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miércoles, 4 de julio de 2012

La mente única de Huang Po


Obaku (Huang Po) siglo IX
Pai-chang (Hyakujo, 720-814) tuvo varios sucesores, pero tal vez el más importante fue Huang-po (Obaku en japonés); éste se habia hecho monje siendo muy joven y un buen día decidió ponerse en camino para ver al gran maestro Baso y solicitar que lo aceptase como discípulo. Sin embargo, al llegar a su templo, se encontró con que Baso había muerto. No obstante, su sucesor, el maestro Hyakujo, lo tomó bajo su dirección y con él estudió muchos años, heredando la auténtica enseñanza Zen, tal y como se transmitía desde Hui-neng.

Un día, Hyakujo preguntó a su discípulo Obaku: "¿Donde has estado?"
Obaku respondió: "Recogiendo hongos al pie del monte".

"¿Has visto a algún tigre?", le dijo su maestro.



Súbitamente, Obaku rugió como un tigre, ante lo que Hyakujo agarró un hacha y se levantó, con ademán de descargarle un golpe. De inmediato, Obaku le dio una sonora bofetada; el maestro Hyakujo rompió a reir a carcajadas. De regreso al templo, dijo a los demas monjes: "Tengan cuidado: al pie del monte hay un tigre y tienen que saber que hoy me ha dado un mordisco". Posteriormente, Hyakujo confirmó a Obaku como su sucesor.



Obaku era un hombre de voz sonora, más de dos metros de estatura y personalidad sencilla y clara. 


Su célebre obra: "Tratado sobre la Mente Única", recoge sus enseñanzas:

Todos los Budas y todos los seres vivientes son la Mente Única; no hay otro Dharma que éste. Esta Mente que carece de principio, no surge con la existencia y no cesa con la existencia. No es ni azul ni amarilla, no tiene forma ni aspecto, no pertenece a las categorías del ser ni del no—ser, no es antigua ni nueva; no es ni larga ni corta, ni grande ni pequeña, pues se halla fuera de toda delimitación o designación, fuera de todo intento para ser percibida o considerada como un objeto.
Es la realidad como tal.




Pero a la menor reflexión, caerás en las elucubraciones. Sin limites e insondable, se la puede comparar con el espacio vacío.

Así pues, esta Mente Única como tal es el Buda y entre el Buda y los seres vivientes no hay diferencia alguna. Sin embargo, los seres andan siempre buscando en el exterior, apegándose a toda clase de características, pero con esta clase de búsqueda lo único que consiguen es llenarse de oscuridad. Prisioneros de sus propias proyecciones, confunden los conceptos sobre el Buda con el Buda real y la mente que busca con la mente real, vagando así durante innumerables eones de forma completamente inútil. No saben que el Buda aparecería naturalmente ante ellos con sólo pacificar los pensamientos y liberarse de la discriminación. De este modo, ha de saberse que esta mente como tal es el Buda y el Buda es la totalidad de los seres vivientes.

Cuando se expresa como ser viviente dicha mente no disminuye, cuando aparece como “Buda” no incrementa en lo más mínimo.

Respecto a las seis perfecciones e infinidad de otras prácticas similares, así como a los méritos tan numerosos como los granos de arena del rio Ganges, ya se hallan reunidas en ti de modo completo, sin que una práctica temporal las haya acumulado con el paso del tiempo. Cuando la ocasión se presente manifiéstalas y cuando no, permanece sereno. Si no tienes una firme fe en que esta mente es el Buda y prefieres practicar apegándote a toda clase de rasgos particulares con la intención de acumular méritos, en ese caso caerás en una visión falsa que te apartará de la Vía.

Esta mente como tal es el Buda y no hay otro Buda ni ninguna otra mente. Esta mente luminosa y sin mancha se asemeja al espacio vacío, pues carece de cualquier característica o apariencia concreta. Pero producir un estado mental particular a causa de la inclinación conceptual de la mente, es apartarse de la esencia de los dharmas y aferrarse a sus características. Sin embargo, desde los tiempos sin comienzo jamás ha existido un “Buda adherido a las características”.

Practicar las seis perfecciones e infinidad de otras prácticas con la intención de convertirse en Buda es seguir un sendero gradual, pero desde los tiempos sin comienzo jamás ha existido un “Buda por etapas”. Es suficiente con despertar a esta Mente Única para reconocer que “ni el más Ínfimo dharma es obtenido”. Este es el Buda real.

El Buda y los seres vivientes no se distinguen de la Mente Única. Esta mente es como el espacio vacío que jamás se confunde ni se degrada. Así, contempla el modo en que el sol ilumina el mundo entero. Al levantarse, su luz se expande sobre la tierra sin que por ello el espacio se vuelva más luminoso, y a su puesta, cuando las tinieblas cubren la tierra, el espacio tampoco se oscurece. Aunque luz y oscuridad parezcan fuerzas antagónicas, contempladas desde su naturaleza, el espacio que las sustenta permanece vacío e inmutable. Tal es lo que ocurre con la mente del Buda y de los seres vivientes.

