monje porque no sabían que hacer con su vida. Es lastimoso. Algunos no se atreven ni siquiera a comer un poquito de carne en público. Yo pienso que eso es lamentable, y lo es.

Pero con seguridad, el deber de los hombres no se limita a comer. Más valdría que se consagraran al dharma y que pensaran: "¡Qué feliz destino!, verdaderamente no me merezco este buen karma que hace de mí un monje y me permite buscar el dharma. Muchos son los que no lo pueden hacer porque no son monjes". 

Ante la misma situación, entonces, uno puede lamentarse o alegrarse.

Un poema del Shodoka dice:

La verdadera naturaleza de la ignorancia
es la naturaleza de Buda.
El cuerpo vacío e ilusorio de la ignorancia
es el cuerpo del dharma.



La naturaleza de Buda depende de la persona. 
Desde el punto de vista de Buda no hay diferencias. 
Si Buda obtiene el satori y mira a su alrededor, todo es ignorancia. Si un ser ignorante mira alrededor de sí, todo y cada cosa es ignorancia. No es que una cosa específica llamada ignorancia tenga una existencia distinta. Tal es el principio que subyace en la afirmación: 

"La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda".







martes, 28 de febrero de 2012

El secreto encanto de la tradición oral


Enseñanza del maestro Kodo Sawaki


De todos los métodos de enseñanza es el más eficaz. Podemos estudiar solos una vida entera sin ningún provecho. Lo mismo pasa con el manejo del sable y todas las prácticas. No es suficiente gritar "¡Ya, ya!" sin razón y golpear, pues podéis estar seguros de que corréis a vuestra perdición. Pero conforme a las reglas, si os ponéis en guardia y vuestra postura es justa apuntando "¡ya!" tocáis al adversario. Todo el secreto está en la postura. El maestro la ha heredado de sus ancestros y en que sigáis o no su enseñanza, está la diferencia.

 Conozco una anciana que enseña a sus nietos la costura, la ceremonia del té, el koto y toda clase de cosas. Tuve la ocasión de verla hacerlo. Cuando se limpia un cuello de crêpe japonés, frotándolo demasiado fuerte con jabón, se reduce y se arruga. La abuela llamó a su nieta y le dijo: "¡Mírame como lo hago!" Hizo calentar agua en una marmita hasta que hirviera a borbotones y pidió a su nieta coger una extremidad de la tela y estiraron cada una de un lado, por encima del vapor para distenderla, después la puso a secar.

 Este ejemplo de savoir faire enseña exactamente lo que entiendo por tradición oral. Todo lo que me oís decir sobre la enseñanza del Buda es un tradición oral, porque ella sola permite coger los secretos y entenderlos bien, incluso si acabamos siempre por escribirlos en un papel. La transmisión secreta hace ver al instante, por eso es tan importante. Zazen es el secreto de la enseñanza de Buda que desde la antigüedad los maestros se enfloraron a los discípulos: "¡Estirad los músculos de la espalda! ¡Empujad el cielo con la cabeza! ¡Empujad los intestinos, el pecho hacia afuera, es normal! ¡Dejad caer los hombros....!" ¡Sino conocéis la tradición oral, venís a hacer solo tres días de sesshin y estáis tan agarrotados que lloráis! En la practica hay cantidad de experiencias como esa. Constituyen la transmisión secreta y se enseñan de generación en generación. Las obras de Dogen, el Fukan Zazengi y los dos capítulos del ShobogenzoBendowa y Zanmai ô zanmai así como el Zazen Yöjin-ki de Keizan Jokin pertenecen a esta tradición.

