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lunes, 15 de octubre de 2012

Enseñanza del maestro Sawaki


Con frecuencia nos preguntamos: ¿Quién es el mejor aquí? Pero, ¿acaso no estamos todos hechos del mismo pedazo de barro?

Cada uno debería sentarse firmemente enraizado en el lugar donde no hay mejores ni peores.

Toda tu vida estás “fuera de tu mente” porque piensas que es obvio que hay un “tu” y “los otros”. Te quieres destacar de entre la multitud, pero en realidad no hay ni un “tu” ni un “los otros”.

Cuando mueras lo vas a entender.

El dharma de Buda significa sin costuras. ¿Qué costura se extiende entre tu y yo?.

Tarde o temprano todos acabamos actuando como si una costura separara amigos y enemigos. Cuando nos acostumbramos demasiado a esto, creemos que la costura existe realmente.

Ricos y pobres, importantes y no importantes, nada de eso existe. Es solo el brillo sobre las olas. A pesar de todo hay algunos que maldicen a Buda por que están atrapados en la infelicidad o porque hay otros más felices que ellos.

Felicidad e infelicidad, importante y no importante, amor y odio, todo el mundo hace un gran problema de estas cosas.
El mundo donde todo esto no existe, se encuentra más allá del pensamiento ordinario, ese es el mundo de hishiryo, la conciencia absoluta.





En occidente se dice que “el hombre es el lobo del hombre”. La primera etapa en la religión debe ser que los lobos dejen de morderse unos a otros.


En el dharma de Buda no se trata de ganar o de perder, de amar o de odiar.
Algunos quieren lucirse con su comprensión. Sin embargo algo que puede ser utilizado para lucirse no tiene nada que ver con la verdadera comprensión.

¡Que vergüenza haber nacido ser humano y desperdiciar toda tu vida preocupándote! Deberías llegar al punto donde puedes ser feliz de haber nacido un ser humano.

Nacimiento, vejez, enfermedad y muerte. No podemos hacernos los tontos con estos hechos fundamentales.

Tener la “manija” sobre estos asuntos debe ser nuestro objetivo. 

No te quedes atrapado en categorías.

Es extraño que ni una sola persona considere seriamente su propia vida. Eternamente cargamos con algo “mal cocinado”, y nos consolamos por el hecho de que para los demás es también igual.

Esto es lo que yo llamo “estupidez grupal”: Pensar que solo tenemos que ser como los demás.

Satori significa crear tu propia vida. Significa despertar de la estupidez del grupo.



En una parte de Manchuria, los carros son tirados por enormes perros. El conductor cuelga un pedazo de carne frente a la nariz del perro y este corre como loco para tratar de alcanzarlo. Por supuesto que no puede. Solo le arrojan la carne cuando el carro llega a destino y se la engulle de una.
Es exactamente lo mismo con la gente y sus salarios. Hasta fin de mes corren con el sueldo colgando delante de sus narices. Una vez que cobran el sueldo, se lo engullen y otra vez en marcha, corriendo detrás del próximo día de cobro.

Ninguno ve más allá de sus narices. Todos creen que de alguna forma sus vidas tienen sentido, pero en realidad no son diferentes de las golondrinas, los machos traen la comida, las hembras se sientan sobre los huevos.
La mayoría de la gente no sigue un criterio claro de vida, todo el tiempo se las arreglan con métodos improvisados, como si pasaran pomada calmante en un hombro dolorido. 

La pregunta es: ¿Por qué fruncís tanto la frente?



sábado, 19 de mayo de 2012

Enseñanza del viejo maestro

Maestro Kodo Sawaki 

Había unos 500 monos que estaban al servicio de 500 santos budistas. Un día los monos decidieron imitar todo lo que los santos hacían, por lo que se pusieron a hacer zazen copiando con sus ojos, narices, bocas y el cuerpo entero a los santos. 
Dicen que de esta manera miles de santos practicaron zazen y realizaron el satori. Es por esto que es mi deseo mantener - incluso si es sólo a través de la imitación - la semilla de zazen.



Cuando practicas zazen, tiene que ser aquí y ahora, tiene que ser acerca de ti mismo. No dejes que el Zen se convierta en un rumor que no tiene nada que ver contigo.

Zazen es el buda que se forma a partir de nuestra carne viva.
Zazen significa poner en práctica lo que no puede ser pensado.
Zazen es el interruptor del Dharma que enciende el universo entero.

Hacer simplemente algo [shikan] significa hacerlo ahora, en el acto. Significa no perder el poco tiempo que tienes de vida.

Cuando alguien me pregunta para qué es bueno zazen, yo digo que zazen no es bueno para nada. Y luego algunos dicen: “en ese caso, prefiero dejar de hacer zazen”. 
Pero, ¿para que es bueno correr en círculos buscando satisfacer tus deseos? ¿Para que es bueno especular con el dinero? ¿O bailar? ¿Para que es bueno matarse entrenándo para ganar o perder en el deporte?

Todo esto es bueno para nada.

En el mundo, “bueno para nada”, significa que no podés ganar dinero con eso.
A menudo la gente me pregunta: ¿”Cuantos años tengo que practicar para que se muestren los resultados de zazen”? Zazen no tiene resultados. No vas a obtener nada de zazen.

Zazen significa dejar de lado tus actitudes personales.
Pero si incluso queda el más leve pedacito personalizado, no es puro, es zazen adulterado.
Tenemos que practicar el verdadero zazen, puro, sin mezclarlo con gimnasia, satori o lo que sea.
Cuando ponemos nuestras ideas personales, aunque sea un “poquito” ya no es el dharma de Buda.

Maestro Deshimaru en postura de zazen

En una palabra, budismo es no-yo (muga). No “yo” significa que no soy un sujeto separado del resto. Cuando no “soy” un sujeto separado puedo llenar el universo entero.
Que yo llene el universo entero es lo que se entiende por: “todas las cosas manifiestan la verdad”.

¿Para qué es bueno zazen? ¡Absolutamente para nada! Este "bueno para nada" tiene que hundirse en tu carne y en tus huesos hasta que estés realmente practicando lo que es bueno para nada. Hasta ese momento, tu zazen es bueno para nada.

¿Decís que quieres ser una mejor persona haciendo zazen? Zazen no se trata de aprender a como ser persona. Zazen es parar de ser una persona.

Zazen es insatisfactorio. ¿Insatisfactorio para quién? Para la persona ordinaria. La gente nunca está satisfecha.
¿No es evidente? ¿Como podría lo que es eterno e infinito satisfacer los deseos humanos?
No te quejes. No mires fijamente el espacio. ¡Sólo sentate!

Mientras digas que zazen es una buena cosa, algo no está bien. El zazen inmaculado es absolutamente nada especial. Ni siquiera es necesario estar agradecido por eso.
¿No sería extraño que un bebé dijera a su madre?. “Por favor comprendé el hecho que estoy siempre cagando en mis pañales”.
Sin conocimiento, sin conciencia, todo es como debe ser.

