jueves, 2 de noviembre de 2017
Principios para entender mejor tu vida
miércoles, 19 de octubre de 2016
vuelve a tu centro
Cada pensamiento que pensamos, cada palabra que decimos, cada acto que realizamos, tiene sus resultados directos e indirectos que encajan en la gran cadena de eventos y efectos.
Desde este punto de vista es difícil determinar entonces hasta que punto existe el “libre albedrío”, hasta que punto somos libres o prisioneros de esta cadena infinita de efectos que nos preceden.
Se puede decir que no hay una verdad absoluta, somos libres y no lo somos al mismo tiempo.
El principio de polaridad muestra que ambas son medias verdades, son los polos opuestos de la verdad absoluta.
Una persona puede ser a la vez libre y sin embargo estar atada u obligada por la necesidad o las circunstancias.
Sin embargo: "Cuanto más te alejas de tu centro, más necesidades y ataduras tendrás, cuanto más cerca del centro estás, más libre serás de todo."
Cuanto más cerca estés de tu centro, podrás experimentar el equilibrio y el autocontrol, entonces habrá menos tensiones y contradicciones en tu vida.
No manifiestan ningún control y mucho menos ninguna maestría.
Muchos reaccionan indignados cuando se los confronta a este hecho, diciendo: "¡Por supuesto que soy libre de pensar y hacer lo que quiero, siempre puedo hacer lo que me place!". Pero no pueden explicar de dónde surge el "quiero" y "lo que me place”. ¿Qué los hace querer hacer una cosa en lugar de otra, o porque tienen preferencias y desagrados, ¿Cuál es su origen? ¿Acaso pueden detectarlo y cambiarlo si realmente quisieran?
La maestría consiste en cambiar estos “placeres” y "deseos" por otros en el extremo opuesto del polo mental. Esta es la voluntad por la voluntad misma, es acción, es libertad. Aplicas la negación y equilibras el movimiento.
En lugar de la voluntad debida a algún sentimiento, estado de ánimo, emoción o sugestión del entorno que hace surgir el deseo, el placer o el rechazo. Esta es voluntad reactiva, atada a la cadena interminable de efectos. Crees que eres libre, pero tus pensamientos y acciones son en realidad reacciones sin control verdadero de tu parte.
En esta posición reactiva, estás siempre buscando o huyendo, consciente o inconscientemente.
Muchas personas son arrastradas como la piedra que cae de la montaña, obedientes ciegamente al medio ambiente, a las influencias externas y a sus pensamientos e ilusiones, por no hablar de los deseos y voluntades de otros más fuertes que ellos mismos, la herencia, las costumbres y la sugestión, que los arrastra por la vida sin resistencia de su parte, sin el mínimo ejercicio de la voluntad. Movidos como peones en el ajedrez de la vida, desempeñando sus papeles y luego dejados de lado cuando ya no tienen utilidad.
Este es el destino del ser ordinario, ser siempre un efecto repetido, un peón en un tablero, un eslabón de una cadena que ni siquiera conoce.
Pero el sabio, conociendo las reglas del juego, se eleva por encima del plano de la vida material, y poniéndose en contacto con los poderes superiores de su naturaleza, domina sus propios estados de ánimo y pensamientos, cultiva sus cualidades y practica la polaridad, afectando también a su entorno y así en vez de convertirse en un peón movido por otros, se transforma el mismo en el hacedor de su juego.
Crea su propia vida y su propia sabiduría.
Se vuelve la causa y no el efecto.
Los maestros y sabios no escapan a la causalidad de los planos superiores, sino que se armonizan con los planos superiores y así controlan las circunstancias en el plano inferior. Forman así una parte consciente del devenir cósmico, en lugar de ser meros instrumentos condicionados.
Al sintonizarse con las frecuencias sutiles superiores, reciben energía e información que afecta inevitablemente al plano físico.
Mientras que sirven en los planos superiores, gobiernan en el plano material.
Pero, ya sea en lo alto o en lo bajo, el principio de causa y efecto está siempre vigente.
Es verdad que ni una piedrita cae sin ser advertida por la mente del TODO (o la mente de Dios, como prefieras), se dice que hasta los pelos de nuestra cabeza están contados. Nada pasa desapercibido en la totalidad, ya que en el nivel fundamental todo está conectado, entrelazado. No hay nada fuera del Todo; esta es la única ley y no hay nada que suceda contrario a ella.