 Cuando alguien os ha enseñado una buena postura, sentís reconocimiento y espontáneamente, hacéis gasshô. Os sentís bien y tenéis ganas de sentaros en zazen. Si vuestra postura es mala, vuestro humor también. Es por esta razón que me afeito los pelos. Crecen enmarañados y cuando estoy en este estado me siento mal en mi piel de monje. Cuando estoy afeitado, me siento en armonía conmigo mismo. Mi humor es diferente según que lleve un hakama o el kesa que venero. "Cuando de repente, entendéis el zen de Buda" os afeitáis el cráneo y lleváis el kesa: estáis exactamente en el espíritu de zazen. Sino, no es el zen de Buda.
 Cráneo afeitado y vestidos con el kesa, si practicáis zazen y vuestra postura es justa, ninguna ilusión puede entrar. Si hay el menor intersticio, dejáis penetrar el zen animal o el zencupido y abrís a lo grande la Vía a una inundación de deseos humanos. Como los deseos humanos son ilusiones, estaréis protegidos si hacéis zazen guarneciendo todas las aberturas. Cuando estáis simplemente sentados, shikantaza, en una postura exacta, nada puede infiltrarse.
 Un maestro preguntó a un joven monje que hacía zazen: "¿que haces?" El joven monje le contestó "no hago nada" "¿¡Cómo no estás haciendo zazen!?" dijo el maestro. "No, no hago nada, ni siquiera zazen." Este joven monje practicaba un zen muy fuerte. Respiraba. Nada más penetraba en él. No hacía zazen para obtener el satori u otra cosa. Estaba simplemente sentado en zazen. Es lo que se llama shikantaza: Estar completamente concentrado en el acto.

 Un día, un tipo listo, me dijo "Entiendo que la Vía de un monje sea shikantaza pero yo, ¿puede ser shikantaza bebiendo un vaso de whisky?" Algunas personas interpretan lógicamente que se puede practicar durmiendo, comiendo o divirtiéndose. Claro que se puede, pero no será fácil para el que no haya hecho la experiencia de vivir shikantaza en la mesa, en la cama o en los servicios. ¡Toda el problema está aquí!
 A propósito de esto, Dogen escribió en el Fukan Zazengi: "no importa la posición del cuerpo sentado o tumbado" Más lejos en el Shodoka, encontramos esta frase: "Andar es zen, sentarse lo es también. El que habla o se calla, en movimiento o en reposo, su cuerpo está en paz." Cuando comprendemos el zen de Buda y le realizamos en la vida cotidiana: "Las seis perfecciones y las diez mil practicas se cumplen plenamente en el cuerpo." Zazen se convierte en vuestra vida cotidiana. ¡Claro, no es cuestión de quedarse fijado en zazen indefinidamente! Incluso Bodhidharma no lo hizo. En su caso, la leyenda ha trascendido la verdad histórica. Imaginar como algunos escritores o místicos que olía mal por quedarse nueve años sin moverse, ¡que estupidez! Si comió y bebió también fue al servicio. Probablemente leyó. Se vistió y entonces lavó su ropa. Por otro lado, ningún organismo abría sufrido nueve años de inmovilidad sin atrofiarse o deteriorarse. Es evidente que tenía otras ocupaciones. Zazen era la sustancia de su vida y de su actividad. Dormía a la noche, hacía kin hin, preparaba su comida y empezaba de nuevo cada día. Realizaba el zende Buda en cada uno de sus actos. Es lo que llamo " estar siempre en el dial de Buda".



 Dogen ha escrito en el capítulo Zanmai del Shobogenzo: "Zazen trasciende este mundo instantáneamente". Nos hace penetrar en el secreto de los patriarcas y convertirnos en Buda. Al salvar las prácticas erróneas o heréticas, nos permite acceder a la morada del Buda. Zazen solo, nos permite alcanzar el Despertar perfecto del Buda. Lo que quiere decir que hacer zazen, es realizar el zen de Buda.

 Prefiero utilizar la palabra percibir a la de comprender, porque el Despertar es una percepción intuitiva. Keizan la emplea también en el Zazen Yoshin-gi: "Cuando llega la percepción del despertar, estamos naturalmente en armonía." Diciéndolo de otra manera, si vuestros músculos están en situación de armonía y de paz, os despertáis. Vuestro cuerpo está de acuerdo con el Buda, sentís que vuestra naturaleza es la del Buda.

 Se cuenta que antiguamente alguien practicaba zazen llevando encima de la cabeza un  objeto de hierro de 25 centímetros de altura y otro, una bola parecida o semejante a las que adornaban las barandillas de los puentes. ¡Sin duda se quedaban inmóviles! Yo 
mismo, cuando era joven, practiqué zazen con una taza de té llena de agua sobre la cabeza y si me movía un poquito, se caía. Es cierto que esto permite obtener una postura tensa. Las caderas se enderezan, las rodillas empujan el suelo, los músculos del cuello se estiran. 
La postura de zazen que permite percibir la última Realidad es extremadamente rigurosa.

