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martes, 17 de noviembre de 2015

El Budo y el mundo espiritual


En general se tiene la tendencia a creer que solo el Zen puede animar el espíritu de las Artes Marciales mediante el “Do” y en particular se piensa esto del Aikido.

Sin embargo no es así.

Espiritualmente, los maestros de Budo en Japón están divididos en dos corrientes principales.
La corriente Zen, austera, en la cual el bagaje intelectual e incluso físico, están reducidos al mínimo, con el fin de favorecer el “no-apego” y el “vacío budista”.
Generalmente el Kyu-do (vía del arco)., el Iai-do y ciertos estilos de Karate-do pertenecen a esta corriente.

La otra corriente, es una forma de “misticismo marcial”, salida del “chamanismo” y del “shintoismo”, donde el practicante aspira a despertar la forma divina que vive en él, el espíritu divino, nuestro “kami guardián” personal,  podríamos decir. Y, mediante la práctica del Budo y de rituales secretos, busca una transmutación que lo ponga en contacto con lo Divino, los Espíritus (kami).
Los maestros de esta corriente son de una habilidad sorprendente en revelaciones y en profecías.





Contrariamente a lo que se cree, los maestros y los “grandes maestros” del Budo han sido, y todavía lo son, de esta segunda corriente.

El maestro Morihei Ueshiba,  estaba en comunicación permanente con los Kami de la naturaleza y conocía a la perfección las historias de los “kami” y los “gremlins” del viejo Japón.
Él no utilizaba jamás la metodología ni la terminología Zen en su enseñanza del Aikido, incluso si algunos maestros como Taisen Deshimaru emplearon el término: Zen y Artes Marciales incluyendo al Aikido o como el célebre escritor budista Zen, D. T. Suzuki, que llamaba al Aikido: “Zen en movimiento”, hay que decir que el maestro Ueshiba no tenía nada en común con el Budismo en general ni con el Zen en particular.


La mayoría de los maestros inspirados por el Budismo y particularmente por el Zen, son la antítesis del Arte Marcial auténtico e incluso de la religión japonesa (Shinto). Aunque hubo raras excepciones como los maestros del sable: Miyamoto Musashi o Yagyu, que eran reconocidos budistas.

El Budo es la expresión viva del espíritu shinto, del chamanismo y del misticismo  esotérico.


El Maestro Ueshiba, que era alguien de una habilidad increíble, un “gran maestro” reconocido por todos, muy fuerte, pero calmo y luminoso, creó el Aikido como un medio para ayudar a pacificar y armonizar el espíritu de la gente y de los pueblos, un método de purificación para fortalecer el cuerpo-espíritu y unificar la mente con el orden universal.




lunes, 17 de marzo de 2014

Zen es solo una palabra

Zen es solo una palabra, pero zazen es silencio.

Zazen no es el zen.

¿Quieres saber que es zazen?

Zazen es la meditación del ser iluminado, es la expresión de tu ser superior, de la conciencia infinita que vive en vos. Es una palabra japonesa que la usamos por comodidad, pero estrictamente hablando no es una meditación. 



Es una práctica de concentración y observación del propio espíritu, y no se medita sobre nada, no hay sujeto ni un objeto de meditación, solo hay unidad del cuerpo y la mente.


Zazen significa sentarse en armonía con el cosmos entero.


El zen es una ilusión, porque solo es movimiento y apariencias. 
Solo zazen es real, porque es el punto cero de donde surge cualquier movimiento y donde desaparecen las apariencias.



El zen es la “movida”, pero zazen es no movimiento.
El zen es el envase (descartable), zazen es la esencia.
El zen es japonés, zazen es universal.
El zen es la expresión de una secta, pero zazen es la expresión del espíritu infinito que vive en cada uno.
El zen te desintegra, solo zazen te integra.

El zen está lleno de gente que busca y se muestra. Cuando estás rodeado de esa gente, estás solo. 
Cuando estás sentado en zazen eres uno con Dios y es imposible estar solo.


El zen es una creación de intelectuales, pero zazen es una creación del espíritu.

El zen no es budismo, el budismo no es zazen, zazen es zazen.

Puedes expresar tu creatividad de muchas formas, no es necesario copiar a nadie ni ningún modelo preestablecido, dicho de otra forma, no es mejor porque sea “zen”.


No hay nada que atrapar ni nada que buscar. 
Solo hay que despertar
Paren el movimiento. Eliminen el miedo y la ambición. Libérense de todas las ataduras y caretas, ayuden al ser humano sin distinciones, siéntense en zazen como lo hace Buda, en bolas, sin pretensiones ni egoísmo y encontrarán la mejor versión de ustedes mismos.


Vayan a favor de la evolución, no de una institución ni de ninguna corporación. No a las malas copias, no a los sistemas obsoletos y materialistas.
Las viejas supersticiones son mierda.
No coman más mierda.
Aliméntense de lo verdadero, de la esencia.

Zazen es alimento, el zen es mierda.

No hay diferencias, no hay verdadero zen, ni verdadera meditación, si te sientas en la postura justa, con la espalda derecha, la respiración calma y profunda y el espíritu correcto, se cancela el movimiento y cesa la búsqueda.


Ya eres uno con el universo, sin diferencias.



