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lunes, 7 de enero de 2019

El arte del Aikido. The art of Aikido.

Por M. Giacobone sensei

English Version at bottom
Aikido es el arte de la paz.
El arte de la paz es transformación y equilibrio.
El equilibrio aporta armonía y belleza.

"Todas las cosas, materiales y espirituales, se originan de la misma fuente y están relacionadas
como si fueran una sola familia. El pasado, presente, y futuro están todos contenidos en la
fuerza vital. El universo emergió y se desarrollo de una sola fuente, y nosotros hemos
evolucionado a través del proceso optimo de armonización y unificación." O´Sensei

Aikido es el camino que te permite unirte a la energía universal.
Aikido es el arte de la transformación.
Aikido es verdadero Budo. Es el camino de la paz, la armonía y el entendimiento entre los seres.

"Uno no necesita edificaciones, dinero, poder o status para practicar el Arte de la Paz. 
El Cielo está aquí mismo donde te encuentras parado, y ese es el lugar para entrenar." O´Sensei

El arte de la transformación funciona como una alquimia, toma lo malo y lo cambia en bueno, aporta equilibrio y armonía ahí donde hace falta. Une y pacifica.

La vida es cambio y crecimiento.

"Si nosotros dejamos de crecer, técnicamente y espiritualmente, entonces somos tan buenos como un muerto. El Arte de la paz es una celebración de la unificación del cielo, la tierra, y la humanidad. Todo esto es verdadero, bueno, y hermoso." O´Sensei

Todo en el cielo y la tierra respira. El universo respira. Unite a esta respiración y te volverás uno con el universo.
Cuando inhalas el universo entra dentro tuyo. Absórbelo, intégralo a tu ser.
Exhala lenta y profundamente, devuelve al universo esa energía y esa información, ahora transformadas.
La respiración es el hilo que amarra a toda la creación.

Aikido desarrolla y fortalece la respiración. Es Kokyu Rokyu, el poder de la respiración.
Sin respiración no es posible la vida.
Sin respiración no hay movimiento ni transformación.
Sin respiración no hay Aikido.



La armonía y el equilibrio se originan en el fluir de las cosas.
El ritmo y la belleza son la clave.

Observa a la Madre Naturaleza y reflexiona.
Aikido representa 4 cualidades de la naturaleza: Duro como el diamante, flexible como el sauce, suave y fluido como el agua, vacío como el espacio.

Las técnicas de Aikido emergen del principio del círculo.
La vida es movimiento circular.

Todos los principios del cielo y la tierra viven dentro de ti.
Eres la manifestación de 2 fuerzas opuestas y complementarias, Yin y Yang, que son la fuerzas esenciales de toda la creación.

Ocho fuerzas sostienen a la creación: Movimiento y quietud. Solidificación y fluidez.
Expansión y contracción. Unión y Separación.

Tu vida misma es la expresión de estas fuerzas.

"Crea cada día nuevamente vistiéndote con el cielo y la tierra, bañándote con sabiduría y amor, y situándote en el corazón de la Madre Naturaleza.
Siempre mantén tu mente tan brillante y clara como el vasto cielo, el gran océano, y el pico más alto, vacío de todo pensamiento. Siempre mantén tu cuerpo lleno de luz y calor. 
Llénate a ti mismo con el poder de la sabiduría y de iluminación.
Tan pronto como te inquietes con lo “bueno” y lo “malo” de tus compañeros, te creas una abertura en tu corazón para que entre la malicia. Probar, competir, y criticar a otros te debilita y te derrota."
O´Sensei.



English Version


By M. Giacobone sensei


Aikido is the art of peace.
The art of peace is transformation and balance.
Balance brings harmony and beauty.

"All things, material and spiritual, originate from the same source and are related as if they were one family. The past, present, and future are all contained in the vital force. The universe emerged and developed from a single source, and we have evolved through the optimal process of harmonization and unification." O'Sensei

Aikido is the path that allows you to join the universal energy.
Aikido is the art of transformation.
Aikido is true Budo. It is the path of peace, harmony and understanding between beings.

"You do not need buildings, money, power or status to practice the Art of Peace.
Heaven is right here where you stand, and that's the place to train." O'Sensei

The art of transformation works like an alchemy, takes the bad and changes it into good, brings balance and harmony where it is needed. Unite and pacify.

Life is change and growth.

"If we stop growing, technically and spiritually, then we are as good as dead." The Art of Peace is a celebration of the unification of heaven, earth, and humanity, all of which is true, good, and beautiful." O'Sensei

Everything in heaven and earth breathes. The universe breathes. Join this breath and you will become one with the universe.

When you inhale the universe, it enters inside you. Absorb it, integrate it with your being.
Exhale slowly and deeply, return to the universe that energy and that information, now transformed.

The breath is the thread that binds all creation.

Aikido develops and strengthens breathing. It's Kokyu Rokyu, the power of breathing.

Without breathing, life is not possible.

Without breathing, there is no movement or transformation.

Without breathing there is no Aikido.
Harmony and balance originate in the flow of things.

Rhythm and beauty are the key.

Observe Mother Nature and reflect.

Aikido represents 4 qualities of nature: Hard as diamond, flexible as willow, smooth and fluid as water, empty as space.

Aikido techniques emerge from the principle of the circle.

Life is circular movement.

All the principles of heaven and earth live within you.

You are the manifestation of  2 opposing and complementary forces, Yin and Yang, which are the essential forces of all creation.

Eight forces sustain creation: Movement and stillness. Solidification and fluidity. Expansion and contraction. Union and Separation.

Your life itself is the expression of these forces.

