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martes, 2 de septiembre de 2014

Puntos de luz en la Creación

Cada uno es un punto en la Creación.
Un punto formado a su vez por una infinidad de puntos.

Cada cosa creada en el universo es un punto con su propio centro y un campo de onda que lo rodea. Cada partícula es un punto, cada átomo es un punto, cada molécula es un punto, cada célula es un punto, con su propio centro, su propio campo y su propia conciencia.

Tu propio cuerpo, formado por millones y millones de células, tiene su propio centro,  con sus campos de onda y su conciencia. Al mismo tiempo, tu cuerpo es un punto que forma parte de un cuerpo mayor que también tiene su conciencia.

 

El universo es un solo cuerpo, una sola conciencia, que manifiesta infinitos puntos e infinitas conciencias. La multiplicidad de formas y conciencias es simplemente la Mente del Creador manifestándose en diferentes niveles.

Cada punto de la creación contiene el deseo del Creador. Cada punto es un punto de deseo.

La Creación expresa deseo y contiene en cada punto centrado este deseo

Y cada uno, como una unidad individual de la Creación, es un punto de deseo en el punto cero de este universo de la Mente.

  
Hijos del deseo

Alrededor de ese punto central, que es tu alma, se crea un registro de tu deseo, que se expresa en tu cuerpo y en el campo de ondas que lo rodea, un campo de ondas hecho a tu medida, que expresa la intensidad de tu deseo en el silencio cero del universo inmutable.

Nuestro cuerpo, al igual que todo en la creación, tiene dos mitades: una visible, manifestada, y la otra invisible, no manifestada. La mitad visible, es el cuerpo físico, material y palpable. Es el polo positivo.
La otra mitad es una onda extendida en los campos de energía que rodean al cuerpo físico. Es inmaterial y no se percibe con los sentidos físicos. Es el polo negativo.
  
La medida de tu campo de onda es la medida de la intensidad de tu deseo

 

El molde o patrón del cuerpo que se crea en el interior del campo es un registro eléctrico de tus deseos.
Tu cuerpo es el registro de la suma total de los deseos que se han expresado en los millones de años de su evolución.

Nunca perderás este registro modelado que es tu cuerpo. Cada molécula de ADN (de los billones que posees) contiene toda la información desde el inicio de la vida.
Durante tu gestación en el útero expresas todos estos estadios evolutivos: desde un simple unicelular hasta un ser humano complejo.

  
Cada célula de tu cuerpo contiene toda la información desde el inicio de la vida

Aunque tu cuerpo se desintegre y pierdas conciencia de él por un tiempo, tu alma nunca perderá conciencia de él.
Tu mente ordinaria, atada a tu cuerpo y a tus sentidos físicos, pierde la conciencia del yo individual y su realidad cuando estos desaparecen, igual que durante el sueño. Pero tu alma lo recuerda todo.

El deseo en su conciencia lo recuerda.

El propósito de la experiencia de cada alma en la materialidad del mundo físico es que el Libro de Memorias se pueda abrir y que el alma pueda conocer su relación con su Creador.

La información no se pierde.

Cada punto de experiencia, cada bit de pensamiento, cada molécula de tu cuerpo emocional, dejan un registro impreso en la sustancia del espacio tiempo. A esta sustancia se le ha llamado tradicionalmente éter.

El éter de los antiguos es nuestro actual mundo cuántico, poblado con una multitud de entidades cuánticas conocidas y desconocidas. Es el nivel por sobre el mundo físico, el reino de las partículas que aparecen y desaparecen y se encuentran entrelazadas.

El éter no es una sustancia simple, pero está compuesto de las diversas entidades cuánticas (electrones, fotones, etc) y sus diversas combinaciones ahora comenzando a ser conocido por la ciencia convencional.


Por lo tanto, hay diversos tipos de éter que tiene una gran cantidad de características.
Hasta no hace mucho, la ciencia sostenía la idea de que "el éter no existe" porque no se puede medir, lo cual se demostró es una tontería. La electricidad no era mesurable hace algún tiempo. Las ondas de radio tampoco eran mesurables hace algún tiempo.

Que la ciencia excluya aquello que no pueda comprobar según sus cánones y modelos convencionales, no significa que eso no exista.

Hoy en día no utilizamos el término "éter", ya que se le ha dado una mala reputación. El nuevo término para la misma cosa es plasma, el cual presenta ciertamente muchas variedades o niveles de energía.


Esta sustancia que va desde la tenuidad extrema hasta la densidad de la materia, no es otra cosa que la sustancia de la mente, la vibración de la conciencia en diferentes niveles y planos de correspondencia, pero en esencia se trata de la misma cosa.


