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lunes, 18 de noviembre de 2019

Manual de los espíritus libres

por el Dr. Mariano Giacobone.

"...Para recuperar tu verdadera identidad y liberarte a ti mismo, no solo es suficiente con desearlo, es necesario un método."

Cliquéa aquí para descargar el archivo.

Manual of free spirits

English versionclick here



domingo, 9 de abril de 2017

La sabiduría del Aikido

El objetivo de la práctica del Aikido no se limita al entrenamiento sobre el tatami sino que debe extenderse por todos los aspectos de la vida.
Limitado únicamente al aprendizaje de una técnica, no reviste especial valor.
Debemos asumir la práctica cotidiana de un samurai.
Veinticuatro horas dedicadas a la educación de la conciencia, la sensibilidad, la intuición y la acción. Y lo más importante, el desarrollo de los valores humanos y la moral.

Samurai significa servidor. Servimos al Espíritu, a Dios. Hay que transformarse en un vehículo de la conciencia superior, y para que eso ocurra debemos aprender a armonizarnos con el flujo de energía universal, sintonizarnos con los espíritus de la naturaleza y unificar la mente y el cuerpo.


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El proceso de aprendizaje puede ser arduo y difícil y a veces parecer lento e inacabable. Esto es debido a nuestra mala educación, nuestras debilidades y los errores de juicio que cometemos a menudo.
Pero el mayor error que puede cometerse es pretender no cometer jamás un error. Sólo quienes no intentan aprender sinceramente, mejorar, ponerse en cuestión, nunca cometen errores. Un error hace posible la creatividad. Sin error no hay posibilidad de cambio.
Lo importante es no cometer el mismo error dos veces.
La memoria es fundamental. El estudio es la clave.

Pero estudiar no quiere decir leer y leer no significa comprender.
El conocimiento a través de la lectura o los videos, puede ser de ayuda, pero no pierdas nunca el verdadero objetivo de tu entrenamiento.

Preguntate qué es el do del Aiki y del Budo.


Este do es la vía del que rehúsa tener enemigos. Es el do victorioso que no vierte ni una sola gota de sangre, que no hiere ni humilla, que pone fin a los conflictos antes de que surjan. Es el do de la confianza y el firme propósito que no acepta la mediocridad ni el autoengaño.

El Aikido no es la Vía de la debilidad y la huida ya que el Budo pertenece a quienes están armados de fuerza y determinación. La Vía debe conducir a un mundo de armonía y respeto mutuo.



No es leyendo libros como desarrollarás tu poder personal y encontrarás la sabiduría.
La sabiduría sólo puede sobrevenir de la experiencia. Tu cuerpo y tu mente deben impregnarse del universo y la naturaleza que te rodean. Tu alma debe reflejar esta sensación, te apartarás así de toda visión corrompida y deformada.
Tu poder personal aparece al volverte una imagen viva del universo.

La práctica del Aikido no debe limitarse al entrenamiento en el dojo.

O Senseí enseñaba: “Conocer un movimiento de Aikido es sólo el primer paso. Sin acción, este conocimiento carece de sentido. Sin pureza de alma no puede accederse a la verdadera Vía del sable. Esto es Masagatsu Agatsu Katsu hayabi.
Agatsu significa la victoria sobre uno mismo a través de la pureza del alma. Masagatsu es la victoria justa, la buena Vía. Katsu hayabi es el despertar espiritual fuera del tiempo y el espacio, aquí y ahora, en este preciso momento. La asociación de estas expresiones constituye la base del sbugyo. Sin esta sabiduría no hay posibilidades de desarrollo.
El día que dejes de temer o sentirte débil será el fin de tu destino. Tu entrenamiento se detendrá abruptamente. ¿Cómo puede encontrarse la verdad en el mundo de la competición si siempre hay un vencedor y un vencido? Imagínate en un campo de  batalla, rodeado de fusiles enemigos, y comprenderás lo que quiero decir. Si te refugias en el viejo concepto marcial de la victoria, jamás alcanzarás la paz”.

