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jueves, 2 de noviembre de 2017

Principios para entender mejor tu vida


por Mariano Giacobone

-          Algún día morirás. Como todo lo que nace y aparece en este mundo. Todo lo que conoces morirá, todo lo que percibes se está transformando, tendrás que dejar todo lo que posees.

-          La realidad que vives es una ilusión. Es una proyección de tu cerebro, armada de acuerdo a lo que perciben tus limitados sentidos físicos y tu conciencia individual.

-          Tus sentidos perciben solo el movimiento, es decir, una determinada forma de vibración, que es transitoria y cambiante, y debido a la ignorancia de lo esencial, confundes ese movimiento con la realidad. Pero la realidad es que en esencia nada se mueve, porque la esencia es inmutable, es unidad, es eterna y todo surge de ella.

-          Posees un alma inmortal. Esa es tu esencia, tú verdadero ser, que escoge una forma humana para manifestarse en este plano físico, que es el nivel de la experiencia, para poder aprender y guardar memoria.

-          La vida es conocimiento. Porque la vida es conciencia, que busca aprender, experimentar, trascender sus límites.

-          Tu cuerpo físico debe ser devuelto. Una vez cumplida tu vida lo entregas, se disuelve, se transforma y entrega al universo el registro de tus experiencias vividas y tu memoria.

-          Lo que llamamos muerte, es una transformación. Sin muerte no hay vida, todo lo que nace muere. Pero en este universo cíclico, de ida y vuelta, no existe la muerte como tal, sino la transformación, está claro que tu ser individual, tu “yo” está destinado a desaparecer, pero el conocimiento, la información y la energía que posee no pueden morir.

-          Aumenta tu poder personal. Mediante el estudio y el entrenamiento. La energía y la información se manifiestan en niveles, y esto es válido tanto para un átomo, una galaxia o un ser humano- Cuanto mayor sea tu energía y tu conocimiento, mayor será el nivel de tu conciencia y el alcance de tu percepción.

-          Cuidado con el mensaje que envías. La realidad que vives puede ser moldeada y transformada, visto que su naturaleza es movimiento y transformación. Así que presta atención a las vibraciones que mediante tus pensamientos, palabras y acciones, envías al medio (interno y externo) ya que influyen directamente en la realidad que experimentas.

-          Busca siempre el equilibrio. Porque ese es el sentido del universo. El movimiento busca siempre el equilibrio y el equilibrio se rompe ya que sin movimiento no hay experiencia. La conciencia se mueve para experimentar y necesita volver a su centro para comprender lo que experimenta.

-          Encuentra tu propio centro. Crea tu propia sabiduría. Experimenta el amor incondicional. Comprende que la vida es cambio. Acepta que la vida es tensión y la muerte es relajación (de esa tensión). Por eso el equilibrio es hallar la “tensión justa” en la vida, ni demasiado tenso ni demasiado flojo.

-          Incorpora a tu conciencia cotidiana estos dos principios: Control y Motivación. El autocontrol es fundamental, es la esencia de la sabiduría, la inteligencia y el coraje. La motivación es la energía del corazón, el poder del amor, es lo que te permite aprender, expandirte, tener confianza en ti mismo y experimentar una realidad feliz y saludable.

-          Camina libre y sin miedo sobre esta hermosa y generosa tierra, bajo este vasto cielo luminoso, respira profunda y generosamente, abre tus manos y recibirás todo lo que necesites.


-          Tu vida es única. No la desperdicies.


miércoles, 19 de octubre de 2016

vuelve a tu centro



Cada pensamiento que pensamos, cada palabra que decimos, cada acto que realizamos, tiene sus resultados directos e indirectos que encajan en la gran cadena de eventos y efectos.
Desde este punto de vista es difícil determinar entonces hasta que punto existe el “libre albedrío”, hasta que punto somos libres o prisioneros de esta cadena infinita de efectos que nos preceden.
Se puede decir que no hay una verdad absoluta, somos libres y no lo somos al mismo tiempo.

El principio de polaridad muestra que ambas son medias verdades, son los polos opuestos de la verdad absoluta.
Una persona puede ser a la vez libre y sin embargo estar atada u obligada por la necesidad o las circunstancias.

Sin embargo: "Cuanto más te alejas de tu centro, más necesidades y ataduras tendrás, cuanto más cerca del centro estás, más libre serás de todo."