(extraido de los comentarios del maestro Kodo sobre el Shodoka)


Domingo 4 de marzo: Mañana de zazen (7 hs. + genmai y 10.30 hs.)


miércoles, 19 de octubre de 2011

Enseñanza de Kodo Sawaki

La transmisión secreta de la práctica budista

"El cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma."
Este cuerpo vacío de la ignorancia, tal como es, no está separado de la naturaleza única del espíritu.

En otros términos, la naturaleza absoluta del espíritu es la vida. ¿Tenemos verdaderamente la vida en nosotros mismos? El hecho de que tenemos que morir no quiere decir que no tengamos que vivir.

Utilizamos en general este cuerpo vacío para comer demasiado y embotar nuestro sistema digestivo, para beber demasiado y atrapar una cogorza, para descuidar nuestro trabajo y desear un salario. Si por una parte este cuerpo vacío de la ignorancia puede cumplir una acción del universo entero, por otra, las acciones limitadas cumplidas por esta naturaleza absoluta del espíritu pueden no solamente no ser moderadas, sino que incluso se obra mal. Es verdaderamente extraño.

El budismo es simplemente este principio.
La cuestión que se plantea es cómo vivir esta vida para mayor bien. Este estilo de vida es llamado absurdo. Una vez comprendido esto claramente, ya no hay más problemas.
El budismo es la tentativa de vivir una vida que tenga sentido. El budismo no tiene nada que ver con la idea idiota, la idea estúpida que dice que "sea cual sea el mal que hayamos cometido, después de la muerte todo el mundo va al paraíso." ¿Cómo podemos crear un género de vida mejor?
El punto importante es: ¿Cómo este cuerpo vacío de la ignorancia, susceptible de morir en todo momento, puede cumplir una acción eterna más allá de la muerte? ¿Cómo es posible esto? Por el voto de volverse el cuerpo del dharma. Este voto de convertirse en el cuerpo del dharma sustenta nuestros esfuerzos en la práctica y el estudio reales.

Decís que no sabés cómo resolver Mu, el koan de Joshu. Cuentan que uno se puso a cuatro patas y ladró: "¡Guau, guau!", y que esta respuesta fue admitida. ¿Hay algo más estúpido? Eso demuestra una total ignorancia de
las circunstancias antiguas que rodeaban este koan. "Si en la oscuridad oís la voz de un cuervo que no emite ningún sonido, ¿pensarás que es un macho o una hembra?" Para pasar este koan, dicen que alguien se puso los dedos en las orejas, cerró los ojos e hizo ruidos roncos: "¡Kaa, kaa!." ¿Hay algo más idiota?

¿Cómo el instante presente puede ser transformado en yo eterno? ¿Cómo este momento puede ser vivido perfectamente? Eso es esencialmente lo que llamamos vacío. Todo momento debe ser vivido perfectamente. Bajo este ángulo, el cuerpo vacío e ilusorio es el instante, y el cuerpo del dharma es la eternidad. Esto es la verdadera práctica y el verdadero estudio de la Vía budista. Esa es la transmisión secreta. Como quiera que sea, la vida de Buda tuvo, ante todo, un principio y un fin. Aparte del hecho de que fue un Buda, él nació y murió. Quizás los dragones derramaran una lluvia de ambrosía desde los cielos, y las aguas brotaran de la tierra, o quizás dijo: "En los cielos y en la tierra, sólo yo soy honrado." Yo no lo sé.
Pero pienso que en su nacimiento él no se consideraba como un Buda. Y aunque todavía se esté debatiendo si su muerte fue a causa de un champiñón o de un trozo de cerdo envenenado, que yo sepa, el hecho es que está bien muerto.

Abstracción hecha de su budeidad, está muerto. Pero sea cual sea la parte de su vida que examinemos, ésta será perfecta. No habrá la menor tacha. Tal es el sentido del nombre "el perfecto Tathágata Shakya de virtudes innumerables." No hay necesidad de hacer resaltar ciertas escenas de su vida, ejemplares, como en el teatro. A cada momento, su yo era eterno. Eso es que el cuerpo vacío de la ignorancia es verdaderamente el cuerpo del dharma. Y por eso hacemos esfuerzos.