No manches tu zazen diciendo que has progresado, que te sentís mejor o que te volviste una persona más segura gracias a zazen.
Solo decimos: “Las cosas van bien”, cuando salen a nuestra manera.
Simplemente deberíamos dejar el agua de nuestra auténtica naturaleza original tal cual es. Pero en cambio estamos constantemente curioseando con nuestras manos para averiguar que tan fría o tan caliente es.
Es por eso que se pone turbia.
No hay nada más desagradable que manchar zazen. “Manchar” significa poner cara como si fueras el gerente o el presidente de una empresa.

Lavar las manchas es lo que significa “simplicidad” (shikan)

Hay bodhisattvas sin habilidades mágicas. Estos son bodhisattvas que incluso han olvidado palabras como “práctica” y “satori”. Bodhisattvas sin poderes maravillosos ni pretenciones, bodhisattvas que son inconmensurables. Bodhisattvas que no están interesados en su nombre o fama.


Zazen no es como un termómetro donde la temperatura aumenta lentamente: “Solo un poco mas…siii…¡eso es todo!, ya tengo el satori”. 
Zazen nunca se vuelve algo especial, no importa cuanto tiempo practiques. Si se vuelve algo especial es que perdiste un tornillo en alguna parte.
Si no tenemos cuidado empezaremos a creer que el dharma de Buda es como subir una escalera. Pero no es así en absoluto. 

Este muy cuidadoso ahora mismo es la práctica en la cual todas las prácticas están incluidas y es todas las prácticas, contenidas en esta práctica.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Enseñanza de Kodo Sawaki

La transmisión secreta de la práctica budista

"El cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma."
Este cuerpo vacío de la ignorancia, tal como es, no está separado de la naturaleza única del espíritu.

En otros términos, la naturaleza absoluta del espíritu es la vida. ¿Tenemos verdaderamente la vida en nosotros mismos? El hecho de que tenemos que morir no quiere decir que no tengamos que vivir.

Utilizamos en general este cuerpo vacío para comer demasiado y embotar nuestro sistema digestivo, para beber demasiado y atrapar una cogorza, para descuidar nuestro trabajo y desear un salario. Si por una parte este cuerpo vacío de la ignorancia puede cumplir una acción del universo entero, por otra, las acciones limitadas cumplidas por esta naturaleza absoluta del espíritu pueden no solamente no ser moderadas, sino que incluso se obra mal. Es verdaderamente extraño.

El budismo es simplemente este principio.
La cuestión que se plantea es cómo vivir esta vida para mayor bien. Este estilo de vida es llamado absurdo. Una vez comprendido esto claramente, ya no hay más problemas.
El budismo es la tentativa de vivir una vida que tenga sentido. El budismo no tiene nada que ver con la idea idiota, la idea estúpida que dice que "sea cual sea el mal que hayamos cometido, después de la muerte todo el mundo va al paraíso." ¿Cómo podemos crear un género de vida mejor?
El punto importante es: ¿Cómo este cuerpo vacío de la ignorancia, susceptible de morir en todo momento, puede cumplir una acción eterna más allá de la muerte? ¿Cómo es posible esto? Por el voto de volverse el cuerpo del dharma. Este voto de convertirse en el cuerpo del dharma sustenta nuestros esfuerzos en la práctica y el estudio reales.

Decís que no sabés cómo resolver Mu, el koan de Joshu. Cuentan que uno se puso a cuatro patas y ladró: "¡Guau, guau!", y que esta respuesta fue admitida. ¿Hay algo más estúpido? Eso demuestra una total ignorancia de
las circunstancias antiguas que rodeaban este koan. "Si en la oscuridad oís la voz de un cuervo que no emite ningún sonido, ¿pensarás que es un macho o una hembra?" Para pasar este koan, dicen que alguien se puso los dedos en las orejas, cerró los ojos e hizo ruidos roncos: "¡Kaa, kaa!." ¿Hay algo más idiota?

¿Cómo el instante presente puede ser transformado en yo eterno? ¿Cómo este momento puede ser vivido perfectamente? Eso es esencialmente lo que llamamos vacío. Todo momento debe ser vivido perfectamente. Bajo este ángulo, el cuerpo vacío e ilusorio es el instante, y el cuerpo del dharma es la eternidad. Esto es la verdadera práctica y el verdadero estudio de la Vía budista. Esa es la transmisión secreta. Como quiera que sea, la vida de Buda tuvo, ante todo, un principio y un fin. Aparte del hecho de que fue un Buda, él nació y murió. Quizás los dragones derramaran una lluvia de ambrosía desde los cielos, y las aguas brotaran de la tierra, o quizás dijo: "En los cielos y en la tierra, sólo yo soy honrado." Yo no lo sé.
Pero pienso que en su nacimiento él no se consideraba como un Buda. Y aunque todavía se esté debatiendo si su muerte fue a causa de un champiñón o de un trozo de cerdo envenenado, que yo sepa, el hecho es que está bien muerto.

Abstracción hecha de su budeidad, está muerto. Pero sea cual sea la parte de su vida que examinemos, ésta será perfecta. No habrá la menor tacha. Tal es el sentido del nombre "el perfecto Tathágata Shakya de virtudes innumerables." No hay necesidad de hacer resaltar ciertas escenas de su vida, ejemplares, como en el teatro. A cada momento, su yo era eterno. Eso es que el cuerpo vacío de la ignorancia es verdaderamente el cuerpo del dharma. Y por eso hacemos esfuerzos.

¿Lo que yo hago tiene vida? ¿Cuándo, cómo, eso tiene una vida? A menudo la gente no puede dejar de fumar aunque el médico le diga que eso es peligroso para los pulmones... .
Eso es la vida de la sabiduría del cuerpo del dharma. "La verdadera naturaleza de la ignorancia, el cuerpo vacío de la ilusión, es el cuerpo del dharma." Si no se lee atentamente, uno pasa totalmente por encima de estas dos frases. Pero el ser ignorante es el Buda; exactamente tal cual es, es Buda.

Eso puede parecer un buen negocio, pero no lo es. A decir verdad es una afirmación muy constreñida. A causa de ella, estas criaturas de la vida y de la muerte viven una vida sin ida y vuelta.

Aunque haya nacimiento y muerte, encontrar una vida sin escapatoria que ni va ni viene y, una vez certificada ésta, trabajar verdaderamente para esclarecerla, tal es la práctica budista. Allí, por primera vez encontramos una perspectiva luminosa. Las cosas ya no son solamente este lugar limitado sino un yo eterno. Y sin embargo, las
cosas que hace la gente están limitadas a los lugares donde llegan, y son tan inestables como los precios del mercado. Eso no es bueno. Hay una historia de los primeros años de la era Meiji sobre uno que intentó vender por
cincuenta yens la pagoda de cinco plantas de Horyu-ji. Otro cogió la imagen lacada de Buda ante la que se prosternaba día tras día, la pisoteó y la quemó. ¡Qué sacrilegio! Pero los seres humanos están siempre motivados e inducidos a error por sus circunstancias limitadas.

Un poema de Issa dice:
"La gente es parecida a gotas de rocío,
¿Están ustedes de acuerdo?"

La gente está totalmente falta de autenticidad. Es parecida a las gotas de rocío. Está totalmente extraviada por pérfidos granujas. Y su vida se vuelve irrevocablemente determinada, sin posibilidad de cambio. Así que si ustedes no tienen aquí el satori, si no realizan que esto es "eso", no solamente serán engañados por los otros, sino que además vuestro nacimiento en tanto que seres humanos no tendrá ningún valor.