Inevitablemente, la competición produce una víctima. Éste es un mundo sin piedad, competitivo,  que se alimenta de la miseria y el sufrimiento del prójimo, un mundo de inseguridad permanente que ignora la sensación de libertad y felicidad, repleto de víctimas y de abusadores.
Desde pequeños somos confrontados a esa presión del medio, a una necesidad de éxito y a la cultura de la individualidad y la estupidez.

Nuestra sociedad tiende a colocar la fortuna y la fuerza física por encima de los valores humanos. Esto no solo es un problema de educación, el miedo y la codicia están enquistados en un gran número de individuos.
Allí donde domina la confusión y la falta de comunicación, los valores humanos se degradan. Lo más importante es conocerse a si mismo.
Sin una consciencia de uno mismo, cualquier conocimiento puramente teórico sólo llevará confusión a tu espíritu.

Si sigues la sabiduría del Espíritu alcanzarás la verdad. Pule el espejo de tu espíritu por medio del misogi (la purificación).
La verdad está eternamente presente, sin embargo, no te ates a nada. Aun cuando pienses que has incluso  alcanzado la iluminación, no lo creas ciegamente. No será más que un espejismo, una ilusión creada por tus propios límites. Si buscas siempre tu despertar personal, pasarás la vida intentando atrapar su sombra.

Renuncia a esta atadura, la codicia se desvanecerá y se hará el vacío para acoger al espíritu de verdad. Para y deja que tu vida se funda con el espacio y se convierta en una parte de la realidad divina.

Entrenate y busca tu perfección. El verdadero Budo yace dentro tuyo, desccubrilo. Tenelo presente durante el entrenamiento.

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El Aikido no es una gimnasia ni un deporte. Es una disciplina, un proceso educativo para el entrenamiento de la mente, el cuerpo y el alma. No tiene por objeto el mero estudio de una técnica, ésta es sólo una herramienta para el refinamiento personal y el crecimiento espiritual.

El Aikido no es una pelea callejera. Vienen al dojo para trascender y purificar vuestras reacciones agresivas, para adoptar el espíritu de un samurai a través del descubrimiento de la propia responsabilidad social.

No debe haber espíritu de competición sobre el tatami. El objetivo del Aikido no es pelear y derrotar al enemigo sino pelear y derrotar a los propios miedos e instintos agresivos.
La fuerza del Aikido no reside en la potencia muscular sino en la flexibilidad, la comunicación, el control de uno mismo y la modestia.

No existe una forma correcta o incorrecta en el Aikido. En tanto un movimiento obedezca a las leyes físicas del universo, es correcto.

Obedeciendo estas leyes naturales, la actitud ha de ser correcta. Quien obedece estas leyes, sigue la Vía (la voluntad) de Dios. El Aikido no supone el aprendizaje de una técnica sino el aprendizaje de la sabiduría.
Los kata individuales no existen en el Aikido porque éste se basa en la armonía de las relaciones y en la resolución del conflicto, y desde este punto de vista cada situación es única y diferente.

El tatami no es un lugar en el que la gente viene a competir o imponer sus ideas a otros sino a aprender a escucharse y comunicarse. En el tatami no podemos disimular nuestra verdadera personalidad. Nuestras flaquezas y talentos siempre acaban manifestándose. Transpiramos juntos, soportamos juntos el estrés, nos ayudamos mutuamente y aprendemos a confiar en el otro. Cada uno estudia los mismos principios universales y la sustancia espiritual, que es la misma en cada uno, se vuelve clara cuando cae la máscara del miedo y el egoísmo.
Si estuviéramos solos en el Universo, sin nadie con quien hablar, con quien compartir un momento agradable, con quien reír, sin nadie a quien tocar, a quien amar, ¿cuál sería la razón de vivir? El amor da sentido a la vida.
Debemos descubrir la alegría de estar juntos, la alegría de los desafíos, la alegría del crecimiento.