¿Lo que yo hago tiene vida? ¿Cuándo, cómo, eso tiene una vida? A menudo la gente no puede dejar de fumar aunque el médico le diga que eso es peligroso para los pulmones... .
Eso es la vida de la sabiduría del cuerpo del dharma. "La verdadera naturaleza de la ignorancia, el cuerpo vacío de la ilusión, es el cuerpo del dharma." Si no se lee atentamente, uno pasa totalmente por encima de estas dos frases. Pero el ser ignorante es el Buda; exactamente tal cual es, es Buda.

Eso puede parecer un buen negocio, pero no lo es. A decir verdad es una afirmación muy constreñida. A causa de ella, estas criaturas de la vida y de la muerte viven una vida sin ida y vuelta.

Aunque haya nacimiento y muerte, encontrar una vida sin escapatoria que ni va ni viene y, una vez certificada ésta, trabajar verdaderamente para esclarecerla, tal es la práctica budista. Allí, por primera vez encontramos una perspectiva luminosa. Las cosas ya no son solamente este lugar limitado sino un yo eterno. Y sin embargo, las
cosas que hace la gente están limitadas a los lugares donde llegan, y son tan inestables como los precios del mercado. Eso no es bueno. Hay una historia de los primeros años de la era Meiji sobre uno que intentó vender por
cincuenta yens la pagoda de cinco plantas de Horyu-ji. Otro cogió la imagen lacada de Buda ante la que se prosternaba día tras día, la pisoteó y la quemó. ¡Qué sacrilegio! Pero los seres humanos están siempre motivados e inducidos a error por sus circunstancias limitadas.

Un poema de Issa dice:
"La gente es parecida a gotas de rocío,
¿Están ustedes de acuerdo?"

La gente está totalmente falta de autenticidad. Es parecida a las gotas de rocío. Está totalmente extraviada por pérfidos granujas. Y su vida se vuelve irrevocablemente determinada, sin posibilidad de cambio. Así que si ustedes no tienen aquí el satori, si no realizan que esto es "eso", no solamente serán engañados por los otros, sino que además vuestro nacimiento en tanto que seres humanos no tendrá ningún valor.

Como se ha dicho: "La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda. El cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma." Ignorancia y satori no son dos cosas separadas. Debemos comprender el origen de lo que ciega el yo hasta hacerle pensar que son dos cosas separadas. Debemos asir el cuerpo del dharma, en el cual, tal como es, está la naturaleza absoluta del espíritu. La obra de nuestra vida es descubrir la cualidad viviente esencial en la verdadera naturaleza de la ignorancia y el cuerpo vacío de la ignorancia, a fin de asir esta cualidad viviente y poner todos nuestros esfuerzos a su servicio.

Una vez asido realmente el cuerpo del dharma, comprendemos que todos los seres sensibles tienen la naturaleza de Buda, y que la hierba, los árboles y el país, todo alcanza la budeidad. Esto está bien tal como es, y aquello también está bien tal cual es.
Todo es así.

En otros términos, comprendemos que todo es normal. No por haber alcanzado la edad de sesenta años somos mejores. Quince años están bien en tanto que quince años. Doce años en tanto que doce años. No nos volvemos mejores porque envejezcamos. Si comprendemos que las cosas están muy bien tal como son, entonces la condición normal es buena. Y no podremos hacer nada si esto, en tanto que adultos, no lo hemos comprendido.

martes, 13 de septiembre de 2011

La naturaleza de la realidad

Enseñanza del Maestro Sawaki

“Un poema del Shodoka de Yoka Daishi dice:

Cuando vemos la verdadera realidad, no existen ya los hombres ni la ley.

Al instante, nuestros actos más infames se destruyen.

Si utilizo mentiras para engañar a los hombres

Que caiga para siempre en el suplicio de la lengua arrancada.

La práctica del Budismo apunta a descubrirnos la verdadera realidad. Despierta de pronto en nosotros una necesidad imperiosa de saber a qué se parece. Ahora bien, el carácter verdadero de la realidad tiene por carácter único la ausencia de carácter. No es ni esto ni lo otro.