Hay quienes consideran al Buda como dotado de las características de pureza, luminosidad y liberación, mientras consideran a los seres vivientes con los rasgos particulares de impureza, oscuridad y encadenamiento a la vida—muerte, pero aquellos que secundan dicho planteamiento jamás alcanzarán la Iluminación ni siquiera en innumerables eones, pues aún permanecen aferrados a las características.

Por el contrario, en esta Mente Única no queda el menor dharma que obtener, pues esta mente es el Buda. En la actualidad, los practicantes incapaces de despertarse a ésta mente en su esencia se dedican a la proliferación conceptual, a buscar al Buda en el exterior y a practicar aferrados a las características. Se trata de un proceder erróneo que nada tiene que ver con la Vía de la Iluminación.

Esa Mente que no es otra que Buda no es entendida por los Budistas de hoy en día; y por esa inhabilidad de ver dentro de la Mente como ella es, ellos se imaginan una mente al lado de la Mente misma y buscan a Buda exteriormente en la forma. Esta forma de disciplina es un error, no es el camino de la Iluminación.

Todo estará bien cuando despertemos a la verdad.

Los Budistas de estos días miran hacia el exterior en lugar de interiormente y dentro de sus propias mentes. Ellos se apegan por su propia voluntad a la forma y al mundo, y por eso caen en el error.

El Buda se refiere a las arenas del Ganges en esta forma: "estas arenas son pisadas y caminadas por todos los Budas, Bodhisattvas y otros devas, pero las arenas no están felices por eso; de nuevo ellas son pisadas y caminadas por las vacas, las ovejas, los insectos, y las hormigas, pero las arenas no se irritan; puede que ellas escondan toda clase de tesoros y sustancias perfumadas, pero no las codician para sí mismas; ellas pueden que estén manchadas con toda clase de suciedades y materiales fétidos, pero ellas no sienten hastío. Una actitud mental de esta naturaleza es la del que ha realizado el estado de mushin, es decirestar libre de los apegos mentales.

Cuando una mente es libre de toda forma, ella ve el hecho de que no hay distinción entre los Budas y los seres ordinarios; cuando este estado de mushin es logrado, se completa la vida Budista. Si los Budistas son incapaces de ver en la verdad de
 mushin sin nada que se interponga, todas sus otras disciplinas, por muchas que sean, no los capacitará para obtener la iluminación. Siempre estarán prisioneros de la noción de disciplina y mérito y nunca lograrán la emancipación.

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Cometer maldades o practicar la bondad, ambos son el resultado del apego a la forma. Cuando las maldades son cometidas por estimar el apego a la forma uno tiene que sufrir la trasmigración; cuando la bondad es practicada por estimar el apego a la forma, uno tiene que ir a través de una vida de penalidades. Es mucho mejor por lo tanto ver todo al instante en la esencia del Dharma a medida que la oyes y percibes cuando se expone.

Por Dharma entendemos la Mente, porque no hay Dharma aparte de la Mente. La Mente no es otro que el Dharma, porque no hay Mente aparte del Dharma. Esta Mente en sí misma es no-mente (mushin), y no hay no-mente tampoco. Cuando la no-mente es buscada por una mente, esto la hace un objeto particular de pensamiento. Hay solamente el testimonio del silencio, y va más allá del pensamiento. Por lo tanto se dice que [el Dharma] corta el camino a las palabras y pone final a toda la forma de actividad mental, especialmente el pensar.

Esta Mente es el Origen, el Buda absolutamente puro en su naturaleza, y está presente en cada uno de nosotros. Todos los seres sintientes ya sean viles y degradados no son en este asunto en particular diferentes de los Budas y los Bodhisattvas - ellos son todos de una sustancia. Sólo por sus imaginaciones y discriminaciones falsas, los seres sintientes trabajan su karma y recogen su resultado, mientras que en la esencia misma de su Buda, no hay nada que corresponda a ello; la Esencia está vacía y deja que todo pase a través, está en quietud y descanso, está iluminando, es paz y productora de bienaventuranza.

Cuando interiormente tienes un profundo discernimiento acerca de esto, de inmediato te das cuenta que todo lo que requieres está ahí en perfección y en abundancia y no necesitas nada.


El entendimiento o la realización no te ha añadido nada sobre esta verdad. Cuando miras hacia atrás y evalúas todas las disciplinas que has pasado, encontrarás que ellas han sido otras de las muchas cosas inútiles que has hecho en un sueño. Por lo tanto, el Buda ha dicho que él no ha obtenido nada cuando se iluminó.