Cuanto más cerca estés de tu centro, podrás experimentar el equilibrio y el autocontrol, entonces habrá menos tensiones y contradicciones en tu vida.

La medida de tus tensiones es la medida de tu desequilibrio
La medida de tu desequilibrio es la medida de tu sufrimiento e ilusiones

La mayoría de las personas son más o menos esclavas de su herencia, de su educación, de su historia personal, del medio ambiente, etc, y manifiesta muy poca libertad. Son arrastrados por las opiniones, costumbres y pensamientos del mundo exterior, y también por sus propios conceptos, emociones, sentimientos y estados de ánimo.

No manifiestan ningún control y mucho menos ninguna maestría.

Muchos reaccionan indignados cuando se los confronta a este hecho, diciendo: "¡Por supuesto que soy libre de pensar y hacer lo que quiero, siempre puedo hacer lo que me place!". Pero no pueden explicar de dónde surge el "quiero" y "lo que me place”. ¿Qué los hace querer hacer una cosa en lugar de otra, o porque tienen preferencias y desagrados, ¿Cuál es su origen? ¿Acaso pueden detectarlo y cambiarlo si realmente quisieran?

La maestría consiste en cambiar estos “placeres” y "deseos" por otros en el extremo opuesto del polo mental. Esta es la voluntad por la voluntad misma, es acción, es libertad. Aplicas la negación y equilibras el movimiento.

En lugar de la voluntad debida a algún sentimiento, estado de ánimo, emoción o sugestión del entorno que hace surgir el deseo, el placer o el rechazo. Esta es voluntad reactiva, atada a la cadena interminable de efectos. Crees que eres libre, pero tus pensamientos y acciones son en realidad reacciones sin control verdadero de tu parte.

En esta posición reactiva, estás siempre buscando o huyendo, consciente o inconscientemente.

Muchas personas son arrastradas como la piedra que cae de la montaña, obedientes ciegamente al medio ambiente, a las influencias externas y a sus pensamientos e ilusiones, por no hablar de los deseos y voluntades de otros más fuertes que ellos mismos, la herencia, las costumbres y la sugestión, que los arrastra por la vida sin resistencia de su parte, sin el mínimo ejercicio de la voluntad. Movidos como peones en el ajedrez de la vida, desempeñando sus papeles y luego dejados de lado cuando ya no tienen utilidad.





Este es el destino del ser ordinario, ser siempre un efecto repetido, un peón en un tablero, un eslabón de una cadena que ni siquiera conoce.

Pero el sabio, conociendo las reglas del juego, se eleva por encima del plano de la vida material, y poniéndose en contacto con los poderes superiores de su naturaleza, domina sus propios estados de ánimo y pensamientos, cultiva sus cualidades y practica la polaridad, afectando también a su entorno y así en vez de convertirse en un peón movido por otros, se transforma el mismo en el hacedor de su juego.

Crea su propia vida y su propia sabiduría.

Se vuelve la causa y no el efecto.

Los maestros y sabios no escapan a la causalidad de los planos superiores, sino que se armonizan con los planos superiores y así controlan las circunstancias en el plano inferior. Forman así una parte consciente del devenir cósmico, en lugar de ser meros instrumentos condicionados.

Al sintonizarse con las frecuencias sutiles superiores, reciben energía e información que afecta inevitablemente al plano físico.

Mientras que sirven en los planos superiores, gobiernan en el plano material.

Pero, ya sea en lo alto o en lo bajo, el principio de causa y efecto está siempre vigente
.


No hay tal cosa como la suerte o el azar


Somos capaces de ver ahora, con ojos aclarados por el conocimiento, que todo se rige por la única Ley, incluso el número infinito de leyes que existen, no son más que manifestaciones de la Única Ley y Principio, que es el TODO.

Es verdad que ni una piedrita cae sin ser advertida por la mente del TODO (o la mente de Dios, como prefieras), se dice que hasta los pelos de nuestra cabeza están contados. Nada pasa desapercibido en la totalidad, ya que en el nivel fundamental todo está conectado, entrelazado. No hay nada fuera del Todo; esta es la única ley y no hay nada que suceda contrario a ella.

Y, sin embargo, no cometas el error de suponer que esto te convierte en un autómata ciego ya programado, sin la posibilidad de desarrollar tu poder personal ni nada que hacer al respecto, todo lo contrario.