Para acceder a la información contenida en estos registros, es decir, para poder abrir el Libro de Memorias (también conocido como registros akáshicos), hace falta energía y dedicación. Acumular energía y concentrar la intención.

Sin estas condiciones solo navegaras en la superficie de tu nivel físico. Pero esta información no se encuentra en el plano material sino en la profundidad de tus niveles esenciales.

Es como una semilla que contiene toda la información para repetir un cuerpo, aunque busques dentro de ella con el  microscopio más potente no encontrarías ni el menor indicio de un cuerpo ¿Dónde se guarda el molde y los elementos para repetir un mismo cuerpo?
La información se guarda en el espacio, en los campos de onda que pertenecen a cada cuerpo. La semilla contiene la esencia y el material genético con las instrucciones para ensamblar ese cuerpo. Los elementos materiales los toma del medio.

No hay nada que se parezca a un cuerpo en el interior de la semilla. Las instrucciones para el ensamblado de las partes y la energía potencial, se encuentran en el ADN dentro de ella, pero sin la contraparte invisible, sin la información presente en los campos de energía que la rodean es imposible la forma y el crecimiento.

Hablamos de campos de energía e información, éter, plasma o simplemente de sustancia de la Mente pero también puedes llamarlo luz. Esta luz es el movimiento de la conciencia, su vibración. Y esta luz puede ser muy tenue y vibrar a altísima frecuencia o desacelerar y materializarse, es decir, densificarse al punto de presentarse sólida al tacto..

Todos los cuerpos están hechos de luz

Recuerda siempre que tu único cuerpo tiene dos mitades opuestas y complementarias, al igual que tu mente tiene dos polos opuestos que se alternan y balancean como un péndulo: pensamiento y no pensamiento. Uno genera y el otro controla. El pensamiento es electricidad, mueve y genera, produciendo trabajo y creación. El no pensamiento es magnetismo, controla, modela, dirige y permite la renovación.


La mitad física y visible de tu cuerpo es la que efectúa el "trabajo" de colectar experiencias, es el vehículo material del cual se sirve el espíritu para aprender y manifestarse, esta parte es la que  conocemos como vida. Es luz cristalizada que sigue las instrucciones de la conciencia.
Mientras que la otra mitad invisible y no manifestada, es el mar de potencialidad  infinita, la sustancia invisible de la Mente, conectada con el Todo.

Luego de un tiempo, debes dejar el cuerpo físico, tu conciencia individual se funde con los campos de energía, vuelve a la sustancia original volcando toda la experiencia colectada y permitiendo la renovación completa del cuerpo físico.

A esto le llamamos muerte, porque no tenemos en cuenta la naturaleza cíclica de la creación e ignoramos que cuando las condiciones sean propicias la semilla dará una nueva forma. La mitad física se manifestará nuevamente para expresar el deseo del Creador y permitir la experiencia y el registro de información.

La luz volverá a materializarse de acuerdo a la información contenida en dichos campos de onda.

Aparición y desaparición, puntos que se prenden, se apagan y se vuelven a prender, esa es nuestra naturaleza.

Somos puntos luminosos que titilan en la inmensidad del cosmos inmutable


jueves, 3 de abril de 2014

El principio de vibración

El principio de vibración contiene la verdad de que "todo en el universo está en movimiento”, “todo vibra”, esto además lo comprueba la ciencia moderna con cada nuevo descubrimiento. Sin embargo, este principio universal fue enunciado hace miles de años por los sabios de la antigüedad.

Este principio explica que las diferencias entre las diferentes manifestaciones de la materia, la energía, la mente e incluso el espíritu, resultan de la variación en la frecuencia de vibración.



Pero, ¿Qué es una vibración?

Una vibración es un movimiento repetitivo alrededor de una posición de equilibrio o punto cero.

Ampliando más; digamos que una vibración es un cambio rítmico de estado (expansión o entropía y contracción o sintropía), es decir, es un intercambio periódico de estados polares aparentemente opuestos.

Un conjunto de atributos o parámetros produce la concentración periódica o agregación de los elementos que vibran, mientras que el otro conjunto de atributos o parámetros provoca la expansión periódica o dispersión de estos elementos.

Desde el espíritu puro hasta la forma de materia más densa, todo está en movimiento, cuanto mayor es la vibración, más alta será su posición en la escala.