Todos somos el mismo espíritu.



viernes, 4 de enero de 2013

Comentarios del maestro Sawaki sobre el Shodoka



Shodoka de Yoka Daishi

Segundo Poema:
La verdadera naturaleza de la ignorancia
es la naturaleza de Buda.
El cuerpo vacío e ilusorio de la ignorancia
es el cuerpo del dharma


 Maestro Sawaki

Buda y el demonio tienen el mismo rostro

"La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda." Eso que llamamos "ignorancia", es la "no-comprensión." Esa es la raíz de toda confusión. De la misma forma que vemos una separación entre la ignorancia y el satori, también pensamos que Buda y el demonio son dos cosas diferentes. Pero no son dos. Comprender que Buda y el demonio tienen el mismo rostro exige una profunda contemplación, creo yo. No hay división en dos. Es una sola cosa que se puede ver en tanto que Buda y en tanto que demonio. La base es una. A este propósito, Shoken Kotaigo escribió: "Según el corazón del que lo posee, el oro puede ser un tesoro o un demonio." El oro, esa simple cosa, puede volverse un tesoro o un demonio. A menudo, por mucho que penen los padres para ahorrar dinero, eso no resulta beneficioso para los hijos.

¿Entonces es mejor ser pobres? A fe mía, si nuestro cuerpo está sano, irá bien; pero si la pobreza va a pervertir vuestro carácter, es una pobreza sin esperanza. Si no corrompe vuestro carácter, la riqueza puede ser buena. Es cómodo tener dinero. También yo lo sé. Pero según la persona que lo posee, el dinero puede ser amigo o enemigo. Si bien hay personas a quien la pobreza amarga, las hay también a quienes la pobreza refuerza su espíritu de independencia. Es sólo una cuestión de espíritu, una forma de pensar. Si hacéis algo mal, vuestro padre os regaña, pero cuando tenéis necesidad de él y no está, os sentís muy solos. Sin embargo no es más que un solo y mismo padre. Entonces, ¿dónde está la raíz de todo esto? Simplemente en nuestra manera de cegarnos. La fuente de toda ignorancia está en nuestra propia ceguera.

Miyamoto Musashi escribió el Dokukodo. Tomó prestado el título de una frase del Shodoka que dice: "Va siempre solo, camina siempre solo." Es muy divertido.
Para la práctica del samurai, el budo solo no era completamente satisfactorio. Generalmente se encuentra el bushido en el corazón del espíritu japonés. Es interesante constatar que estos samurais estaban comprometidos en la Vía del Zen. Si se mira el budo y el Zen (que se llama el Zen de los samurais), se tiene la impresión de que hay siempre una iluminación neta entre los samurais. Si se intenta comprender el lugar que ocupa el budismo en la vida de los samurais, aunque se anuden los cabellos en un moño, porten dos espadas y proclamen fieramente: "Yo soy Tal y Tal", a uno le embarga el sentimiento de que la actitud vital del Zenestaba encarnada en el samurai japonés. En las crónicas del budo se pueden encontrar muchos ejemplos que ilustran esto.

La segunda línea del Dokukodo dice. "No busques los placeres para ti mismo." La ignorancia humana, esta búsqueda de placer. Poco después, en la quinta línea pone: "Tómate a la ligera y a los otros en serio." Profundamente, no se toma uno mismo a la ligera. Debemos considerar la vida con gravedad. Pero los antiguos samurais que se hacían el hara-kiri pensaban todos que era justo poner fin a su vida. Consideraban las cosas con una daga puntiaguda sobre el vientre. "¡Si fracaso, me apuñalaré!." Ellos se tomaban a la ligera y a los otros en serio.

Pero en nuestros días es a los otros a quien sacrificamos. No se piensa más que en sí mismo, y en llenarse los bolsillos. Si alguien tiene un tropiezo, se lamenta, expresa numerosas quejas y huye. Eso es porque se toma en serio y a los otros a la ligera.

Después de esto, la sexta línea es alegre. El samurai de antaño tenía verdaderamente una buena manera de comprender las cosas. Musashi escribió este Dokukododurante sus últimas horas.
Se dice que murió el 191 día del 51 mes del 21 año de Shoho; escribió pues este texto una semana antes de morir. El original es un rollo conservado en Kumamoto.

Hay un individuo que ha venido a verme con los ojos inyectados en sangre, y el rostro mostrando los signos de una depresión nerviosa. Me ha dicho: "No sé si voy a aprobar el examen de funcionario." Probablemente quería practicar zazen para curar su depresión nerviosa. Entonces le respondí: "Si alguien como usted no aprueba el examen, es porque hay otros que son mejores que usted, así que, ¿no es ésta una razón para alegrarse?." "¿¡Qué!?", respondió él. Yo no puedo hacer nada si este tipo es un tonto que no puede comprender esto. Y como el mundo está lleno de esta clase de tontos que no pueden comprender las cosas a ese nivel, no merece la pena ni contar esta historia. "Si usted lo consigue, eso quiere decir que no hay nadie mejor que usted. ¿No comprende hasta qué punto es triste para nuestro país el que haya tanta gente inútil de su género?", le dije. "¡Oh!", respondió él. Estaría muy bien que la gente comprendiera las cosas a este nivel pero se contentan con lamentarse de sus propios fracasos. Sería mejor que pensaran: "Si no he aprobado el examen es porque hay muchos individuos mejores que yo. Aunque el Japón ya no es lo que era, todavía queda un buen número de gente dotada. Es mejor que me retire, y que esté agradecido por no haber conseguido el puesto." Pero la gente no comprende esto. Los que lamentan sus fracasos son más numerosos que los que se inquietan poco de sus propios asuntos.

Encontramos seguidamente: "En el bien como en el mal, no envidies a los otros." Los antiguos samurais no envidiaban a los otros, pero en nuestros días, numerosos son los que están roídos por la envidia. Es una situación deplorable y me gustaría corregirla de una manera o de otra.