Puede utilizar la ley para superar las leyes, ya que tu ser superior siempre prevalecerá sobre el inferior. Puedes mejorar tu naturaleza fundamental. Ampliar tus capacidades. Cambiar tus hábitos y tus puntos de vista.

¿Eres capaz de comprender el significado de esto?

Lo que se entiende comúnmente por libertad es simplemente la aspirina de los esclavos

Ya eres libre por naturaleza, pero si quieres experimentarlo en tu vida basta con desatarte de la cadena de pensamientos y acciones que te han traído hasta este punto.

Puedes asumir sin identificarte y cambiar la secuencia de eventos y efectos en tu favor.

Ahora y aquí. Cada punto de tu existencia es la oportunidad de cambiar, cada momento es un buen momento.
La vida es movimiento, el movimiento es cambio, transformación, y sin cambio no hay evolución, ni siquiera habría vida.

Cambia tus creencias. Olvida la educación recibida hasta el presente. Reinicia tu vida a partir de tu silencio interior, de tu centro. Transforma tu entorno con tu deseo y con tu mirada.



Si quieres cambiar el efecto debes volverte la causa



martes, 20 de mayo de 2014

Intercambio rítmico balanceado




El universo vibra y lo hace con ritmo y armonía

El hecho más evidente de la naturaleza es que repite sus movimientos en reversa generando ciclos pulsantes de ida y vuelta. Es un movimiento pendular, que va y viene, cambiando alternativamente su polaridad.

Es muy extraño que la ciencia, con todos sus supuestos avances y parafernalia tecnológica nunca haya observado esta que es la más evidente de todas las características de la naturaleza.
La ciencia describe un universo de una sola dirección, tal es la teoría del Big Bang: que intenta explicarnos mediante cálculos complicados y matemáticas ilusorias, un universo solo en expansión. Pero tal cosa no existe en la naturaleza. Le falta la otra mitad del ciclo para que la descripción se acerque a lo real. Si algo se expande debe forzosamente tener su contraparte que lo equilibre, o sea, la contracción.

Cada ciclo de la naturaleza es un intercambio rítmico equilibrado de ida y vuelta entre pares de condiciones opuestas. Ese intercambio balanceado entre los polos positivo y negativo de este universo de ondas eléctricas constituyen su latido y su respiración, que también son cíclicos, de lo contrario no continuaría. Y para que sea cíclico debe alternar su polaridad rítmicamente.

El ritmo es movimiento sincronizado

El proceso en el que muchas vibraciones no sincronizadas entran en un movimiento sincronizado, es así: primero una se sincroniza con otra, y luego a un ritmo cada vez más rápido, los demás entran en acción simultánea con la primera unidad.

La naturaleza está siempre trabajando en la construcción y la destrucción, la creación y la aniquilación, manteniendo todas sus creaciones en movimiento, girando y fluyendo, en un intercambio rítmico y balanceado, vibrando de una hermosa forma en otra, manteniendo el orden y la armonía que crean la música eterna del universo.

El principio subyacente de la Creación es el intercambio rítmico y equilibrado entre  todas las interacciones en la Naturaleza. Es el único principio sobre el cual la continuidad del universo depende. Así mismo, es el principio sobre el cual dependen la continuidad de las acciones del ser humano, su salud, su felicidad y su creatividad.

Es la manifestación de dos deseos opuestos en la mente Creadora que se aplica por lo tanto a  todos los procesos de creación.
Este principio de intercambio equilibrado rítmico entre la energía masculina y la femenina, entre el Yang y el Yin, es fundamental en todas las cosas que se crean.



La ley de la armonía es el intercambio equilibrado rítmico entre todas las cosas. Tras la ley de intercambio armónico, todo este universo de reciprocidad está motivado con tanta precisión en su equilibrio que los astrónomos, por ejemplo, pueden calcular las posiciones y trayectorias de los planetas y estrellas con exactitud.
Todo se mueve porque todo vibra. Esta vibración es luz en movimiento. La luz que se mueve es luz dividida en busca de equilibrio. La luz, al igual que toda creación, tiene dos polos opuestos y complementarios, que se juntan y se separan con ritmo y armonía, alternando equilibrio y desequilibrio, solo así es posible el movimiento y la creación.

Estos dos polos, positivo y negativo, podemos llamarlos: la luz padre (roja) que genera la gravitación (sintropía) y la luz madre (azul) que engendra la radiación (entropía).