Como se ha dicho: "La verdadera naturaleza de la ignorancia es la naturaleza de Buda. El cuerpo vacío de la ignorancia es el cuerpo del dharma." Ignorancia y satori no son dos cosas separadas. Debemos comprender el origen de lo que ciega el yo hasta hacerle pensar que son dos cosas separadas. Debemos asir el cuerpo del dharma, en el cual, tal como es, está la naturaleza absoluta del espíritu. La obra de nuestra vida es descubrir la cualidad viviente esencial en la verdadera naturaleza de la ignorancia y el cuerpo vacío de la ignorancia, a fin de asir esta cualidad viviente y poner todos nuestros esfuerzos a su servicio.

Una vez asido realmente el cuerpo del dharma, comprendemos que todos los seres sensibles tienen la naturaleza de Buda, y que la hierba, los árboles y el país, todo alcanza la budeidad. Esto está bien tal como es, y aquello también está bien tal cual es.
Todo es así.

En otros términos, comprendemos que todo es normal. No por haber alcanzado la edad de sesenta años somos mejores. Quince años están bien en tanto que quince años. Doce años en tanto que doce años. No nos volvemos mejores porque envejezcamos. Si comprendemos que las cosas están muy bien tal como son, entonces la condición normal es buena. Y no podremos hacer nada si esto, en tanto que adultos, no lo hemos comprendido.

martes, 23 de agosto de 2011

U-JI “Ser-Tiempo” del Maestro Dogen


U-JI “Ser-Tiempo”

La manera en que uno mismo se forma es la forma del universo entero. Cada cosa en el mundo es un "momento del tiempo" (ji-ji: tiempo-tiempo). Las cosas no se obstruyen entre sí, los momentos del tiempo nunca son un obstáculo el uno para el otro. Hay mentes hechas en el mismo momento del tiempo y hay momentos del tiempo en los que la misma mente se hace. Lo mismo sucede con la práctica y la realización. Es así como uno mismo formándose a sí mismo se ve a sí mismo. He ahí el entendimiento de que uno mismo no es más que tiempo.

U-Ji Significa que el tiempo está siendo “Tiempo es existencia, existencia es tiempo”.

El mundo entero está incluido en ustedes. Éste es el principio: “nosotros mismos somos tiempo”. Cada instante abarca el mundo entero, si comprendemos esto, será el comienzo de la práctica e iluminación.

Cuando logramos este nivel, tenemos clara comprensión del significado de cada una de las prácticas. Una brizna de hierba, cualquier objeto, cada cosa viviente, es inseparable del tiempo. El tiempo incluye todos los seres y todos los mundos.

Si piensan que el tiempo es un fenómeno pasajero nunca comprenderán U-JI.

El asunto central es: todos los seres en el mundo entero están relacionados con los demás y nunca están separados del tiempo. Puesto que somos tiempo que está siendo, práctica es iluminación, también.

La dificultosa tarea de enseñar a otros es U-JI, el tiempo siendo. (existencia-tiempo o ser-tiempo)

Puesto que el pensamiento de las personas no iluminadas no está basado en la propia comprensión de U-JI, no pueden descubrir la verdadera naturaleza, que está dentro de cada uno (aunque no nos demos cuenta).

La ignorancia de este dharma les provoca la transmigración.

Mucha gente piensa, que el tiempo está pasando, sin darse cuenta de que se trata de un aspecto de lo que en realidad es no-pasando.

No darse cuenta también es estar siendo. Ambos, realización e ignorancia, están contenidos en U-JI, ser-tiempo (o existencia-tiempo).

Si no lo comprenden, nunca se desatarán verdaderamente. Es muy difícil tener una real comprensión de uno mismo, porque la autoconcepción cambia continuamente y se descubre más y más sobre el verdadero uno mismo.

Si tienen completa comprensión, incluso de ideas, sobre la libertad de la iluminación o del grado de liberación, serán provisorias e ilusorias. U-JI no depende de ideas. El continuo de la existencia es el mundo entero actuando a través de sí mismo. La continuada existencia de la primavera, es la primavera.

Un día el maestro Zen Kisei, descendiente de Rinzai, dijo a sus monjes: “A veces la mente sobrepasa a las palabras. A veces las palabras sobrepasan a la mente. A veces mente y palabras se sobrepasan a sí mismas. A veces no se sobrepasan a sí mismas”.

Mente y palabras son existencia-tiempo. Sobrepasar y no sobrepasar también son existencia-tiempo. El Tiempo que viene, no viene; el tiempo que no viene también viene. Venir y no venir sólo pueden pensarse desde el venir y no venir. El pensar de la mente es sólo mente y las palabras sólo palabras. Ésta es función del ser-tiempo. “Mente y palabras, van y vienen, ni van ni vienen; esto también es existencia-tiempo”

La razón por la cual no comprenden el sendero del tiempo es porque consideran que el tiempo no hace más que pasar.

En suma, los seres de todos los universos, aún siguiéndose los unos a los otros, en realidad no son más que momentos de un mismo tiempo. Y puesto que todos los momentos son ser-tiempo, vos sos ser-tiempo.

Ser-tiempo tiene el don de la regeneración: hoy regenera el mañana, hoy regenera el ayer, hoy regenera hoy, mañana regenera mañana. Porque la regeneración es el don del tiempo, no puede haber acumulación de los tiempos antiguos y de los tiempos presentes. Seigen es tiempo también. Obaku también es tiempo,

El caballo y la oveja, en orden de sucesión en el mundo son ahora lo que son, en su condición de dharma que aparece y desaparece. La rata también es tiempo. El tigre también es tiempo. La vida también es tiempo. El Buda también es tiempo.

Cuando el universo es el universo entero, entonces lo impecable se actualiza y se hace evidente. Cuando el cuerpo dorado de Buda es el cuerpo dorado de Buda, entonces la motivación, la práctica, la sabiduría y el nirvana se nos revelan. Esto es el ser. Esto es el tiempo.

El tiempo entero es el tiempo completo. A parte de esto, no se podrá encontrar otro dharma, otra manifestación, otro fenómeno.

Puesto que todo dharma de más, está de más, aún el ser-tiempo de una semi-impecabilidad es semi-impecablemente ser-tiempo. Aún lo que aparece como mitad impecable es, de hecho, tiempo completo. Aún más: desde un punto de vista fundamental, aunque la mitad se revele tarde o temprano, no se trata de otra cosa que del momento oportuno (juhoi) del ser-tiempo. Todo dharma se encuentra en su propia condición, repleto de vida, repleto de energía.

No se dejen perturbar por la nada. No pretendan hacer de esta nada un ser.

Si creen que el tiempo no hace más que pasar, entonces todavía no entienden que el tiempo nunca llega ni nunca se aparta. Y aunque entender es tiempo, que entiendan el tiempo o no, nada tiene que ver con el tiempo. No viendo del tiempo más que su ir y venir, la bestia no puede tener la experiencia del ser-tiempo en un momento justo (juhoi), y menos aún traspasar la barrera.