Con la lectura de este Dokukodo, uno se apercibe de que, aunque sea muy corto, cada frase acierta el centro de la diana.

continúa...

lunes, 22 de octubre de 2012

El universo entero irradia tu luz

Enseñanza del maestro Sawaki


No puedes aferrarte a tu yo. En el momento que entregas tu yo, encuentras al yo que es uno con el universo.

Precisamente, el yo que no he pensado es quien realmente soy.

Tanto el pasaje del sutra del Loto: “Todas las cosas son la forma de la verdad” o “todas las existencias son la naturaleza de Buda”, del Nirvana sutra, se refieren a lo que está más allá de lo personal.

El universo entero irradia la luz del yo.

Así que lleno el universo entero.

No soy el idiota que junta las migajas.

Este cuerpo es el universo entero. 



Si no tienes esta clase de confianza en ti mismo, vas a tener siempre un punto débil que te será imposible de ocultar. Ni bien te pongas celoso o de mal humor, lo vas a mostrar.

Olvida todo lo que has adquirido desde que naciste.

Cuando una gota de agua entra en el mar y cuando una mota de polvo se deposita en el suelo, entonces aquella gota ya es el mar, y aquella mota de polvo ya es la tierra.

Todas las cosas están contenidas en mi yo.

Por eso, en mis acciones, tengo que prestar atención a lo que otros esperan.
Es porque estamos agradecidos con la sociedad que siempre que usamos algo, pensamos en los que lo necesitarán después de nosotros.

El cielo y la tierra dan, el aire da, el agua da, las plantas dan, los animales dan, los seres humanos dan. Todas las  cosas dan de si mismas unas a otras.
Es solo dentro de este don recíproco que podemos sobrevivir, sin importar si estamos agradecidos o no.                                                                                   
No necesitamos quejarnos de nada.

A nadie se le concedió la vida por méritos personales. Y nadie puede vivir usando solo su propia fuerza. Pero aún así estamos todos solo preocupados por nuestra propia billetera.
La estupidez significa estar preocupado por tu propio cuerpo. 
La sabiduría dice: “Soy lo que soy, no importa como terminen las cosas”.

Una persona fuera de la Vía es alguien que sólo piensa en el beneficio y la pérdida. Un diablo es una persona que saca provecho de esto.

¡Que aburrimiento!.  Poner cara larga y quejarse por no tener dinero, nada para comer o por estar endeudado. Es solo porque crees que tienes derecho siempre a deleitarte de la vida y sentirte bien siempre, que te quejas y lloras por tu pobreza.

Una vez durante la guerra visité una mina de carbón. Con el mismo equipo y lámpara de cabeza como los mineros. Me metí en el ascensor y bajamos. En un momento dado mientras bajábamos me pareció que subíamos de nuevo. Pero cuando miré con la lámpara en la pared del pozo vi que seguíamos bajando. Al principio cuando nosotros acelerábamos hacia abajo, nosotros realmente podíamos sentir que íbamos hacia abajo.  Solo cuando cambió la velocidad nos pareció que subíamos de nuevo. 

Exactamente del mismo modo, cuando pensamos en nuestras vidas, nosotros siempre erramos cuando confundimos las cantidades fluctuantes de la suma…

Perder es el satori. Ganar es una ilusión.

No codiciar ni una simple cosa, es el mayor regalo que puedes hacerle al universo.



miércoles, 4 de julio de 2012

La mente única de Huang Po


Obaku (Huang Po) siglo IX
Pai-chang (Hyakujo, 720-814) tuvo varios sucesores, pero tal vez el más importante fue Huang-po (Obaku en japonés); éste se habia hecho monje siendo muy joven y un buen día decidió ponerse en camino para ver al gran maestro Baso y solicitar que lo aceptase como discípulo. Sin embargo, al llegar a su templo, se encontró con que Baso había muerto. No obstante, su sucesor, el maestro Hyakujo, lo tomó bajo su dirección y con él estudió muchos años, heredando la auténtica enseñanza Zen, tal y como se transmitía desde Hui-neng.

Un día, Hyakujo preguntó a su discípulo Obaku: "¿Donde has estado?"
Obaku respondió: "Recogiendo hongos al pie del monte".

"¿Has visto a algún tigre?", le dijo su maestro.



Súbitamente, Obaku rugió como un tigre, ante lo que Hyakujo agarró un hacha y se levantó, con ademán de descargarle un golpe. De inmediato, Obaku le dio una sonora bofetada; el maestro Hyakujo rompió a reir a carcajadas. De regreso al templo, dijo a los demas monjes: "Tengan cuidado: al pie del monte hay un tigre y tienen que saber que hoy me ha dado un mordisco". Posteriormente, Hyakujo confirmó a Obaku como su sucesor.



Obaku era un hombre de voz sonora, más de dos metros de estatura y personalidad sencilla y clara. 


Su célebre obra: "Tratado sobre la Mente Única", recoge sus enseñanzas:

Todos los Budas y todos los seres vivientes son la Mente Única; no hay otro Dharma que éste. Esta Mente que carece de principio, no surge con la existencia y no cesa con la existencia. No es ni azul ni amarilla, no tiene forma ni aspecto, no pertenece a las categorías del ser ni del no—ser, no es antigua ni nueva; no es ni larga ni corta, ni grande ni pequeña, pues se halla fuera de toda delimitación o designación, fuera de todo intento para ser percibida o considerada como un objeto.
Es la realidad como tal.




Pero a la menor reflexión, caerás en las elucubraciones. Sin limites e insondable, se la puede comparar con el espacio vacío.