La gravitación tiende al orden mientras que la radiación genera desorden

Estas dos fuerzas son las encargadas de mantener el intercambio rítmico y armónico entre todas las cosas. Su alternancia crea el latido y la respiración del universo.

Este intercambio siempre mantiene el equilibrio. Los pares de opuestos se separan e intercambian sus polaridades en un movimiento pendular rítmico.



El universo es un compensador de doble sentido (ida y vuelta), expresando un continuo y eterno equilibrio absoluto en cada efecto de movimiento.

La generación es igual o equivalente a la radiación, la compresión es igual a la expansión, la mitad roja del espectro es igual a la mitad azul, la materia sólida equilibra el potencial de su espacio circundante en todos los campos de la onda, y cada polo de cada par no solamente se equilibra con su opuesto, sino que nace de su opuesto a través del intercambio secuencial y rítmico.
Y esto es posible porque lo que llamamos “opuestos” comparten la misma naturaleza solo que difieren en sus cargas o tendencias.

Todo lo que percibimos con nuestros sentidos es movimiento, desigualdad, desequilibrio. Es el efecto repetido de manera secuencial.
No podemos percibir la esencia ni el alma de las cosas, porque lo esencial es equilibrio, es no movimiento, es silencio, está más allá del pensamiento y de la forma.

Lo esencial no se capta con los ojos
Los sonidos de la naturaleza se registran con todo el cuerpo

Por esta razón nos equivocamos y malinterpretamos lo que captamos con nuestros sentidos. Tomamos como real el efecto que percibimos, sin considerar que es un reflejo, una reverberación, una manifestación pasajera y relativa.

 

Lo que percibimos con los sentidos es el movimiento de la luz, que se divide para tal fin en dos polos opuestos pero relacionados.

Aunque la luz en realidad no mueve, es unidad. Fundamentalmente es equilibrio. Ocupa todo el espacio. En realidad no hay nada vacío, el espacio está lleno de energía y conciencia.

Nuestro universo humano es una proyección generada por nuestros sentidos limitados.
La luz que podemos ver y con la que creamos nuestro mundo físico relativo, está condicionada por la estrecha percepción de nuestros sentidos.

La música que podemos oír y conceptuar está confinada dentro de los límites de nuestros sentidos físicos.

Por eso, para comprender la verdadera naturaleza de todas las cosas y poder oír y entender su música, hay que trascender los límites impuestos por los sentidos.

Para seguir el ritmo y la armonía de la música cósmica debes sintonizarte con tus planos superiores y con la alta frecuencia del amor incondicional


La música de las esferas

Pitágoras afirmaba que el modelo para la creación del universo estaba basado en el uso de las proporciones musicales. Según su creencia y la de muchos sabios de la antigüedad, los cuerpos celestes producían sonidos que al combinarse formaban la llamada música de las esferas.
Para Pitágoras y otros maestros, como Platón, la música era la ciencia de la armonía. La armonía podía ser entendida como el orden de los sonidos y también como el orden divino del cosmos; entre estas dos armonías había una relación. 

Pitágoras consideraba que la esencia última de la realidad se expresaba a través de números. Los números eran el medio para percibir lo que de otra forma podría permanecer inalcanzable tanto para el intelecto como para los sentidos. A Pitágoras se le ha atribuido el descubrimiento de las proporciones de los principales intervalos de la escala musical.
Las distancias entre los planetas o esferas, tenían las mismas proporciones que existían entre los sonidos de la escala musical que eran considerados entonces como "armónicos" o consonantes. Cada esfera producía el sonido que un proyectil hace al cortar el aire. Las esferas más cercanas daban tonos graves, mientras que las más alejadas daban tonos agudos. Todos estos sonidos se combinaban en una hermosa armonía: la música de las esferas



Para su concepción del universo y escribir sus leyes, Kepler se basó en los escritos de Platón y en el sistema de Copérnico que planteaba que el Sol era el centro en torno al cual giraban los planetas. Kepler postulaba que el modelo del universo estaba basado en la geometría y que entre las órbitas de los seis planetas conocidos (Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio) estaban inscritos los cinco sólidos perfectos mencionados por Platón (tetraedro, octaedro, cubo, dodecaedro e icosaedro). 