Y, sin embargo, no cometas el error de suponer que esto te convierte en un autómata ciego ya programado, sin la posibilidad de desarrollar tu poder personal ni nada que hacer al respecto, todo lo contrario.
Puede utilizar la ley para superar las leyes, ya que tu ser superior siempre prevalecerá sobre el inferior. Puedes mejorar tu naturaleza fundamental. Ampliar tus capacidades. Cambiar tus hábitos y tus puntos de vista.
¿Eres capaz de comprender el significado de esto?
Ya eres libre por naturaleza, pero si quieres experimentarlo en tu vida basta con desatarte de la cadena de pensamientos y acciones que te han traído hasta este punto.
Puedes asumir sin identificarte y cambiar la secuencia de eventos y efectos en tu favor.
Ahora y aquí. Cada punto de tu existencia es la oportunidad de cambiar, cada momento es un buen momento.
La vida es movimiento, el movimiento es cambio, transformación, y sin cambio no hay evolución, ni siquiera habría vida.
Cambia tus creencias. Olvida la educación recibida hasta el presente. Reinicia tu vida a partir de tu silencio interior, de tu centro. Transforma tu entorno con tu deseo y con tu mirada.
martes, 20 de mayo de 2014
Intercambio rítmico balanceado
viernes, 3 de junio de 2011
Equilibrio y meditación

En la naturaleza todo tiende al equilibrio. En nuestro cuerpo, como parte de la naturaleza que es, sucede lo mismo, a esto se le llama homeostasis. Es una dinámica de fuerzas y reacciones químicas que mantienen estable el medio interno.
Pero este balance es dinámico. Equilibrio que se desequilibra y se vuelve a equilibrar adaptándose a la nueva situación, manteniendo el sistema dentro de constantes que le permiten funcionar.
Generalmente no es algo de lo que nos ocupemos, ya que el sistema que se encarga de equilibrar el cuerpo y las funciones vitales funciona mayormente de forma inconciente. De manera que habitualmente no llevamos la atención a las posturas que el cuerpo adopta o a la manera desequilibrada de pensar (ambas están relacionadas).
Una cosa es cierta, la postura del cuerpo y el estado mental están vinculados.
La posición del cuerpo en el espacio, particularmente la cabeza, envía información permanentemente al sistema de equilibrio, para ajustar el cuerpo al eje vertical y que no se tuerza o caiga.
Complejos mecanismos y múltiples interconexiones gestionan información proveniente de todos los niveles y controlan de manera dinámica el equilibrio.
Es que, incluso la más sutil de las reacciones químicas de la célula está íntimamente ligada al resto del organismo, y a este como cuerpo físico y su relación con el espacio. (ver post: 14/5/11 y 18/5/11).
Como cuerpo y mente no están separados, las posturas que adopte el cuerpo influirán de manera determinante en la psiquis y en las emociones de la persona.
La relación con el centro de gravedad del cuerpo, y el eje vertical es fundamental para el equilibrio de las constantes fisiológicas del organismo y la actitud mental.
Según las posturas que se adopten, se percibirá una realidad acorde, ya que la conciencia y el cuerpo son lo mismo (aunque de aspecto diferente).
Por esto adoptar posturas equilibradas es fundamental.
Zazen, la postura de meditación zen, es la postura más estable que puede adoptar un ser humano, por más tiempo y con menos esfuerzo. (ver zen y salud). Y aunque está claro que zazen no es una gimnasia ni una terapia, si no una postura de autoconocimiento y despertar espiritual, esto es posible gracias al equilibrio del cuerpo-mente.
A esta condición de normalidad se le llama punto cero.
El equilibrio es la cancelación de todas las fuerzas entre sí. Ninguna predomina. Esto es el punto cero. Cualquier manifestación representa un desequilibrio, una diferencia.
Por eso la enfermedad es un desequilibrio. Nos acordamos del cuerpo cuando este duele. Pensamos en nosotros cuando somos infelices o egoístas. Con salud y felicidad, uno se olvida más fácil de si mismo, es la mejor manera de trascenderse y aprender.