¿Pero quién, luego de haber entendido lo propio y lo justo de cada momento (de cada dharma), podría hablar de eso (immo), de cada momento? Y aún si alguien ha entendido, y después de mucho tiempo, pudiera hablar de eso, seguiría buscando como si buscara su rostro original en medio de la oscuridad.

Si ustedes se atienen a lo que la gente común piensa del ser-tiempo, entonces el despertar~nirvana no sería más que el ir y venir del ser-tiempo. Absolutamente ninguna trampa, ni redes algunas, pueden impedir la aparición (senjo) del ser-tiempo.

Apareciendo ya sea a la derecha, apareciendo ya sea a la izquierda, los reinos celestes y los seres celestes son la combustión total (jinriki). Pero además, como si esto fuera poco, todo ser-tiempo vivo entre las aguas y sobre la tierra, aparece en virtud de mi combustión total en este preciso momento.

Las especies y las criaturas diversas que son ser-tiempo en los reinos de yin y de yang aparecen todos gracias a mi combustión total, a la regeneración de esa misma combustión. Hablando de regeneración no crean que se trata de cualquier cosa que, como el viento y la lluvia, pasa del este al oeste. El universo no está ni en movimiento ni en reposo, ni progresando ni en regreso. El universo es pura regeneración.

La regeneración es como la primavera. La primavera tiene muchas caras. A esto se le llama regeneración. Hay que entender que la regeneración se regenera sin ningún soporte externo. Por ejemplo, la regeneración de la primavera invariablemente regenera la primavera. Aunque la regeneración en cuanto tal no sea necesariamente la primavera, puesto que se trata aquí de la regeneración de la primavera, la regeneración de la primavera alcanza ahora el despertar justo en la primavera. Estudien esto con todo detenimiento.

Hablando de regeneración, si ustedes piensan que las condiciones de regeneración existen fuera de ustedes mismos, que el "yo" de la regeneración por sí mismo le da la cara al Este, atravesando los cientos de miles de mundos y los cientos de miles de kalpas, esto significa que no se dedican lo suficiente a la práctica del Dharma de Buda.

Escrito en Koshohorinji, 1240.


martes, 24 de mayo de 2011

Zazen yoyinki


"Recomendaciones para la práctica de zazen", escrito por el Maestro Keizan Jokin


Zazen Yoyinki


Parte 2


Deben extender un cuadrado espeso, con este la sentada será tranquila y alegre.

El lugar de la Vía debe estar limpio. Si allí quemamos constantemente incienso y ofrecemos flores, los buenos espíritus protectores del Dharma lo protegerán. Si colocamos imágenes de budas, de bodhisattvas o de arhats, los demonios y espíritus maléficos no molestarán.

Permaneciendo constantemente en la gran compasión y la gran piedad, dediquen los méritos infinitos de este zazen a todos los seres.


No conciban arrogancia, suficiencia o intransigencia que son lo típico de los herejes y de la gente ordinaria.

Si nos acordamos de que, por decisión, debemos de cortar las pasiones y realizar el Despertar, sólo sentarse, sin hacer nada, resulta el método esencial.

Siempre deben lavarse los ojos y los pies. Una vez el cuerpo y la mente cómodos, las actitudes majestuosas deberán ser apropiadas.


Deben abandonar los sentimientos mundanos y no apegarse a los sentimientos de la Vía. Aunque no debamos ser avaros con el Dharma, hablen de él sólo si alguien los invita. Nos negaremos a hacerlo hasta tres veces y a la cuarta consentiremos en hacerlo. Y de diez cosas que nos gustaría decir, dejaremos nueve de lado.

Como moho que crece rodeando la boca, como un abanico en invierno o como una campanita de viento suspendida en el aire que no cuestiona a los vientos de las cuatro direcciones, tal es el modelo de la gente de la Vía.


Consideren sólo el Dharma y la Vía sin tener celos de los demás ni felicitarse, es el principal punto a observar. Aunque no concierna a la enseñanza, la práctica o la realización, el zazen abraza estas tres cualidades.

Creer que la realización tiene por norma la espera del Despertar no es el espíritu de zazen. Tampoco que la práctica consista en una perfecta conformidad o una concordancia real.

Tampoco que la enseñanza consista en parar el mal y cultivar el bien. Aunque haya una enseñanza establecida en el zen, no es ordinaria, se trata de la Vía de la enseñanza directa y de la transmisión sin errores.

Hablamos con todo nuestro cuerpo con palabras que no forman verdaderamente letras o frases. Una vez agotado el pensamiento y consumida la razón, una única palabra abraza las diez direcciones. Nunca se movió ni un pelo. ¿No está aquí la verdadera enseñanza de los budas y de los bodhisattvas?

Aunque hablemos de una práctica, es de hecho una práctica sin acción porque el cuerpo no hace nada, la boca no pronuncia nada y la mente no piensa más. Las seis facultades son puras de forma natural y no están manchadas por ninguna cosa. No se trata aquí de las dieciséis prácticas de los auditores (sravakas), tampoco de las doce prácticas de los budas para sí mismos (pratyekabudas), tampoco de las seis virtudes y las diez mil prácticas de los bodhisattvas.

Todo está inactivo y es por eso que se lo llama Buda.

Sólo permanecemos tranquilos en la concentración del gozo por si mismo de los budas ( Jijuyu Zanmai) y jugamos en las cuatro prácticas de la tranquilidad y de la alegría de los bodhisattvas. ¿No es así la delicada práctica de los budas y de los patriarcas?

Aunque hablemos de realización, ésta se lleva a cabo sin realización. Es el Samadhi rey del Samadhi, es la concentración en la que se manifiesta la sabiduría del no-nacido, tanto la sabiduría omnisciente como la sabiduría innata.


Es el maravilloso método que ve abrirse la sabiduría del Tathagata. Es la gran práctica de la tranquilidad y de la alegría. Supera los modelos santos y ordinarios. Va más allá de las consideraciones sobre el despertar y la ilusión. ¿No está aquí la realización del gran Despertar innato?

Aunque no concierna a los preceptos, la concentración y la sabiduría, el zazen abraza estos tres estudios. Se dice que los preceptos permiten evitar los errores e impiden el mal. Pero en zazen, contemplamos la ausencia de dualidad en todo el cuerpo, abandonamos los miles de preocupaciones y descansamos de todas las relaciones, sin preocuparnos ni de la ley búdica ni de la ley mundana. Sin verdadero ni falso, sin bien ni mal, ¿entonces, qué tenemos que evitar o impedir?

Aquí están los preceptos sin forma de la tierra del espíritu.

La concentración es contemplación y meditación, y no otra cosa. En zazen, nos despojamos del cuerpo y de la mente, y dejamos de lado la ilusión y el Despertar, sin moverse, sin acción, sin trabas, como un idiota, como una roca, como una montaña o como un océano, y las dos formas: movimiento e inmovilidad evidentemente no se producen. Es la concentración sin rastro de concentración y es por eso que se la llama la gran concentración.

La sabiduría es discernimiento y comprensión.


En zazen lo que se sabe, desaparece y largamente se olvida lo mental. No hay distinción para la sabiduría que envuelve al cuerpo entero. Éste percibe claramente la naturaleza de buda y fundamentalmente no se extravía. Corta las facultades mentales e irradia ampliamente.