Así pues, esta Mente Única como tal es el Buda y entre el Buda y los seres vivientes no hay diferencia alguna. Sin embargo, los seres andan siempre buscando en el exterior, apegándose a toda clase de características, pero con esta clase de búsqueda lo único que consiguen es llenarse de oscuridad. Prisioneros de sus propias proyecciones, confunden los conceptos sobre el Buda con el Buda real y la mente que busca con la mente real, vagando así durante innumerables eones de forma completamente inútil. No saben que el Buda aparecería naturalmente ante ellos con sólo pacificar los pensamientos y liberarse de la discriminación. De este modo, ha de saberse que esta mente como tal es el Buda y el Buda es la totalidad de los seres vivientes.

Cuando se expresa como ser viviente dicha mente no disminuye, cuando aparece como “Buda” no incrementa en lo más mínimo.

Respecto a las seis perfecciones e infinidad de otras prácticas similares, así como a los méritos tan numerosos como los granos de arena del rio Ganges, ya se hallan reunidas en ti de modo completo, sin que una práctica temporal las haya acumulado con el paso del tiempo. Cuando la ocasión se presente manifiéstalas y cuando no, permanece sereno. Si no tienes una firme fe en que esta mente es el Buda y prefieres practicar apegándote a toda clase de rasgos particulares con la intención de acumular méritos, en ese caso caerás en una visión falsa que te apartará de la Vía.

Esta mente como tal es el Buda y no hay otro Buda ni ninguna otra mente. Esta mente luminosa y sin mancha se asemeja al espacio vacío, pues carece de cualquier característica o apariencia concreta. Pero producir un estado mental particular a causa de la inclinación conceptual de la mente, es apartarse de la esencia de los dharmas y aferrarse a sus características. Sin embargo, desde los tiempos sin comienzo jamás ha existido un “Buda adherido a las características”.

Practicar las seis perfecciones e infinidad de otras prácticas con la intención de convertirse en Buda es seguir un sendero gradual, pero desde los tiempos sin comienzo jamás ha existido un “Buda por etapas”. Es suficiente con despertar a esta Mente Única para reconocer que “ni el más Ínfimo dharma es obtenido”. Este es el Buda real.

El Buda y los seres vivientes no se distinguen de la Mente Única. Esta mente es como el espacio vacío que jamás se confunde ni se degrada. Así, contempla el modo en que el sol ilumina el mundo entero. Al levantarse, su luz se expande sobre la tierra sin que por ello el espacio se vuelva más luminoso, y a su puesta, cuando las tinieblas cubren la tierra, el espacio tampoco se oscurece. Aunque luz y oscuridad parezcan fuerzas antagónicas, contempladas desde su naturaleza, el espacio que las sustenta permanece vacío e inmutable. Tal es lo que ocurre con la mente del Buda y de los seres vivientes.

Hay quienes consideran al Buda como dotado de las características de pureza, luminosidad y liberación, mientras consideran a los seres vivientes con los rasgos particulares de impureza, oscuridad y encadenamiento a la vida—muerte, pero aquellos que secundan dicho planteamiento jamás alcanzarán la Iluminación ni siquiera en innumerables eones, pues aún permanecen aferrados a las características.

Por el contrario, en esta Mente Única no queda el menor dharma que obtener, pues esta mente es el Buda. En la actualidad, los practicantes incapaces de despertarse a ésta mente en su esencia se dedican a la proliferación conceptual, a buscar al Buda en el exterior y a practicar aferrados a las características. Se trata de un proceder erróneo que nada tiene que ver con la Vía de la Iluminación.

Esa Mente que no es otra que Buda no es entendida por los Budistas de hoy en día; y por esa inhabilidad de ver dentro de la Mente como ella es, ellos se imaginan una mente al lado de la Mente misma y buscan a Buda exteriormente en la forma. Esta forma de disciplina es un error, no es el camino de la Iluminación.

Todo estará bien cuando despertemos a la verdad.

Los Budistas de estos días miran hacia el exterior en lugar de interiormente y dentro de sus propias mentes. Ellos se apegan por su propia voluntad a la forma y al mundo, y por eso caen en el error.

El Buda se refiere a las arenas del Ganges en esta forma: "estas arenas son pisadas y caminadas por todos los Budas, Bodhisattvas y otros devas, pero las arenas no están felices por eso; de nuevo ellas son pisadas y caminadas por las vacas, las ovejas, los insectos, y las hormigas, pero las arenas no se irritan; puede que ellas escondan toda clase de tesoros y sustancias perfumadas, pero no las codician para sí mismas; ellas pueden que estén manchadas con toda clase de suciedades y materiales fétidos, pero ellas no sienten hastío. Una actitud mental de esta naturaleza es la del que ha realizado el estado de mushin, es decirestar libre de los apegos mentales.

Cuando una mente es libre de toda forma, ella ve el hecho de que no hay distinción entre los Budas y los seres ordinarios; cuando este estado de mushin es logrado, se completa la vida Budista. Si los Budistas son incapaces de ver en la verdad de
 mushin sin nada que se interponga, todas sus otras disciplinas, por muchas que sean, no los capacitará para obtener la iluminación. Siempre estarán prisioneros de la noción de disciplina y mérito y nunca lograrán la emancipación.

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Cometer maldades o practicar la bondad, ambos son el resultado del apego a la forma. Cuando las maldades son cometidas por estimar el apego a la forma uno tiene que sufrir la trasmigración; cuando la bondad es practicada por estimar el apego a la forma, uno tiene que ir a través de una vida de penalidades. Es mucho mejor por lo tanto ver todo al instante en la esencia del Dharma a medida que la oyes y percibes cuando se expone.