"Create each day again by dressing yourself with heaven and earth, bathing yourself with wisdom and love, and placing yourself in the heart of Mother Nature.
Always keep your mind as bright and clear as the vast sky, the great ocean, and the highest peak, empty of all thought. Always keep your body full of light and heat.
Fill yourself with the power of wisdom and enlightenment.
As soon as you worry about the "good" and the "bad" of your companions, you create an opening in your heart so that malice can enter. Testing, competing, and criticizing others weakens and defeats you." O'Sensei.









jueves, 5 de abril de 2018

sábado, 6 de enero de 2018

Aikido y la geometría del universo

Aikido and the geometry of the universe




por Mariano Giacobone
English version at bottom


Esfera y cubo

La esfera y el cubo son dos formas opuestas de las cuales surgen las formas de todas las cosas. Se puede decir que son las formas esenciales, la madre y el padre de todas las formas.
La esfera y el cubo manifiestan el principio cósmico del equilibrio.


La esfera integra aquellas formas diferentes entre sí para interconectarlas en la unidad. El centro verdadero del círculo o la esfera es un punto, pero el punto carece de dimensión y  por lo tanto escapa a nuestra percepción y capacidad de manifestación. No pertenece a nuestro mundo, porque en nuestro mundo todo tiene extensión, dimensión, ya que el mundo físico es forma, pero el punto pertenece a otra escala del ser. Existe más allá de la realidad física, es literalmente metafísico.

El punto simboliza la unidad, la totalidad, la perfección. El punto lo contiene todo, sólo que en potencia, no manifestado. De él nacen el cubo y la esfera, que son las formas en las cuales se revela el punto. Lo que en el punto es todavía potencialidad (sin dimensiones) toma forma a través del cubo y de la esfera.

Esta geometría expresa la esencia misma del universo.
Un universo vivo y consciente, que piensa y respira, hecho de luz, de naturaleza eléctrica (y por lo tanto dual) y que se transforma todo el tiempo, siguiendo patrones geométricos.
La conciencia extiende su energía e información en forma radial, desde un punto de quietud omnipresente a otros puntos siguiendo el deseo de dar forma a su imaginación.

El deseo siempre es lo primero, es lo que pone en marcha al espíritu.
El espíritu dirige a la energía y esta se condensa en materia. Nuestro mundo físico es una creación del espíritu. A su vez el mundo físico tridimensional le sirve de contención y de límite al espíritu, es su vehículo.

Las ondas esféricas de luz se proyectan en las 3 dimensiones del cubo en una infinitud de frecuencias y colores creando todas las formas y la ilusión de la realidad física.

Resultado de imagen para geometría del universo

Aclarando que esta es solo una descripción, la esencia es unidad, conciencia infinita y por lo tanto indescriptible.

Cada cosa creada manifiesta de acuerdo a su lugar en la evolución, una parte o un nivel de esta conciencia. En realidad se trata de planos y frecuencias, desde los niveles  más físicos, densos y de baja vibración hasta los más espirituales y sutiles que vibran a altísima frecuencia.

El movimiento de la conciencia nace en un punto de quietud y finaliza en otro punto de quietud, siempre buscando el equilibrio.
La conciencia se mueve de a saltos.
Este movimiento es como la imaginación del Creador extendiéndose desde un punto de reposo a otro para crear su universo físico tridimensional de largo, ancho y espesor. Así se crea el espacio, o el escenario de la vida, donde surgen la materia, el tiempo, el cambio y el movimiento.

Los límites de tu universo

La multiplicación y la división aparente del espacio en presiones o cargas eléctricas opuestas, crean la fuerza de gravedad y la radiación, que conforman la verdadera dinámica de este universo cambiante.
La información se irradia en forma de esfera y viaja como una onda extendiéndose en espiral. Opuestamente, se materializa en forma de cubo, de ahí las tres dimensiones de nuestro mundo físico. La cuarta dimensión es el tiempo, que marca la duración y la continuidad de un evento consciente a otro.

El tiempo es la medida del movimiento dentro de los límites del cubo.


Nuestros sentidos están diseñados para manejarse dentro del cubo (de ahí la realidad tridimensional de nuestra vida diaria) y para captar la presión y el movimiento, la forma, los colores y una multitud de estímulos externos e internos. En otras palabras, captan el desequilibrio.
Para poder percibir la otra parte del ciclo, que es la parte más profunda, la que no se “ve”, la raíz de las cosas; hay que trascender los sentidos y la mente ordinaria. De esta manera se puede ir más allá de los límites del cubo (de nuestra realidad material habitual) y expandir las dimensiones de tu conciencia.

La forma del mundo que percibes es la forma de tu conciencia. El tiempo como lo percibes es el movimiento de tu conciencia. El tamaño y las dimensiones de tu universo son las de tu conciencia.

Tu conciencia le da forma a la realidad

El cuerpo físico, como una cristalización de la materia cósmica y de la esencia, se entrena en el camino de la vida humana para convertirse en uno con el Universo y para acumular su energía milagrosa ("el espíritu sutil").
Además, los seres humanos deben tener como objetivo principal de la vida, la gran ley del Cielo y de la Tierra, que se encuentra en el despliegue creativo del Universo, y también proteger y purificar este mundo.
En esta búsqueda, primero hay que transcender el espíritu ordinario, luego pulir y purificar la vitalidad del propio "nen" (sentimientos y pensamientos), y con un solo propósito perseguir la unificación de mente y cuerpo.

El Aikido es el camino de la armonía. Esta armonía es la expresión de las leyes universales. Estas leyes no son otra cosa que el conocimiento de la estructura y la dinámica del universo.
En Aikido nos entrenamos para seguir estas leyes y comprender esta estructura, que es a su vez la forma y la dinámica en las que uno está constituido como individuo, o quizás sería más exacto decir, la forma en que uno mismo debe construirse física y mentalmente para alcanzar un estado ideal tanto a nivel marcial como en la vida.

Imagen relacionada

Somos espíritu y somos materia, y aunque ambos estados comparten un mismo origen, tienen modalidades diferentes.

Ichirei Shikon Sangen hachiriki

Significa: Un espíritu, cuatro conciencias, tres orígenes, ocho poderes.