Es la sabiduría sin rastro de sabiduría y es por eso que la llamamos la Gran Sabiduría. No hay ninguna enseñanza de los budas, ninguna predicación hecha durante sus vidas que no esté reunidas en los preceptos, la concentración y la sabiduría. En este zazen, no hay ningún precepto que no sea observado, ninguna concentración que no sea cultivada, ninguna sabiduría que no sea penetrada. La sumisión de los demonios, el alcance de la Vía, la puesta en marcha de la rueda y la extinción, provienen todos de su poder.

Los poderes sobrenaturales, las funciones maravillosas, la emisión radiante y la predicación del Dharma están todos contenidos al sentarse.

Estudiar el zen también es zazen.

Si quieren hacer zazen, primero conviene extender un cuadrado espeso en un lugar tranquilo, sin dejar entrar el viento o el humo, tampoco la lluvia o la humedad. Cuiden del lugar donde se ponen las rodillas y mantengan limpio el lugar donde se sientan. Aunque antiguamente hubo ejemplos en que algunos se sentaron en una silla de diamante o sobre una piedra, tenían también zafus.

El lugar donde nos sentamos no debe ser luminoso en el día ni oscuro por la tarde, debe estar templado en invierno y fresco en verano. Esta es la norma. Abandonen la conciencia, descansen de las consideraciones y no deseen convertirse en buda. No se preocupen por lo verdadero o lo falso. No sean pródigos de vuestro tiempo: hagan como si quisieran apagar un fuego que arde encima de sus cabezas.

El Tathagata se sentó recto y Shorin lo hizo frente a la pared. Totalmente unificados no hicieron otra cosa. Sekiso era como un árbol seco, Daihaku reprendía a los que se dormían en zazen. No es necesario hacer quemar incienso, saludar con devoción, invocar al Buda, cultivar el arrepentimiento, recitar los sutras u observar sus deberes. Lo obtenemos en cuanto nos ejercitamos en zazen.


Habitualmente deben llevar un kesa durante zazen, no lo olviden. El zafu no soporta la totalidad de las piernas dobladas sino sólo la mitad, de la parte trasera de los muslos hasta la base de la columna vertebral. Tal es el método de los budas y de los patriarcas para sentarse. Nos sentamos en la postura del loto o del medio loto. En la postura del loto se pone primero el pie derecho sobre el muslo izquierdo, luego el pie izquierdo sobre el muslo derecho.


El kesa y los vestidos deben estar atados sin estar apretados y estar convenientemente dispuestos. Luego ponemos la mano derecha en el pie izquierdo y la mano izquierda sobre la mano derecha. Los pulgares se aprietan uno contra otro cerca del cuerpo y deben estar a la altura del ombligo. El cuerpo enderezado y la postura recta, no debemos estar inclinados ni a la izquierda, ni a la derecha, ni hacia delante ni hacia atrás. Las orejas y los hombros, la nariz y el ombligo evidentemente deben estar alineados. La lengua aprieta el paladar y la respiración pasa por la nariz. Los labios y los dientes se tocan. Los ojos deben permanecer abiertos. Habiendo así regulado el cuerpo sin tensión ni relajación, apaciguamos la respiración bostezando. Esto quiere decir que abran la boca y hagan una o dos respiraciones exhalando el aire. Hagan oscilar el cuerpo siete u ocho veces desde un amplio movimiento hasta el más mínimo balanceo. Una vez inmóviles, siéntense rectos.

Y aquí piensen sin pensar.

¿Cómo pensar en ello? Se trata de sin pensar. Tal es la norma esencial para zazen. Deben romper las pasiones precisamente y realizar el Despertar ustedes mismos.

Para salir de la concentración, primero pongan las manos sobre las rodillas, hagan oscilar el cuerpo siete u ocho veces desde un balanceo mínimo hasta un movimiento amplio, exhalen el aire abriendo la boca, apoyen las dos manos en el suelo, levántense con suavidad. Si durante zazen la torpeza aparece, pueden oscilar el cuerpo o abrir los ojos o también poner la mente sobre la cabeza entre las cejas a la altura de los cabellos. Si con esto tampoco se despiertan, frótense los ojos o fricciónense el cuerpo. Si esto no los despierta, levántense y hagan kin hin. Entonces deben caminar girando hacia la derecha. Haciendo una centena de pasos más, de esta forma la torpeza desaparecerá.

El método de kin hin consiste en hacer siempre un medio paso con la respiración. Caminen como si no caminaran, tranquilos, sin moverse. Si el hecho de caminar todavía no los despierta, mójense los ojos, enfríen la cabeza o reciten la introducción de los preceptos del bodhisattva. Sólo encuentren un medio para no dormirse.


Deben considerar que el problema de la vida y de la muerte es un gran asunto y que la impermanencia es fulminante. ¿De qué sirve dormitar cuando la Vía no está todavía aclarada? Si la torpeza sobreviene a menudo, deben pronunciar esta resolución: “Hoy estoy oscurecido por el velo del sueño a causa de mis costumbres kármicas que han sido tan fuertes. ¿Cuándo desaparecerá esta oscuridad? Rezo a los budas y a los patriarcas para que me concedan su gran compasión y que se dignen a eliminar la confusión de mi adormecimiento”.

Si la mente se dispersa, deposítenla en la punta de la nariz o en el kikai-tandem o cuenten las espiraciones y las inspiraciones. Si esto no es suficiente, pueden tomar un koan y hacerlo madurar.

Si esto no es suficiente, perseveren en zazen frente a lo esencial, cuando la respiración se acaba y los dos ojos se cierran para siempre; perseveren en las acciones frente al punto anterior donde el embrión en su bolsa fetal no estaba concebido todavía y donde ningún pensamiento se levantaba. Las dos vacuidades aparecerán súbitamente y la mente dispersa ciertamente desaparecerá.


Después de haber salido de la concentración, cuando sin pensar se expresan las actitudes majestosas, toda presencia es sólo un testimonio. Cuando sin interacción se cumple la práctica-realización, todo testimonio es sólo una presencia. El ruido de antes del rumor, la causa de la quietud en el kalpa de la vacuidad y el alma de los budas y de los patriarcas, fundamentalmente son una misma cosa.


Sólo deben pararse, suéltense con una gran frialdad, considerando que un instante es diez mil años, como cenizas frías o como un árbol seco, como un incensario en una antigua sala de los ancestros o una pieza blanca de seda.


Es mi mayor deseo.



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miércoles, 4 de mayo de 2011

El sermón del Despertar

Parte 5

Los mortales liberan Budas y los Budas liberan mortales.

Eso es lo que significa imparcialidad.

Los mortales liberan Budas porque la aflicción crea conocimiento y los Budas liberan mortales porque el conocimiento niega la aflicción. No hay otro remedio que la aflicción y no hay otro remedio excepto el conocimiento. Si no fuese por la aflicción no habría nada de lo que crear conocimiento. Y si no fuese por el conocimiento no habría nada para negar la aflicción.

Cuando se vive en la ignorancia, los Budas liberan mortales. Cuando se vive en el conocimiento, los mortales liberan Budas. Los Budas no se convierten en Budas por sí mismos. Son liberados por los mortales.