La vibración del espíritu lo hace a un ritmo tan infinito de intensidad y rapidez que está prácticamente en reposo,  igual que una rueda moviéndose rápidamente parece inmóvil. Y en el otro extremo de la escala, hay formas de materia muy densas cuyas vibraciones son tan bajas como para parecer en reposo.
Entre estos dos extremos hay millones y millones de grados variables de vibración.

Desde una partícula subatómica pasando por átomos, moléculas, células, mundos, soles y universos, todo vibra.

Los elementos de la materia no varían en sustancia, sino en su estado de movimiento

La materia, en todas sus variantes, incluyendo la mente, tiene propiedades químicas y vibratorias y por lo tanto se puede cambiar su apariencia controlando adecuadamente las distintas formas de energía, como el sonido, la electricidad, el magnetismo, el pensamiento y las creencias.

Esto significa que es posible cambiar por ejemplo el grado de ionización, es decir, la valencia, con lo cual un elemento se transmuta en otro. Este es el fundamento de la alquimia.

La materia puede ser vista como una gama de densidades que va desde los sólidos más duros a la tenuidad extrema.

Todo movimiento es movimiento en búsqueda de equilibrio, no hay otra forma de movimiento

Todo movimiento tiene la apariencia de estar dividido en dos estados opuestos. Uno podría ser llamado “movimiento polarizado” y el otro “movimiento inercial”.
Todas esas formas y apariencias que conocemos como materia, es “movimiento polarizado”.

El movimiento polarizado está bajo el dominio ya sea preponderantemente eléctrico o magnético.
Este es un estado de movimiento en el que las presiones son desiguales y sostenidas en su condición de desigualdad por la resistencia de las dos fuerzas opuestas en movimiento. Cargas opuestas que se separan buscando nuevamente unirse.
El punto máximo del “movimiento polarizado” es el núcleo o centro de la unidad o sistema, donde las presiones opuestas alcanzan su punto de máxima presión o amplitud.

La forma de la materia desaparece en el “movimiento inercial”.

El movimiento inercial es tanto eléctrico como magnético, sus presiones están igualadas o equilibradas. Ninguna fuerza predomina. No hay movimiento aparente.
El “movimiento inercial”, también llamado estado de reposo, punto de equilibrio o punto cero, guarda registro de la actividad del movimiento polarizado, luego este se repite según la información registrada.

Ambos estados de movimiento: polarizado e inercial, intercambian sus condiciones alternativamente. Son las dos mitades de una totalidad.

Lo que reconocemos como vida es en realidad movimiento polarizado, o sea desequilibrio, actividad, forma, experiencia, etc.

Lo que llamamos muerte es el movimiento inercial, que representa la condición transitoria de equilibrio de las fuerzas, sin actividad y sin forma. La información y la energía contenidas en esa unidad viva son difundidas (irradiadas) en el espacio para ser recicladas y reutilizadas.

Este movimiento pasivo o inercial (no movimiento) permite la aparición del movimiento activo (polarizado o de cargas en oposición).

Por medio de los sentidos únicamente podemos registrar los desequilibrios, por eso valoramos solo lo que se toca, se ve y se mueve y esta es la razón por la cual la conciencia ordinaria de los seres humanos está confinada en una estrecha banda de percepción, creando entonces una existencia acorde a estos límites.
Esto no solo tiende a generar siempre la misma realidad, repetitiva y predeterminada, sino que disminuye las posibilidades de crear una vida plena y feliz.

Lo que sucede es que no consideramos la otra parte del ciclo natural de nuestra existencia, por eso creemos que la vida muere cuando la energía abandona los cuerpos, pero la energía y la información no se pierden ni se destruyen, simplemente se transforman, cambian de estado, sin embargo su esencia es inmutable.

La causa de este movimiento es la acción dinámica del pensamiento, que es la mente que se separa en dos condiciones opuestas y complementarias provocando desequilibrio y estimulando el movimiento.

La materia como la conocemos es solo una apariencia creada por diferentes estados de movimiento

La forma material aparece por la integración momentánea de aquellos elementos que ya están y que han estado siempre.
La forma material desaparece por la desintegración de los elementos aparentemente integrados.
La materia que da forma a la compleja idea que es este universo es luz cristalizada. Al igual que las letras en una imprenta son ensambladas para componer una obra y transmitir la idea del escritor. La idea no es la letra, pero sin la letra no se manifiesta la idea.
  
La materia es el medio de registro que tiene la luz exactamente como las letras son el medio de registro de la literatura

La ciencia moderna ha demostrado que todo lo que llamamos materia y energía no son más que "modos de movimiento vibratorio ", y ya algunos de los científicos más avanzados se están moviendo rápidamente hacia las posiciones de los maestros espirituales que sostienen que los fenómenos de la mente son también modos de vibración o movimiento.