Esta Mente pura, el Origen de todas las cosas, es siempre perfecta, iluminadora y penetrante. Las personas son ignorantes de esto y toman lo que ven, oyen, piensan y conocen, por la Mente misma; y su discernimiento es entonces velado e incapaz de penetrar en la sustancia misma, que es clara e iluminadora.

Cuando entiendas o realices mushin intuitivamente, la sustancia misma te será revelada. Es como el sol revelándose a sí mismo en el cielo, su iluminación penetra las diez direcciones y no hay nada que interfiera con su travesía.

Por esta razón, cuando los seguidores del Zen fracasan en ir más allá de sus sentidos y pensamientos, todos sus acciones y movimientos no tienen significado alguno.

No construyas tus puntos de vista sobre tus sentidos y pensamientos, no lleves a cabo tu entendimiento basado en tus sentidos y pensamientos; pero al mismo tiempo no busques la Mente fuera de tus sentidos y pensamientos, no agarres el Dharma a través de rehusar tus sentidos y pensamientos. Cuando ni estas apegado ni desapegado de ellos, cuando no habitas ni te agarras a ellos, entonces disfrutas de tu perfecta libertad sin obstrucción, así tienes tu asiento en la iluminación.

Cuando las personas aprenden que lo que es trasmitido de un Buda a otro es la Mente misma, ellos se imaginan que hay un objeto en particular conocido como mente la cual intentan agarrar o entender o realizar; pero esto es buscar algo fuera de la Mente misma, o crear algo que no existe. En realidad, sólo existe la Mente. No puedes perseguirla erigiendo otra mente; por mucho tiempo que la hayas buscado, a través de cientos de miles de kalpas, no llegará nunca el tiempo que puedas decir que la tienes. Sólo cuando tengas el despertar inmediato al estado de mushin tendrás tu propia Mente.

El fracaso de los seguidores del Zen en reconocer al Buda es debido a su reconocimiento incorrecto de dónde está su propia Mente. Ellos la buscan exteriormente, preparan toda clase de ejercicios que esperan dominar gradualmente, y trabajan diligentemente a través del tiempo. Sin embargo fracasan en alcanzar la iluminación. Ningún trabajo se puede comparar con el despertar inmediato al mismo estado de mushin.

Cuando llegas al entendimiento más determinado al efecto de que todas las cosas en su naturaleza no tienen posesiones, ni apegos, ni dependencias, ni habitación, ni condiciones mutuas, llegarás a ser libre de albergar imaginaciones, lo cual es la realización de Bodhi (iluminación). Cuando realizas la iluminación, tu propia Mente, que es el Buda, es realizada. Entonces se encuentra que todas las acciones de todos los tiempos y edades no han sido nada más que esfuerzos inútiles.

Por esta razón el Buda dijo: "En realidad no logré nada con la completa e insuperable Iluminación".


Mente ordinaria, mente iluminada


Cierta vez alguien le pregunto al maestro Obaku:

¿El Buda es la mente ordinaria o la mente Iluminada?

Respuesta.: ¿Dónde, en este mundo, guardas tu “mente ordinaria” y tu “mente Iluminada”?

P.: En la enseñanza tradicional se declara que ambas existen. ¿Por qué lo niega maestro?

R.: En la enseñanza tradicional se explica claramente que la mente ordinaria y la mente Iluminada no son más que ilusiones. Usted no ha comprendido. Este apego a la idea de que las cosas existen es confundir la vacuidad con la verdad. ¿Cómo es posible que tales concepciones no sean ilusorias?

Siendo ilusorias, ocultan la Mente Única. Si tan sólo pudieras liberarte de los conceptos de “ordinario” e “Iluminado”, encontrarás que no hay otro Buda que el Buda de tu Mente. Cuando Bodhidharma vino del oeste, indicó que la sustancia de la que todos los hombres están formados es el Buda. Todavía continuas sin comprender; te aferras a conceptos tales como “ordinario” e “Iluminado”, dirigiendo tus pensamientos al exterior, ¿Adónde vas de un lado a otro, galopando como un caballo? ¡Todo esto equivale a nublar tu propia mente! Por eso es que te digo que la Mente es el Buda. Tan pronto como el pensamiento o la sensación aparecen, caes en el dualismo. El tiempo sin principio y el momento presente son uno y lo mismo. No hay esto y no hay aquello. Comprender esta verdad es lo que se llama completa Iluminación. 

P: ¿Entonces maestro, en que doctrina basa su enseñanza?

R.: ¿Para qué buscar una doctrina?! Tan pronto como tengas una doctrina caerás en pensamientos dualistas.