Los Budas ven la ignorancia como su padre y la codicia como su madre.

Ignorancia y codicia son nombres diferentes de la mortalidad. Ignorancia y mortalidad son como la mano izquierda y la mano derecha. No existe otra diferencia.

Cuando se vive en la ignorancia se está en esta orilla. Cuando se está conciente se está en la otra orilla. Pero una vez que sabes que tu mente es vacío y no ves apariencias, estás más allá de ignorancia y conocimiento. Y una vez que se está más allá de ignorancia y conocimiento, no existe la otra orilla.

El tathagata no está en esta orilla ni en la otra. Y tampoco está en mitad de la corriente. Los arhats están en mitad de la corriente y los mortales en esta orilla. En la otra orilla está la budeidad.

Los Budas tienen tres cuerpos: Un cuerpo de transformación, un cuerpo de recompensa y un cuerpo real. El cuerpo de transformación también es llamado cuerpo de encarnación.

El cuerpo de transformación aparece cuando los mortales realizan buenos actos, el cuerpo de recompensa cuando cultivan la sabiduría y el cuerpo real cuando se hacen concientes de su verdadera naturaleza. El cuerpo de transformación es el que puede verse volar en todas direcciones rescatando a otros allí donde puede. El cuerpo de recompensa pone fin a las dudas. La Gran Iluminación sucedida en los Himalayas se convierte repentinamente en verdad.

El cuerpo real no hace ni dice nada. Permanece perfectamente inmóvil. Pero en realidad, ni siquiera existe un cuerpo de Buda, y mucho menos tres. Este hablar de los tres cuerpos está simplemente basado en la comprensión humana, que puede ser superficial, moderada o profunda.

La gente de comprensión superficial imagina que acumula méritos y confunde el cuerpo de transformación con el Buda. La gente de comprensión moderada imagina que está poniendo fin al sufrimiento y confunde el cuerpo de recompensa con el Buda. Y la gente de profunda comprensión imagina que experimenta la budeidad y confunde el cuerpo real con el Buda.

Pero la gente con la comprensión más profunda mira en su interior, sin ser distraída por nada y alcanzan la comprensión de un Buda sin utilizar la mente. Los tres cuerpos, como todas las cosas, son inalcanzables e indescriptibles.

La mente sin estorbo alcanza el Camino. Se dice en los sutras: «Los Budas no predican el Dharma. No liberan mortales. Y no experimentan la budeidad».

Eso es lo que quiero decir.

continúa

Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"




viernes, 29 de abril de 2011

El sermón del Despertar


Parte 2

Cuando sos un ignorante, esta orilla existe. Pero cuando te despertás, deja de existir. Los mortales permanecen en esta orilla, pero aquellos que descubren el más grande de todos los vehículos no están ni en esta ni en aquélla. Son capaces de vivir en ambas orillas.

Aquellos que ven la otra orilla como diferenciada de esta no comprenden el Zen.

La ignorancia significa mortalidad. Y el conocimiento significa budeidad. No son lo mismo y tampoco son diferentes. Pero la gente distingue entre ignorancia y conocimiento.

Cuando somos ignorantes hay un mundo al que escapar. Cuando somos concientes, no hay ningún lugar donde escapar.

A la luz del Dharma imparcial, los mortales no son diferentes de los sabios

En los sutras se dice que el Dharma imparcial es algo que los mortales no pueden penetrar ni los sabios practicar.
El Dharma imparcial sólo es practicado por los grandes Budas y bodhisattvas. Ver la muerte como algo diferente de la vida o el movimiento como algo diferente de la inmovilidad es ser parcial.
Ser imparcial significa ver el sufrimiento como algo no diferenciado del nirvana, porque la naturaleza de ambos es el vacío.
Al imaginar que pondrán fin al sufrimiento y entrarán en el nirvana, los arhats acaban atrapados por el nirvana.

Pero los bodhisattvas saben que el sufrimiento es esencialmente vacío y permaneciendo en el vacío permanecen en el nirvana. Nirvana significa no nacimiento y no muerte. El nirvana está más allá del nacimiento y de la muerte y más allá del nirvana.

Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana.

Nirvana es una mente vacía

Cuando no existe la ignorancia, los Budas alcanzan el nirvana. Cuando no existen las aflicciones, los bodhisattvas entran en el lugar del despertar.

Un lugar deshabitado es uno sin codicia, odio o ignorancia. La codicia es el reino del deseo, el odio el reino de la forma y la ignorancia el reino sin forma.

Cuando aparece un pensamiento se penetra en los tres reinos

El principio o fin de los tres reinos, la existencia o no existencia de todo, depende de la mente.
Esto es aplicable a todo, incluso a objetos inanimados como rocas y palos.

Cualquiera que sepa que la mente es una ficción y está vacía de cualquier cosa real, sabe que su propia mente no existe, ni no existe.

Los mortales siguen creando la mente, proclamando que existe.
Los arhats siguen negando la mente, proclamando que no existe.
Pero los bodhisattvas y los Budas ni crean ni niegan la mente.
Saben que no hay mente y que tampoco hay no mente.

Eso es lo que significa que la mente no existe, ni no existe.

La mente que no existe ni no existe es lo que se denomina la Vía del Medio

Si utilizas tu mente para estudiar la realidad, no vas a entender ni tu mente ni la realidad. Si estudias la realidad sin utilizar la mente, entenderás ambas.
Aquellos que no comprenden, no entienden el entendimiento. Y aquellos que comprenden, entienden el entendimiento. La gente capaz de verdadera visión sabe que la mente es vacío, trascienden tanto comprensión como no comprensión.
La ausencia de comprensión y de no comprensión es verdadera comprensión.
Vista con verdadera visión, la forma no es simplemente forma, porque la forma depende de la mente. Y la mente no es simplemente mente, porque la mente depende de la forma.

Mente y forma se crean y se niegan una a la otra

Lo que existe lo hace en relación con lo que no existe. Y lo que no existe no existe en relación a lo que existe. Esta es la verdadera visión. Mediante dicha visión nada es visto y nada es no visto. Dicha visión penetra en las diez direcciones sin ver: porque nada es visto; porque no es visto se ve; porque es visto no se ve. Lo que ven los mortales son ilusiones.

La verdadera visión está desapegada del ver

La mente y el mundo son opuestos, y la visión aparece donde se encuentran.

Cuando la mente no se agita interiormente. el mundo no aparece exteriormente. La verdadera visión es cuando tanto el mundo como la mente son transparentes. Y esta comprensión es verdadera comprensión.

Continúa


Título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"



jueves, 28 de abril de 2011

Bodhidharma



El sermón del despertar

La esencia del Camino es el desapego. Y la meta de aquellos que lo practican es liberarse de las apariencias.
Se dice en los sutras: «El desapego es despertar porque niega las apariencias». La budeidad significa atención sutil. Aquellos mortales cuyas mentes tienen atención natural alcanzan el Camino del despertar y por ello son llamados Budas.
Se dice en los sutras: «Aquellos que se liberan a sí mismos de toda apariencia son llamados Budas».