La primera sección, "Ichirei Shikon" ("Un Espíritu, Cuatro Almas o Conciencias"), es la estructura del mundo de los espíritus. 
En la cosmología shintoísta los humanos poseen un espíritu y cuatro almas: la turbulenta (aramitama), el tranquilo (nigimitama), el feliz (sakimitama) y la maravillosa (kushimitama). "Naohinomitama" es el espíritu que actúa como una especie de contenedor para las cuatro almas.

La segunda sección, "Sangen hachiriki" ("Tres Orígenes, Ocho Poderes"), es la
estructura del mundo físico, del yo físico y de la metodología del entrenamiento físico en el Aikido.
"Sangen" ("Tres Orígenes"), son los tres elementos básicos del universo - el cielo, el ser humano y la tierra, representados por el círculo, el triángulo y el cuadrado, lo suave, lo que fluye y lo duro.


En la estructura del Universo "Hachiriki", u 8 poderes o fuerzas, según el maestro Ueshiba, corresponden a una fuerza activa, una fuerza quieta, una fuerza de tracción, una fuerza de relajación, una fuerza de división, una fuerza de combinación, una fuerza de disolución y una fuerza de cristalización o materialización.
Son 4 pares de opuestos complementarios que cíclica y rítmicamente dan forma el universo físico.

Movimiento - Quietud 
Materialización - Disolución
Tensión - Relajación
Combinación – División

Las artes marciales nacieron en la forma del cuadrado, el círculo y el triángulo (y de aquí todas las demás formas).

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Así el triángulo simboliza el impulso, el inicio del movimiento, la proyección energética.
El círculo alude al movimiento, a la continuidad, al infinito. 
El cuadrado representa lo estático, lo sólido, lo estable, lo material.

La postura triangular propia del kamae (guardia), nos proporciona al mismo tiempo que estabilidad, la posibilidad de movernos en todas direcciones, ya sea hacia delante, hacia atrás, cambiando de frente rotando la cadera sin desplazar los pies (kaiten) o desplazándolos hacia delante o hacia atrás (Tenkan). La forma del tetraedro o pirámide nos permite el movimiento en cuatro y ocho direcciones.



El círculo es la figura distintiva del Aikido, ya sea como ondas o espirales, el círculo está siempre presente y, cuanto más perfecta su ejecución, tanto mejor la técnica. El movimiento circular carece de aristas, de interrupciones. La energía fluye  libremente. Pero en ocasiones perseguimos el círculo solo a través de la circunferencia y nos olvidamos de sus otros dos componentes fundamentales: el radio y el centro. Sin la presencia de estos dos elementos la circunferencia se deshace. El radio es el camino de penetración para ocupar el centro. 


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El radio es una recta hacia el centro y así debe ser la entrada (Irimi), directa, decidida. Y un centro firme en los desplazamientos del cuerpo (tai sabaki), manteniendo el eje vertical, que se vuelve el axis de la acción. El desequilibrio del adversario y la proyección surgen como consecuencia natural de este movimiento a partir de la postura y la actitud correcta.

El cuadrado se forma en las inmovilizaciones o retenciones (katame), con su base bien apoyada en el piso, las líneas de fuerza de sus diagonales cortando al Uke y su peso bajando por sus aristas de acuerdo a la ley de gravedad. 



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Estas tres representaciones geométricas presentan además muchas otras implicaciones.

O´Sensei Ueshiba recurría en ocasiones a las imágenes del triángulo, el círculo y el cuadrado para ilustrar conceptos ligados a los movimientos y los momentos del Aikido
Partiendo del punto y de la línea, que aún no tienen superficie, estas son las figuras básicas de la geometría que, cuando se les agrega volumen, se convierten en los cuerpos tridimensionales de la esfera, el cubo y la pirámide.


Las imágenes que describe O´Sensei son el producto de su esfuerzo de síntesis por transmitirnos su pensamiento y conocimiento del Aikido, a su vez, exige de nosotros un empeño equivalente por develar su significado. Este no es un propósito puramente enciclopédico o intelectual sino la vía para orientar nuestra práctica hacia el mejoramiento de la técnica y a incrementar mediante el entrenamiento asiduo nuestro poder y entendimiento, al mismo tiempo nos llevará a descubrir la esencia y el camino del Aikido.

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Sphere and cube

The sphere and the cube are two opposite forms from which the forms of all things arise. It can be said that they are the essential forms, the mother and the father of all forms.
The sphere and the cube manifest the cosmic principle of balance.

The sphere integrates those different forms from each other to interconnect them in unity. The true center of the circle or sphere is a point, but the point has no dimension and therefore escapes our perception and capacity for manifestation. It does not belong to our world, because in our world everything has extension, dimension, since the physical world is form, but the point belongs to another scale of being. It exists beyond physical reality, it is literally metaphysical.
The point symbolizes unity, totality, perfection. The point contains everything, only potentially, not manifested. From it are born the cube and the sphere, which are the ways in which the point is revealed. What at the point is still potentiality (without dimensions) takes shape through the cube and the sphere.

This geometry expresses the very essence of the universe.

A living and conscious universe, that thinks and breathes, made of light, of an electric nature (and therefore dual) and that is transformed all the time, following geometric patterns.

Consciousness extends its energy and information radially, from a point of omnipresent stillness to other points following the desire to shape your imagination.

Desire always comes first, it is what sets the spirit in motion.

The spirit directs energy and it condenses on matter. Our physical world is a creation of the spirit. In turn, the three-dimensional physical world serves as containment and limits the spirit, it is its vehicle.

The spherical waves of light are projected in the 3 dimensions of the cube in an infinity of frequencies and colors creating all forms and the illusion of physical reality.

Clarifying that this is only a description, the essence is unity, infinite consciousness and therefore indescribable.

Each created thing manifests according to its place in evolution, a part or a level of this consciousness. In reality it is about planes and frequencies, from the most physical, dense and low vibration levels to the most spiritual and subtle levels that vibrate at the highest frequency.
The movement of consciousness is born at a point of stillness and ends at another point of stillness, always looking for balance.

Consciousness jumps.