Por Dharma entendemos la Mente, porque no hay Dharma aparte de la Mente. La Mente no es otro que el Dharma, porque no hay Mente aparte del Dharma. Esta Mente en sí misma es no-mente (mushin), y no hay no-mente tampoco. Cuando la no-mente es buscada por una mente, esto la hace un objeto particular de pensamiento. Hay solamente el testimonio del silencio, y va más allá del pensamiento. Por lo tanto se dice que [el Dharma] corta el camino a las palabras y pone final a toda la forma de actividad mental, especialmente el pensar.

Esta Mente es el Origen, el Buda absolutamente puro en su naturaleza, y está presente en cada uno de nosotros. Todos los seres sintientes ya sean viles y degradados no son en este asunto en particular diferentes de los Budas y los Bodhisattvas - ellos son todos de una sustancia. Sólo por sus imaginaciones y discriminaciones falsas, los seres sintientes trabajan su karma y recogen su resultado, mientras que en la esencia misma de su Buda, no hay nada que corresponda a ello; la Esencia está vacía y deja que todo pase a través, está en quietud y descanso, está iluminando, es paz y productora de bienaventuranza.

Cuando interiormente tienes un profundo discernimiento acerca de esto, de inmediato te das cuenta que todo lo que requieres está ahí en perfección y en abundancia y no necesitas nada.


El entendimiento o la realización no te ha añadido nada sobre esta verdad. Cuando miras hacia atrás y evalúas todas las disciplinas que has pasado, encontrarás que ellas han sido otras de las muchas cosas inútiles que has hecho en un sueño. Por lo tanto, el Buda ha dicho que él no ha obtenido nada cuando se iluminó.

Esta Mente pura, el Origen de todas las cosas, es siempre perfecta, iluminadora y penetrante. Las personas son ignorantes de esto y toman lo que ven, oyen, piensan y conocen, por la Mente misma; y su discernimiento es entonces velado e incapaz de penetrar en la sustancia misma, que es clara e iluminadora.

Cuando entiendas o realices mushin intuitivamente, la sustancia misma te será revelada. Es como el sol revelándose a sí mismo en el cielo, su iluminación penetra las diez direcciones y no hay nada que interfiera con su travesía.

Por esta razón, cuando los seguidores del Zen fracasan en ir más allá de sus sentidos y pensamientos, todos sus acciones y movimientos no tienen significado alguno.

No construyas tus puntos de vista sobre tus sentidos y pensamientos, no lleves a cabo tu entendimiento basado en tus sentidos y pensamientos; pero al mismo tiempo no busques la Mente fuera de tus sentidos y pensamientos, no agarres el Dharma a través de rehusar tus sentidos y pensamientos. Cuando ni estas apegado ni desapegado de ellos, cuando no habitas ni te agarras a ellos, entonces disfrutas de tu perfecta libertad sin obstrucción, así tienes tu asiento en la iluminación.

Cuando las personas aprenden que lo que es trasmitido de un Buda a otro es la Mente misma, ellos se imaginan que hay un objeto en particular conocido como mente la cual intentan agarrar o entender o realizar; pero esto es buscar algo fuera de la Mente misma, o crear algo que no existe. En realidad, sólo existe la Mente. No puedes perseguirla erigiendo otra mente; por mucho tiempo que la hayas buscado, a través de cientos de miles de kalpas, no llegará nunca el tiempo que puedas decir que la tienes. Sólo cuando tengas el despertar inmediato al estado de mushin tendrás tu propia Mente.

El fracaso de los seguidores del Zen en reconocer al Buda es debido a su reconocimiento incorrecto de dónde está su propia Mente. Ellos la buscan exteriormente, preparan toda clase de ejercicios que esperan dominar gradualmente, y trabajan diligentemente a través del tiempo. Sin embargo fracasan en alcanzar la iluminación. Ningún trabajo se puede comparar con el despertar inmediato al mismo estado de mushin.

Cuando llegas al entendimiento más determinado al efecto de que todas las cosas en su naturaleza no tienen posesiones, ni apegos, ni dependencias, ni habitación, ni condiciones mutuas, llegarás a ser libre de albergar imaginaciones, lo cual es la realización de Bodhi (iluminación). Cuando realizas la iluminación, tu propia Mente, que es el Buda, es realizada. Entonces se encuentra que todas las acciones de todos los tiempos y edades no han sido nada más que esfuerzos inútiles.

Por esta razón el Buda dijo: "En realidad no logré nada con la completa e insuperable Iluminación".


Mente ordinaria, mente iluminada


Cierta vez alguien le pregunto al maestro Obaku:

¿El Buda es la mente ordinaria o la mente Iluminada?

Respuesta.: ¿Dónde, en este mundo, guardas tu “mente ordinaria” y tu “mente Iluminada”?

P.: En la enseñanza tradicional se declara que ambas existen. ¿Por qué lo niega maestro?

R.: En la enseñanza tradicional se explica claramente que la mente ordinaria y la mente Iluminada no son más que ilusiones. Usted no ha comprendido. Este apego a la idea de que las cosas existen es confundir la vacuidad con la verdad. ¿Cómo es posible que tales concepciones no sean ilusorias?

Siendo ilusorias, ocultan la Mente Única. Si tan sólo pudieras liberarte de los conceptos de “ordinario” e “Iluminado”, encontrarás que no hay otro Buda que el Buda de tu Mente. Cuando Bodhidharma vino del oeste, indicó que la sustancia de la que todos los hombres están formados es el Buda. Todavía continuas sin comprender; te aferras a conceptos tales como “ordinario” e “Iluminado”, dirigiendo tus pensamientos al exterior, ¿Adónde vas de un lado a otro, galopando como un caballo? ¡Todo esto equivale a nublar tu propia mente! Por eso es que te digo que la Mente es el Buda. Tan pronto como el pensamiento o la sensación aparecen, caes en el dualismo. El tiempo sin principio y el momento presente son uno y lo mismo. No hay esto y no hay aquello. Comprender esta verdad es lo que se llama completa Iluminación. 