El aspecto de la apariencia como no apariencia no puede apreciarse visualmente sino que únicamente puede conocerse mediante la sabiduría. Cualquiera que escuche y crea esta enseñanza se embarcará en el "gran vehículo" y abandonará los tres reinos.




El gran vehículo es zazen



Los tres reinos son la codicia, la aversión y la confusión.
Abandonar los tres reinos significa regresar desde la codicia, la aversión y la confusión, a la condición normal del cuerpo-mente y dejar que emerja la compasión, la sabiduria y la verdadera moral (libre y sin culpabilidad).

Codicia, aversión, y confusión no tienen naturaleza propia (sus aparentes raíces, son las llamadas: Identidades), son ilusorias y cualquiera capaz de reflexionar verá que la naturaleza de la codicia, aversión y confusión son la naturaleza de Buda.

Más allá de la codicia, el odio y la ignorancia no hay otra naturaleza de Buda



Se dice en los sutras: « Los budas solo se han convertido en budas mientras vivían con los tres venenos y alimentándose del Dharma puro».
Los tres venenos son codicia, odio y confusión.


El Gran Vehículo es el más grande de los vehículos. Es el transporte de los bodhisattvas, que lo usan todo sin usarlo y que viajan todo el día sin viajar.
Así es el vehículo de los bodhisattvas. Se dice en los sutras: «El no vehículo es el vehículo de los Budas».

Cualquiera que comprenda que los seis sentidos no son reales, que los cinco agregados son ficciones, que ninguno de ellos puede ser localizado en parte alguna del cuerpo, comprende el lenguaje de los Budas. Se dice en los sutras:
«La cueva de los cinco agregados es el vestíbulo del Zen. La apertura del ojo de la mente es la puerta del Gran Vehículo». No puede ser más claro.

No pensar en nada es Zen



Una vez que se sabe, caminar, estar de pie, sentarse o estirarse, todo lo que se haga, es Zen. Saber que la mente es vacío es ver a Buda. Los Budas de las diez direcciones no tienen mente. Ver la no mente es ver a Buda.
Renunciar a uno mismo sin pesar es la caridad más grande. Trascender movimiento e inmovilidad es la mayor de las meditaciones. Los mortales no dejan de moverse, y los arhats permanecen inmóviles.



Pero la más elevada de las meditaciones trasciende tanto la de los mortales como la de los arhats. Aquellos que alcanzan dicha comprensión se liberan a sí mismos de todas las apariencias sin esfuerzo y pueden curar cualquier enfermedad sin tratamiento.



Tal es el poder de zazen

Usar la mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la realidad es conocimiento.
Liberarse uno mismo de las palabras es liberación.
Permanecer sin mácula de polvo de sensación es permanecer en el Dharma.
Trascender vida y muerte es abandonar el hogar.
No sufrir otra existencia es alcanzar el Camino.
No crear ignorancia es iluminación. No aferrarse a la ignorancia es sabiduría.
La no aflicción es el nirvana.
Y la no apariencia de la mente es la otra orilla.

Continúa

título en alemán: Bodhidharma: "Die Predigt des Erwachens"

jueves, 7 de abril de 2011

La dicha y la libertad de un loco


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos"


Parte 8

Incluso el que alguien vierta un cubo de brea sobre tu cabeza podría serte útil, siempre que lo observes desde una perspectiva completamente diferente de la habitual.

¿Qué sientes cuando ves el rostro enfadado de tu adversario? ¿Qué sientes cuando oyes cómo te insultan? ¿Eres capaz de transformar el veneno en medicina y sacar fuerzas de ello?

La pregunta es cómo te comportas en la vida y la respuesta a esa pregunta ha de ser tu religión. Si alguien difunde falsos rumores sobre ti, te enfureces y quieres hacérselo pagar caro. Es normal, pero de este modo demuestras cuán inmaduro eres. Mejor es recibir estos falsos rumores como un aviso del cielo. “¡Sawaki ha aceptado sobornos!”: si no pongo cuidado, podría sucederme. “¡Sawaki ha tenido relaciones con esta y esta otra muchacha!”: cuando oigo tal cosa, me doy cuenta de que verdaderamente eso sería posible. Si acojo esos rumores como un aviso, se convertirán para mí en una valiosa señal.


Por cruel que la vida pueda ser conmigo, los golpes del destino no hacen sino ayudarme en el camino hacia la liberación. Quienes aparecen ante mí como enemigos impiden que me distraiga. Quienes me atormentan como demonios evitan que me duerma en los laureles.

Crees que la vida es una lucha en la que hay que devorar o ser devorado. Pero cuando te des cuenta de que estás indisolublemente ligado a todas las cosas que hay a tu alrededor, entenderás también que incluso tus enemigos en la lucha por la supervivencia no hacen sino ayudarte a crecer y madurar.


Si tratas de obtener dulce néctar de un caqui ácido, no lo conseguirás


Sólo podrás saborear el auténtico dulzor del caqui si esperas a que madure por sí solo y la acidez se transforme en azúcar, pues no hay dulzor aparte de la acidez. Del mismo modo sucede con el Dharma del Buda que lo abarca infinitamente todo.


Está bien que sufras alguna desventura, pues en ese momento vuelves de repente a ver con claridad ante ti. No es conveniente que siempre te vaya bien: se te empezará a poner una cara como la del gato que se apoltrona amodorrado al sol.


Me gustaría que durante el resto de mi vida me acompañara un anja (monje que asiste al Roshi). Pues a la vista de mi anja no me será posible rendirme y dormirme en los laureles. Esto sólo ya es práctica. Y tanto más si no sólo estoy a la vista de mi anja, sino rodeado de enemigos aguardando a verme flaquear: de esa manera, estaré tan concentrado desde la mañana hasta la noche que todo lo que haga se convertirá en práctica. Tener una vida como ésta, en la que en ningún momento puedo ocultarme entre bastidores, es para mí una auténtica fortuna.


¿Cuál es el mayor secreto que rodea a la enseñanza budista?: ¡El arte de convertirse en un loco feliz! Esto significa encontrar la liberación en ti mismo, en tu forma de ver las cosas. De ninguna manera podría ser más feliz de lo que soy.


Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy agradecido por todo lo que me sucede


En el zen se dice: “Cada día es un buen día”. Ahora la pregunta es: ¿qué has de hacer para que cada día sea de verdad un buen día? ¿Qué has de poseer para poder disfrutar verdaderamente de todos y cada uno de los días? ¡Absolutamente nada! No has de hacer o poseer absolutamente nada para ser feliz. Constantemente te dejas embaucar por la idea de que has de hacer tal cosa o de que quieres tener aquella otra. Cuando al fin te des cuenta de que esa idea es una quimera, cada día será verdaderamente un buen día, y cualquier año será un buen año.


La luz de la sabiduría alumbra en todas las direcciones: ¡olvida todo lo demás, abandónalo todo! En nuestra vida diaria se nos pone continuamente a prueba: nos preocupamos de esto y aquello o creemos estar en serios apuros. Pero en realidad nos preocupamos sólo de nuestro propio destino personal; cuando nos liberamos de esa idea, todos los problemas se disuelven. Unas veces te va bien, otras mal, ¿pero merece realmente la pena dejar que el humor cambiante de cada momento te traiga loco?