Como dijimos antes, la mente y la materia son diferentes formas de vibración, si controlas la vibración de la mente puedes controlar la vibración de la materia.

Todas las partículas que componen la materia están en movimiento circular, (que es la única forma de movimiento), desde un quark hasta los soles. Los planetas giran alrededor de soles, y muchos de ellos se convierten en sus ejes. Los soles se mueven alrededor de puntos centrales mayores, los cuales se mueven alrededor de puntos aún mayores, y así sucesivamente, ad infinitum.



Esto no podemos verlo, pero podemos intuirlo y comprenderlo, siguiendo el principio de correspondencia. “Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba”.

Las moléculas que componen todos los tipos de materia están en un estado de vibración constante y en movimiento alrededor una de la otra.

Las moléculas están compuestas de átomos que, igualmente, se encuentran en un estado de movimiento y vibración constante.

Los átomos están compuestos de partículas (electrones, protones y neutrones), los cuales están también en un estado de movimiento acelerado, girando alrededor unos de los otros. Y a su vez estas partículas están compuestas de otras más pequeñas: los quarks, que manifiestan un estado todavía más rápido de movimiento o vibración.

Actualmente algunos científicos modernos postulan la teoría de las cuerdas, otra forma de vibración todavía más minúscula, tratando de explicar este universo en movimiento.

Y lo mismo ocurre con las diversas formas de energía.
La ciencia enseña que la luz, el calor, el magnetismo y la electricidad no son más que formas de movimiento vibratorio conectadas de alguna manera con, y probablemente emanando del Éter.



Pero la ciencia aún no puede explicar la naturaleza del fenómeno conocido como cohesión, que es el principio de la atracción molecular, ni la afinidad química, que es el principio de la atracción atómica, ni la gravitación (el mayor misterio de los tres), que es el principio de atracción por el cual las partículas o masas de la materia se atraen entre sí.
Estas tres formas de energía que aún no son comprendidos por la ciencia son también manifestaciones de alguna forma de energía vibratoria, un hecho que los sabios del pasado han sostenido y enseñado desde siempre.

El éter universal es postulado por la ciencia clásica sin que su naturaleza sea entendida claramente, y aunque ha sido también desacreditado, por ejemplo por Einstein, para que cierren sus ecuaciones arbitrarias, tampoco pudo ser eliminado. De hecho el nombre actual para esta sustancia etérea es: PLASMA.



Esta sustancia etérea es de una tenuidad y elasticidad extremas, e impregna el espacio universal, sirviendo como medio de transmisión de las ondas de energía vibratoria, como el calor, la luz, la electricidad, el magnetismo, etc.

Es decir, sirve de nexo de unión entre las formas de energía vibratorio conocidas como “materia", por un lado, y "energía o fuerza" por el otro.

Tomemos como ejemplo un cilindro o un disco girando rápidamente, al cual le vamos a incrementar gradualmente la velocidad de giro para mostrar los efectos de las frecuencias o niveles de vibración crecientes.

Vamos a llamar  "objeto" a esta cosa que gira, en principio a baja velocidad.
Podemos ver que el objeto se mueve lentamente. Se puede percibir fácilmente, pero no hay sonido de su movimiento que llegue a nuestro oído.
La velocidad se incrementa gradualmente. En unos momentos su movimiento se vuelve tan rápido que comenzamos a escuchar un gruñido profundo o una nota baja, que aumenta de intensidad hasta convertirse en un chillido molesto.

Finalmente, cuando el movimiento ha llegado a un cierto punto, el límite perceptible para el oído humano se alcanza y el estridente y penetrante chillido se desvanece, sucedido por un silencio igualmente penetrante.

Si continuamos elevando la frecuencia de vibración, comenzaremos a percibir calor, en diferentes grados a medida que el movimiento aumenta.
Luego, si continuamos aumentando, después de un rato, el ojo comienza a captar un vislumbre del objeto convirtiéndose en un color rojizo apagado oscuro.

Y luego, el rojo se vuelve más brillante. A continuación, a medida que aumenta la velocidad, el rojo se funde en un naranja el naranja se funde en un amarillo. Si seguimos, aparecerán sucesivamente, los tonos de verde, azul, índigo y violeta.

Finalmente, como la velocidad sigue aumentando, los tonos de violeta y todo el color desaparecen, el ojo humano no es capaz de registrarlos.
Por debajo del rojo en la escala de frecuencias, se encuentran los llamados “rayos infrarrojos” y por encima del violeta, los rayos “ultravioletas”. Ambos están por fuera del espectro visible de la luz.