P: ¿Entonces maestro, en que doctrina basa su enseñanza?

R.: ¿Para qué buscar una doctrina?! Tan pronto como tengas una doctrina caerás en pensamientos dualistas.

Maestro Deshimaru





                               

miércoles, 27 de junio de 2012

La sabiduría del maestro Huineng




Dajian Huineng (大鑒惠能) en chino; en japonés: Daikan Enō;  (638–713). Es el sexto patriarca de la tradición Zen y fue uno de los monjes más influyentes del Zen en China, tuvo grandes disicípulos como Nangaku (Nanyue Huáiràng) y Seigen (Qingyuan Xingsi) los cuales fueron maestros de Baso (Mǎzŭ Dàoy) y Sekito Kisen (Shitou Xiqien) respectivamente, todos ellos también grandes maestros zen.

Extractos del sutra de Huineng 


Acerca de la sabiduría


Queridos amigos, las personas del mundo originalmente tienen el conocimiento de la iluminación (bodhi) y de la sabiduría (prajna) en su interior, pero no pueden realizarlos por ellos mismos debido a la intranquilidad de sus mentes erráticas condicionadas; esa es la razón por la cual ellos necesitan un maestro para indicarles, y guiarlos a la percepción de la naturaleza esencial. Deberían saber que la naturaleza búdica es fundamentalmente no-diferente en las personas ignorantes y en las personas sabias. Es simplemente por la diferencia en la confusión y la iluminación que hay ignorancia y sabiduría.

La naturaleza esencial original es Buda. No hay Buda separado o aparte de la naturaleza esencial.

Queridos amigos, el discernimiento ve a través del interior y del exterior, penetrando con claridad y discerniendo su propia mente original. Si conoces tu propia mente original, estás fundamentalmente liberado. Si obtienes la liberación, esto es prajna samadhi, que es la emancipación del pensamiento. 




¿Qué es la libertad o la emancipación de pensamiento? Si ves todas las cosas sin que la mente se afecte o se apegue, esto es la libertad de pensamiento. Su función penetra en todas partes, sin que se apegue a ninguna parte. Simplemente purifique la mente básica, haciendo que las seis conciencias se retiren de los seis sentidos dentro de los seis campos de la data o información sin ninguna corrupción o confusión, viniendo e yendo libremente, funcionando comprensivamente sin ningún estancamiento o paralización: esto es prajna samadhi, emancipación y liberación.

Esto es llamado la práctica de la libertad de pensamiento. Si no piensan del todo, causarán que los pensamientos se detengan completamente. Esto es una limitación dogmática; esto es llamado el punto de vista prejuicioso o torcido.




Queridos amigos, aquellos que realizan el estado de libertad de pensamiento penetran todas las cosas. Aquellos que realizan el estado de libertad de pensamiento ven la región o dominio de los budas. Aquellos que realizan el estado de libertad de pensamiento alcanzan el rango de la budeidad.


Si alguien te pregunta sobre el Ser, contesta con el No-ser; si te preguntan sobre el No-ser, responde entonces con el Ser. Si te preguntan acerca del hombre corriente, responde en términos del sabio, y si te preguntan por el sabio, habla en términos del hombre corriente. A cada pregunta, responde siempre en términos de su opuesto, pues a través de este método de opuestos complementarios surge la comprensión del Camino Medio.

Dejar la mente en blanco, no pensando en nada, forzando el cese de los pensamientos, esto es una estupidez. Los pensamientos vienen y se van por su cuenta, pues a través del buen uso de la sabiduría no bloqueamos nada, y este es el verdadero método de concentración a través de prajna [la sabiduría intuitiva], que es la liberación natural y espontánea. Así es como se lleva a cabo la práctica del wu-nien o práctica del no-pensamiento".


Acerca de zazen


En esta escuela, la meditación sentada, básicamente no fija la atención en la mente y no fija la atención en la pureza. Tampoco es inmovilidad. Si ustedes hablan de fijar la atención en la mente, la mente es básicamente engañosa; porque conocemos que la mente es una ilusión es que no hay fijación en la atención. Si hablas de fijar la atención en la pureza, la naturaleza esencial de las personas es originalmente pura; son los pensamientos falsos lo que cubren la realidad como tal – simplemente no tengan ideas falsas, y la naturaleza esencial es pura en sí misma. 


Si activaron la mente para fijar la atención en la pureza, ustedes crean la ilusión de pureza. La ilusión no tiene lugar; la fijación es ilusión. La pureza no tiene forma; si defines una forma pura como meditación, el hecho de invitar y recibir este punto de vista obstruirá tu propia naturaleza original, y estarás sujeto al cautiverio por la pureza. 


Queridos amigos, si van a cultivar la inmovilidad, cuando vean a las personas, simplemente no vean a las personas como correctas e incorrectas, buenas y malas, falsas y problemáticas; entonces su propia naturaleza esencial será inmóvil. 


Queridos amigos, las personas ilusas pueden lograr la inmovilidad física y sin embargo, en el momento que abren sus bocas, hablan acerca de lo correcto e incorrecto de los otros, de la fortaleza y la debilidad, de lo bueno y lo malo. Ellos se apartan del camino. Si ustedes se aferran a la mente o a la pureza, esto obstruye el camino. 