Cuando de una vez te olvides de ello, comprobarás que en realidad todo eso da exactamente igual.


Para tener una vida feliz, has de morir


Un auténtico budista no se deja embaucar por nada ni nadie.

Son sólo tus propios problemas personales los que te preocupan.

Es sólo tu propia felicidad individual lo que te ilusiona.

De niño nunca quería perder, pero ahora, con más de ochenta años, ya no me importa.

Si prescindes de todo lo que se refiere únicamente a ti personal e individualmente, siempre tendrás paz. Ya no te importarán tus pesares y tu felicidad no hará que te pases de la raya. Mantendrás la calma en cualquier situación. Tu ego no aparecerá ya en primer plano.

Eso es la auténtica satisfacción.


Conseguirás poner fin a las quimeras cuando te olvides de ti mismo.



martes, 5 de abril de 2011

Zazen es el viejo patriarca


Extraído del libro del Maestro Kodo Sawaki: "El Zen es la mayor patraña de todos los tiempos"


Parte 6

Se educa a los niños alabando o censurando su conducta, pero eso no es suficiente. Así se educa sólo a personas dependientes del elogio de los demás, que al no tener seguridad en ellas mismas se convierten en cáscaras vacías de nuez. La práctica del zen es justamente así: aunque Dios o Buda se mueran, aunque no quieran saber nada de ti, tienes que valerte completamente por ti mismo.


Has de ser uno contigo mismo


Vivimos nuestra vida de forma provisoria, como si alguien nos hubiera dado cuerda. Nos movemos como un robot de juguete, hasta que se nos acaba la cuerda.

Zazen significa no permitir que se nos de cuerda desde el exterior, sino vivir uno mismo su propia vida. Cuando dices que no tienes tiempo, eso quiere decir que te dejas esclavizar por algo externo. Te quemas como una bengala.

Sé más bien impasible, sé por completo tú mismo.

Es importante que vivas tu vida firmemente cimentada en ti mismo. Impasibilidad significa estar firmemente asentado. Firmemente asentado ¿en qué? En ti mismo. Has de estar firmemente asentado en tu vida diaria.


No te dejes encandilar por cosas externas.


Tampoco te dejes esclavizar por tus impulsos, no persigas constantemente tus ilusiones. Permanece inmóvil aun cuando creas haber contemplado al Buda o al Dharma. No dejes que nada te extravíe. No sé qué hacer con el satori. Esto no significa que me aflija al decir que “ni siquiera tengo el satori...”. Sino que lo digo completamente seguro de mí mismo: “¡ni siquiera tengo el satori!”. Satori no significa darse importancia a sí mismo. Significa hacer sencillamente lo que haces.


Haz simplemente lo que haces, sea lo que sea. Esto vale no sólo para el zazen: todo lo que hagas debes simplemente hacerlo. ¡Alto el fuego, sé simplemente tú mismo! Sencillamente ser. Ser sencillamente tú mismo. Eso es samadhi. El pájaro canta sencillamente su canción. La primavera trae la primavera, el ruiseñor pone de manifiesto al ruiseñor. Todo es sencillamente como es, y no lo es para ti ni para mí.

No se trata de por qué haces algo. Vive tu vida como si pulieras una teja: no hay nada que ganar. Tu vida ha de ser práctica sin fin. Llevar una vida religiosa quiere decir mantener una postura erguida incluso cuando nadie te ve. Has de ser transparente a ti mismo, penetrarte por completo con la mirada.


Practicar la verdad allí donde nadie mira: de esto es de lo que se trata


Me marché de casa a los dieciséis años. Nunca olvidaré ese 10 de junio. Cuando pienso en mi estado de ánimo de entonces, parece que el joven Saikichi me grita: “¡Eh, Kodo, no te duermas en los laureles! ¿Quién crees que eres?” A esta voz he de agradecer que aún hoy en día, con pasos inseguros, continúo hacia delante en la Vía del Buda. Horyuji es el mejor templo de Japón. Sin embargo, no encontrarás ahí ningún budismo.


El budismo lo encuentras sólo en ti mismo


Pero para encontrar de verdad a Buda en ti mismo has de darlo todo. Lo das todo y finalmente lo captas, y sin embargo sólo eres un espíritu hambriento. Vuelves a darlo todo, y sin embargo sólo alcanzas a oír la voz de Buda a lo lejos. Lo das todo una vez más, y sigues sin alcanzar a Buda. Buda está más que lejos de ti. ¿Qué otra cosa puedes hacer sino “olvidarte simplemente de ti mismo y continuar paso a paso con la práctica” (Gakudoyojinshu)?


Yo me regaño constantemente. Regañarme a mí mismo significa tener la vista fija en mí. Esto quiere decir reorientar la luz e iluminarme a mí mismo. Lo único de lo que aquí se trata eres tú mismo. Reorientar la luz e iluminarse a uno mismo significa estar completamente expuesto a uno mismo. Significa sentarte tranquilamente y contemplarte a ti mismo, como si estuvieras en una butaca en el cine. Si te contemplas de esta manera comprenderás a todos los seres que sufren: comprenderás que tú mismo eres uno de esos seres que se han enredado en su propia ignorancia.

Cuando te encuentres contigo mismo, te verás como realmente eres. Encontrarse a sí mismo es un asunto sólo entre tú y tú. Entre tú, el alumno, y tú, el maestro, y nadie más. Transmitir el Dharma significa transmitirse a sí mismo en sí mismo. Y eso quiere decir volverse por completo uno consigo mismo.


Hablas sobre la vida de Buda y los hechos heroicos de los monjes zen de otros tiempos. Cuentas lo que has leído en los sutras. Pero ¿a quién le interesa ya eso? El problema del que ha de tratarse es de ti mismo. ¡Es TU problema, y a este problema ha de dirigirse tu práctica!

¿Crees que Dogen Zenji era un magnífico maestro zen? Pero ¿qué hay de ti mismo? Ilusión significa perder el tiempo con discursos sobre otros. Eso es como si murmuraras mientras duermes. “No sostener teorías vacías” (Hachidaininkaku) quiere decir dejarse de sutilezas y verborrea y ser por completo uno con este instante, aquí y ahora.


Hay personas que siempre buscan mi confirmación: “¿Es ahora suficiente?”, “¿Estoy al fin listo?”, “¿He alcanzado ya el satori?”. Mientras necesites la confirmación de otros, tu práctica no es pura. Si la Vía está realmente firme bajo tus pies, ya no es necesario preguntar a otros por la dirección a seguir.


Cada uno de nosotros es la luz


Ninguno nos distinguimos un ápice de Buda, simplemente nosotros nos hemos desviado un poco del camino. Por eso hemos de escuchar claramente, con todo este nuestro cuerpo aquí vivo, la voz con la que nos habla la reluciente sabiduría. Hemos de manifestar el Dharma de Buda con nuestro cuerpo. ¿Que podría ser más maravilloso que esto? Ese conglomerado de células que llamamos persona corriente es la manifestación de Buda. Aquí radica el significado del zazen.

Zazen es el viejo patriarca que, al mismo tiempo, es tu totalmente nuevo “yo”. Buda significa tú mismo.

Si TÚ no vives como Buda, ¿quién entonces?