Maestro Deshimaru





                               

viernes, 6 de mayo de 2011

El sermón del Despertar


Última parte

Los individuos crean karma; el karma no crea individuos.
Crean karma en esta vida y reciben sus frutos en la siguiente. Nunca escapan a ello. Sólo alguien
que es perfecto no crea karma en esta vida y no recibe frutos.

Se dice en los sutras:"Quien no crea karma obtiene el Dharma". Este es un dicho vacío.
Se puede crear karma, pero no puedes crear una persona. Cuando creas karma, renaces junto con tu karma. Cuando no creas karma, desapareces junto con tu karma. Por ello, siendo el karma dependiente del individuo y el individuo dependiente del karma, si un individuo no crea karma, el karma nada puede con él.
De la misma manera:
"Una persona puede ensanchar el Camino. El Camino no puede ensanchar a una persona".
Los mortales no dejan de crear karma y equivocadamente insisten en que no hay retribución. ¿Pero acaso pueden negar el sufrimiento? ¿Pueden negar que lo que siembra el estado mental presente es lo que recoge el siguiente estado mental? ¿Cómo pueden escapar?.

Pero si en el presente estado mental no se siembra nada, nada se recogerá en el siguiente estado mental.
No entiendan mal el karma.

Se dice en los sutras: "A pesar de creer en Budas, las personas que imaginan que los Budas practican austeridades no son budistas. Lo mismo vale para aquellos que imaginan que los Budas están sujetos a retribución de riqueza o pobreza. Son icchantikas (personas sin fe), incapaces de creer".

Alguien que comprende la enseñanza de los sabios es un sabio. Alguien que comprende la enseñanza de los mortales es un mortal. Un mortal que puede desprenderse de la enseñanza de los mortales y seguir la enseñanza de los sabios se convierte en un sabio. Pero los locos de este mundo prefieren buscar sabios muy lejos.

No creen que el sabio es la sabiduría de su propia mente.

Se dice en los sutras: "No prediquen este sutra entre hombres sin comprensión".
Pero la gente sin comprensión no cree en su propia mente, ni que mediante la comprensión de esta enseñanza pueden convertirse en sabia. Prefieren buscar un conocimiento lejano y anhelar cosas en el espacio, imágenes búdicas, luces, inciensos y colores. Caen presas de la falsedad y la locura.

Se dice en los sutras:"Cuando ves que todas las apariencias son apariencias, entonces ves al tathagata". Las miríadas de puertas hacia la verdad provienen de la mente.

Cuando las apariencias de la mente son tan transparentes como el espacio, desaparecen.

Nuestros sufrimientos ilimitados son las raíces de la enfermedad. Cuando los mortales están vivos se preocupan de la muerte. Cuando están saciados se preocupan del hambre.
Suya es la Gran Incertidumbre.

Pero los sabios no consideran el pasado y no se preocupan acerca del futuro, tampoco se aferran al presente y siguen el Camino momento a momento. Si no despertaste a esta gran verdad lo mejor es que busques un maestro en la tierra o en los cielos.

No agraves tu propia deficiencia.


Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens" (En el original chino: 布道覺醒 Bùdào de juéxǐng )






miércoles, 4 de mayo de 2011

El sermón del Despertar

Parte 5

Los mortales liberan Budas y los Budas liberan mortales.

Eso es lo que significa imparcialidad.

Los mortales liberan Budas porque la aflicción crea conocimiento y los Budas liberan mortales porque el conocimiento niega la aflicción. No hay otro remedio que la aflicción y no hay otro remedio excepto el conocimiento. Si no fuese por la aflicción no habría nada de lo que crear conocimiento. Y si no fuese por el conocimiento no habría nada para negar la aflicción.

Cuando se vive en la ignorancia, los Budas liberan mortales. Cuando se vive en el conocimiento, los mortales liberan Budas. Los Budas no se convierten en Budas por sí mismos. Son liberados por los mortales.

Los Budas ven la ignorancia como su padre y la codicia como su madre.

Ignorancia y codicia son nombres diferentes de la mortalidad. Ignorancia y mortalidad son como la mano izquierda y la mano derecha. No existe otra diferencia.

Cuando se vive en la ignorancia se está en esta orilla. Cuando se está conciente se está en la otra orilla. Pero una vez que sabes que tu mente es vacío y no ves apariencias, estás más allá de ignorancia y conocimiento. Y una vez que se está más allá de ignorancia y conocimiento, no existe la otra orilla.

El tathagata no está en esta orilla ni en la otra. Y tampoco está en mitad de la corriente. Los arhats están en mitad de la corriente y los mortales en esta orilla. En la otra orilla está la budeidad.

Los Budas tienen tres cuerpos: Un cuerpo de transformación, un cuerpo de recompensa y un cuerpo real. El cuerpo de transformación también es llamado cuerpo de encarnación.