This movement is like the imagination of the Creator extending from one resting point to another to create its three-dimensional physical universe of length, width and thickness. This is how space is created, or the stage of life, where matter, time, change and movement arise.

The limits of your universe

The multiplication and apparent division of space into opposite electrical pressures or charges create the force of gravity and radiation, which make up the true dynamics of this changing universe.
The information radiates in the form of a sphere and travels like a spiraling wave. Opposite, it materializes in the form of a cube, hence the three dimensions of our physical world. The fourth dimension is time, which marks the duration and continuity of one conscious event to another.
Time is the measure of movement within the limits of the cube.

Our senses are designed to be handled within the cube (hence the three-dimensional reality of our daily life) and to capture pressure and movement, form, colors and a multitude of external and internal stimuli. In other words, they capture the imbalance.

To be able to perceive the other part of the cycle, which is the deepest part, the one that is not "seen", the root of things; we must transcend the senses and the ordinary mind. In this way you can go beyond the limits of the cube (from our usual material reality) and expand the dimensions of your consciousness.

The form of the world you perceive is the form of your consciousness. Time as you perceive it is the movement of your consciousness. The size and dimensions of your universe are those of your consciousness.

Your conscience shapes reality

The physical body, as a crystallization of cosmic matter and essence, trains itself in the path of human life to become one with the Universe and to accumulate its miraculous energy ("the subtle spirit").
In addition, human beings must have as their main objective of life, the great law of Heaven and Earth, which is in the creative unfolding of the Universe, and also to protect and purify this world.
In this search, you must first transcend the ordinary spirit, then polish and purify the vitality of the "nen" itself (feelings and thoughts), and with a single purpose pursue the unification of mind and body.

Aikido is the path of harmony. This harmony is the expression of universal laws. These laws are nothing other than knowledge of the structure and dynamics of the universe.

In Aikido we train ourselves to follow these laws and understand this structure, which is in turn the form and dynamics in which one is constituted as an individual, or perhaps it would be more accurate to say, the way in which one must build oneself physically and mentally to reach an ideal state both at martial level and in life.


 We are spirit and we are matter, and although both states share the same origin, they have different modalities.

Ichirei Shikon Sangen hachiriki

It means: One spirit, four consciences, three origins, eight powers.

The first section, "Ichirei Shikon" ("One Spirit, Four Souls or Concerts"), is the structure of the spirit world.

In Shintoist cosmology, humans have a spirit and four souls: the turbulent (aramitama), the quiet (nigimitama), the happy (sakimitama) and the wonderful (kushimitama). "Naohinomitama" is the spirit that acts as a kind of container for the four souls.

The second section, "Sangen hachiriki" ("Three Origins, Eight Powers"), is the structure of the physical world, the physical self and the methodology of physical training in Aikido.

"Sangen" ("Three Origins"), are the three basic elements of the universe - the sky, the human being and the earth, represented by the circle, the triangle and the square, the soft, the flowing and the hard.

In the structure of the "Hachiriki" Universe, or 8 powers or forces, according to Master Ueshiba, correspond to an active force, a still force, a traction force, a relaxation force, a division force, a combination force, a dissolution force and a crystallization or materialization force.

They are 4 pairs of complementary opposites that cyclically and rhythmically shape the physical universe.

Movement - Stillness
Materialization - Dissolution
Tension - Relaxation
Combination - Division


Martial arts were born in the form of the square, the circle and the triangle (and hence all other forms).
Thus the triangle symbolizes the impulse, the beginning of the movement, the energy projection.

The circle refers to movement, continuity, infinity.

The square represents the static, the solid, the stable, the material.

The triangular posture of the kamae (guard), provides at the same time as stability, the possibility of moving in all directions, either forward, backward, changing front by rotating the hip without shifting the feet (kaiten) or moving them towards forward or backward (Tenkan). The shape of the tetrahedron or pyramid allows us to move in four and eight directions.

The circle is the distinctive figure of Aikido, whether as waves or spirals, the circle is always present and, the more perfect its execution, the better the technique. The circular movement lacks edges, interruptions. Energy flows freely. But sometimes we chase the circle only through the circumference and forget its other two fundamental components: the radius and the center. Without the presence of these two elements the circumference is undone. The radius is the path of penetration to occupy the center.

The radius is a straight to the center and so must be the entrance (Irimi), direct, determined. And a firm center in the displacements of the body (tai sabaki), maintaining the vertical axis, which becomes the axis of the action. The imbalance of the adversary and the projection arise as a natural consequence of this movement from the correct posture and attitude.

The square is formed in the immobilizations or retentions (katame), with its base well supported on the floor, the lines of force of its diagonals cutting the Uke and its weight going down its edges according to the law of gravity.

These three geometric representations also have many other implications.

O'Sensei Ueshiba sometimes used the images of the triangle, the circle and the square to illustrate concepts linked to the movements and moments of Aikido.

Starting from the point and the line, which still have no surface, these are the basic figures of geometry that, when volume is added, become the three-dimensional bodies of the sphere, the cube and the pyramid.

These three geometric representations also have many other implications.

O'Sensei Ueshiba sometimes used the images of the triangle, the circle and the square to illustrate concepts linked to the movements and moments of Aikido.

Starting from the point and the line, which still have no surface, these are the basic figures of geometry that, when volume is added, become the three-dimensional bodies of the sphere, the cube and the pyramid.

The images that O'Sensei describes are the product of his synthesis effort to transmit his thoughts and knowledge of Aikido, in turn, demands from us an equivalent effort to unveil its meaning. This is not a purely encyclopedic or intellectual purpose but the way to guide our practice towards the improvement of the technique and to increase by regular training our power and understanding, at the same time will lead us to discover the essence and the path of Aikido.


viernes, 8 de diciembre de 2017

La clave del autocontrol

Resultado de imagen para meditation

por Mariano Giacobone

Programar nuestra vida. Crear la realidad que deseamos. Controlar nuestros pensamientos. ¿Es eso posible?, o…

¿Somos simplemente espectadores?