Las contradicciones y sufrimientos de la vida se corrigen encontrando el equilibrio.
Para la mente es muy difícil equilibrarse a si misma, ya que generalmente esto provoca más agitación. El pensamiento se equilibra con el no pensamiento. Así que empezamos por el cuerpo, lo equilibramos, llevamos la concentración a la postura y la mente se armoniza a esta nueva condición.
El equilibrio de la postura corporal es el resultado de la información que llega de tres lugares distintos: el sistema vestibular, el sistema propioceptivo y la vista.
La información que llega (vías aferentes) se integra a nivel del tronco encefálico y el cerebelo, interviniendo también la corteza cerebral (lóbulos frontal, parietal y occipital). La información integrada provoca diversas reacciones motoras (vías eferentes) tendientes a equilibrar el cuerpo de acuerdo al cambio de posición de este con respecto al espacio.
El sistema vestibular Informa de la posición de la cabeza en relación con el suelo.
Esta situado en el oído interno, junto a la cóclea (órgano de la audición).
Debido a su forma (posee 3 conductos semicirculares de cada lado), recibe señales de los 3 planos (frontal, vertical y horizontal). Estos conductos están recubiertos en su interior por receptores especializados (células sensoriales) que poseen cilios (pelos) bañados por un líquido viscoso (endolinfa).
De acuerdo al movimiento y a la posición de la cabeza la endolinfa se mueve, moviéndo los cilios, estimulando los receptores, los cuales generan impulsos nerviosos que llegan hasta el cerebelo y al tronco encefálico con importante influencia de la corteza cerebral. La información se integra y se envían señales que van hacia la médula espinal y de ahí al sistema neuromuscular periférico para adaptar la postura a una nueva condición de equilibrio.
El cerebelo a su vez interviene en el control del tono muscular.
En la postura de zazen la cabeza reposa en equilibrio sobre los hombros, por lo que el sistema vestibular reposa y se armoniza con la posición de equilibrio estable. Al disminuir las señales se desactiva el circuito bioeléctrico con la cortezacerebral y el control voluntario de los músculos. Esto provoca una disminución de la actividad cortical y del pensamiento conciente y una activación del cerebro profundo e inconciente. Lo que favorece el tono muscular de la postura y la concentración mental.
El Sistema Propioceptivo es un conjunto de receptores ynervios que proporcionan información sobre el funcionamiento armónico de músculos, tendones y articulaciones: interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación del cuerpo con el espacio.
A diferencia de los seis sentidos con los que percibimos el mundo exterior (visión, gusto, olfato, tacto, audición yequilibriocepción), la propiocepción es un sentido por medio del cual se tiene conciencia del estado interno del cuerpo.
Durante zazen al prescindir de los sentidos externos, la propiocepción aumenta, con lo que mejora el control de la postura y nos permite ser concientes más fácilmente del estado interno y de los desequilibrios posturales, y así poder corregirlos.
Esto se relaciona también con un aumento de la atención sutil y de la concentración. Estas dos cualidades superiores del espíritu están evidentemente ligadas a la postura del cuerpo y a la posición de la columna vertebral y de la cabeza.
Cuando la postura es inmóvil y estable, la mente se vuelve calma y estable
El tercer componente: la vista, al igual que el resto de lo sentidos, reposa durante la práctica de zazen.
En la postura de meditación zen no se mira hacia fuera. Los ojos están entre abiertos y la mirada posada a 45º y aunque no se está cortado del exterior, no se fija la vista en nada.
Al recibir el cerebro menos señales del entorno, se produce un reposo de la corteza occipital y de todas las vías ópticas incluidos los ojos. Esto además de favorecer el equilibrio de la postura permite crear una realidad interior más rica, ya que se integra nueva información (y energía) proveniente del propio cuerpo, mejorando además la visión, ya que los pequeños músculos que controlan al ojo,recuperan su tono normal. Por otra parte los ojos descansan de un medio visual normalmente saturado de estímulos.
La práctica de zazen es un método excelente para encontrar el equilibrio en la vida cotidiana y aprender a trascender la mente ordinaria.
Tener la columna vertebral erguida y la cabeza derecha en equilibrio, es una cuestión de evolución.
Es un despertar de la conciencia.