Todas las existencias del universo, todos los fenómenos sin excepción, son la verdadera naturaleza de la realidad. Está dicho en el Hannya Shingyô: "Todas las existencias están vacías de aspecto; no hay ni nacimiento, ni decrecimiento; ni mancha, ni pureza." Así es la realidad: sin belleza, sin suciedad, sin nacimiento, sin muerte.

Desde el punto de vista humano, podemos ver esta realidad. En nuestra época, los hombres, especialmente los intelectuales, esa gente acostumbrada a pasar exámenes y capaz de llenar un papel sobre no importa qué tema, intenta hacer correr su pluma para describirla, pero cuanto más lo intenta, más se sustrae de ella y lo que sale de su papel hace pensar en una minúscula pequeña caquita.

Es imposible para un ser humano ver la verdadera naturaleza de la realidad, por el hecho de que él es un ser humano. Nosotros, hombres, no podemos ver más que nuestro mundo de hombres. Un pez no ve más que su mundo de pez. Un ladrón ve ladrones por todas partes.

Uno me ha dicho que un magistrado decía con gusto: "en todo hombre veo un criminal." Decía sin duda la verdad. Este hombre se reconocía a sí mismo en las mentiras, por lo que es normal que piense en términos de culpabilidad.

Mirando el mundo con el ojo de Buda, todo es Buda. No hay más demonios. Todos los seres, sensibles y no sensibles, son la Vía: la hierba, el árbol, el país, el planeta, todo es Buda. Nuestro cuerpo tal como es, es Buda.

Cuando se venera a un Buda y se es anticuario, se empieza por estimar el valor del objeto: "¿Por cuantos miles de yen podré venderlo?"

A partir del momento en que se ve un Buda, se le pone una etiqueta. Por eso todos los Budas han desaparecido.

El hombre ordinario de nuestro mundo dirá que yo no soy un Buda, sino un hombre como los demás porque me mira con gafas de color de hombre ordinario. Cuando lleva gafas azules, ve el mundo en azul. Si tienen el color del deseo, no ve más en el mundo que objetos de deseo.

Por lo tanto, tenemos que comprender la Verdadera Realidad. Es necesario pero, como la Ley del hombre se opone, no es una tarea fácil. Aquí, todo es ilusión. De todo lo que se hace en el mundo, nada existe fuera de las ilusiones. Todo, sin excepción, es ilusión. Podemos decir que todo es karma.

Un hombre acaba de robar algo: tiene miedo y se escapa. Un policía se lanza en su persecución y mira a los paseantes preguntándose si el tipo que está delante de él es el ladrón. Por tanto, el perseguido y el perseguidor andar cada uno por un mundo diferente. He aquí porqué la verdadera realidad as tan difícil de aprehender.

Descubrir la verdadera naturaleza de la realidad, es abrazar de una sola mirada el panorama del universo. Cuando tenemos esta visión, hemos comprendido las enseñanzas del Buda.

Para contemplar el espectáculo del universo, no es necesario sacar el telescopio ni tampoco inclinarse sobre un microscopio. No vale la pena molestarse tanto. Basta con negarse a reconocer como verdaderas todas las ilusiones que nos ciegan. Hay que decirse "mis pensamientos son erróneos, este es falso, este otro también, todo es falso, yo lo niego." Si los alejamos todos, nada más existe en nosotros. Está escrito: "Cortando los lazos del karma, encontramos el apaciguamiento de todas las cosas. No pensamos más en términos de bien o de mal, no distinguimos más lo verdadero de lo falso."

Abreviando, tenemos una visión total e inmediata de lo real. Entonces basta con mirar por encima de nuestras gafas, o mejor, quitárselas.

Asir el universo de un vistazo no es un problema de cantidad sino de calidad. Incluso aunque se pudiera evaluar la distancia de los confines del universo en miles de años luz, más allá quedará todavía lo desconocido. En el Sutra del Loto, la duración del universo está estimada en quinientos ciclos cósmicos. Infinitamente grande o infinitamente pequeño, el mundo es ilimitado. El verdadero problema no es ni el tiempo ni el espacio, sino la esencia del universo.