Kepler estudió cuidadosamente las órbitas de los planetas para establecer una relación entre el movimiento de estos cuerpos celestes con la teoría musical de la época. Finalmente postuló que las velocidades angulares de cada planeta producían sonidos armónicos y escribió seis melodías: cada una correspondía a un planeta diferente. Al combinarse, estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el acorde producido en el momento de la creación y otro el que marcaría el momento del fin del ciclo.

Vemos que antaño, la ciencia y el arte no estaban separados. La música, la matemática, la alquimia y la metafísica eran parte de un mismo conocimiento.



El ser humano de la actualidad ha perdido esta forma armoniosa y natural de percibir al universo en el que vive.
La ciencia y la religión se encargaron de que así sucediera, encerrando poco a poco a las personas en prisiones de percepción, de categorías y prejuicios, creando una realidad material, carente de ritmo y armonía.

Esta es la paradoja del ser humano moderno, como hacer para plasmar y realizar en su vida lo que no es humano, o mejor dicho, los planos de existencia que están más allá de su percepción ordinaria y que no pueden ser “objetivados” ni demostrados por la ciencia, por más avanzada que pretenda ser.

¿Es posible trascender los límites de nuestra comprensión ordinaria y sintonizarnos con nuestros planos superiores?

¿Como hacer para armonizar nuestra vida humana con el ritmo y la armonía del universo?

¿Cómo puedo ser creativo y no un simple repetidor o una mala copia?

La manera de comenzar es siempre a partir del equilibrio y el silencio interior. Esto es, volver al punto cero.



A partir de tu centro puedas crear tu música, tu sabiduría y tu propia vida

La realidad física que percibimos, es decir nuestro mundo cotidiano de objetos, personas y eventos, está ligado a nuestra mente consciente, es una creación del cerebro izquierdo y de la secuencia de pensamientos que brotan de la incesante actividad electroquímica de su corteza (en particular frontal), de ahí que la realidad proyectada sea fundamentalmente material y se base en conceptos, palabras y una lógica separatista e individualista.

Pero esta pequeña parte de cerebro que toma la dirección y gestiona las respuestas, no es precisamente la que entiende de ritmo y de armonía. Su comprensión de las cosas es intelectual y arbitraria, es monofónica y tridimensional (en el mejor de los casos), pero le falta musicalidad, polifonía, profundidad, no sabe relacionarse con el espacio ni con el silencio y por lo tanto no percibe otras dimensiones.

Es la otra mitad (el hemisferio derecho) la que se encarga de percibir la totalidad y entiende de armonía, de ritmo y creatividad. Pero le cuesta hablar y escribir y no se interesa por los aspectos individuales ni por los detalles.

Para poder expresar lo que percibe, debe pasar la información al hemisferio izquierdo y aquí se produce un “cuello de botella”, se reduce la información, se ralentiza, se selecciona, se categoriza y se elabora una respuesta más o menos lógica, que debe encajar dentro de las estrechas paredes de nuestro cómodo y archiconocido mundo 3D.

Es como escuchar una sinfonía de Mozart o los sonidos del amanecer, no es necesario pensar, escuchas con la totalidad de tu ser, te impregna por completo, luego si quieres contar tu experiencia y detallar los sonidos, tal o cual instrumento o explicar tu sensación, se reduce de dimensión, se estrecha, se pierde la polifonía, la armonía y seguramente el ritmo.

La mayoría de las personas en la sociedad actual presenta una atrofia del cerebro derecho, esto es gracias a la educación moderna, a la cultura y los medios de comunicación, al exceso de dispositivos (celulares, ordenadores, TV) y la falta de comunión con la naturaleza.

 

Es por eso que nuestra sociedad carece de musicalidad y en un sentido más amplio, de arte. Es egoísta, materialista y repleta de leyes, de conceptos y de tecnología (que, paradójicamente, contribuye a separar aún más  a las personas).

Si comparamos el cerebro promedio con un ordenador, podemos decir que además de tener fragmentada la información, muchos están llenos de virus informáticos y sus procesadores funcionan muy lentos y mal.

Si lo comparamos con una orquesta, aquí se pone peor, ya que sus cerebros  no producen música sino ruido, disonancias, arritmias, carecen de dirección y el primer violín está siempre desafinado. Lo más grave es que muchos ni se dan cuenta y cuando lo hacen es porque el impacto en el cuerpo físico y en su salud es grave o duele.