La incesante actividad mental se manifiesta como un flujo de información secuencial que activa simultáneamente distintas partes del cerebro.
A este fenómeno orquestado se le llama colapsos o reducciones sincronizadas de la función de onda.
Esta onda es una vibración, una perturbación creada por el movimiento de la información, que incluye múltiples posibilidades y finalmente colapsa en una determinada.
En otras palabras, es la actividad eléctrica del cerebro, generada por la activación de grupos de neuronas determinadas.

La actividad mental es un fenómeno electroquímico

Esta actividad representa el movimiento de la información y la energía que se genera. Este movimiento es vibración, que crea una perturbación en el espacio, y se mueve en forma de onda, que contiene múltiples probabilidades de manifestación, pero que se materializara, es decir, se volverá partícula al interactuar con el observador. Esto se denomina en física, colapso de la función de onda. Cuando interactúa con el observador la información se particulariza produciendo una realidad determinada.

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Cada colapso de la onda de probabilidades en una partícula de conocimiento representa un evento consciente. 
Se estima que el cerebro, en promedio, gestiona unos 40 eventos o experiencias conscientes por segundo, e integra las diferentes señales creando la sensación de continuidad y coherencia.

El hemisferio cerebral izquierdo es el gran secuenciador. Su incesante actividad genera un flujo constante de actividad consciente que se corresponde con una química determinada y con una elevada actividad neuronal.

Sentimos o percibimos esta “corriente” de conocimiento como un pensamiento,  y respondemos conscientemente a estas percepciones o estímulos.

Nos “identificamos” con esta actividad electroquímica, que la mayoría de las veces se vuelve incoherente y desorganizada, precisamente por la falta de coherencia y de autocontrol.

El “diálogo interno” refuerza la idea y las conexiones neuronales, que configuran y modelan la parte física (hardware) y funcional (programas) del cerebro, esta capacidad plástica del cerebro está relacionada con la frecuencia y la intensidad de un determinado estímulo o señal: cuanto más fuerte y repetido es el estímulo más aumenta la fuerza sináptica (más proteínas, enzimas, moléculas y reacciones químicas) lo que produce un mayor impacto en el mundo físico. 

La conciencia crea y modela a la realidad material

La actividad mental establece los límites y la forma del “si mismo” o lo que conocemos por Yo.

Sabemos además que el nivel consciente representa apenas un pequeño porcentaje de la actividad total de la conciencia y que esta actividad emergente es el resultado de procesos o programaciones subconscientes. Solo llegan a la superficie los estímulos con suficiente energía que logran atravesar un determinado umbral por debajo del cual no se es consciente y por arriba si.

Cuando nos enteramos de algo, esto en realidad ya fue gestionado unas fracciones de segundo antes en los niveles subconscientes.

Por este motivo es importante filtrar con la atención y la negación (oposición), esta incesante actividad de la mente, ya que, y esto está demostrado por la ciencia, lo que consideramos como un “yo” real y sustancial o como un pensamiento propio y original, es simplemente una proyección y actualización momentánea de múltiples causas y factores entrelazados, más cercanos a un sueño que a algo “sustancial”.

Una proyección de imágenes e ideas sin sustancia propia.



Es la naturaleza holográfica de la realidad.

Nos cuesta aceptar esta verdad porque nuestros sentidos informan lo contrario y porque no comprendemos bien de que están hechas las cosas.
Si asumimos que el mundo físico es una creación de algo que no es físico, podremos realizar que la esencia de la materia es una vibración sutil con diferentes grados de conciencia.

Lo que la ciencia ha descubierto al explorar los niveles más profundos de la realidad es que nuestro universo está estructurado en niveles o planos de creación conectados los unos con los otros.

Estos niveles o planos de creación, van desde el nivel físico perceptible a nuestros sentidos, a los niveles más profundos: las moléculas, los átomos, las partículas elementales, el nivel cuántico, la luz, hasta la pura conciencia unificada, es decir, la conciencia o mente creadora (el TODO). Mundos dentro de mundos, dentro de otros mundos. 

Un universo estructurado en múltiples niveles de creación
La Creación diversificada en múltiples universos

La esencia de la Creación es la conciencia, el universo es una creación de la mente de Dios.
La conciencia se mueve y genera energía, que desacelera y se cristaliza o materializa. La materia es energía, la energía es conciencia. No existe nada fuera de la mente.

Por esta razón la conciencia está creando el nivel físico Y este plano material le sirve de vehículo o herramienta para poder manifestarse.

Nuestra mente es una proyección de la única Mente, es decir de la conciencia unificada. No existe por si misma, solo puede existir en interdependencia, compartimos esta esencia, emergemos de ella.
La individualidad solo aporta un punto de vista diferente, único, y aquí reside la clave de la experiencia y el autocontrol.


La ilusión del control consciente

En consecuencia, la sensación subjetiva de control consciente de la conducta y del comportamiento, es una ilusión.

La mayor parte del tiempo la conducta de los seres humanos no son más que respuestas reflejas no conscientes, y esto es un hecho demostrado por la ciencia. Se ha demostrado que nuestro cerebro toma las decisiones casi 1 segundo antes de que las asumamos conscientemente (Benjamin Libet, Kornhuber y otros).

Al carecer de una educación y un entrenamiento apropiado, la mayoría de las personas piensan de manera reactiva, es decir, reaccionan a los fenómenos de manera refleja y condicionada.

El proceso de decisión consciente necesita por lo menos 1 segundo para poder actuar, es decir, el consciente no puede reaccionar a un estímulo o una agresión externa si la respuesta tiene que tener lugar en menos de 1 segundo.
En la mayoría de los casos, la información no llega al nivel consciente, así que no te enteras.

Esta manera de proceder de la conciencia se debe a que el cerebro al recibir un estímulo, a través de cualquiera de los cinco sentidos, lo registra en dos lugares: uno es en las amígdalas cerebrales y el otro en el neocórtex

La amígdala cerebral es una estructura con forma de almendra formada por neuronas localizada en la profundidad de los lóbulos temporales. Es la encargada de recibir las señales de peligro potencial y la que desencadena una reacción capaz de salvar la vida. Su papel principal es el procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales.