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En el Aikido no se gana. Al querer ganar, pierden y hacen perder a vuestro compañero. Si creen que la vida es pura competición, jamás ganarán ya que no están libres de la muerte.
Pero, si perciben la vida como un proceso de creación universal, llegarán a ser eternos, porque formarán parte del proceso. Si consideran que el desarrollo del cuerpo y la mente es el comienzo del crecimiento espiritual, vuestra fuerza será eterna.
El espíritu de desafío no supone un espíritu competitivo. El mayor desafío consiste en desafiarse a si mismo.
No hay que pasarse la vida buscando seguridad. Si tienen el cuerpo cubierto por un caparazón, serán incapaces de moverse, de luchar, de protegerse y proteger a los demás.

El Bushido implica desafío y sacrificio.
Es el poder y la fuerza de un espíritu independiente e indomable.
Un espíritu dependiente es débil pues no es capaz de sacrificar su ego y su codicia. Para ser verdaderamente independiente y saborear el reto de la libertad, el espíritu debe estar vacío.

Finalmente, uno mismo es el único responsable de su crecimiento.
Es uno el que crea su propia realidad.


miércoles, 27 de junio de 2012

La sabiduría del maestro Huineng




Dajian Huineng (大鑒惠能) en chino; en japonés: Daikan Enō;  (638–713). Es el sexto patriarca de la tradición Zen y fue uno de los monjes más influyentes del Zen en China, tuvo grandes disicípulos como Nangaku (Nanyue Huáiràng) y Seigen (Qingyuan Xingsi) los cuales fueron maestros de Baso (Mǎzŭ Dàoy) y Sekito Kisen (Shitou Xiqien) respectivamente, todos ellos también grandes maestros zen.

Extractos del sutra de Huineng 


Acerca de la sabiduría


Queridos amigos, las personas del mundo originalmente tienen el conocimiento de la iluminación (bodhi) y de la sabiduría (prajna) en su interior, pero no pueden realizarlos por ellos mismos debido a la intranquilidad de sus mentes erráticas condicionadas; esa es la razón por la cual ellos necesitan un maestro para indicarles, y guiarlos a la percepción de la naturaleza esencial. Deberían saber que la naturaleza búdica es fundamentalmente no-diferente en las personas ignorantes y en las personas sabias. Es simplemente por la diferencia en la confusión y la iluminación que hay ignorancia y sabiduría.

La naturaleza esencial original es Buda. No hay Buda separado o aparte de la naturaleza esencial.

Queridos amigos, el discernimiento ve a través del interior y del exterior, penetrando con claridad y discerniendo su propia mente original. Si conoces tu propia mente original, estás fundamentalmente liberado. Si obtienes la liberación, esto es prajna samadhi, que es la emancipación del pensamiento. 




¿Qué es la libertad o la emancipación de pensamiento? Si ves todas las cosas sin que la mente se afecte o se apegue, esto es la libertad de pensamiento. Su función penetra en todas partes, sin que se apegue a ninguna parte. Simplemente purifique la mente básica, haciendo que las seis conciencias se retiren de los seis sentidos dentro de los seis campos de la data o información sin ninguna corrupción o confusión, viniendo e yendo libremente, funcionando comprensivamente sin ningún estancamiento o paralización: esto es prajna samadhi, emancipación y liberación.

Esto es llamado la práctica de la libertad de pensamiento. Si no piensan del todo, causarán que los pensamientos se detengan completamente. Esto es una limitación dogmática; esto es llamado el punto de vista prejuicioso o torcido.




Queridos amigos, aquellos que realizan el estado de libertad de pensamiento penetran todas las cosas. Aquellos que realizan el estado de libertad de pensamiento ven la región o dominio de los budas. Aquellos que realizan el estado de libertad de pensamiento alcanzan el rango de la budeidad.


Si alguien te pregunta sobre el Ser, contesta con el No-ser; si te preguntan sobre el No-ser, responde entonces con el Ser. Si te preguntan acerca del hombre corriente, responde en términos del sabio, y si te preguntan por el sabio, habla en términos del hombre corriente. A cada pregunta, responde siempre en términos de su opuesto, pues a través de este método de opuestos complementarios surge la comprensión del Camino Medio.