Continuando el aumento de velocidad hay rayos invisibles que emanan desde el objeto que gira, son los rayos que se utilizan en fotografía, y también otros rayos sutiles de la luz.
A una mayor frecuencia se manifiesta la radiación conocida como "Rayos X", luego rayos “Gamma”, etc , y ya a esta altura la constitución del objeto cambia. Por esta razón los rayos X y los Gamma, pueden provocar mutaciones celulares.

La Electricidad y el Magnetismo se emiten cuando se alcanza la velocidad adecuada de vibración. Este principio se utiliza en los generadores de energía: turbinas, dínamos, electroimanes, etc.

Cuando el objeto llega a un cierto grado de vibración sus moléculas se desintegran, y se separan en sus componentes originales o átomos. A continuación, los átomos, siguiendo el principio de vibración, se separan en las innumerables partículas de las que están compuestos, es decir: electrones, protones, etc. Este es el principio que utiliza la ciencia en los aceleradores de partículas.
Y finalmente, incluso las partículas desaparecen y del objeto original se puede decir que solo queda la sustancia etérea.

La ciencia no puede ir más lejos, pero los sabios y maestros de la antigüedad enseñan que si aumentamos las vibraciones continuamente el objeto irá elevando los sucesivos estados de manifestación, revelando los diversos niveles mentales continuando hacia el Espíritu, hasta que finalmente, con el nivel apropiado de vibración, volvería a entrar en el TODO, que es espíritu absoluto.

El "objeto", sin embargo, habría dejado de ser un "objeto" mucho antes de llegar a la etapa de la sustancia etérea, pero por lo demás la ilustración es correcta en cuanto que muestra el efecto de un aumento constante de frecuencia y modos de vibración.

Hay que aclarar que en las etapas en las que el "objeto" vibrante emite luz, calor, etc, no es que realmente se convirtió en esas formas de energía (que son mucho más altas en el escala), sino simplemente que alcanza un grado de vibración en el que se liberan aquellas formas de energía que están confinadas en sus moléculas, átomos y partículas.

Las uniones entre moléculas, átomos y partículas subatómicas conllevan enormes cantidades de energía (más altas cuanto más pequeño en la escala, por ejemplo la energía atómica es mucho más poderosa que la energía de las uniones moleculares que son químicas).

Toda manifestación de pensamiento, emoción, razón, voluntad o deseo, o cualquier estado mental o condición, son acompañados por vibraciones, una parte del cual se tiran fuera y que tienden a afectar las mentes de otras personas por "inducción".

Este es el principio que produce el fenómeno de la "telepatía", la sugestión mental, y otras formas de acción y poder de la mente sobre la mente.
Cada pensamiento, emoción o estado mental tiene su correspondiente frecuencia y modo de vibración.
Y de acuerdo al control y a la voluntad de la persona, o de otras personas, estos estados mentales pueden ser reproducidos, así como un tono musical puede ser reproducido, haciendo que un instrumento vibre o resuene a una cierta velocidad, al igual que el color puede ser reproducida de la misma manera.

Por el conocimiento del principio de vibración, aplicado a los fenómenos mentales, uno puede polarizar su mente en cualquier grado que desee, obteniendo así un control sobre sus estados mentales, emociones, pensamientos, etc.

De la misma forma se puede afectar  las mentes de los demás o producir estados mentales deseados en ellos.
Esta capacidad la utilizamos para sanar y equilibrar estados de desequilibrio del cuerpo y la mente, para mitigar el dolor e incluso para reparar tejidos dañados o inflamados.

En resumen, se puede ser capaz de producir en el plano mental lo que la ciencia produce en el plano físico, es decir, las "vibraciones a voluntad."
Este poder, por supuesto, puede ser adquirido solamente con la debida instrucción, ejercicios y práctica.

Zazen es la base, es el punto cero, pensamiento absoluto. Pero también es importante el desarrollo de las capacidades cognitivas del cerebro (atención, capacidad de foco, percepción, memoria, musicalidad, velocidad de reacción, multitareas, etc). Y no olvidar de mantener la salud y el cuerpo sanos, con ejercicios adecuados y masajes.

Esto es lo que llamamos alquimia espiritual o el arte de la transmutación mental.
Si estudias y reflexionas sobre lo que hemos dicho, verás que comprendiendo y desarrollando el principio de vibración, podrás aumentar las capacidades y posibilidades de tu vida, en niveles que te pueden parecer increíbles.

El arte de la transmutación es el secreto de la alquimia espiritual