Al no abrazar el universo de una sola mirada lloramos y reímos. Cuando la visión es total, no hay ni atracción, ni repulsión: las cosas son lo que son y nada más. Esto no es más que esto; aquello no es más que aquello. Las obras sociales cualesquiera que sean tienen como meta hacer el bien y cuando no proporcionan felicidad al beneficiario, no se comprenden.

De hecho, nos dirigimos al hombre que sufre por ser pobre y dándole caridad, aumentamos su humillación y le dejamos todavía más insatisfecho que antes. Siempre digo que tendríamos que mendigar a los pobres. El indigente pensara: "Todavía se me puede pedir alguna cosa" e instantáneamente, encontrará de nuevo su dignidad de hombre. Por esta razón Shakyamuni pedía la limosna al más miserable de los miserables. No somos pobres cuando damos. Prueba de ello es que un hombre rico tiene horror cuando se la da una limosna, pues se le quita su atributo, el dinero, sin el cual no existe. En este ejemplo hemos atrapado de una mirada la esencia del universo. Una mirada tan lúcida no se explica: es echar el vistazo.

Antiguamente, no había ni lentes para mirar el cielo, ni rayos X, ni microscopio. Nada de todo eso existía. Entonces había que valerse por si mismo, equiparse con ojos capaces de ver bien porque no podíamos ayudarnos de ningún instrumento. Entonces, un día, por primera vez, un ojo percibió la realidad en su totalidad.

Ese ojo, extraordinariamente agudo, se vio asimismo tan bien como a los otros. Penetraba la felicidad y también la desgracia. Mirando todas las cosas en este mundo con su ojo prodigioso, por primera vez le apareció un mundo donde no existía absolutamente nada.

Un día en las letrinas, un gusano cae sobre una placa de hielo. Mirando a este pobre gusano en peligro, un alma compasiva vino a socorrerle y le depositó en un lugar donde pudiera tener calor toda la noche. Al día siguiente, estaba muerto. Lo que para este hombre era la felicidad, no era la felicidad del gusano. Nos equivocamos al pensar que lo que hace la felicidad o la desgracia de los unos sirve también para los otros.

Hay que desarrollar el poder de nuestro ojo para ver de una sola mirada al pobre o al rico, al hombre o a la mujer. Cuando consideramos solo la felicidad de uno o de otro, no vemos nada. Cuando abrazamos todas las cosas de una sola mirada, dominamos el universo. De todas las formas, no se pueden hacer las cosas hasta la mitad, o pararse en el camino. No podemos quedarnos suspendidos en el aire. Hay que ir hasta el final y alcanzar la meta, el punto donde nos despertamos a la verdadera realidad.

Cuando vemos la verdadera realidad, no existen ni hombre ni Ley.

Está dicho en un poema: "Nacimiento y muerte van y vienen, verdad del hombre. Para él los cuatro elementos y los cinco agregados son indestructibles." Se considera por error que un nacimiento es un feliz acontecimiento. Pero se puede nacer deforme o idiota. Entonces, no hay que meter sistemáticamente un nacimiento en el cajón de las felicidades.
También la costumbre de decir que la muerte es un evento desgraciado. En verdad, tendremos que alegrarnos. El motor que produce nuestros sufrimientos ha dejado de girar. Mirás una mujer guapa, una pasión nace, mirás un buen plato, otra pasión surge. Se diga como se diga, es nuestro cuerpo el que las produce y el día en que desaparecen, deberíamos dar un soplido de alivio "¡Uff! por fin me liberé de mi cuerpo y de los sufrimientos de la vida!"

Constatamos a la vez la vacuidad del hombre y la vacuidad de la Ley. Ahora bien, la raíz de las ilusiones es donde reside la especificidad del hombre, su yo. Es decir que el punto de vista del hombre es subjetivo y personal. En otras palabras, no va más allá de la subjetividad humana, no está en continuo con el universo, está en continuo consigo mismo. Está escrito: "Abandonar las vistas del ego, abandonar también el dualismo del hombre vacío y de la Ley vacío." Cuando nos despertamos a la vacuidad de todas las cosas, el ego del hombre ya no existe. Nada más nos traba.

(Extraído de los comentarios de Kodo Sawaki sobre el Shodoka)