Dejar la mente en blanco, no pensando en nada, forzando el cese de los pensamientos, esto es una estupidez. Los pensamientos vienen y se van por su cuenta, pues a través del buen uso de la sabiduría no bloqueamos nada, y este es el verdadero método de concentración a través de prajna [la sabiduría intuitiva], que es la liberación natural y espontánea. Así es como se lleva a cabo la práctica del wu-nien o práctica del no-pensamiento".


Acerca de zazen


En esta escuela, la meditación sentada, básicamente no fija la atención en la mente y no fija la atención en la pureza. Tampoco es inmovilidad. Si ustedes hablan de fijar la atención en la mente, la mente es básicamente engañosa; porque conocemos que la mente es una ilusión es que no hay fijación en la atención. Si hablas de fijar la atención en la pureza, la naturaleza esencial de las personas es originalmente pura; son los pensamientos falsos lo que cubren la realidad como tal – simplemente no tengan ideas falsas, y la naturaleza esencial es pura en sí misma. 


Si activaron la mente para fijar la atención en la pureza, ustedes crean la ilusión de pureza. La ilusión no tiene lugar; la fijación es ilusión. La pureza no tiene forma; si defines una forma pura como meditación, el hecho de invitar y recibir este punto de vista obstruirá tu propia naturaleza original, y estarás sujeto al cautiverio por la pureza. 


Queridos amigos, si van a cultivar la inmovilidad, cuando vean a las personas, simplemente no vean a las personas como correctas e incorrectas, buenas y malas, falsas y problemáticas; entonces su propia naturaleza esencial será inmóvil. 


Queridos amigos, las personas ilusas pueden lograr la inmovilidad física y sin embargo, en el momento que abren sus bocas, hablan acerca de lo correcto e incorrecto de los otros, de la fortaleza y la debilidad, de lo bueno y lo malo. Ellos se apartan del camino. Si ustedes se aferran a la mente o a la pureza, esto obstruye el camino. 


Queridos amigos, ¿qué significa el término meditación sentada? El estar despegado de las apariencias externas se llama meditación; el estar libre de perturbaciones internas se llama concentración. Si ustedes están fijando la atención externamente en las apariencias, su mente está perturbada en el interior; si están desapegados de las apariencias externas, entonces la mente no está perturbada. 




La naturaleza esencial original es inherentemente pura y espontáneamente concentrada; es sólo por el pensar acerca de los objetos que uno se llega a perturbar. Si ves todos los objetos sin que tu mente se llegue a perturbar, esto es la verdadera concentración. 


Queridos amigos, el estar despegado de las apariencias externas es meditación, el no estar perturbado interiormente es concentración. La meditación exterior con la concentración interior se le llama meditación concentración. La escritura sobre los preceptos para los bodhisattvas dice, “Nuestra naturaleza original es inherentemente pura.” Queridos amigos, vean por ustedes mismos la pureza de la naturaleza esencial original en cada instante del pensamiento, cultivándose ustedes mismos, practicando ustedes mismos, y logrando la budeidad por ustedes mismos.


Es un error pensar que sentarse silenciosamente en contemplación sea esencial para la liberación. La verdad se abre por sí desde adentro y nada tiene que ver con la práctica de la meditación] (...) En el Zen, no hay nada que ganar, no hay nada que entender; ¿que hacen pasando el tiempo con las piernas cruzadas? (...) Algunos hablan de iluminar la oscuridad de la ignorancia, pero en el Zen no existe dualismo, no existen Iluminación e Ignorancia por separado, no hay bodhi [sabiduría] ni klesa [pasiones]. En el Mahayana toda forma posible de dualismo es condenada pues no expresa la verdad última. La naturaleza búdica no puede ser manchada por pasiones ni purificada por la iluminación. Está por encima de todas las categorías.