La amígdala es por lo tanto la primera región del cerebro en recibir un mensaje de peligro o agresión. Es muy rápida y en un instante nos indica si debemos atacar, huir o detenernos. 

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La corteza (neocórtex) es la capa cerebral externa más nueva en la evolución. En esta delgada capa de neuronas se llevan a cabo funciones superiores como la planificación, el razonamiento y el lenguaje (especialmente en el lóbulo frontal), está más lejos que la amígdala y recibe los mensajes sensoriales más tarde, pero a diferencia de la amígdala, tiene mayor capacidad de evaluación y procesa mejor la información. Además, la corteza se comunica con la amígdala para evaluar el peligro antes de reaccionar.

Debido a la multiplicidad de conexiones la información viaja en todas las direcciones del espacio-tiempo y es procesada e integrada para dar un sentido de unificación y responder de manera eficaz. Esta es una característica holográfica de la conciencia y el cerebro es el editor que crea y proyecta este verdadero holograma, que es lo que llamamos realidad. Una realidad holográfica.

Como conclusión, de acuerdo a estas (y a otras) investigaciones, es imposible que el ser humano determine conscientemente sus propios actos.

Lo que se llama libre albedrío es en realidad la capacidad de veto que tiene la conciencia para bloquear o abortar un acto iniciado por el cerebro.
Hay cantidad de programas que se están ejecutando por debajo del nivel consciente y ni nos enteramos, excepto cuando atraviesan el umbral crítico y se manifiestan como un pensamiento consciente. A continuación nos identificamos con esta actividad y creemos  que ese pensamiento es creación propia: “una idea original”.

El cerebro procesa miles de millones de bits por segundo y solo somos conscientes de unos 2000 (¡en el mejor de los casos!), que incluyen estímulos externos, internos e información residual y con esos nos arreglamos para crear la realidad cotidiana

Otras investigaciones han establecido a su vez que el presente dura aproximadamente tres segundos para todas las personas.

3 segundos es el lapso de tiempo que necesitamos para distinguir sucesivos estímulos sonoros o lumínicos, para guiñar un ojo o para cualquier movimiento corporal, y aunque una experiencia cualquiera nos parezca larga o corta, son sólo sensaciones y reverberaciones que no tienen que ver con nuestra conciencia del presente.

La mayoría de las personas necesitan por lo menos tres segundos para tener conciencia de un "momento" y a partir de ese período de tiempo, se va creando una realidad continua y el mundo se vuelve "real" para la conciencia humana.
Por eso nuestro “pensamiento consciente” es lento, solo se mueve en 2 direcciones y contiene muy poco información y energía.

La mayor parte de la programación subconsciente es instalada desde que el día que se nace, mediante la educación y la repetición de estímulos en el medio socio-cultural, la familia, la escuela y también, cada vez más, por los medios de comunicación e Internet.
Estos programas subconscientes modelan y dirigen la actividad consciente (obviamente sin que nos demos cuenta de ello).

Es difícil aceptar esto, por lo menos conscientemente. Pero consideremos el resto de la actividad fisiológica del cuerpo. ¿Acaso controlamos su temperatura, su medio interno y su pH o sus complejas reacciones químicas? ¿Alguna vez le dijimos al hígado lo que debe hacer o a cada célula la velocidad con que debe migrar o dividirse? ¿Podemos decidir la duración natural de nuestras vidas?  ¿Entonces, somos simples espectadores?

En realidad no. Somos observadores con capacidad para modelar la realidad. Nuestros pensamientos y emociones impactan en el mundo físico y lo afectan.
Por Eso el control es la clave.
                                                                                           
Cuando realizamos nuestra verdadera naturaleza y comprendemos que nunca hubo otro lugar más que aquí ni un tiempo fuera de este “ahora”. En ese momento empezamos a participar en la programación de la actividad mental y en el control de nuestras acciones

La verdadera libertad surge del autocontrol.



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Es evidente que la vida nos atraviesa, nos crea, nos transforma. Estamos vivos porque el universo está vivo y es consciente, y cada uno es una manifestación de esta conciencia.

El autoconocimiento es una cualidad superior de la conciencia. Representa su aspecto evolucionado y equilibrado.

La mirada interior es propia del ser evolucionado

Es equilibrada por que le aporta al pensamiento consciente información proveniente de la profundidad del ser, información contenida en los estratos no conscientes, en cada célula, en cada partícula, que se complementa y armoniza con la información que proviene de otras partes del cerebro y del entorno.

Esta es la semilla de la sabiduría que va a generar un pensamiento absoluto o activo, es decir que no es relativo ni reactivo. Un tipo de pensamiento que lo envuelve todo e incluye a todos los seres y cosas.
Un pensamiento que va más rápido que la luz y entonces se mueve en todas las direcciones del tiempo y del espacio.

En el Budo, que representa a las artes marciales tradicionales, y en el Aikido en particular, nos entrenamos para desarrollar este tipo de pensamiento, al que se le llama Nen.

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Nen connota la concentración en un solo punto, es el pensamiento-momento (aquí y ahora). La realización de nen es la clave para abrir la esencia del Aikido; de hecho, constituye el corazón del Aikido.

Lo primero que debemos desarrollar es la perseverancia, y luego pulir y aclarar nuestros pensamientos. Esto nos permitirá concentrarnos resueltamente en la tarea esencial de unificar el cuerpo y la mente.
La unificación del cuerpo y la mente es la clave del autocontrol y de la unión de nuestra conciencia con la conciencia universal. Esto se logra a partir del desarrollo de una energía (ki) fluida y poderosa.

“En el entrenamiento, la primera tarea consiste en disciplinar continuamente el espíritu, agudizar el poder de nen, y unificar el cuerpo y la mente. Esta es la base para el desarrollo del waza (técnica), que a su vez se desarrolla sin cesar a través de nen.