El cuerpo de transformación aparece cuando los mortales realizan buenos actos, el cuerpo de recompensa cuando cultivan la sabiduría y el cuerpo real cuando se hacen concientes de su verdadera naturaleza. El cuerpo de transformación es el que puede verse volar en todas direcciones rescatando a otros allí donde puede. El cuerpo de recompensa pone fin a las dudas. La Gran Iluminación sucedida en los Himalayas se convierte repentinamente en verdad.

El cuerpo real no hace ni dice nada. Permanece perfectamente inmóvil. Pero en realidad, ni siquiera existe un cuerpo de Buda, y mucho menos tres. Este hablar de los tres cuerpos está simplemente basado en la comprensión humana, que puede ser superficial, moderada o profunda.

La gente de comprensión superficial imagina que acumula méritos y confunde el cuerpo de transformación con el Buda. La gente de comprensión moderada imagina que está poniendo fin al sufrimiento y confunde el cuerpo de recompensa con el Buda. Y la gente de profunda comprensión imagina que experimenta la budeidad y confunde el cuerpo real con el Buda.

Pero la gente con la comprensión más profunda mira en su interior, sin ser distraída por nada y alcanzan la comprensión de un Buda sin utilizar la mente. Los tres cuerpos, como todas las cosas, son inalcanzables e indescriptibles.

La mente sin estorbo alcanza el Camino. Se dice en los sutras: «Los Budas no predican el Dharma. No liberan mortales. Y no experimentan la budeidad».

Eso es lo que quiero decir.

continúa

Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"




domingo, 1 de mayo de 2011

El sermón del Despertar

Bodhidharma

Parte 4

El cuerpo ni existe ni no existe

Por ello la existencia como un mortal y la no existencia como un sabio son concepciones con las que un sabio nada tiene que ver. Su corazón está vacío y amplio como el cielo.

Cuando la mente alcanza el nirvana, no se ve el nirvana, porque la mente es nirvana. Si ves el nirvana en algún sitio fuera de la mente, te engañas a vos mismo.

Cada sufrimiento es una semilla búdica, porque el sufrimiento empuja a los mortales a buscar sabiduría. Pero sólo puede decirse que el sufrimiento da origen a la budeidad. No puede decirse que el sufrimiento sea la budeidad.

Tu cuerpo y tu mente son el campo, el sufrimiento es la semilla, la sabiduría el brote y la budeidad el grano.

El Buda de la mente es como la fragancia de un árbol. El Buda proviene de una mente libre de sufrimiento, al igual que la fragancia proviene de un árbol libre de deterioro. No hay fragancia sin el árbol ni Buda sin la mente.

Si hay fragancia sin un árbol, se trata de una fragancia diferente. Si hay un Buda sin tu mente, se trata de un Buda diferente. Cuando los tres venenos están presentes en tu mente, vivís en una tierra de inmundicia. Cuando los tres venenos están ausentes de tu mente, vivís en una tierra de pureza.

Se dice en los sutras: «Si llenás una tierra de impureza e inmundicia, nunca aparecerá ningún Buda».

La impureza e inmundicia remiten a la ignorancia y a los otros venenos.

Un Buda remite a una mente pura y despierta

No hay lenguaje que no sea el Dharma. Hablar todo el día sin decir nada es el Camino. Permanecer en silencio todo el día y decir algo no es el Camino. Por ello ni la palabra de un tathagata depende del silencio, ni su silencio depende de la palabra, ni su palabra existe separada de su silencio.

Aquellos que entienden tanto el habla como el silencio permanecen en el samadhi. Si hablas cuando sabes, tu palabra es libre. Si permaneces en silencio cuando no sabes, tu silencio está encadenado.

Si la palabra no está apegada a las apariencias entonces es libre. Si el silencio está apegado a las apariencias, entonces está encadenado.

El lenguaje es esencialmente libre

No tiene nada que ver con el apego y el apego no tiene nada que ver con el lenguaje.

La realidad no tiene alto ni bajo. Si ves alto o bajo, entonces no es real. Una balsa no es real. Pero una balsa de pasajeros sí. Una persona que maneje una balsa de ese tipo podrá cruzar a través de lo que no es real. Por eso es real.

Según el mundo hay masculino y femenino, rico y pobre. Según el Camino no hay masculino o femenino, ni rico o pobre.

Sin la mente no hay Buda. Sin el Buda no hay mente

De igual manera, sin el agua no hay hielo, y sin hielo no hay agua. Quien hable sin abandonar la mente no llegará muy lejos. No te aferres a las apariencias de la mente.

Se dice en los sutras:

«Cuando no veas las apariencias verás al Buda».

Eso es lo que significa ser libre de las apariencias de la mente.

Sin la mente no hay Buda, quiere decir que el Buda proviene de la mente.