Basta con observar como son educados los niños y jóvenes en las escuelas. Se los llena de conceptos y límites arbitrarios, de “conocimiento serio”, pero no se les inculca la música, ni el arte ni el amor a la naturaleza ni a los demás, obvio, gente así no sirve en este sistema materialista y antinatural, de trabajo y ambición. Una fábrica de muñecos sin corazón.

El ritmo y la armonía de la vida provienen del corazón

La verdadera música se escucha y se ejecuta con el corazón. No es una cuestión intelectual, sin corazón no hay ritmo ni armonía, falta el compás y la emoción, y si no hay emoción ni ritmo ni armonía, no tiene alma y por lo tanto no es música.

En la medida en que puedas extender la belleza y la armonía de tus ritmos y melodías de tu imaginación al instrumento que ejecutas o a cualquier obra que hagas, estas se volverán creaciones espirituales y verdaderas obras maestras de arte.

La medida de la calidad de tu interpretación material reside en tu capacidad espiritual para armonizarte y traducir las formas y ritmos del orden cósmico, y a su vez, estas servirán de inspiración a muchos otros.

Estas vibraciones armónicas contribuyen a la elevación espiritual y a la evolución del ser humano

La clave es el equilibrio. Se trata de aplicar el intercambio rítmico y balanceado entre todos nuestros aspectos. Armonizarse con los ritmos naturales. Encontrar la calma mental y desarrollar la percepción, la intuición y la musicalidad.



El silencio te enseña
La música te enseña
Los sonidos de la naturaleza te enseñan
La mirada interior te enseña





viernes, 3 de junio de 2011

Equilibrio y meditación


En la naturaleza todo tiende al equilibrio. En nuestro cuerpo, como parte de la naturaleza que es, sucede lo mismo, a esto se le llama homeostasis. Es una dinámica de fuerzas y reacciones químicas que mantienen estable el medio interno.

Pero este balance es dinámico. Equilibrio que se desequilibra y se vuelve a equilibrar adaptándose a la nueva situación, manteniendo el sistema dentro de constantes que le permiten funcionar.

Generalmente no es algo de lo que nos ocupemos, ya que el sistema que se encarga de equilibrar el cuerpo y las funciones vitales funciona mayormente de forma inconciente. De manera que habitualmente no llevamos la atención a las posturas que el cuerpo adopta o a la manera desequilibrada de pensar (ambas están relacionadas).

Una cosa es cierta, la postura del cuerpo y el estado mental están vinculados.

La posición del cuerpo en el espacio, particularmente la cabeza, envía información permanentemente al sistema de equilibrio, para ajustar el cuerpo al eje vertical y que no se tuerza o caiga.

Complejos mecanismos y múltiples interconexiones gestionan información proveniente de todos los niveles y controlan de manera dinámica el equilibrio.

Es que, incluso la más sutil de las reacciones químicas de la célula está íntimamente ligada al resto del organismo, y a este como cuerpo físico y su relación con el espacio. (ver post: 14/5/11 y 18/5/11).

Como cuerpo y mente no están separados, las posturas que adopte el cuerpo influirán de manera determinante en la psiquis y en las emociones de la persona.

La relación con el centro de gravedad del cuerpo, y el eje vertical es fundamental para el equilibrio de las constantes fisiológicas del organismo y la actitud mental.

Según las posturas que se adopten, se percibirá una realidad acorde, ya que la conciencia y el cuerpo son lo mismo (aunque de aspecto diferente).

Por esto adoptar posturas equilibradas es fundamental.

Zazen, la postura de meditación zen, es la postura más estable que puede adoptar un ser humano, por más tiempo y con menos esfuerzo. (ver zen y salud). Y aunque está claro que zazen no es una gimnasia ni una terapia, si no una postura de autoconocimiento y despertar espiritual, esto es posible gracias al equilibrio del cuerpo-mente.

A esta condición de normalidad se le llama punto cero.

El equilibrio es la cancelación de todas las fuerzas entre sí. Ninguna predomina. Esto es el punto cero. Cualquier manifestación representa un desequilibrio, una diferencia.

Por eso la enfermedad es un desequilibrio. Nos acordamos del cuerpo cuando este duele. Pensamos en nosotros cuando somos infelices o egoístas. Con salud y felicidad, uno se olvida más fácil de si mismo, es la mejor manera de trascenderse y aprender.