Queridos amigos, ¿qué significa el término meditación sentada? El estar despegado de las apariencias externas se llama meditación; el estar libre de perturbaciones internas se llama concentración. Si ustedes están fijando la atención externamente en las apariencias, su mente está perturbada en el interior; si están desapegados de las apariencias externas, entonces la mente no está perturbada. 




La naturaleza esencial original es inherentemente pura y espontáneamente concentrada; es sólo por el pensar acerca de los objetos que uno se llega a perturbar. Si ves todos los objetos sin que tu mente se llegue a perturbar, esto es la verdadera concentración. 


Queridos amigos, el estar despegado de las apariencias externas es meditación, el no estar perturbado interiormente es concentración. La meditación exterior con la concentración interior se le llama meditación concentración. La escritura sobre los preceptos para los bodhisattvas dice, “Nuestra naturaleza original es inherentemente pura.” Queridos amigos, vean por ustedes mismos la pureza de la naturaleza esencial original en cada instante del pensamiento, cultivándose ustedes mismos, practicando ustedes mismos, y logrando la budeidad por ustedes mismos.


Es un error pensar que sentarse silenciosamente en contemplación sea esencial para la liberación. La verdad se abre por sí desde adentro y nada tiene que ver con la práctica de la meditación] (...) En el Zen, no hay nada que ganar, no hay nada que entender; ¿que hacen pasando el tiempo con las piernas cruzadas? (...) Algunos hablan de iluminar la oscuridad de la ignorancia, pero en el Zen no existe dualismo, no existen Iluminación e Ignorancia por separado, no hay bodhi [sabiduría] ni klesa [pasiones]. En el Mahayana toda forma posible de dualismo es condenada pues no expresa la verdad última. La naturaleza búdica no puede ser manchada por pasiones ni purificada por la iluminación. Está por encima de todas las categorías.

No se trata en absoluto de practicar la meditación o de buscar la Iluminación; se trata de mirar dentro de uno mismo, de ver dentro de nuestra propia naturaleza (...) Cuando se entiende esto, se comprende que no hay necesidad de intruirse en las cosas externas, tal es la certeza de quienes ven y conocen por sí mismos.




Un vez, un monje dijo a Hui-neng: "Maestro, he escuchado el siguiente gatha [canto] de un tal Wuo-lan:

"Yo, Wuo-lan, conozco un recurso
mediante el cual suprimo todos mis pensamientos
Las cosas del mundo no agitan más mi mente
y así, mi Iluminación madura día a día"

Ante esto, Hui-neng dijo: "Eso no lleva a iluminación alguna, sino a un estado de esclavitud", y a continuación, recitó:

"Yo, Hui-neng, no tengo recurso alguno
y mis pensamientos no son nunca reprimidos
Las cosas del mundo agitan la mente siempre, y
¿de que sirve una Iluminación
que madura con el paso del tiempo?"

momia de Huineng

martes, 29 de mayo de 2012

Enseñanza del viejo maestro


Maestro Kodo Sawaki

La psicología del populacho me resulta muy extraña. 

Si la gente no sabe nada, sería mejor que no dijeran nada.  La gente hace cosas, dice cosas, se aferra a los demás sin ninguna convicción propia. No saben absolutamente nada sobre si mismos. Se trata de ukiyo, el mundo flotante.

Aunque creas que has hecho un acto heroico en circunstancias difíciles, si lo hiciste imitando a los demás, no  puede ser llamado un acto verdaderamente valiente.

No pierdas la cabeza en circunstancias molestas. No estés intoxicado por una atmósfera intoxicada. Esta es la única sabiduría verdadera. No seas persuadido por ninguna idea, ningún “ismo”, ninguna organización. No tengas nada que ver con el gran tonto llamado “ser humano”.

Hacer zazen es mirar al mundo de nuevo, luego de haber hibernado.

Ninguna cosa es mejor que zazen. Si haces algo más, tal vez el diablo hizo que lo hagas.

¿Qué aspecto predomina en vos? ¿Tu lado demoníaco o tu lado divino? ¿Qué parte predomina en tu vida?



Desde nuestro nacimiento recibimos una mala educación, una educación que engendra mal karma. En este sentido los educadores son como los políticos o los gobernantes y además están influidos por una gran cantidad de obras escritas. Ellos ayudan a instaurar un mal karma hecho de malos hábitos. Es la razón por la cual todo se ha vuelto tan complicado.


Una verdadera religión debe poder cortar el karma y volver a ku. 

La práctica que permite este retorno es zazen. 

En nuestra vida, en cada cosa, no debemos sentir ni derrotas ni victorias.


martes, 1 de mayo de 2012

El camino del guerrero


En tiempos de crisis una educación auténtica es necesaria. 
Los mejores valores humanos surgen con frecuencia de la adversidad y la dificultad.

Antiguamente en el Japón feudal, los samurai, que eran la clase guerrera (aunque curiosamente samurai significa servidor), tenían creencias y códigos de conducta que desarrollaban virtudes humanas como el coraje, la sinceridad, la lealtad y la benevolencia. 
Fueron fuertemente influenciados por el budismo Zen y la práctica de zazen. 



Bushido: El código samurai

Estos son los siete principios que rigen el código de Bushido: "el camino del guerrero", la guía espiritual de los samurai.

1. Honradez y Justicia (Gi)

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.
Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia.
Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

2. Valor Heroico (Yu)

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir.
Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.
Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

3. Compasión (Jin)

Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.
Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

4. Cortesía (Rei)

Un samurai no tienen motivos para ser cruel. No necesita demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.
El samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

5. Honor (Meyo)

El Auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y como las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.
No puedes ocultarte de ti mismo.