No se trata en absoluto de practicar la meditación o de buscar la Iluminación; se trata de mirar dentro de uno mismo, de ver dentro de nuestra propia naturaleza (...) Cuando se entiende esto, se comprende que no hay necesidad de intruirse en las cosas externas, tal es la certeza de quienes ven y conocen por sí mismos.




Un vez, un monje dijo a Hui-neng: "Maestro, he escuchado el siguiente gatha [canto] de un tal Wuo-lan:

"Yo, Wuo-lan, conozco un recurso
mediante el cual suprimo todos mis pensamientos
Las cosas del mundo no agitan más mi mente
y así, mi Iluminación madura día a día"

Ante esto, Hui-neng dijo: "Eso no lleva a iluminación alguna, sino a un estado de esclavitud", y a continuación, recitó:

"Yo, Hui-neng, no tengo recurso alguno
y mis pensamientos no son nunca reprimidos
Las cosas del mundo agitan la mente siempre, y
¿de que sirve una Iluminación
que madura con el paso del tiempo?"

momia de Huineng

viernes, 6 de mayo de 2011

El sermón del Despertar


Última parte

Los individuos crean karma; el karma no crea individuos.
Crean karma en esta vida y reciben sus frutos en la siguiente. Nunca escapan a ello. Sólo alguien
que es perfecto no crea karma en esta vida y no recibe frutos.

Se dice en los sutras:"Quien no crea karma obtiene el Dharma". Este es un dicho vacío.
Se puede crear karma, pero no puedes crear una persona. Cuando creas karma, renaces junto con tu karma. Cuando no creas karma, desapareces junto con tu karma. Por ello, siendo el karma dependiente del individuo y el individuo dependiente del karma, si un individuo no crea karma, el karma nada puede con él.
De la misma manera:
"Una persona puede ensanchar el Camino. El Camino no puede ensanchar a una persona".
Los mortales no dejan de crear karma y equivocadamente insisten en que no hay retribución. ¿Pero acaso pueden negar el sufrimiento? ¿Pueden negar que lo que siembra el estado mental presente es lo que recoge el siguiente estado mental? ¿Cómo pueden escapar?.

Pero si en el presente estado mental no se siembra nada, nada se recogerá en el siguiente estado mental.
No entiendan mal el karma.

Se dice en los sutras: "A pesar de creer en Budas, las personas que imaginan que los Budas practican austeridades no son budistas. Lo mismo vale para aquellos que imaginan que los Budas están sujetos a retribución de riqueza o pobreza. Son icchantikas (personas sin fe), incapaces de creer".

Alguien que comprende la enseñanza de los sabios es un sabio. Alguien que comprende la enseñanza de los mortales es un mortal. Un mortal que puede desprenderse de la enseñanza de los mortales y seguir la enseñanza de los sabios se convierte en un sabio. Pero los locos de este mundo prefieren buscar sabios muy lejos.

No creen que el sabio es la sabiduría de su propia mente.

Se dice en los sutras: "No prediquen este sutra entre hombres sin comprensión".
Pero la gente sin comprensión no cree en su propia mente, ni que mediante la comprensión de esta enseñanza pueden convertirse en sabia. Prefieren buscar un conocimiento lejano y anhelar cosas en el espacio, imágenes búdicas, luces, inciensos y colores. Caen presas de la falsedad y la locura.

Se dice en los sutras:"Cuando ves que todas las apariencias son apariencias, entonces ves al tathagata". Las miríadas de puertas hacia la verdad provienen de la mente.

Cuando las apariencias de la mente son tan transparentes como el espacio, desaparecen.

Nuestros sufrimientos ilimitados son las raíces de la enfermedad. Cuando los mortales están vivos se preocupan de la muerte. Cuando están saciados se preocupan del hambre.
Suya es la Gran Incertidumbre.

Pero los sabios no consideran el pasado y no se preocupan acerca del futuro, tampoco se aferran al presente y siguen el Camino momento a momento. Si no despertaste a esta gran verdad lo mejor es que busques un maestro en la tierra o en los cielos.

No agraves tu propia deficiencia.


Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens" (En el original chino: 布道覺醒 Bùdào de juéxǐng )






jueves, 24 de marzo de 2011

El Zen es una patraña 3

Extraido del libro del Maestro Kodo Sawaki: "EL Zen es la mayor patraña de todos los tiempos"


La sabiduría es como una oruga

Un médico me dijo: “Soy doctor en medicina y en los estudios fui siempre el primero. Cuando empecé a ejercer, estaba seguro de convertirme en el mejor médico de todo Japón. Pero ninguno de los pacientes que acudían a mí se parecía a lo que había leído en los libros. Si no reinventara la medicina de nuevo, no podría ofrecer ninguna ayuda a mis pacientes”.


Así es la vida. Si un monje zen confiara en que su satori de ayer sigue siendo válido hoy, se estaría haciendo demasiadas ilusiones.

Cada instante es el primero de tu vida. Cada instante es el último de tu vida. La verdad cambia a cada instante y, al mismo tiempo, la verdad es la vida eterna.

En este instante vuelas por el universo entero, pero eso no significa que ya lo hayas recorrido todo. Queda ahí suficiente espacio para seguir volando, suficiente espacio para que sigas volando el resto de tus días.

¿Experimentaste una vez el satori y desde entonces todo está en orden? No, desgraciadamente no es tan sencillo. El satori sólo tiene validez en este preciso instante. En el instante siguiente ya ha pasado, ha muerto. Cuanto más te estiras para alcanzar el budismo, más se aleja; cuanto más te rompes la cabeza con él, más difícil será que lo entiendas. “Ir más allá de Buda” significa ir al fondo de las profundidades sin fondo: no existe un punto final que alcanzar.

Si crees haber escalado hasta el punto más alto y haber logrado el satori, a continuación irás cuesta abajo. Practicar el zen significa continuar escalando durante toda tu vida. Si quieres practicar el zen, tienes que tener el desapego necesario para decirte que la práctica durará todo tu vida.

La sabiduría se compara a menudo con una oruga. No permanece en el vacío en cuanto vacío. Pero tampoco se queda en el ser en cuanto ser. Se mueve como una oruga, en todas direcciones.

En la vía del Buda no hay “respuestas correctas”

Aquello a lo que se le puede dar forma en un molde está muerto. Como una grabación magnetofónica. Es diferente con personas de carne y hueso cuya vida es lo que está en juego.

¿Quieren grabar mis palabras en el magnetófono para después escucharlas en el “club de fans de Sawaki roshi”? ¡Todo lo que tengo que decirles es válido sólo en este instante!

Escuchar una charla sobre el Dharma es como comer. Una vez que ha pasado el momento, vuelves a tener hambre.

Cuando oigas las enseñanzas debes escucharlas con un espíritu tan claro y abierto como el cielo. Si tu espíritu se expande con tal amplitud, serás uno con el universo, entrarás en un samadhi ilimitado. A esto se le llama: “escuchar la doctrina”.

Si nadie me escuchara, no haría falta que me preocupara de lo que debería decir. Simplemente soñaría despierto y bostezaría de vez en cuando. Por eso es importante para mí que alguien me pida predicar las enseñanzas y me escuche. Estoy agradecido por ello. Y si pienso en lo que debo decir mañana, es entonces cuando las enseñanzas toman forma con claridad en mí mismo.

Este instante no debe ser la continuación del anterior. Has de hacer borrón y cuenta nueva y empezar a vivir este año totalmente de nuevo. Has de empezar a vivir este mes totalmente de nuevo, y hoy has de empezar una vez más a vivir este día totalmente de nuevo.

Cada día te enfrentas a ese día por primera vez. Eterno es sólo este instante, eterno aquí y ahora. Este instante ilimitado constituye tu vida presente, que siempre es un hecho totalmente nuevo. También el pasado, contemplado desde el instante presente, es un pasado totalmente nuevo.

En el día de hoy te sientas en zazen por primera vez en tu vida. Enfrenta por tanto cada día con la misma frescura con que recibes el Año Nuevo. En zazen, cada día es día de Año Nuevo. ¡Próspero Año Nuevo! La cuestión y el contenido de tu práctica en este momento ha de ser cómo enfrentas de nuevo cada momento.