Las contradicciones y sufrimientos de la vida se corrigen encontrando el equilibrio.

Para la mente es muy difícil equilibrarse a si misma, ya que generalmente esto provoca más agitación. El pensamiento se equilibra con el no pensamiento. Así que empezamos por el cuerpo, lo equilibramos, llevamos la concentración a la postura y la mente se armoniza a esta nueva condición.


El sistema de equilibrio

El equilibrio de la postura corporal es el resultado de la información que llega de tres lugares distintos: el sistema vestibular, el sistema propioceptivo y la vista.

La información que llega (vías aferentes) se integra a nivel del tronco encefálico y el cerebelo, interviniendo también la corteza cerebral (lóbulos frontal, parietal y occipital). La información integrada provoca diversas reacciones motoras (vías eferentes) tendientes a equilibrar el cuerpo de acuerdo al cambio de posición de este con respecto al espacio.

El sistema vestibular Informa de la posición de la cabeza en relación con el suelo.

Esta situado en el oído interno, junto a la cóclea (órgano de la audición).

Debido a su forma (posee 3 conductos semicirculares de cada lado), recibe señales de los 3 planos (frontal, vertical y horizontal). Estos conductos están recubiertos en su interior por receptores especializados (células sensoriales) que poseen cilios (pelos) bañados por un líquido viscoso (endolinfa).

De acuerdo al movimiento y a la posición de la cabeza la endolinfa se mueve, moviéndo los cilios, estimulando los receptores, los cuales generan impulsos nerviosos que llegan hasta el cerebelo y al tronco encefálico con importante influencia de la corteza cerebral. La información se integra y se envían señales que van hacia la médula espinal y de ahí al sistema neuromuscular periférico para adaptar la postura a una nueva condición de equilibrio.

El cerebelo a su vez interviene en el control del tono muscular.

En la postura de zazen la cabeza reposa en equilibrio sobre los hombros, por lo que el sistema vestibular reposa y se armoniza con la posición de equilibrio estable. Al disminuir las señales se desactiva el circuito bioeléctrico con la cortezacerebral y el control voluntario de los músculos. Esto provoca una disminución de la actividad cortical y del pensamiento conciente y una activación del cerebro profundo e inconciente. Lo que favorece el tono muscular de la postura y la concentración mental.

El Sistema Propioceptivo es un conjunto de receptores ynervios que proporcionan información sobre el funcionamiento armónico de músculos, tendones y articulaciones: interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación del cuerpo con el espacio.

A diferencia de los seis sentidos con los que percibimos el mundo exterior (visión, gusto, olfato, tacto, audición yequilibriocepción), la propiocepción es un sentido por medio del cual se tiene conciencia del estado interno del cuerpo.

Durante zazen al prescindir de los sentidos externos, la propiocepción aumenta, con lo que mejora el control de la postura y nos permite ser concientes más fácilmente del estado interno y de los desequilibrios posturales, y así poder corregirlos.

Esto se relaciona también con un aumento de la atención sutil y de la concentración. Estas dos cualidades superiores del espíritu están evidentemente ligadas a la postura del cuerpo y a la posición de la columna vertebral y de la cabeza.

Cuando la postura es inmóvil y estable, la mente se vuelve calma y estable

El tercer componente: la vista, al igual que el resto de lo sentidos, reposa durante la práctica de zazen.

En la postura de meditación zen no se mira hacia fuera. Los ojos están entre abiertos y la mirada posada a 45º y aunque no se está cortado del exterior, no se fija la vista en nada.

Al recibir el cerebro menos señales del entorno, se produce un reposo de la corteza occipital y de todas las vías ópticas incluidos los ojos. Esto además de favorecer el equilibrio de la postura permite crear una realidad interior más rica, ya que se integra nueva información (y energía) proveniente del propio cuerpo, mejorando además la visión, ya que los pequeños músculos que controlan al ojo,recuperan su tono normal. Por otra parte los ojos descansan de un medio visual normalmente saturado de estímulos.

La práctica de zazen es un método excelente para encontrar el equilibrio en la vida cotidiana y aprender a trascender la mente ordinaria.

Tener la columna vertebral erguida y la cabeza derecha en equilibrio, es una cuestión de evolución.

Es un despertar de la conciencia.


Extractos de "Zen y Tensegridad". para descargar el texto completo en PDF, pulsa aquí.