Es esencial que ese waza siempre esté de acuerdo con la verdad del Universo. Para que eso ocurra un correcto nen es necesario. Si tu nen está conectado a los deseos del pequeño yo, es erróneo. Desde que el entrenamiento basado en ideas erróneas va contra la verdad del Universo, invita a sus propias consecuencias trágicas y a una eventual destrucción.

Nen nunca está concernido por ganar o perder, y crece al conectarse correctamente al ki del Universo. Cuando eso sucede, nen se convierte en un poder sobrenatural que ve claramente todas las cosas en el mundo, incluso el movimiento más pequeño de la mano o el pie. Uno se convierte en un espejo claro que refleja todas las cosas, y puesto que uno se encuentra en el centro del universo, se puede ver con claridad todo lo que esté fuera de centro. Esta es la verdad de ganar sin luchar.

Para desarrollar los movimientos sutiles de ki sobre la base de nen, debes entender que el lado izquierdo del cuerpo (yang) es la base del arte marcial y el lado derecho (Yin) es donde el ki del Universo aparece.
Cuando uno llega al reino de la libertad absoluta, el cuerpo se vuelve luz y manifiesta transformaciones divinas. El lado derecho produce energía a través del izquierdo. El izquierdo se convierte en un escudo y el derecho en el fundamento de la técnica. Esta ley natural y espontánea de la naturaleza debe estar basada en el centro, y uno debe manifestar la propia libertad dinámicamente en rotación esférica.”
O´Sensei Ueshiba

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El cultivo de nen es la concentración del espíritu en un solo punto, ya que busca la unión con la realidad universal que nos trajo a esta vida en la tierra

En resumen, nen es la línea que conecta el ki de la mente-cuerpo con el ki universal.


La respiración es la clave del autocontrol y el puente que une el mundo visible con el infinito





Escuela Budo Shin


武 道心流

domingo, 19 de noviembre de 2017

El Aikido y la Música



por Mariano Giacobone

Aikido y música comparten los mismos principios. ¿Cuáles son estos?
Armonía, ritmo y melodía…

Desde una perspectiva general, la armonía es el equilibrio de las proporciones entre las distintas partes de un todo, y su resultado siempre connota belleza. En música, el estudio de la armonía implica los acordes y su construcción, así como las progresiones de acordes y los principios de conexión que los rigen.

El Ai, de Aikido, significa armonía, y también unión, conexión. Es el camino de la armonía, de la conexión con el orden universal.
Esta conexión, es la esencia del Aikido.



En la música, la armonía expresa belleza y equilibrio en el fluir de las notas y en la forma en que estas se conectan y como se construyen los acordes y se combinan.
En el Aikido la armonía se expresa en la unión, la conexión con el flujo de energía, expresada incluso como un ataque o el movimiento de un adversario.
Armonía implica equilibrio, un ajuste entre tensión y relajación, entre el tiempo y el espacio (notas y silencios). No hay choques ni rupturas, nos conectamos con el movimiento y nos volvemos uno con él. 
En japonés se le llama musubi y es la clave del Aikido.                                                                                                            
 En música, una melodía es una sucesión de sonidos que es percibida como una sola entidad. Se desenvuelve en una secuencia lineal, es decir a lo largo del tiempo, y tiene una identidad y significado propio dentro de un entorno sonoro particular.
Podemos decir que una melodía es una combinación de alturas y ritmo.

En las artes marciales está representada por los katas o formas, especialmente en el iaido y karate-do. El Aikido es diferente, no hay formas fijas o katas, ya que de acuerdo a su creador, el maestro Ueshiba, una forma fija, limita las posibilidades y resta creatividad, sin embargo, en muchas escuelas de Aikido se estudian y practican algunos movimientos predeterminados o formas, sobretodo con armas, como el Jo (bastón corto) y bokken (sable de madera).


La estructura primordial del universo es sonido y geometría: círculo (esferas, espirales), triángulo (tetraedos), cuadrado (formas cúbicas).

La vibración es entonces una fuerza fundamental del universo. La materia y la energía están en continuo movimiento y vibran con una frecuencia definida formando patrones geométricos de forma y sonido.
La naturaleza tiende a vibrar en armonía (o a buscarla si se producen desequilibrios) desde las partículas más pequeñas e invisibles hasta las más grandes.

La vibración genera todo tipo de ondas que viajan en el espacio.
El sonido es vibración.



Vivimos en un universo que vibra, y nosotros vibramos con él, de hecho, somos esta vibración. El cuerpo espiritual corresponde a una vibración sutil y el cuerpo físico a una más grosera, o mejor dicho, menos sutil.
Cuando armonizamos con esta vibración del universo, hay salud y felicidad. Equilibrio. Armonía. Música.

Los pensamientos, las emociones, los sentidos, la actividad celular, el impuso nervioso, el latido cardíaco, la respiración, el movimiento del cuerpo: todas son formas de vibración.

La conciencia se mueve, rompiendo su equilibrio, para experimentar y aprender y luego busca el equilibrio, volviendo a su centro, para comprender lo experimentado y guardar memoria. Este movimiento de ida y vuelta, es lo que se llama “intercambio rítmico balanceado”.

El ritmo es fundamental, aporta orden y armonía, sin este orden la transmisión de energía e información sería imposible.

El ritmo es movimiento sincronizado

Podemos entender al ritmo como la repetición o patrón regular en el tiempo que puede aplicarse a una amplia variedad de fenómenos naturales cíclicos que tienen una periodicidad o frecuencia.

El universo vibra y lo hace con ritmo y armonía
El corazón late con ritmo
Las ondas cerebrales tienen un ritmo característico
El día y la noche presentan sus ritmos.
Todo lo que aparece, crece y se mueve en la naturaleza tiene su ritmo propio.