La mente es el origen del Buda

Pero aunque el Buda provenga de la mente, la mente no proviene del Buda, al igual que un pez proviene del agua, pero el agua no proviene del pez. Y cualquiera que vea un pez ve antes el agua que el pez. Y cualquiera que quiera ver un Buda verá la mente antes que al Buda.

Una vez que has visto el pez te olvidas del agua, y una vez que hayas visto al Buda te olvidarás de la mente. Si no te olvidas de la mente, la mente te confundirá, al igual que te confundirá el agua si no te olvidas de ella.

Mortalidad y budeidad son como el agua y el hielo. Estar afligido por los tres venenos es la mortalidad. Estar purificado por las tres liberaciones es la budeidad.

Lo que en invierno se congela dando paso al hielo se deshace en agua en verano. Eliminá el hielo y no habrá agua. Si te deshacés de la mortalidad no habrá budeidad.

Está claro que la naturaleza del hielo es la naturaleza del agua y la naturaleza del agua es la naturaleza del hielo

Y la naturaleza de la mortalidad es la naturaleza de la budeidad.

Mortalidad y budeidad comparten la misma naturaleza

Es sólo a causa de la ilusión sobre las diferencias que aparecen las palabras mortalidad y budeidad.

Cuando una serpiente se convierte en dragón no cambia sus escamas. Y cuando un mortal se convierte en sabio no cambia su rostro.

Conoce su mente mediante la sabiduría interna y cuida de su cuerpo mediante la disciplina externa.

continúa

Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"



sábado, 30 de abril de 2011

El sermón del Despertar


Parte 3

Ver nada es percibir el Camino, y comprender nada es conocer el Dharma, porque ver no es ver ni no ver y porque comprender no es comprender ni no comprender.

Ver sin ver es verdadera visión. Comprender sin comprender es verdadera comprensión.
La verdadera visión no es sólo ver viendo, también es ver sin ver. Y la verdadera comprensión no es sólo comprender comprendiendo, también es comprender no comprendiendo.

Si lo comprendés todo entonces es que no comprendés

Solo cuando comprendés nada es la verdadera comprensión.
Comprender es ni comprender ni no comprender.

Se dice en los sutras: «No apartarse de la sabiduría es estupidez». Cuando la mente no existe, tanto comprender como no comprender son verdad. Cuando la mente existe, comprender y no comprender son falsos.

Cuando comprendés, la realidad depende de ti. Cuando no comprendés, sos vos quien depende de la realidad. Cuando la realidad depende de vos, lo que no es real se convierte en real. Cuando sos vos quien depende de la realidad, lo que es real se convierte en falso.

Cuando dependes de la realidad, todo es falso
Cuando la realidad depende de ti, todo es verdad

Así pues, el sabio no usa su mente para buscar la realidad, o la realidad para buscar su mente, o su mente para buscar la mente, o la realidad para buscar la realidad. Su mente no hace que aparezca la realidad. Y la realidad no hace que aparezca su mente. Y porque ambas, su mente y la realidad, son inmóviles, está siempre en samadhi.

Cuando aparece la mente mortal, desaparece la budeidad. Cuando desaparece la mente mortal, aparece la budeidad. Cuando la mente aparece, desaparece la realidad. Cuando la mente desaparece, aparece la realidad. Quien sepa que nada depende de nada habrá encontrado el Camino, Y quien sepa que la mente depende de nada siempre está en el lugar de la iluminación.
Cuando no comprendes estás equivocado. Cuando comprendés, no estás equivocado.

Es así porque la naturaleza del error es el vacío

Cuando no comprendes, lo cierto parece equivocado. Cuando comprendes, lo equivocado no es equivocado porque lo equivocado no existe.
Se dice en los sutras: «Nada cuenta con una naturaleza propia». Actuá. No cuestiones. Cuando cuestionás estás equivocado. La equivocación es el resultado del cuestionar.
Cuando alcanzás una comprensión así, los hechos equivocados de tus vidas pasadas quedan borrados.

Cuando vivís en la ignorancia, los seis sentidos y las cinco sombras son los causantes del sufrimiento y la mortalidad.
Cuando despertás, los seis sentidos y las cinco sombras son los causantes del nirvana y la inmortalidad.

Alguien que busca el Camino no busca más allá de sí mismo pues sabe que la mente es el Camino. Pero cuando busca la mente no encuentra nada. Y cuando encuentra el Camino no encuentra nada. Si crees que puedes utilizar la mente para encontrar el Camino es que vives en la ignorancia. Cuando se vive en la ignorancia existe la budeidad. Cuando eres conciente no existe tal cosa. Y es así porque la conciencia es budeidad.