En su ordenación, algunos monjes se preguntan: “¿Seré realmente capaz de llevar la vida de monje durante el resto de mis días?”. ¡No te crees preocupaciones innecesarias! Sé sencillamente un monje sólo por este día. Sé a diario monje por un día. Así podrás vivir tu vida de monje, día a día.

Cada día es el primero de la vida.

Vive este día como si hubieras venido al mundo en este día.

Tienes tu propia tarea. El día de hoy presenta su propia tarea. Si abres los ojos a este instante –aquí y ahora, y en constante movimiento– te darás cuenta de que nada falta en él. El día de hoy es por completo el día de hoy: completo y concluso.

Incluso a mi edad, soy todavía un principiante en el zazen. Si por el contrario empezamos a tenernos por experimentados, nos engañaremos a nosotros mismos.

¿“Zazen para veteranos”? ¡No digas chorradas!

El zazen ha de ser siempre totalmente nuevo. Por eso lo mejor es practicarlo siempre con espíritu de principiante. No creas que tu práctica ha madurado una vez que te has convertido en “veterano”.

Sé siempre un principiante en zazen
Nunca olvides cómo te sentías la primera vez que pisaste la sala de meditación. Este sentimiento de respeto nos acerca mucho al zazen. Nunca olvides tu primer zazen, no te conviertas en un “profesional” del zazen.

Tu práctica no va a avanzar únicamente porque te vayas haciendo mayor. Haz zazen ahora, mientras seas lo bastante joven para ello. Lo que hagas, hazlo siempre con espíritu lozano y con todas tus fuerzas.

Nunca descubres a Buda de manera definitiva
Siempre has de descubrir un Buda nuevo, una y otra vez. No hay tiempo para hacer descansos. Siempre has de escuchar una enseñanza totalmente nueva. Buda llena todo el ilimitado universo. La pregunta es: ¿cuánto de él alcanzamos a ver? Nunca debemos perder de vista a Buda. También cuando leemos a Marx o Engels hemos de reconocer ahí a Buda.

Buda significa la vida que vivimos conforme a la gran naturaleza.

Buda significa el hecho de que el universo vive en sí. Cada minuto y segundo de tu vida tu cuerpo humano vive esta vida universal, ni una fracción de ella te pertenece a ti personalmente. A esto se le llama el rostro verdadero. Ser Buda significa vivir la vida de tu verdadero rostro y no tu vida personal, individual. Por eso no hay desilusiones para un Buda.

Creer en la red de causas y efectos significa creer en lo ilimitado. Significa creer en el continuo cambio de lo ilimitado. Dentro de este cambio ilimitado, nuestra vida no es más que un simple fotograma.

Existe una gran contradicción entre la ley de la causalidad y la sucesión de instantes independientes que surgen y se desvanecen: el surgir y desvanecerse a cada instante significa que este momento es completamente diferente del anterior, y que el siguiente es diferente de éste. Por otra parte, reconocemos la ley de la causalidad en que la orina de hoy contiene la comida de ayer. Por mucho que trates de ocultar que ayer llenaste el buche con carne y cebolla, hoy lo revela el olor de tu orina.

Visto de este modo, el día de hoy es la continuación del de ayer, y el día de mañana es la consecuencia del de hoy. Y, sin embargo, cada instante surge y se desvanece una y otra vez. No podrás resolver esta contradicción por medio del entendimiento, no lograrás analizar lo ilimitado en tu cabeza. Lo que es capaz de comprender sin contradicción esta contradicción, se denomina “no-pensamiento” o, como se dice en el Shodoka (“Canto del inmediato satori”): “entrar directamente, de un salto, en la esfera del Tathagata”.

El viejo ciruelo vuelve a florecer este año.
Lo que es extremadamente viejo es también constantemente nuevo.

Donde lo nuevo se encuentra con lo viejo, ahí das con el sentido oculto del Dharma de Buda.