El ritmo y la armonía de la vida provienen del corazón

En el arte marcial el ritmo expresa la distancia y el tiempo, frente a un adversario o durante la realización de una técnica o un kata. El tiempo (timming) y el espacio (distancia o ma-ai) están relacionados. Como todo movimiento, siendo una vibración en esencia, será armonioso y equilibrado si tiene ritmo.

El Aikido se caracteriza por sus movimientos circulares y su fluidez, alternando con entradas directas u oblicuas, estableciendo un equilibrio y un ritmo natural, influidos por la calma y la respiración, que permiten controlar cualquier agresión o situación descontrolada.

Si te empujan, retrocede
Si tiran, avanza.
Moviéndote en círculos, entrando y saliendo.
Vuélvete uno con la mente del adversario, manteniendo tu calma y el equilibrio.
Y podrás controlar cualquier situación.


Cada ciclo de la naturaleza es un intercambio rítmico equilibrado de ida y vuelta entre pares de condiciones opuestas. Ese intercambio balanceado entre los polos positivo y negativo de este universo de ondas eléctricas constituyen su latido y su respiración, que también son cíclicos, de lo contrario no continuaría. Y para que sea cíclico debe alternar su polaridad rítmicamente.

En la práctica de Aikido, está representado por la relación entre el ataque y la defensa, uke y nage (tori). Ya que se trabaja por parejas, el buen logro de una técnica será el resultado, no sólo del movimiento de nage, sino de una labor conjunta entre nage y uke (el que ataca y recibe la técnica).

La naturaleza está siempre trabajando en la construcción y la destrucción, la creación y la aniquilación, manteniendo todas sus creaciones en movimiento, girando y fluyendo, en un intercambio rítmico y balanceado, vibrando de una hermosa forma en otra, manteniendo el orden y la armonía que crean la música eterna del universo.




Este es el principio fundamental del Aikido.

La ley de la armonía es el intercambio equilibrado rítmico entre todas las cosas. Tras la ley de intercambio armónico, todo este universo de reciprocidad está motivado con tanta precisión en su equilibrio que los astrónomos, por ejemplo, pueden calcular las posiciones y trayectorias de los planetas y estrellas con exactitud.
De la misma forma puedes sentir las vibraciones de la mente de tu adversario y anticiparte a sus movimientos.

La música que podemos oír y conceptuar está confinada dentro de los límites de nuestros sentidos físicos.

Por eso, para comprender la verdadera naturaleza de todas las cosas y poder oír y entender su música, hay que trascender los límites impuestos por los sentidos.

Para seguir el ritmo y la armonía de la música cósmica debes sintonizarte con tus planos superiores y con la alta frecuencia del amor incondicional

En la antigüedad, la ciencia y el arte no estaban separados. La música, la matemática, la alquimia y la metafísica eran parte de un mismo conocimiento.

Los guerreros de antaño, y en particular el samurai, apreciaban la música y el arte y formaba parte de sus vidas.


El ser humano de la actualidad ha perdido esta forma armoniosa y natural de percibir al universo en el que vive.

La ciencia y la religión se encargaron de que así sucediera, encerrando poco a poco a las personas en prisiones de percepción, de categorías y prejuicios, creando una realidad material, carente de ritmo y armonía, repleta de miedos y deseos. Una realidad fragmentada, sin conexión con la naturaleza.

Lo que llamamos “ser humano” es una pobre imagen reducida, fragmentada y desdibujada de lo que en verdad somos. Ya que no tiene en cuenta al “ser espiritual” ni a su “cuerpo de energía”, olvida su unión esencial con el universo y con todos los seres. Por eso carece de amor y sabiduría.

Esta es la paradoja del ser humano moderno, como hacer para plasmar y realizar en su vida lo que no es humano, o mejor dicho, los planos de existencia que están más allá de su percepción ordinaria y que no pueden ser “objetivados” ni demostrados por la ciencia, por más avanzada que pretenda ser, o por alguna tecnología.

¿Es posible trascender los límites de nuestra comprensión ordinaria y sintonizarnos con nuestros planos superiores?

¿Como hacer para armonizar nuestra vida humana con el ritmo y la armonía del universo?

¿Cómo puedo ser creativo y no un simple repetidor o una mala copia?

Aprende un arte, con disciplina y determinación

El Aikido, al igual que la música, es un medio para desarrollar tus habilidades superiores, dotarte de armonía, percepción, ritmo y belleza, además de otras altas cualidades como la paciencia, la empatía, la creatividad y la fuerza de espíritu.

La manera de comenzar es siempre a partir de la calma, el equilibrio y el silencio interior. Se trata de aplicar el intercambio rítmico y balanceado entre todos nuestros aspectos, armonizarse con los ritmos naturales, encontrar la calma mental y desarrollar la percepción, la intuición y la musicalidad.

Desde ese punto de tu existencia podrás moverte libremente y crear la realidad que desees y necesites, para vivir tu vida de manera bella y creativa y hacer de este mundo un lugar donde florezca la armonía y el entendimiento.

A partir de tu centro puedes crear tu música, tu sabiduría y tu propia vida

En la medida en que puedas extender la belleza y la armonía de los ritmos y melodías de tu imaginación al instrumento que ejecutas, a las técnicas que realizas o a cualquier obra que hagas, estas se volverán creaciones espirituales y verdaderas obras maestras de arte.

La medida de la calidad de tu interpretación material reside en tu capacidad espiritual para armonizarte y traducir las formas y ritmos del orden cósmico, y a su vez, estas servirán de inspiración a muchos otros.

Estas vibraciones armónicas contribuyen a la elevación espiritual y a la evolución del ser humano

Cuerpo y mente en unidad, moviéndose armoniosamente al ritmo de la melodía universal.


“La calidad del guerrero da origen a la belleza natural. Las técnicas sutiles de un guerrero surgen tan naturalmente como aparecen la primavera, el verano, el otoño y el invierno. La calidad del guerrero no es otra cosa que la vitalidad que sustenta toda vida.

Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir. Estás aquí con el sólo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el arte a todo lo que encuentres.”
 O´Sensei Ueshiba





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