Si buscas el Camino, el Camino no aparecerá hasta que desaparezca tu cuerpo

Es como descortezar un árbol. Este cuerpo kármico experimenta continuo cambio. No cuenta con realidad fija. Practica de acuerdo con tus pensamientos. No odies vida y muerte ni ames vida y muerte. Mantené cada uno de tus pensamientos libre de ignorancia y en vida vas a presenciar el principio del nirvana, y en la muerte experimentarás la seguridad de no renacer.

Ver la forma sin ser corrompido por la forma o escuchar un sonido sin ser corrompido por el sonido es la liberación.

Los ojos que no se aferran a la forma son las Puertas del Zen. Los oídos que no se aferran al sonido son también las Puertas del Zen. En pocas palabras, aquellos que perciben la existencia y la naturaleza de los fenómenos y permanecen sin aferrarse, son liberados.
Aquellos que perciben la apariencia externa de los fenómenos están a su merced.

Liberación significa no estar sujeto a la aflicción

No hay otra liberación.

Cuando se sabe cómo mirar la forma, la forma no da paso a la aparición de la mente y la mente no da paso a la aparición de la forma. Ambas, forma y mente, son puras.
Cuando está ausente la ignorancia, la mente es la tierra de los Budas. Cuando la ignorancia está presente, la mente es el infierno. Los mortales crean ignorancia. Y utilizando la mente para crear la mente siempre se encuentran en el infierno.

Los bodhisattvas ven a través de la ignorancia y al no utilizar la mente para hacer aparecer la mente siempre se encuentran en la tierra de los Budas. Si no utilizas tu mente para crear mente, todos los estados mentales son vacío y cada pensamiento inmóvil; irás de una tierra búdica a otra.

Si utilizás la mente para crear mente, todos los estados mentales son intranquilos y cada pensamiento está en movimiento: vas de un infierno al siguiente. Cuando aparece un pensamiento hay buen y mal karma, cielo e infierno. Cuando no aparecen pensamientos, no hay ni buen ni mal karma, ni cielo ni infierno.

continúa.

Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"








viernes, 29 de abril de 2011

El sermón del Despertar


Parte 2

Cuando sos un ignorante, esta orilla existe. Pero cuando te despertás, deja de existir. Los mortales permanecen en esta orilla, pero aquellos que descubren el más grande de todos los vehículos no están ni en esta ni en aquélla. Son capaces de vivir en ambas orillas.

Aquellos que ven la otra orilla como diferenciada de esta no comprenden el Zen.

La ignorancia significa mortalidad. Y el conocimiento significa budeidad. No son lo mismo y tampoco son diferentes. Pero la gente distingue entre ignorancia y conocimiento.

Cuando somos ignorantes hay un mundo al que escapar. Cuando somos concientes, no hay ningún lugar donde escapar.

A la luz del Dharma imparcial, los mortales no son diferentes de los sabios

En los sutras se dice que el Dharma imparcial es algo que los mortales no pueden penetrar ni los sabios practicar.
El Dharma imparcial sólo es practicado por los grandes Budas y bodhisattvas. Ver la muerte como algo diferente de la vida o el movimiento como algo diferente de la inmovilidad es ser parcial.
Ser imparcial significa ver el sufrimiento como algo no diferenciado del nirvana, porque la naturaleza de ambos es el vacío.
Al imaginar que pondrán fin al sufrimiento y entrarán en el nirvana, los arhats acaban atrapados por el nirvana.

Pero los bodhisattvas saben que el sufrimiento es esencialmente vacío y permaneciendo en el vacío permanecen en el nirvana. Nirvana significa no nacimiento y no muerte. El nirvana está más allá del nacimiento y de la muerte y más allá del nirvana.

Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana.

Nirvana es una mente vacía

Cuando no existe la ignorancia, los Budas alcanzan el nirvana. Cuando no existen las aflicciones, los bodhisattvas entran en el lugar del despertar.

Un lugar deshabitado es uno sin codicia, odio o ignorancia. La codicia es el reino del deseo, el odio el reino de la forma y la ignorancia el reino sin forma.

Cuando aparece un pensamiento se penetra en los tres reinos

El principio o fin de los tres reinos, la existencia o no existencia de todo, depende de la mente.
Esto es aplicable a todo, incluso a objetos inanimados como rocas y palos.

Cualquiera que sepa que la mente es una ficción y está vacía de cualquier cosa real, sabe que su propia mente no existe, ni no existe.

Los mortales siguen creando la mente, proclamando que existe.
Los arhats siguen negando la mente, proclamando que no existe.
Pero los bodhisattvas y los Budas ni crean ni niegan la mente.
Saben que no hay mente y que tampoco hay no mente.

Eso es lo que significa que la mente no existe, ni no existe.