6. Sinceridad Absoluta (Makoto)

Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.
No ha de "dar su palabra." No ha de "prometer." El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.
Hablar y Hacer son la misma acción.

7. Deber y Lealtad (Chugo)

Para el samurai, haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.
Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.
Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
Cuidado con el camino que sigues. 





Poema de un samurai 

No tengo parientes, hago que la Tierra y el Cielo lo sean.

No tengo hogar, hago que mi hara lo sea.

No tengo poder divino, hago de la honestidad mi poder divino.

No tengo medios, hago mis medios de la docilidad.

No tengo poder mágico, hago de mi personalidad mi poder mágico.

No tengo cuerpo, hago del universo mi cuerpo.

No tengo ojos, hago del relámpago mis ojos.

No tengo oídos, hago de mi sensibilidad mis oídos.

No tengo extremidades, hago de la rapidez mis extremidades.

No tengo leyes, hago del autocontrol mis leyes.

No tengo estrategia, hago de lo correcto mi estrategia.

No tengo ideas, hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.

No tengo principios, hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.

No tengo tácticas, hago del vacío y la plenitud mis tácticas.

No tengo talento, hago que mi astucia sea mi talento.

No tengo amigos, hago de mi mente mi amiga.

No tengo enemigos, hago del descuido mi enemigo.

No tengo armadura, hago de la benevolencia mi armadura.

No tengo castillo, hago de mi mente inamovible mi castillo.

No tengo espada, hago de mi no mente mi espada.


Nacemos para morir. La muerte entonces no es un problema a evitar, sino el fin natural de toda vida.

Hay que permanecer indiferentes delante del éxito o el fracaso.



Volviendo a si mismo

Sentate firmemente en el lugar más allá de cualquier noción de pérdida o de ganancia. Hay que despojarse de todo y simplemente sentarse, permitiendo que se manifieste el verdadero yo.

Zazen hace que el yo sea el yo.

Dogen dice en el Fukanzazengi: “zazen es la práctica en la que se dejan de lado todas las asociaciones y se apartan todos los asuntos”.


Sin preocuparte por el éxito o el fracaso regresa siempre a vos mismo. 


En el Sutra Nipata, Buda dijo: "Hacé de vos mismo tu refugio, pasea por el mundo y sentite desencadenado de todo".

Hacer zazen es volverse íntimo consigo mismo.

Maestro Sawaki aclara: "Sin ser tirado en todas las direcciones a causa de compararte con los otros, establécete en el verdadero yo. De acuerdo con la enseñanza de Buda, esta es la forma esencial de pacificar la mente. Es el más puro zazen".



 


miércoles, 25 de abril de 2012

Enseñanza del viejo maestro



Maestro Kodo Sawaki

Todo comienza cuando decimos “yo”. Lo que sigue es una completa ilusión.


Todo el mundo imagina que su ego es algo inmutable, como un inmueble en un punto central y todo gira a su alrededor.
Para de tratar de ser algo especial y competir con los demás. Solo se lo que eres.

Había una vez un hombre que dijo: "Mira, todo el mundo se está muriendo, menos yo!". Pero él ya estaba muerto hace mucho tiempo.

Un hombre que no entiende nada se casa con una mujer que no entiende nada, y todos dicen: ¡Felicidades! Eso es algo que no puedo entender.

Todo el mundo habla de casarse por amor, pero ¿no es que en realidad se casan para tener relaciones sexuales? Al final, ¿no se trata sólo de un pene y una vagina? 

Mira la cara de un perro que acaba de tener sexo, se queda mirando el espacio con ojos extrañamente vacíos. Exactamente lo mismo pasa con las personas. En un principio se involucran con frenesí y al final no queda nada.

La familia es el lugar donde padres e hijos, marido y mujer, todos al mismo tiempo se tragan los nervios de los otros.
Cuando un niño se muestra provocador, los padres gritan enojados: “¡No entendés nada!. ¿Pero los padres, no son parecidos?. ¿No es verdad que ellos tampoco entienden nada?

Todos perdidos en la ignorancia.

Todo el mundo habla de la educación, pero, ¿Para qué estamos siendo educados? Para ser ciudadanos ordinarios, eso es todo.
Incluso más divertido que ver a los monos en el zoológico es observar a estos humanos en libertad.




Actualmente la gente está siempre fatigada. No paran de agitarse y de competir. Cuando haces zazen te volvés calmo y no estás más cansado.
La mayoría de los sufrimientos son solo creaciones de nuestro propio espíritu.

En el espíritu de los seres humanos, cada día el viento sopla creando olas.
Durante zazen podemos observarlo y comprender.

la mayoría de las personas les gusta pensar. Algunos incluso durante zazen piensan.

Estas olas no son sanas, no obstante preferimos a veces en zazen mantenerlas.


¿Qué es la ilusión? Es repetir, mantener las imágenes de nuestra propia conciencia. Hoy en día cada vez más gente, inconscientemente, prefieren sufrir.
Deciden creando categorías de lo que está bien o mal, a partir de sus propias ilusiones.

¿Qué es la ilusión? Es la inestabilidad. El espíritu flota. Sin cesar es agitado por el entorno.
Si el espíritu no tiene raíces, si no está fijo, se mueve recibiendo las vibraciones de su entorno. En definitiva, creemos que las ilusiones de nuestra conciencia son nuestro propio yo. ¡Es loco!

Zazen permite observar claramente las cosas.

Si abandonamos todas las ilusiones de nuestra propia conciencia, exactamente una nueva vida aparece.