La mente que no existe ni no existe es lo que se denomina la Vía del Medio

Si utilizas tu mente para estudiar la realidad, no vas a entender ni tu mente ni la realidad. Si estudias la realidad sin utilizar la mente, entenderás ambas.
Aquellos que no comprenden, no entienden el entendimiento. Y aquellos que comprenden, entienden el entendimiento. La gente capaz de verdadera visión sabe que la mente es vacío, trascienden tanto comprensión como no comprensión.
La ausencia de comprensión y de no comprensión es verdadera comprensión.
Vista con verdadera visión, la forma no es simplemente forma, porque la forma depende de la mente. Y la mente no es simplemente mente, porque la mente depende de la forma.

Mente y forma se crean y se niegan una a la otra

Lo que existe lo hace en relación con lo que no existe. Y lo que no existe no existe en relación a lo que existe. Esta es la verdadera visión. Mediante dicha visión nada es visto y nada es no visto. Dicha visión penetra en las diez direcciones sin ver: porque nada es visto; porque no es visto se ve; porque es visto no se ve. Lo que ven los mortales son ilusiones.

La verdadera visión está desapegada del ver

La mente y el mundo son opuestos, y la visión aparece donde se encuentran.

Cuando la mente no se agita interiormente. el mundo no aparece exteriormente. La verdadera visión es cuando tanto el mundo como la mente son transparentes. Y esta comprensión es verdadera comprensión.

Continúa


Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"



jueves, 28 de abril de 2011

Bodhidharma



El sermón del despertar

La esencia del Camino es el desapego. Y la meta de aquellos que lo practican es liberarse de las apariencias.
Se dice en los sutras: «El desapego es despertar porque niega las apariencias». La budeidad significa atención sutil. Aquellos mortales cuyas mentes tienen atención natural alcanzan el Camino del despertar y por ello son llamados Budas.
Se dice en los sutras: «Aquellos que se liberan a sí mismos de toda apariencia son llamados Budas».

El aspecto de la apariencia como no apariencia no puede apreciarse visualmente sino que únicamente puede conocerse mediante la sabiduría. Cualquiera que escuche y crea esta enseñanza se embarcará en el "gran vehículo" y abandonará los tres reinos.




El gran vehículo es zazen



Los tres reinos son la codicia, la aversión y la confusión.
Abandonar los tres reinos significa regresar desde la codicia, la aversión y la confusión, a la condición normal del cuerpo-mente y dejar que emerja la compasión, la sabiduria y la verdadera moral (libre y sin culpabilidad).

Codicia, aversión, y confusión no tienen naturaleza propia (sus aparentes raíces, son las llamadas: Identidades), son ilusorias y cualquiera capaz de reflexionar verá que la naturaleza de la codicia, aversión y confusión son la naturaleza de Buda.

Más allá de la codicia, el odio y la ignorancia no hay otra naturaleza de Buda



Se dice en los sutras: « Los budas solo se han convertido en budas mientras vivían con los tres venenos y alimentándose del Dharma puro».
Los tres venenos son codicia, odio y confusión.


El Gran Vehículo es el más grande de los vehículos. Es el transporte de los bodhisattvas, que lo usan todo sin usarlo y que viajan todo el día sin viajar.
Así es el vehículo de los bodhisattvas. Se dice en los sutras: «El no vehículo es el vehículo de los Budas».

Cualquiera que comprenda que los seis sentidos no son reales, que los cinco agregados son ficciones, que ninguno de ellos puede ser localizado en parte alguna del cuerpo, comprende el lenguaje de los Budas. Se dice en los sutras:
«La cueva de los cinco agregados es el vestíbulo del Zen. La apertura del ojo de la mente es la puerta del Gran Vehículo». No puede ser más claro.

No pensar en nada es Zen



Una vez que se sabe, caminar, estar de pie, sentarse o estirarse, todo lo que se haga, es Zen. Saber que la mente es vacío es ver a Buda. Los Budas de las diez direcciones no tienen mente. Ver la no mente es ver a Buda.
Renunciar a uno mismo sin pesar es la caridad más grande. Trascender movimiento e inmovilidad es la mayor de las meditaciones. Los mortales no dejan de moverse, y los arhats permanecen inmóviles.



Pero la más elevada de las meditaciones trasciende tanto la de los mortales como la de los arhats. Aquellos que alcanzan dicha comprensión se liberan a sí mismos de todas las apariencias sin esfuerzo y pueden curar cualquier enfermedad sin tratamiento.



Tal es el poder de zazen

Usar la mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la realidad es conocimiento.
Liberarse uno mismo de las palabras es liberación.
Permanecer sin mácula de polvo de sensación es permanecer en el Dharma.
Trascender vida y muerte es abandonar el hogar.
No sufrir otra existencia es alcanzar el Camino.
No crear ignorancia es iluminación. No aferrarse a la ignorancia es sabiduría.
La no aflicción es el nirvana.
Y la no apariencia de la mente es la otra orilla.

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título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"